jueves, 31 de mayo de 2012

En Guatemala es muy difícil hacer negocios

GIANCARLO IBARGÜEN S
No lo digo yo. Lo dice el Banco Mundial, en el estudio “Doing Business”. La clave del progreso económico es producir más de lo que se consume. Un mendigo que consume poco, pero que no produce nada, empobrece a la sociedad. Un empresario que consume mucho, pero que produce mucho más de lo que consume, enriquece a la sociedad. Así de simple. No hay otra forma de generar riqueza: producir más y consumir menos. La diferencia entre la producción y el consumo es el ahorro, que se transforma en capital: es decir, maquinaria y herramientas. Las máquinas y herramientas aumentan la productividad. La productividad es –volvemos a decirloproducir más y mejor de lo mismo, con menos recursos y en menos tiempo. La productividad es el éxito de los buenos negocios. El empresario exitoso eleva la productividad, reduce los costos y satisface las necesidades de los consumidores. Compra y transforma cosas al menor costo posible, para venderlas donde los consumidores les den un valor mayor. Si queremos que Guatemala progrese, necesitamos más negocios. El talento humano en Guatemala es patente, pues se trata de un país joven y muy rico en recursos humanos y naturales. Entonces, ¿por qué no surgen más empresas cuando, como país pobre, todo está todavía por hacer? Si hay tantas oportunidades, ¿por qué no hay más negocios en los que se emplee a más gente? La respuesta es simple: porque en Guatemala es muy difícil registrar y operar un negocio. No lo digo yo. Lo dice el Banco Mundial, en un importante estudio llamado “Doing Business”. En el 2012 Guatemala quedó en el puesto 97 de la clasificación global –entre 183 países–, respecto a la facilidad para hacer negocios. Y vamos en retroceso. Un año antes alcanzamos el puesto 93. Con el severo aumento de las normas y trabas burocráticas surgidas en los últimos meses, me temo que Guatemala estará peor aún en la clasificación del próximo año. Cuanto mayor sea el número de leyes y cortapisas que regulan la creación y operación de negocios, la productividad empresarial se reducirá y podría llegarse al extremo de acabar eliminándola. Si los negocios no son productivos, cada vez se reducirá más su número y habrá menos empleo. Artículo publicado en el diario guatemalteco Nuestro Diario el día jueves 31 de mayo 2012.

¿Cuál reforma constitucional?

Ramón Parellada
El presidente, Otto Pérez Molina, indicó el viernes pasado que se ha reunido con varios sectores para analizar propuestas de reformas que modernicen el Estado pero que implican cambios constitucionales. Al momento en que escribo estas líneas no se ha convocado a nadie de ProReforma, cuya propuesta de reforma parcial a la Constitución, sin pasar por una Constituyente sino a través de una consulta popular, es la que considero como la mejor para lograr un verdadero Estado de Derecho que permita establecer reglas claras, límites a la discrecionalidad de los funcionarios públicos, disminución de la impunidad y que logremos un crecimiento económico de dos dígitos. Lamentablemente, el presidente no tomó en cuenta, entre otros, a personas involucradas en ProReforma para estudiar las propuestas de cambios de la Constitución, las cuales aún no se conocen. Esperamos que se conozcan pero qué pena tener que comenzar de cero cuando ya hay todo un trabajo revisado y estudiado además de que fue apoyado por 73 mil firmas de guatemaltecos comprometidos con lograr una Guatemala menos violenta, con justicia y con prosperidad para todos. Y fueron 73 mil firmas porque no se necesitaban más que 5 mil y había que presentar la propuesta. De lo contrario se hubiera seguido recaudando firmas, pues los guatemaltecos ya están cansados de seguir siendo pobres y vivir en un país donde la seguridad y la justicia, así como la falta de oportunidades brillan por su ausencia. La Universidad de San Carlos, la Universidad Rafael Landívar y Asíes presentaron otra reforma pero la considero cosmética. No va al fondo de los problemas. Seguramente se pensó en que pudiera pasar políticamente pero eso es desperdiciar una oportunidad para hacer los cambios que en verdad se necesitan. No se necesitan sólo cambios de forma o superficiales; se necesitan cambios profundos. El sistema está podrido y quien sea llegue al poder quedará atrapado en la telaraña que ahora constituye ser servidor público en caso de que quiera hacer bien las cosas. Incluso los buenos terminan siendo desprestigiados y contagiados de una corrupción que trataron de eliminar. El Gobierno debe presentar su programa de cambio constitucional para que lo conozcamos todos. No debe convocar a una Constituyente ya que el cuerpo doctrinario de la Constitución, aunque no es perfecto, es aceptable y en una Constituyente podría empeorarse. Por qué convocar a políticos para que vean los cambios del sistema de nuestra Constitución cuando un grupo de ciudadanos preocupados por mejorar la situación real del país, de los derechos individuales a la vida, a la propiedad y a la libertad ya hicieron su propuesta que sólo está pendiente de que el Congreso pueda someterla a consulta popular. Otto Pérez Molina sorprendió a todos con su valentía al proponer el diálogo sobre la despenalización de las drogas desde su producción hasta su consumo. Si en verdad quiere pasar a la historia como un gran estadista debería proponer cambios positivos de largo plazo para el país, cambios que impliquen la diferencia entre seguir siendo pobres (no hemos sobrepasado aún el PIB per cápita que teníamos en 1980) o volvernos un país próspero y desarrollado, entre seguir con un alto índice de criminalidad y delincuencia, así como impunidad o volvernos un país seguro y donde la seguridad y justicia funcione para todos. Espero que se retome con seriedad, libre de ideologías y partidismo, un cambio verdadero a la Constitución. No basta con cambiar a las personas cada cuatro años; debemos cambiar nuestro sistema. ProReforma ya tiene los cambios de fondo listos para proponerse en una consulta popular. No perdamos esta oportunidad. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día jueves 31 de mayo 2012.

Es cuestión de huevos

JORGE JACOBS A.
Anoche, junto con María Dolores Arias, en nuestro programa radial +Negocios, tuvimos el honor de presentar el nuevo libro del Dr. Eduardo Guayito Palacios: Cómo hacerla en la vida. Es un manual de finanzas personales para lograr una vida exitosa, saturado de sentido común. En estas doradas épocas en las que vemos cada vez más obstáculos para nuestro desarrollo, tanto locales como internacionales, lo considero una lectura obligatoria para todos aquellos que quieran una vida mejor. Es también aplicable para los países, pero cada vez dudo más de que a los políticos realmente les interese el bienestar de los demás. Anoche, junto con María Dolores Arias, en nuestro programa radial +Negocios, tuvimos el honor de presentar el nuevo libro del Dr. Eduardo Guayito Palacios: Cómo hacerla en la vida. Es un manual de finanzas personales para lograr una vida exitosa, saturado de sentido común. En estas doradas épocas en las que vemos cada vez más obstáculos para nuestro desarrollo, tanto locales como internacionales, lo considero una lectura obligatoria para todos aquellos que quieran una vida mejor. Es también aplicable para los países, pero cada vez dudo más de que a los políticos realmente les interese el bienestar de los demás. Para ilustrar los principios que aprendió a raíz de una dura experiencia personal con las deudas, Guayito utiliza una simple alegoría de granos, gallinas y huevos. “Los granos son los billetes generados por el trabajo. Cuando logramos que algunos de esos billetes queden en nuestras manos, luego de cubrir nuestras necesidades, obligaciones, comodidades y gustos, es que empezamos a construir nuestro capital, es decir, a engordar o alimentar nuestra gallina. Si el capital lo invertimos en propiedades, nos producirá alquileres; si lo invertimos en bancos, intereses; y, si invertimos en negocios o en bolsa, dividendos, utilidades, ganancias o regalías; a estos llamaremos huevos”. Así de sencillo: los granos son los ingresos que producimos con nuestro trabajo; la gallina, el capital que logramos ahorrar, y los huevos, los ingresos que ese capital nos reditúa. La meta es hacer que la gallina ponga huevos y vivir de ellos. Le dedica una buena parte del libro a convencernos sobre lo pernicioso que es endeudarnos por cosas que pierden su valor y no producen beneficios, y a mostrarnos el camino para salir de las deudas de este tipo, lo que considera ser condición sine qua non para la prosperidad. Otra buena parte del libro se centra en que forjemos la disciplina necesaria para no gastarnos todo el dinero que entra, de tal suerte que podamos alimentar nuestro capital para que en el futuro podamos vivir de lo que este produzca. Y aquí creo que deja de ser simplemente un manual de finanzas y nos lleva a una reflexión más profunda sobre nuestro carácter: ¿Nos dejamos llevar por la emoción de la gratificación instantánea o somos capaces de aplazar la recompensa? Esta sencilla disyuntiva es la diferencia entre el éxito y el fracaso de las personas, de las familias y de los países; y no solo en los temas financieros. El hecho de que Guayito explique de manera tan sencilla y fácil de comprender estos principios universales no les resta para nada su importancia, y es uno de los mejores métodos que he visto para ayudar a cualquiera —tenga un doctorado o no haya pasado siquiera por la primaria— a entender algo que pocas veces le enseñan a uno cómo manejar sus finanzas personales. Por muy bien o mal que sus finanzas estén en este momento, le recomiendo que le dé una mirada a este libro, que de seguro le ayudará a prosperar en la vida. Al final, hacerla en la vida es pura cuestión de huevos. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día jueves 31 de mayo 2012.

miércoles, 30 de mayo de 2012

De regreso a los años sesenta

Carroll Ríos de Rodríguez
América Latina desafía toda predicción. Tras los decepcionantes resultados producidos por el modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), viramos hacia la liberalización de los mercados en la década de los ochenta y noventa. En el plano político, experimentamos una ola democratizadora que dejaba atrás los regímenes militares autoritarios. Carlos Sabino y otros pregonaban “el fracaso del intervencionismo”. Pero hoy el intervencionismo está de vuelta con fuerza. Son trasnochados los discursos de Cristina Fernández, Evo Morales y Rafael Correa. Los jóvenes no los habían escuchado, y los mayores los habíamos olvidado. De esa cuenta, cae bien repasar la literatura de aquella época. Por ejemplo, en Teología de la liberación: ¿en verdad liberará?, Michael Novak (1986) intenta convencer a los teólogos latinoamericanos de que la verdadera liberación terrenal vendrá, no por la vía marxista o socialista, sino a través de lo que él llama el “capitalismo democrático”. Distingue su concepto de nuestra realidad mercantilista, la cual erradamente hemos asumido es el capitalismo en la práctica. Novak conceptualiza al mercado como una institución social y espontánea. La humanidad alcanza mayor prosperidad en un ambiente abierto, donde las personas son libres para intercambiar, invertir y ahorrar. La energía creativa de las personas se desata cuando millones de pequeñas asociaciones de personas y empresarios actúan y crean desde la base. El talento comercial nos libera de la pobreza. “Libera al número máximo de actores económicos individuales, inteligentes y responsables, al tiempo que los ancla a los hábitos de integridad, confiabilidad, confianza y cooperación”. Un punto poco enfatizado por otros autores es el hecho de que la cooperación social descansa sobre la confianza y la fiabilidad mutua. Así, “entre más moral y observante de la Ley sean las personas, menos costosa será la vida económica. Cada vicio y debilidad humana lastiman la actividad económica sana”. En materia política, afirma Novak, el liberalismo piensa institucionalmente. Establece un marco de pesos y contrapesos para restringir el poder de unos individuos sobre otros, limitando la posibilidad de la tortura y el abuso de poder. Asume con realismo que las personas, incluidos los gobernantes, son falibles. En esa medida, la “sociedad liberal tiene vedado conferirse a sí misma trascendencia… dicta un gobierno abnegado”. Las instituciones y los procesos establecidos deben amparar el diálogo civilizado entre personas con diferentes puntos de vista. Nadie puede imponer sus ideas sobre otros —ni ateos, ni agnósticos, ni creyentes. Tampoco están obligados a rendir juicio. Novak nos recuerda que los gobiernos que carcomen la libertad económica también atentan contra las libertades sociales y políticas. Y lo estamos viendo. Pese a que la mayoría de los gobernantes populistas fueron electos en las urnas, obran autoritariamente, se arrogan nuevos poderes, censuran a la prensa y se envuelven en capas mesiánicas. ¿Adónde vamos a parar?

Los maestros que necesitamos

Verónica Spross de Rivera
Estamos ya cerca del mes en que celebramos el Día del Maestro, y además nos encontramos enfrascados en una discusión acerca de la propuesta del modelo del subsistema de Formación Inicial Docente, presentada por la Mesa Técnica de Formación Inicial Docente, por lo que es importante reflexionar sobre cómo son los maestros que necesitamos en los centros educativos del país. En primer lugar, no debe perderse de vista que su labor se centra en la formación integral de los estudiantes, con el fin de que adquieran las competencias, las destrezas, los conocimientos y los valores que les permitan ser exitosos en la vida y en el mundo laboral. El objetivo principal es que los alumnos logren los aprendizajes esperados; es decir que debemos enfocarnos principalmente en formar a un docente que tiene las herramientas y conocimientos para propiciar y facilitar el aprendizaje. Lo relevante del proceso en que nos encontramos es el reconocimiento de la sociedad de la necesidad de mejorar significativamente la formación de los docentes y que debe pasarse la formación al nivel superior. No está aún claro si se debe realizar dicha formación en normales superiores o en las universidades, como es en otros países. Más que el nivel o institución formadora, lo relevante es tener claro el perfil del maestro que se quiere formar, así como establecer los estándares de qué debe saber y poder hacer el docente. El objetivo es formar maestros capacitados para ser eficaces en el aula. De ahí la importancia de poner atención a quiénes serían los formadores de formadores y verificar que cuenten con las capacidades requeridas para desempeñar su labor. Por otro lado, es necesario revisar todos los componentes de la profesión docente, pasando por la selección y retención de los mejores candidatos para ser maestros. Además de modificar el sistema de formación inicial, debe contarse con un sistema adecuado de selección que permita identificar quiénes tienen vocación y cuentan con las habilidades y capacidades para cursar la carrera de magisterio. El acompañamiento de los docentes que se inician como tales es una acción muy recomendada en otras latitudes. Un esquema utilizado es que quienes se integran por primera vez a dar clases tengan un tutor, o maestro más experimentado que les dé retroalimentación y comentarios sobre su nueva labor profesional. La propuesta en discusión, aunque ha abierto la puerta a una discusión nacional sobre un tema que es importante, adolece de ciertos problemas o deficiencias, como por ejemplo: no está claro que se busque una formación del docente conforme a estándares mundiales; no se incluye la participación de las universidades privadas en el proceso, y no está claro el proceso para fortalecer a los formadores de formadores. Además de reformar la formación inicial docente debe hacerse la reforma integral del ciclo diversificado, con el propósito de ampliar las oportunidades de estudio para los jóvenes y puedan optar entre varias carreras, incluso las carreras técnicas o bachilleratos con orientación laboral. Es necesario revisar los puntos débiles de la propuesta y realizar un examen exhaustivo del currículo propuesto, antes de que se implemente un nuevo subsistema. El sistema que se adopte debe contemplar los diversos elementos que permitan preparar bien al docente, para que efectivamente el cambio nos lleve a mejorar la calidad educativa. De lo contrario, una reforma incompleta o con puntos débiles no garantizaría que contemos con maestros más preparados. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 30 de mayo 2012.

martes, 29 de mayo de 2012

Interpretando una crisis

POR PEDRO TRUJILLO
Hacía tiempo —de hecho, no recuerdo la última vez— que no paseaba por Madrid con rumbo perdido. Tengo la ventaja de poder abstraerme de los monumentos, de las tiendas y de asuntos que llaman la atención al primerizo porque los he visto cientos de veces. Me centré, en esta ocasión, en lo que suele pasar desapercibido cuando los sentidos se entretienen con otros eventos: en las personas. Intenté descifrar rostros demacrados, miradas perdidas y actitudes crispadas. De inmediato recordé mi visita a Buenos Aires en 1999, en el preámbulo de la crisis económica de la que Argentina parece no haber aprendido nada, y muchos otros países tampoco. Gente deambulando, desencantada, desconfiada, dudosa del futuro inmediato y sin convicción de que todo puede mejorar. Suele ser el análogo inicio de muchas crisis. Observé más mendigos que de costumbre —con el agravante de que algunos no llegaban a los 40 años—, que se tapaban con un cobertor y ponían un letrero de esos que pretenden transmitir la lástima que la cara refleja. Me adentré en la céntrica calle Montera, donde hasta la prostitución —marcada en cada esquina— transmitía una clara preocupación. En la zona, decenas de compradores de oro, de relojes de marca y de joyas, atendían la demanda de personas que cada vez más empeñan cosas personales. Madrid es la capital de un desencanto nacional generado en el último decenio por gobiernos inescrupulosos —votados por ciudadanos irresponsables— que se endeudaron hasta límites insostenibles y cuya actuación refleja hoy ese panorama descrito. Los indignados —desaparecidos de las calles—, lejos de comprender el problema desean sumarse como grupo de presión que también quiere vivir del presupuesto del Estado. ¿Por qué unos sí y otros no? es la pregunta que no terminan de responderse dos generaciones perdidas y educadas en esa “filosofía” nacionalista y pedigüeña. En lugar de preocuparse porque todos seamos iguales —sin privilegios— buscan la manera de pertenecer a grupos subsidiados ¡No entendieron nada! El sistema se mantiene (en parte) con la economía informal a la que han migrado demasiados, lo que permite atestar al atardecer los bares de tapas sin importar el día de la semana. Los gobernantes manipuladores, ladrones, inútiles o corruptos provocan graves situaciones que se manifiestan después de haberse retirado con su cuenta repleta. España paga la factura de gobiernos socialistas —y de oposición irresponsable y poco contundente— que prefirieron apostar por el gasto desmesurado y la alta presión fiscal, exactamente lo que aquí quieren vendernos ahora asesores desfasados que cobran millones por implementar un modelo probadamente desastroso. La deuda española —y otras europeas— alcanza cifras incomprensibles y ha servido para construir aeropuertos en los que no aterriza un solo avión, campos de futbol a medio terminar y centros de entretenimiento y convenciones que apenas ofrecen el cascarón pero cuyo interior está abandonado o sin finalizar, entre otros despropósitos. Documentadas investigaciones fácilmente muestran infraestructura inservible por más de €10 mil millones, además de inciertas deudas de administraciones autonómicas y municipalidades amenazadas de intervención por el gobierno central. Desconozco qué aprenderemos de todo esto, pero el espectáculo está servido. Allí se habla de recorte; aquí, de más gasto, aunque una cuarta o quinta parte del presupuesto es pura tiradera de dinero en privilegios, sin contar la corrupción y la ineficiencia —cuando no incapacidad— en la gestión. ¿Nos lamentaremos con el tiempo? ¡Brutos hay que ser, si eso ocurre! Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 29 de mayo 2012.

Bajados de la moto

POR JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO
Tanto que costó subir 16 posiciones en el ránquin del desempeño logístico para que el Gobierno nos baje de la moto de un plumazo. En menos de un mes de gestión y gracias a la aprobación de la tristemente célebre Ley de Aduanas hemos tirado por la borda todos los avances en materia de eficiencia logística. Esa es la triste historia de mi país. Los ciudadanos, creando y buscando formas de hacer las cosas mejor y más eficientes mientras que el Gobierno encontrando la manera de destruirlo. En otro contexto, el recién publicado reporte del Banco Mundial hubiera sido motivo de celebración y orgullo. Nuestro país mejora del puesto 90 al puesto 74 en el Índice de Desempeño Logístico 2012. ¡Por lo menos un índice internacional en el que progresemos! Abaratar los costos de transporte es fundamental, si queremos tener exportaciones competitivas. De la misma manera, si aspiramos a comprar productos más baratos, la eficiencia logística es fundamental. Algo bueno se estaba haciendo en materia de hacer más ágil y eficiente el movimiento de carga en las aduanas de nuestros puertos. Claro está, hasta que al Gobierno se le ocurrió crear la nueva Ley de Aduanas… Obviamente, el índice aún no refleja las nefastas consecuencias de la entrada en vigencia de la nueva ley. Las quejas de los importadores y exportadores son múltiples y le están costando al país millones de dólares diarios, mientras que los contrabandistas ni se dieron por enterados. Contenedores que antes salían en pocos días ahora salen en semanas o meses por los caprichosos y ridículos nuevos requisitos. “Su factura tiene un problema” –le dicen. La fecha no se entiende porque viene en el formato gringo de mes, día y año. Tiene que cambiarla por una que venga en el orden día, mes y año. Y mientras logra que le hagan el cambio, su mercadería se puede pudrir en la aduana, que a nadie le importa. ¿En qué contribuye esa ocurrencia a la disminución del contrabando? Y como esa hay decenas de otras tonterías burocráticas. La respuesta oficial a la multiplicidad de problemas provocados por la nueva ley es que no tienen intenciones de modificarla. Creen que con un reglamento “más claro” será suficiente. Como si el reglamento pudiese modificar la ley. Más bien todos, SAT, agentes de aduanas, importadores, exportadores y cualquier otro interesado deben aprender a vivir con ella porque no tiene nada malo. ¿Cómo se les ocurre pensar que el Ejecutivo hubiese pedido la aprobación de una ley inoperante? En todo caso, ya no es problema del Gobierno. Aquí lo importante es mejorar la recaudación, cueste lo que le cueste. “El ciudadano al servicio de la burocracia y no al revés.” Lo más probable es que Guatemala caerá en la próxima medición de ese ránquin. Eso es lo de menos. El problema de fondo es: ¿cómo solucionaremos la destrucción de riqueza que el Gobierno está provocando por las caprichosas, costosas e improductivas ineficiencias introducidas al sistema? Y ¿cómo podemos deducir las responsabilidades a los funcionarios públicos que promovieron semejante irresponsabilidad? Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 29 de mayo 2012.

Mujer analfabeta

Estuardo Zapeta
Mi mamá, Secundina Zapeta López, fue siempre un tema de reflexión académica para mí —y lo seguirá siendo—, a tal punto que cuando decidí estudiar a nivel superior una de las principales razones de mi acercamiento a la Antropología (“aplicada”) fue precisamente buscar “respuestas” a la pregunta básica ¿por qué la mujer indígena guatemalteca es la más afectada por el analfabetismo, la pobreza, alto número de hijos, prejuicio, etc.? Varias razones se habían dado, desde el “relativismo cultural” hasta el “economicismo simplista”, pasando por el “politiquerismorigobertamenchuista”, pero ninguna suficiente, en mi opinión, para explicar nuestra actitud y acción “hacia/contra” la mujer rural. En mi búsqueda por respuestas, si no finales por lo menos de acercamiento racional exploratorio hacia este reto intelectual, por supuesto que aprendí, primero, a no “forzar” respuestas “a la Marx” para no concluir en condenas del historicismo dialéctico; segundo, a preguntarme si el fenómeno era solamente entre “mujeres indígenas del altiplano” para obligarme a explorar también el oriente guatemalteco y encontrar que similares circunstancias comparten las mujeres ladinas y mestizas de Jutiapa, Zacapa, Chiquimula, El Progreso, Jalapa, etc., teniendo el analfabetismo un impacto alto entre las mujeres “ladinas pardas” de Santa María Xalapán y los alrededores; y, tercero, el rol “institucional” digamos del Estado, la Iglesia (católica y protestante), la organización comunitaria, las ONG, etc., para poder extrapolar “soluciones” a un POI, o sea a un “Problema Objeto de Investigación”. ¿Metodología? Sí, de “participación-observación”, en ese orden, por haber nacido y crecido “de” y “con” una madre analfabeta, para principiar, y luego crecer con los mecanismos de sobrevivencia que usan ellas hacia sus núcleos familiares, es la metodología apropiada. Y me refiero a la más “deepethnography” –“etnografía profunda”. Tal vez, uno de los descubrimientos más interesantes es que una mujer —en este caso mi madre— que no ha desarrollado en la educación escolarizada y formalizado las habilidades de “lecto-escritura y las numéricas” busca la forma de suplir su mundo desarrollando otros sentidos, los cuales posiblemente a quienes somos “letrados” se nos han atrofiado por la confianza que ponemos en la “recordación letrada”. De hecho, sentidos como la “imaginación, la memoria profunda, la matemática vigesimal, la señalización por colores, formas, olores, o sabores”, son algunas de las estrategias que observé en mi casa. Las mujeres analfabetas “construyen” su información con base en su memoria, entorno, y experiencia, y sustituyen la ausencia de “las letras y números” con varias estrategias de “sobrevivencia” que impresionan al mismo Nobel de Literatura. Así, “alfabetismo” para una mujer “analfabeta”, indígena, rural, pobre, es en realidad un camino hacia otro tipo de experiencias, que quienes sabemos “leer y escribir” —pero que muchas veces ni leemos ni escribimos— no aceptamos por no ser “opciones educadas”. Continuará . . . Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 29 de mayo 2012.

lunes, 28 de mayo de 2012

La verdad de la CICIG

Marta Yolanda Díaz Duran
Y de la Sua Santità, Francisco Dall’Anese que, como su antecesor Carlos Castresana, tiene una larga cola que le pisen. Dall’Anese, exFiscal General de Costa Rica, es acusado, junto a la fiscal Giselle Rivera, por las irregularidades (que incluyen la presentación de testigos falsos, o colaboradores eficaces como les han llamado en Guatemala) que mantuvieron por cuatro años en la cárcel a Jorge Castillo, quien al final del juicio fue dejado en libertad, a solicitud de la misma Rivera. Durante ese período, Castillo, entre otros vejámenes, fue violado dos veces. “Cómo duele la Verdad, pero hay que afrontarla. elPeriódico apoya el trabajo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Urge depurar el sistema de seguridad y justicia”, reza un ¿campo no pagado? publicado en el diario elPeriódico el 20 de febrero de 2012. Sobre lo anterior, voy a acotar un par de cosas: Primero, el texto citado contiene una falacia de generalización: no siempre el reconocimiento de la realidad es doloroso. La verdad puede representar un gozo, y en la mayoría de los casos así es, para quien se valora a sí mismo, es objetivo al reconocer los hechos tal cual son y respeta los derechos de los otros. La verdad representa una alegría para aquel que hace las elecciones correctas que le permiten alcanzar sus objetivos. Tiene éxito en la vida y se siente orgulloso de sus logros, los cuales ha alcanzado, precisamente, por el aprecio que le tiene a la verdad. Que no la utiliza solo como un vocablo más para manipular a otros y ocultar sus errores. Segundo, coincido con ellos en que urge depurar el sistema de seguridad y justicia. La CICIG incluida en esa depuración. Según la encuesta publicada el pasado 29 de marzo por Prensa Libre, el 77 por ciento de los que votaron no desean que la CICIG continúe en nuestro país. El presidente Otto Pérez, en lugar de andar gestionando la prórroga de la estadía de este grupo de funcionarios de la ONU, arrogantes y prepotentes, debe escuchar en este caso la voz sensata de la mayoría (según la muestra mencionada) que se ha dado cuenta que de los miembros de este organismo lo único que han hecho es enredar aún más la difícil situación, la crítica situación, que enfrentamos al vivir dentro de un sistema de justicia corrupto. Como declaró el periodista estadounidense de origen egipcio, Sharif Abdel Kouddous: “Llamar a las cosas por su nombre es la esencia del periodismo, aunque esto pueda desatar reacciones emotivas. La falsa objetividad puede destruir lo que es real y lo que sucede en el terreno”. Como he afirmado en muchas ocasiones, pretender alcanzar metas falseando la realidad, es imposible. Si se parte de premisas falsas, no se alcanza el objetivo por más buenas intenciones detrás de este. Se termina eligiendo medios incorrectos y, generalmente, logrando lo contrario a lo que se buscaba. Y esa es la verdadera historia de la CICIG en Guatemala. Artículo publicado en el diario guatemalteco Silo 21, el día lunes 28 mayo 2012.

jueves, 24 de mayo de 2012

Un mundo de oportunidades

Ramón Parellada
Al viajar, aprovecho a visitar los supermercados, pues me gusta ver los productos que hay en cada país que visito, la forma en que los colocan, los empacan, los precios y sobre todo la variedad. Me impresionó gratamente encontrarme en un supermercado alemán, arvejas chinas de Guatemala. Me sentí muy orgulloso, y al ver el resto de verduras y frutas que venían de todos los continentes del mundo me decía a mí mismo que tenemos tantas oportunidades para exportar tantos productos hechos en Guatemala y que no terminamos de aprovechar. En otra ocasión, en un supermercado en Reston, Virgina, encontré productos nostálgicos guatemaltecos en sus empaques, además de frijoles enlatados, palmitos y otros más. Pero no sólo eso; también encontré camarones y tostones en el área de congelados que venían de Guatemala en empaques de alta calidad fabricados en el país. Empresas guatemaltecas están exportando de todo a distintos países, luego de superar barreras y obstáculos proteccionistas por todo el mundo. Mi comentario viene a que en Guatemala tenemos enormes oportunidades para exportar. No es fácil; es necesario hacer las cosas bien y tener los contactos adecuados, cumplir con las normas de calidad que se requieren y con las cantidades y tiempos de entrega. Ya lo están haciendo varias empresas con excelente calidad y magníficos tiempos de entrega. ¿Por qué no podemos hacer más? Veo oportunidades ilimitadas sabiendo que en este país hay tantas ventajas comparativas con el resto de países del mundo para producir muchos productos agroindustriales, entre otros. Luego me cuestiono enormemente las políticas intervencionistas del gobierno que van dirigidas a la economía de subsistencia, quitándole a los que producen riqueza y crean oportunidades para todos para dárselas a los supuestamente más pobres a través de programas sociales. Estos programas sociales sólo los mantienen en la miseria, como el programa de fertilizantes que los condena a seguir sembrando maíz en una de las formas más ineficientes que existen hoy en día. Si tomamos en cuenta que de cada quetzal recaudado sólo les llega una mínima parte porque el resto se va en gastos de recaudación, de manejo, de control, de administración de asignación y por supuesto de corrupción, entonces estamos engañándonos tontamente. Pero volviendo al tema de encontrar nuestros productos en todo el mundo considero que se debe a la globalización. La misma que en la época de oro del liberalismo hizo que Mises escribiera que “Las relaciones comerciales de ámbito mundial nacieron al amparo del espíritu liberal y del capitalismo del siglo pasado (se refiere al siglo XIV). Se consiguió que el trabajador inglés, por ejemplo, tuviera, en cierto sentido, a su servicio a gentes de los cinco continentes. Japón o Ceilán le suministraban el té del desayuno; Brasil o Java, el café; las Indias Occidentales, el azúcar; Australia o Argentina, la carne; Norteamérica o Egipto, el algodón; mientras el cuero de sus zapatos procedía de la India o de Rusia”. Un mundo sin barreras arancelarias y no arancelarias, un mundo sin restricciones a la migración, será un mundo mejor y totalmente globalizado donde el mercado para nuestros productos será el mundo entero. Me imagino la gran oportunidad para quienes encuentren explotar esas ventajas comparativas y competitivas que tenemos en este país. Pero, además, un mundo así beneficiará a todos los guatemaltecos, especialmente a los más pobres, mucho más que todas las políticas sociales de redistribución de riqueza juntas, al permitirle al guatemalteco común poder comprar sus productos de todos los proveedores del mundo escogiendo el mejor precio y la calidad que le satisfaga mejor. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día jueves 21 de junio 2012.

Es mentira

POR JORGE JACOBS A.
Como era de esperarse, el paquetazo fiscal iba a tener consecuencias adversas en el crecimiento económico y, como consecuencia, en la recaudación fiscal. Cualquiera -menos quienes impulsaron las reformas- podía prever los problemas que tendría, aunque ni siquiera los más escépticos nos imaginábamos lo nefasta que iba a ser. Lo que más cólera da es ver a los responsables directos de los problemas, empezando con el presidente, tratar de tapar el sol con un dedo. La semana pasada, cuando ya no se podía ocultar la realidad, los funcionarios de Finanzas dijeron que la recaudación tributaria empezaba a “desacelerarse”, especialmente en el IVA de las importaciones, pero se lavaron las manos olímpicamente —vaya ironía—, diciendo que la culpa era de la crisis en Europa, por causa de Grecia. ¿En qué cabeza cabe que cuando hay crisis en los mercados a los que les vendemos lo que caiga sean las importaciones y no las exportaciones? Claro. Su arrogancia no les permite aceptar que la “desaceleración” es una consecuencia directa de las trabas absurdas que la nueva legislación —y eso que solo se ha empezado a implementar una parte— les ha cargado a los tributarios. Ellos no parecen entender que el costo de no tener un producto hoy es altísimo. Que una venta que pierdo porque el cliente necesita el producto hoy y yo no se lo puedo proveer es una venta que nunca haré. En los meses que le ha llevado a la SAT “entender” la nueva legislación, he conocido historias, cada una más trágica que la anterior. Una amiga tuvo su negocio más de un mes sin su producto estrella porque se tardó cuatro semanas en sacarlo de aduanas, cuando antes se tardaba tres días. En la empresa de otra amiga, que importa productos para toda Centroamérica, tuvieron que cambiar completamente sus canales de distribución. Antes traían las cosas a Guatemala y de aquí las distribuían. Desde el mes pasado movieron sus operaciones a Honduras y ahora desde allá las envían. Uno de los peores fue el caso de un radioescucha que tuvo que despedir a cien empleados porque no podía sacar la materia prima de las aduanas. ¿Creen los señores de Finanzas que el dinero se produce en árboles o por generación espontánea? ¿Cómo quieren que crezca la economía, y por ende la recaudación fiscal, si lo único que saben hacer es ponerle trabas? El premio se lo llevó el presidente, que fue a dar una vueltecita por Santo Tomás, el sábado, y declaró: “Hice un recorrido, y no hay colas, no hay problemas, todo estaba ordenado. Se habla de retrasos, pero no existen”. Su vuelta por la aduana me recordó los viajes que les daban a los turistas y políticos extranjeros en la Unión Soviética, y los llevaban a una comunidad “modelo”, de la que regresaban hablando maravillas porque nunca llegaban a conocer la realidad, solo el escenario que montaban para ellos. Sálgase de la rosca, y trate de entender a quienes quieren producir y su administración no los deja. Según me cuentan, poco a poco han ido mejorando los tiempos en la aduana, pero el daño ya está hecho. Los que se fueron, se fueron. Los que cerraron, cerraron. Y eso que solo se ha implementado una parte de la legislación. ¿Cómo estaremos cuando se implemente el resto? Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día jueves 21 de mayo 2012.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Empresarios ambientalistas

Carroll Ríos de Rodríguez
La conferencia de la ONU sobre ambiente, Río + 20, tendrá lugar en un mes. Parece que no será tan concurrida ni glamorosa como la primera reunión de Río, donde se gestó lo que sería el Protocolo de Kioto y se suscribió una declaración. La mayoría favorece las aspiraciones plasmadas en la declaración: encontrar un balance entre el cuidado del ambiente, el desarrollo de la humanidad y la erradicación de la pobreza. Sin embargo, se discute seriamente cómo se puede lograr el cometido, y no tanto la meta en sí misma. La teoría del fracaso de mercado ha sido el punto de partida para muchas estrategias. Se asume que el gobierno debe controlar a los actores económicos para que no generen externalidades; las eficiencias en materia de protección ambiental serán producto de la acción gubernamental que dirige y fiscaliza las decisiones de los individuos. Sin embargo, dos décadas de ensayos con base en esta teoría han generado resultados poco satisfactorios. Ahora se exploran enfoques alternos que convertirían al mercado en aliado, no enemigo, del ambiente. Los incentivos de mercado pueden aprovecharse para rescatar especies, conservar bosques y más. Creo que fue Terry Anderson, director ejecutivo del Centro de Investigación de la Propiedad y el Ambiente (PERC), quien acuñó la palabra enviropreneur. Se refiere a la constructiva unión entre la empresarialidad y el ambientalismo. “Los empresarios son mis héroes debido a su optimismo. En vez de ver problemas, ven oportunidades”, dice Anderson. Brett Howell es un buen ejemplo de la actitud y empuje que admira Anderson. Abandonó su trabajo como consultor para intentar salvar los arrecifes de Florida. Ahora se desempeña como asesor del Acuario de Georgia e intenta armar un novedoso mercado para la restauración de los corales. Howell se dio cuenta, y los estudios gubernamentales así lo revelan, de que la cubierta de corales en el área de Florida se ha ido perdiendo aceleradamente, aun cuando existen numerosas regulaciones para protegerla, y a pesar de que constituye un invaluable recurso ecoturístico para la región. Él reunió a “compradores” y “vendedores” de arrecifes para ver si estaban dispuestos a suscribir contratos. Las empresas que cosechan corales y los transplantan a arrecifes salvajes son “vendedores”, al igual que las industrias contaminadoras y los barcos de pesca comercial. Es necesario incluir en la negociación a quienes dañan el arrecife para compensarlos, pues sus actos son tan impactantes como los de los restauradores. Los “compradores” son los beneficiarios de arrecifes sanos, como las empresas de buceo, los hoteles, los restaurantes y otros interesados en ganarse una reputación ecológica. El reto es negociar de tal forma que los compradores estén dispuestos a pagar lo suficiente para cubrir los costos de los vendedores. ¡Ojalá prospere este esfuerzo! Los enviropreneurs como Howell pudieran convencer al movimiento ambientalista de dejar atrás su visión centrada en la política, y explorar soluciones de tipo gana-gana. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 23 de mayo 2012.

martes, 22 de mayo de 2012

Tachador tachado

POR PEDRO TRUJILLO
Aunque la noticia apareció hace un mes en medios costarricenses, aquí no ha tenido eco o intencionadamente fue silenciada, algo que cada vez me convence más. El antaño fiscal general tico -ahora comisionado de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig)- deberá enfrentar un proceso por un “error” judicial que mantuvo en prisión a un ciudadano durante cuatro años y ahora es absuelto por certeza -primera vez que ocurre en la historia reciente del país-. Comparte denuncia con la escritora-fiscal la controversial Guiselle Rivera, conocida por sus pleitos con Castresana durante su permanencia en la Cicig y la negativa a que declarara en un caso nacional. No pensaba don Francisco que su novela Sin cuerpo sí hay delito, iba a ser superada. Ahora tiene tema para otra más esotérica: ¿Qué hacer cuando aparece el cuerpo? No se ven a las histéricas habituales —acostumbradas a exigirles a los demás— escribir sobre la necesidad de cambiar al comisionado porque está en duda, precisamente, su buen hacer. Tampoco a la Comisión Internacional de Juristas —en plural, aunque sea una sola persona— denunciar ruidosamente que deje el cargo por estar señalado de graves delitos. No es trivial la observación porque la Cicig fiscaliza procesos de elección de autoridades nacionales y escudriña la vida de candidatos, pero parece ser incapaz de ver la viga en el ojo propio. ¿Con qué autoridad moral podrá pronunciarse sobre la honorabilidad de ciertos aspirantes? ¿Cómo recusar a un juez, si el propio jefe del organismo internacional está cuestionado? El denunciante tico fue indebidamente condenado con pruebas que se presuponen falseadas —habrá que analizarlas para ver qué convicción mostraban— y permaneció años en prisión, lo que cuestiona esa táctica de encarcelar por tiempo prolongado que parece ser utilizada por la Cicig para “ablandar” a los detenidos. Casos sobran. El más notorio es el de los hermanos Paiz Valdés, entregados hace dos años y aún sin juicio. ¿Hay o no pruebas?, porque no se puede recluir en prisión indefinidamente a las personas. El desestimado de juzgar a Carlos Vielmann es otra de las renuncias a pesar de mantenerlo exiliado por casi tres años; el nulo avance en el caso Portillo, después de la absolución por falta de pruebas, es otra muestra de la “eficiencia” del ente y la liberación de algunos detenidos por meses, la guinda de este ilegal proceder. Corresponde de inmediato que el tachado don Francisco haga sus maletas y se centre en su caso. Es un funcionario altamente contaminado, como los que él mismo cuestiona, denuncia y aparta, aunque difícilmente tomará la decisión de irse, a fin de cuentas los jueces con intereses, ideologías o compromisos terminan enseñando el trasero y dejando al descubierto su particular hacer: Castresana, Garzón, etcétera. A esta vergüenza deben sumarse los parásitos-aduladores de la Cicig que viven de consultorías para tal ente y se muestran incapaces de reconocer esta situación, permaneciendo callados y calladas como cobardes, a pesar de explotar, promover denuncias y escribir artículos amañados cada vez que quieren destruir a alguien. Tocaron al “jefe” —nombrado por ellos mismos en pactado consenso— y se desnudó otra historia de complot, de mafias, de poderes paralelos, de vividores comprados y de ideólogos que impregnan de basura el acontecer nacional. Ya tiene el cuerpo del delito señor juez, ahora hay que ver si tendrá los bemoles de asumir su responsabilidad y de excusarse. Por cierto, ¿quién dijo que los ticos lo hacían todo bien? ¡Y un carajo! Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre el día martes 22 de mayo 2012.

¿Estado de qué?

POR JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO
Luego de dos semanas y más de Q5 millones, el Gobierno levantó el estado de Sitio en Huehuetenango. Su aplicación fue fuertemente criticada por algunos. Hasta le aplicaron el apelativo de moda: “racista”. Sin embargo, en mi opinión, la respuesta del Gobierno fue proporcional a la gravedad de los hechos. Una minoría violenta no puede ni debe imponerse sobre el resto de la población. Pareciera como que lo que más les molesta a los organizadores de los desórdenes que culminaron el 1 de mayo es que no haya habido una tragedia con más muertos. Los mártires son indispensables para las causas. Es por ello que la prudencia y valor con el que actuaron los soldados del destacamento militar les aguó la fiesta a los revoltosos. Sin embargo, es un indicativo de la temeridad con la que están dispuestos a actuar para buscar “tontos útiles” que sacrifiquen estérilmente sus vidas. —“carne de cañón”, les decían en otros tiempos—. Atacar un destacamento militar y golpear brutalmente a los soldados es un desafío frontal a la autoridad legítimamente constituida. Y aún así les ofende que se les llame “terroristas”. Encima de todo, delicados… Dicen que el detonante de los bochinches fue la muerte de un vecino en circunstancias aún no esclarecidas. Es obvio que esa muerte, junto con los otros hechos, debe ser investigada. No obstante lo anterior, los hechos violentos fueron la culminación de muchos otros actos de terrorismo que le precedieron. En todos ellos, el común denominador es la intimidación hacia los pobladores que no se oponen a la operación de la hidroeléctrica. Son personas que no han creído el engaño de opositores. Quizás creen que algo bueno traerá la operación de esa empresa. Después de todo, ¿qué desarrollo prometen los bochincheros? ¿Cuál es la gran alternativa? ¿Seguir igual, o peor? ¿Qué ofrecen a cambio? Nada. La minoría violenta busca imponerse sobre la mayoría pacífica. Hay temor. Dicen que la hidroeléctrica va a destruir lugares ceremoniales. ¿Dejarán sin agua a la comunidad? Son rumores con los que, de mala fe, se engaña fácilmente a la población. Una hidroeléctrica utiliza un recurso renovable y esta operaría físicamente lejos de los lugares señalados. En todo caso dicen que el agua del río viene con todos los desechos propios de un desagüe… Bien le quedaría a la Muni local usar el dinerito de la hidroeléctrica para hacer una plantita de tratamiento de agua y facilidades sanitarias… ¿O es que los bochincheros ofrecen hacerlo? En Santa Cruz Barillas gente ha sido secuestrada, trabajadores han sido amenazados, bienes han sido destruidos, maquinaria ha sido quemada, caminos han sido saboteados y, ahora, soldados han sido linchados. Hasta el 1 de mayo los terroristas habían logrado su propósito. No es que “se le haya ido la mano” al Gobierno. Más bien, ya era hora de que asumiera la irrenunciable responsabilidad de imponer el orden. Si para ello se requirió de un estado de Sitio, ni modo. Y si con ello se logra llevar un poco de desarrollo a sus pobladores, eso ya es ganancia. Ahora a deducir responsabilidades. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre 21, el día martes 22 de mayo 2012.

Soldados y Derechos Humanos

Estuardo Zapeta
La pregunta surgió mientras debatíamos el tema de Derechos Humanos “¿Tienen Derechos Humanos los soldados?” preguntó uno de mis estudiantes recientemente a raíz de lo sucedido en Barillas, Huehuetenango. En el grupo invadió un gran silencio. La pregunta surgió mientras debatíamos el tema de Derechos Humanos —es una clase de Antropología Cultural y el tema es inevitable— y las evoluciones de las concepciones de Derechos desde la 1ª. Hasta la 4ª. Generación. “Pero si los soldados heridos por la gente de Barillas eran indígenas...”, irrumpió el mismo estudiante en el silencio del aula y empezó uno de los debates más fructíferos en el análisis del tema. Hubo lados que argumentaban que “soldado y DD. HH.” eran términos que “históricamente” no podían estar en la misma oración y justificaban con eso hasta el asesinato “urgente de los soldados como máquinas de muerte,” –vaya paradoja—y de eso hasta posiciones diametralmente opuestas acerca de la responsabilidad y la legítima defensa de un ente del Estado si es atacado, pero con la sorpresa que con su acción de paz los soldados atacados y heridos lograron evitar un mal mayor. Veloces sobre los teclados de sus tablets empezaron a circular entre mis estudiantes fotos de soldados heridos, de hecho muy mal heridos, imágenes que han circulado ampliamente por Internet. Primero, mi admiración a los soldados atacados en Barillas, tanto por el temple del oficial a cargo, como por la disciplina de cordura ante una crisis de ese tipo que terminó en un “Estado de Sitio,” y con eso se evitó una tragedia impensable. Segundo, una respuesta directa, desde mi particular visión, es que cada soldado, cada policía, cada fiscal, cada juez, antes de ser “agente del Estado” es una Persona Humana (supongo que habrá alguien que al leer Persona Humana pensará que es un error conceptual, pero no, de hecho ese es un concepto fundamental en la Antropología Filosófica, del cual se originan muchos preceptos en materia de Derechos Humanos, por no decir la misma Teoría de los tales). Y en cuanto Persona Humana primero –y luego cualquier “función ejercida”—el soldado, hombre o mujer, es sujeto también de la protección de sus Derechos, no en cuanto su función, sino por su existencia misma. El soldado es ciudadano, y lo más sorprendente: es una ciudadana o ciudadano con más responsabilidades y con menos Derechos. Por ejemplo, el soldado no puede votar, y sólo eso es una violación a un Derecho fundamental. Que si los soldados atacados en Barillas por una horda podrían presentar una denuncia por violación a sus Derechos Humanos, por supuesto que sí. De hecho, creo que deben presentar esa denuncia y elevar el caso a la mismísima Corte Interamericana de Derechos Humanos. Y lo mismo deben hacer los policías de la PNC, los Fiscales, o los Jueces que son atacados por tanto terrorista que hoy se viste de “defensor de los derechos humanos”. Los soldados atacados y heridos en Barillas son indígenas, y si sigo la lógica del Convenio 169, ellos podrían también apelar a este instrumento internacional en cuanto su etnicidad. El de los Derechos Humanos es un excelente campo de batalla. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 22 de mayo 2012.

lunes, 21 de mayo de 2012

El último baile

Marta Yolanda Díaz Duran
La última semana, que espero no sea mi última, Carlos Fuentes dijo su última palabra. Le dijo adiós a la vida el martes 15 de mayo. No sé cuál haya sido ese vocablo que, sin saberlo, cerró una vida dedicada a usar el lenguaje para expresar ideas concluyentes en algunos casos, cuestionadoras en otros y controversiales más de vez que de en cuando. Chuck Brown, cantante de blues, exhaló su último go-go el día después de que lo hizo Fuentes. Sin duda, el último suspiro de ambos fue diferente, único e irrepetible, pero que fue el último también es indudable. Se fue el padrino con todo y su guitarra que muchos extrañan ya, según lo que leo en las redes sociales virtuales en las que participan muchos melómanos. El primero murió de una úlcera, el segundo de un ataque masivo al corazón. Eso dice el reporte que circuló. Un día los separó en su partida, sin embargo, Fuentes tuvo ocho años más de vida para crear maravillas que, aunque no haya coincidido con él en todo, disfruté leyendo como se disfruta al leer a un hombre culto que ha contribuido a mi propia cultura. Alguien que seguiré leyendo porque aunque él haya muerto, su obra vive. Donna Summer, la reina de la música disco, probablemente no disfrutó su último baile. Ella fue la tercera celebridad que nos dejó la semana pasada. Murió el jueves 17 de mayo. Ella fue la que menos vivió de los tres, pero aun así dejó un legado que otros han valorado. La semana pasada impartí mi última clase del presente semestre. Realmente fueron menos de cinco meses los que compartí con mis estudiantes. Temporada que siempre me deja agotada. Acompañar a adolescentes en su proceso de aprendizaje es demandante y puede ser desgastante. Las expectativas que suelo tener son altas. Mis deseos para ellos son los mejores: deseo que sean felices y espero haber contribuido en algo a ese objetivo. Es inevitable, al final de ese breve tiempo los he llegado a valorar. Por cierto, hablando de temporadas, según leí en la Wikipedia, hoy lunes 21 de mayo presentan en EE. UU. el último capítulo de una de mis series favoritas “House M.D.”. Capítulo titulado “Everybody Dies”. Todo el mundo muere. Ya no esperaré ver con qué sorpresa me saldrá el genio del diagnóstico que durante los últimos años me retó con su lógica, la que a algunos confrontó y a otros nos reconfortó. Lógica que él no aplicó en su vida privada. Acciones que al contradecir la realidad lo hicieron perder a muchos que valoró. Otra lección aprendida de una de las series más inteligentes que se han producido en este siglo que, sin falsear la realidad, será el último siglo que viva. Quiero terminar el último párrafo de este escrito fuera de lugar en la sección de opinión de Siglo Veintiuno, con una frase que le atribuyen al Dr. House, la cual considero que devela el secreto de toda celebridad cuya vida deja huella: “Gánate el respeto de los demás teniendo la osadía de ser tú mismo”. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día lunes 21 de mayo 2012.

viernes, 18 de mayo de 2012

Los compas y la miseria

Luis Figueroa
El uso de la palabra “compas” debería llamarnos la atención. La revista Forbes recién publicó 10 trabajos que no existían hace 10 años: Desarrollador de APP, Minero de datos, Consultor de educación, Experto en millennials, Administrador de redes sociales, Ejecutivo de escuchas, Cuidador de ancianos, Experto en sostenibilidad, y Diseñador de experiencias para usuarios. Aquí no hay espacio para describirlas; pero lea el artículo completo en http://tinyurl.com/d2djkbo porque como dice la canción, “el mundo está cambiando, y cambiará más”. Empero, mientras que el mundo dinámico va a mil por hora; a la dirigencia popular se le paró el reloj. ¿Por qué, si no, habría de engañar a la gente para que siga aferrada a la tierra? ¿Para que crezcan las deudas de miles de familias hundidas en la utopía agrarista? ¿Por qué, si no, habría de azuzar a la gente para que se oponga a las hidroeléctricas? ¿Para que no haya luz y la gente tenga que contentarse con sembrar maíz en vez de dedicarse a desarrollar APP, o a administrar redes sociales desde una oficina más cómoda que una parcela? ¿Qué hay detrás, por ejemplo, de las acciones de la dirigencia popular en Santa Cruz Barillas? ¿Qué papel ha jugado la parroquia local en la oposición a las minas y a la hidroeléctrica? ¿Qué porcentaje de la población de aquel allá tuvo relación con la guerrilla? ¿Por qué es que hay mara, en Facebook, pidiendo colaboraciones para los “compas” de Barillas? El uso de la palabra “compas” debería llamarnos la atención. Talvez no se les paró el reloj, sino que nos arrastran de vuelta a los setenta. Si te indigna la miseria que impide que la gente pueda alimentarse, educarse y cuidar de su salud, la pregunta que debes hacerte es: ¿cuáles son las causas de la riqueza? Pregunta ineludible porque aquellas necesidades se satisfacen con recursos económicos (conocidos como riqueza). Es evidente que las sociedades en las que los diseñadores de experiencias para usuarios y los mineros de datos pueden desarrollarse, son más ricas que aquellas en las que la dirigencia popular quiere mantener a la gente atada a la tierra, cual siervos de la gleba oenegera, y agrarista. Yo, con José Raúl González, me niego a creer que la gente es pobre por su gusto. Más bien, creo que es víctima del engaño de grupos de agitadores que viven de mantenerlos en la pobreza. luisfi61.com Artículo publicado en el diario guatemalteco El periódico, el día viernes 18 de mayo 2012.

“Todos y todas somos Barillas”

Karen Cancinos
Es muy importante que el gobierno no ceda en cuanto a las medidas para restablecer el orden en aquel lejano municipio de Huehuetenango. Es vital que no transija ante los grupúsculos oenegeros, el partido populachero de Baldizón y los curas farsantes (tristemente para los católicos hay de estos, sobre todo en el occidente del país, incluyendo uno que otro político convenientemente parapetado tras un solideo obispal). Es fundamental que no violente el mandato constitucional de proteger la vida, la integridad y la seguridad de todos los guatemaltecos. ¿Unos cuantos, o muchos, en Barillas o en cualquier parte de Guatemala, no quieren hidroeléctricas? ¡Está bien, sigan talando bosques para leña y regodeándose en su pobreza, margínense del progreso material que requiere fuentes de energía y mejor si limpia y más barata que el petróleo, pero eso sí, absténganse de intimidar y coaccionar a quienes no desean lo mismo para sus vidas! ¿Unos cuantos, o muchos, no quieren institucionalidad estatal, pero sí colectivismo tribal, con todo su atraso y su verticalismo? ¡Está bien, pero entonces agrúpense y vivan como en la era precolombina, con jefes indiscutidos en lugar de representantes temporales a quienes se les puede exigir cuentas, refúndanse en la selva a vivir con ellos y con los saraguates, y no se llenen la boca hablando de democracia, pidiendo servicios públicos, apelando a la propiedad de terrenos y demandando respeto a sus derechos, pues estos son usos e instituciones de repúblicas, no de tribus! El gobierno debe asegurarse –esa es su función– de que quienes quieran vivir como hordas nómadas dejen en paz a quienes deseamos desenvolvernos como personas en una sociedad aceptablemente funcional y que somos la mayoría. El gobierno debe tener claro, y ponerlo contundentemente ante la ciudadanía y ante la opinión pública internacional, que mayoría es a turba lo que juventud es a clica pandillera. Si la turba que en Barillas destruyó locales en la feria, agredió soldados y arrasó un hotel fuesen representantes de la mayoría, no tendrían necesidad de agredir a nadie pues estarían haciendo los cambios que considerasen pertinentes, respaldados por sus conciudadanos: tendrían el gobierno en sus manos pues hubiésemos votado por ellos. “Todos y todas somos Barillas”, decía una manta en una manifestación en Huehuetenango. Me hubiese gustado escribirla y portarla (a pesar de la political correctness) pues es cierto. En estos días, cada guatemalteco de buena fe es un oriundo de Barillas: si el gobierno capitula ante un grupo de agitadores profesionales, estos le tomarán la medida y entonces despidámonos de cualquier posibilidad de desarrollo y convivencia civilizada. Si la turba toma el lugar de la mayoría ante la acción gubernamental, la injusticia se entronizará. Si el gobierno que abanderó el eslogan de “carácter y decisión” se vuelve una temblorosa gelatina ante quienes le critican por cumplir con su obligación de hacer valer la Ley, la anarquía prevalecerá y la Constitución se irá por el caño. Gobernantes: ustedes se deben a la mayoría. Asúmanlo sin complejos. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día viernes 18 de mayo 2012.

150 años de Caridad

Estuardo Zapeta
Una emergencia de salud me hizo buscar, como siempre hago, el auxilio del Dr. Édgar López. Y cuál sería mi sorpresa que junto con la medicina sería una magnífica historia que él me contaría la que me diese confort, tranquilidad, y optimismo para concluir que algunas afecciones —en mi caso la garganta por mi trabajo en radio— son sólo minúsculos dolores temporales comparados con los retos humanos que las Hermanas de la Caridad han superado en 150 años de bendita presencia en Guatemala. Hay curación para la Nación en este breve testimonio. El relato del Dr. López es titulado con agradecimiento profundo “Muchas Gracias...” e inicia con la relación de una visita de dos doctores guatemaltecos del Hospital San Juan de Dios al Hospital General de México. “Ellos quedaron impresionados de observar la perfección del día a día de las actividades de esa institución con recursos muy limitados, pero limpio, ordenado, y lo principal, pacientes atendidos con cariño, esmero, y profunda preocupación humana. Todo eso era el resultado del trabajo de las Hermanas de la Caridad”. Ellas son la Sociedad de Vida Apostólica, fundada en Francia por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, y registrada en Derecho Canónico como “Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl”. Una terrible epidemia de cólera había dejado diezmada a la población guatemalteca y eso hacía urgente buscar ayuda en la administración y el “día a día” de los hospitales guatemaltecos, y el de las Hermanas de la Caridad era el modelo a reproducir. Después de las solicitudes y el intercambio de correspondencia llegaron las Hermanas de la Caridad, un 12 de mayo de 1862, en barco, de Panamá al Puerto San José. Eran ocho hermanas lideradas por su primera Visitadora, Sor Irma Broquedis, una mujer de Dios con gran experiencia en Administración Hospitalaria en Francia y España. “Las cualidades de entrega al trabajo, dedicación, amor a los pacientes, honradez, prudencia, caridad, y conocimiento, pusieron una nota diferente al reto que significaba el Hospital General San Juan de Dios”. Prosigue el Dr. López, “quiero enfatizar que creo que esa ha sido la mejor época para la conducción del San Juan de Dios”. “Las Hermanitas de la Caridad se dieron cuenta de que muchos niños quedaban en la orfandad por la muerte de sus mamás, y así fundaron también la primera Casa para Niñas Huérfanas, de la que sólo el recuerdo queda, y el nombre del callejón frente a la Emergencia del San Juan de Dios: el Callejón de Huérfanas”, explica el Dr. López. También fundaron la Casa Central para niñas, luego la Escuela Privada Primaria de Varones, en donde se han educado miles y miles de guatemaltecos. “Yo estudié allí, en la Privada de Varones (suspira), y fue un gran honor y una bendición”, relata el Dr. López. El relato prosigue con la extensión de las Hermanas de Caridad a Centroamérica, formando hoy “La Provincia de América Central”. Ellas son un modelo de Vida Apostólica como la máxima Misión cristiana. Gracias Hermanas, en nombre de Guatemala, por su trabajo, la bendición, y su ejemplo de Caridad. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día viernes 18 de mayo 2012.

jueves, 17 de mayo de 2012

Economía sin suficiente crecimiento

Ramón Parellada
La situación económica mundial está seria, especialmente con una Europa en recesión y una China desacelerándose. La de Guatemala tampoco termina de despegar. Con una tasa de crecimiento real del PIB, esperada para este año, del 3.3% nos sentimos acomodados. No tomamos en cuenta que tenemos una tasa de crecimiento poblacional aproximada del 2.6% y eso frena nuestro crecimiento económico real per cápita dejándolo en menos del 1% con lo cual duplicar nuestro PIB per cápita en términos reales nos tomará aproximadamente 100 años. En Guatemala vemos la crisis a diario por la dificultad que hay de conseguir trabajo, las ventas crecen pero porque cada día quienes aún siguen en sus negocios son más agresivos y le comen mercado a otros, algunos clientes están pagando con retrasos, el precio del petróleo y sus derivados incluyendo la energía eléctrica y transporte destruyen los pronósticos conservadores de las empresas y de las economías familiares, y así puedo seguir enumerando muchas señales de alerta que ponen en riesgo el pronóstico de crecimiento económico de nuestro país. ¿Qué podemos hacer para lograr un crecimiento económico mayor? Considero que el Gobierno tiene mucho que ver, ya que mientras más grande y más injerencia tenga en el mercado menos crecimiento económico lograremos. Se logrará un mayor crecimiento si se atraen inversiones masivas, es decir, si logramos que la gente con capital haga sus inversiones en el país. Para ello necesitamos como primer punto restablecer el orden perdido, mejorar el sistema de justicia para que sea pronto y eficaz, una policía depurada y que recupere la confianza de la población y tasas de criminalidad que disminuyan al nivel de los países desarrollados más cercanos. Esto toma tiempo pero es el camino a seguir. Existen algunas cosas que el Gobierno debería hacer de inmediato para lograr un crecimiento económico mayor. Menciono a continuación algunas urgentes. 1. Derogar la Ley actual de electricidad. La considero una camisa de fuerza que impide mejores tarifas, ya que las tarifas finales a los usuarios se basan en costos y no en la competencia libre en el mercado. Tiene además mucha injerencia del Gobierno con distorsiones que deben eliminarse, como la tarifa social. 2. Reducir el gasto público y con ello el déficit fiscal. No puede ser que se programe cada año y se apruebe un gasto público que es mayor que los ingresos tributarios. Esto es la receta del endeudamiento eterno y la condena de nuestros hijos y nietos a pagar más impuestos en el futuro. 3. Eliminar de inmediato el ISR (Impuesto Sobre la Renta). Cada vez que pagamos ISR estamos reduciendo la tasa de capitalización en el país, pues precisamente de las ganancias es que salen las inversiones que generarán más oportunidades de trabajo para todos. 4. Considero imperativo que el Banco de Guatemala reduzca su emisión monetaria para que la inflación sea eliminada de tajo. Este año se espera una inflación del 6%. Demasiado alta. Esto es que cada quetzal perderá 6% de su valor al final de 2012. No debe ser aceptable ni tolerable. 5. Es fundamental lograr avanzar hasta llegar a tener un verdadero Estado de Derecho. El Congreso engavetó uno de los intentos más trabajados y funcionales en este sentido, es decir, ProReforma. Un verdadero Estado de Derecho fortalecerá nuestro sistema de justicia para proteger efectivamente los derechos individuales, comenzando por la libertad, la propiedad y la vida. 6. Eliminar los gastos sociales y el recién creado Ministerio de Desarrollo. Más que ayudar al crecimiento económico y al pobre, lo disminuyen y perjudican además de toda la corrupción que se crea alrededor del mismo. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día jueves 17 de mayo 2012.

Intereses en conflicto

POR JORGE JACOBS A.
Ahora que empezamos a conocer dudosas transacciones en la administración del PP, es importante que los funcionarios —si realmente están interesados en la transparencia— entiendan cuál es el fondo del asunto y que el problema es, precisamente, el tráfico de influencias. En algunos casos, como el de un diputado oficialista, el del secretario privado de la Vicepresidencia y el del subsecretario de la SAAS, los funcionarios habían estado vinculados a las empresas, siendo incluso sus representantes. Previendo la cercanía de llegar al poder, “cumplieron con el formalismo” —según las mismas palabras del presidente— de desvincularse legalmente de ellas, aunque siguen “vinculadas” a sus familiares o amigos. Y apenas llegaron al poder, lo aprovecharon para que las empresas —ahora supuestamente de sus familiares o amigos— se vieran favorecidas con contratos millonarios. En una entrevista al presidente, publicada el martes en un matutino, cuando se le dice que amigos o familiares de los funcionarios continúan al frente de esas empresas, responde: “Correcto, pero de ellos hay una desvinculación legal, eso fue lo que reportaron. Lo que hicieron fue cumplir un formalismo. ¿Qué es lo que tendríamos que cuidar ahora? ¿Qué es lo que tendría que cuidar la Secretaría de Transparencia? ¿Qué tendría que cuidar la misma Contraloría General? ¿Qué tendría que cuidar la Fiscalía contra la Corrupción? Lo que se tiene que cuidar es que no vaya a haber tráfico de influencias”. El mismo presidente reconoce que esta “desvinculación” legal no es más que un formalismo para acceder al poder. Lo que parece no colegir es que la falsedad de ese “formalismo” es la que prepara el escenario para el tráfico de influencias. Hablando con unas personas hace unos días, me hacían énfasis que en la legislación no existe una prohibición expresa para contratar empresas de familiares y amigos, y que, por tanto, se puede hacer. —No estoy de acuerdo en ese positivismo jurídico, pero eso es tema de otra discusión—. Pues aunque no se cometa un “delito” —y pareciera ser que esa es la postura del presidente—, sí considero que existen muchos conflictos de interés que abonan a la corrupción. Y es precisamente por estos conflictos de interés que se ha buscado mecanismos que intenten minimizarlos, como, por ejemplo, las restricciones de la Ley de Compras y Contrataciones para que se hagan procesos abiertos en los cuales cualquiera pueda participar y sea más difícil que los funcionarios discrecionalmente decidan cómo gastarse los fondos de los tributarios. Lamentablemente en el actual gobierno, al igual que en los anteriores, le han jugado la vuelta a estas restricciones a través de las compras directas y las compras por excepción, al grado que, según una investigación de la bancada de Encuentro por Guatemala, más del 90% de las compras en esta administración se han hecho a la sombra de esos procedimientos. ¿Quieren que les creamos que su “discurso de la transparencia no es del diente al labio”? Demuéstrenlo haciendo correctamente las cosas, y no saltándose las trancas. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día jueves 17 de mayo 2012.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La familia en ojos de Marroquín

Carroll Ríos de Rodríguez
Cuando el Obispo Francisco Marroquín vino a estas tierras (1530), se planteó un reto que contadas personas han enfrentado: ¿cuál es el elemento clave para cimentar una sociedad pacífica y estable, poblada por hombres y mujeres libres y responsables? Lo habían nombrado para desempeñar tres cargos complicados: “juez eclesiástico, protector de indios, cura párroco”. Y en las décadas transcurridas desde el descubrimiento de las Américas, se había sembrado más discordia que armonía. Según el Padre Gustavo González Villanueva, autor de La utopía de Francisco Marroquín, el Obispo Marroquín comprendió de entrada que no se podía “inventar, de la noche a la mañana, un gobierno nuevo para un mundo nuevo”. Al fin y al cabo, el proyecto giraba en torno a personas de carne y hueso, con debilidades y defectos, pero capaces de aprender y adquirir dominio de sí. Él quería que dichas personas concretas asumieran, por decirlo de alguna forma, los tres derechos “insertos por Dios en el ser humano”, resaltados por Isabel la Católica en su testamento: el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Es así como el matrimonio y la familia se convirtieron en una piedra angular del proyecto marroquiniano. “Que se junten”, recomendaba el obispo una y otra vez, para formar tantos núcleos familiares como centros urbanos. Los matrimonios entre indígenas y entre españoles establecidos en las nuevas tierras, propiciarían la unidad de familia, y de la sociedad. Le insistió al Emperador que era necesario formar a la mujer, la principal transmisora de valores en el seno del hogar. La educación sistemática (en los colegios y la universidad) tendería a reforzar lo aprendido en casa, cultivaría la razón y “el hábito del discernimiento”. El Obispo Marroquín empezó a sistematizar las lenguas nativas. Abogó consistentemente por una educación “que despierte el anhelo de buscar y encontrar la verdad” —una misma educación para todos—. Por ejemplo, le pidió al monarca una renta para hacer un colegio para hijos de españoles, huérfanos y “mujeres naturales de esta tierra”. Marroquín se molestaba con quienes querían sobreproteger o marginar al indígena, pues soñaba con una sociedad de “hombres y mujeres maduros” y competentes. El Padre González afirma que Francisco Marroquín es portavoz de una nueva antropología: el proceso revelaría al hombre espiritual (ya no animal), y de allí al “hombre dotado de la dignidad de hijo de Dios”. Dado que ayer celebramos el Día Internacional de la Familia, parece oportuno atender el mensaje del Obispo Marroquín. Se nos recuerda de vez en cuando que aprendemos a amar y a socializar en familia, pero ya casi nunca recapacitamos que es el sitio donde aprendemos (o debiéramos aprender) los valores, incluyendo el importantísimo sentido de la libertad y la responsabilidad personal. ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros, en nuestro ambiente particular, por apuntalar las luchas para sanar y fortalecer esta institución milenaria? ¿Y qué pasará si desvalorizamos a la familia y la damos por obsoleta? Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 16 de mayo 2012.

Leamos juntos

Verónica Spross de Rivera
Los resultados insatisfactorios de los alumnos en las pruebas nacionales de lectura son una muestra de las deficiencias que padece el sistema educativo. Los resultados más recientes de las evaluaciones de los graduandos denotan un problema serio en lectura, ya que solamente dos de cada diez logran las competencias esperadas en esa área. El resto tendrá problemas para ir la universidad; posiblemente no pase las pruebas de ingreso o le costará la inserción en el mundo laboral. Los mejores sistemas educativos del mundo siguen haciendo reformas para ser aún mejores, según comentan estudios como los de McKinsey. El mensaje es que no podemos quedarnos sin hacer nada ante los problemas. De allí, el Ministerio de Educación nos lanza un reto muy importante: Promovamos la lectura a todo nivel. Debemos avanzar en ser un país de lectores. Estamos muy lejos del objetivo, por lo que tener un programa para avanzar hacia la meta es importante. La promoción de la lectura es fundamental ya que contribuye al desarrollo cerebral, potencializando la capacidad de aprendizaje de las personas; asimismo, a tener destrezas y competencias básicas; ayuda al mejoramiento en los resultados escolares; aumenta el acceso a la información y facilita el desarrollo de la comunicación, permite también contribuye a que tengamos una vida más agradable, pues la lectura es también un entretenimiento muy sano. Finalmente, es esencial para que una persona se desempeñe con éxito en la sociedad. Entre los objetivos que se persiguen con el programa Leamos juntos están promover el hábito de la lectura y desarrollar competencias lectoras. Para ello se sugiere una estrategia que cuente con acciones organizadas y espontáneas, realizadas por las distintas organizaciones académicas, educativas, empresariales, de comunicación, entre otras. Entre las actividades sugeridas se encuentran la lectura en las aulas por parte de líderes de la comunidad, que compartan con los niños un rato y les motiven a leer. También se promoverán cuentacuentos, radiocuentos, publicaciones en prensa con sugerencias para ser desarrolladas por los niños, concursos de lectura y actividades de lectura en la vida diaria. Se ha solicitado a todos los actores sociales que se sumen en lo que les resulte posible, incluyendo material de lectura en sus empaques comerciales, motivando la lectura en sus anuncios comerciales y promoviendo acciones de manera descentralizada. Llama la atención el llamado, pues pretende hacernos una sociedad de lectores. Es necesario un cambio profundo de hábitos. Ello deberá ir acompañado de acciones que apoyen a los docentes incluyendo capacitaciones sobre lectoescritura, dotación de bibliotecas a las escuelas que carecen de libros, impulso a materiales digitales, que serán del interés de los jóvenes. Hay espacio para la creatividad. Lo interesante sería poder hacer una línea base, midiendo la situación de inicio de los estudiantes en un centro educativo, llevar a cabo intervenciones concretas y acciones y luego medir si logramos mejorar la capacidad lectora. ¿Un sueño? Quizás, pero sumando esfuerzos podremos buscar un cambio y lograr que cada guatemalteco anhele leer. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 16 de mayo 2012.

martes, 15 de mayo de 2012

Entre Barillas y avatar

POR PEDRO TRUJILLO
Lo ocurrido en Barillas no es casualidad. Obedece a un estructurado plan que hace metástasis en el país. Lo promueven redes de narcos, parte de ayuda internacional, vividores del conflicto, ideólogos trasnochados y columnistas asociados. La cortina de humo se conforma con cualquier combinado: un asesinato por esclarecer, el discurso indigenista, el Convenio 169, la pobreza o cualquier otro, como la matanza que planificaron y no consiguieron. No es la primera vez que se producen actos violentos en aquel municipio. Ciertos grupos -solamente tres de las 26 comunidades- llevan tiempo atemorizando, maltratando, amenazando, secuestrando a personas, ocupando propiedades y quemando maquinaria. El incidente que dejó un muerto y dos heridos fue utilizado como punto de partida para pedir explicaciones al Gobierno, olvidando que es el MP —la Fiscalía General— quien tiene la responsabilidad de investigar. Incluso dos columnistas —vividoras de aquella ayuda— llegaron a culpar directamente a la empresa. Supongo que tendrán sus pruebas o una incontrolada frustración. Meditado el asunto, hay aspectos que no escapan al análisis racional. Uno es que la empresa —guste o no— cumple con todos los requisitos legales para poder operar en el país. Otro, que se buscaba una reacción violenta del Ejército para contar con víctimas que ofrecer a este nuevo modelo de revolución. La tercera, que asistimos a un pulso a la autoridad del Gobierno para provocar y presentarlo como un “gobierno militarista”. Las tres convergen en diferentes actuaciones, no solo en Barillas, sino en todo el territorio nacional. La mecánica es similar: una turba utiliza la violencia, vulnera la ley y comete cualquier desmán que luego justifican ciertos grupos, algunos “líderes”, vividores de “la sociedad civil” y columnistas afines, ¡listo el complot! Entre todos promueven aquella teoría de la espiral del silencio (Neumann) para sustituir las instituciones formales —gobierno democráticamente elegido— por las informales —grupos de presión—, argumentando que la legalidad debe sustituirse por una prefabricada legitimidad. La idea es que “ellos” digan qué es la ley, cuándo y cómo se aplica y a quién. Pero “ellos” están pagados, son minoría, delinquen y no cumplen la propia ley. ¿Quién dijo que la lucha ideológica se había acabado? Muy pocos han dedicado siquiera una línea a los héroes de aquellos acontecimientos: los militares que estaban en el destacamento y un desconocido lugareño que, en Q’anjobal, los defendió. Parece avergonzarnos que servidores públicos salieran exitosos de las agresiones de aquella turba. Algunos hubieran deseado que dispararan para acusarlos de criminales, como en el pasado. Sin embargo, lejos de perder el combate, el comandante y sus hombres ganaron aquella batalla con la cabeza y no a cabezazos. Tuvieron las agallas de contenerse, de humillarse, de permitir que les agredieran y de tragarse el honor y el deber en beneficio de la paz. Priorizaron los derechos de los demás y no los suyos (que también los tenían), aunque no les concederán premios en Japón, en Suecia o distinciones en Washington. ¡Cumplieron con su deber!, y eso no se agradece a “chafas” ni a los anónimos campesinos. La guerra no siempre es solución, pero si hay que hacerla, mejor contar con una unidad repleta de soldados como esos que dieron una lección ejemplar y demostraron ser mucho más valientes que los cobardes asesinos que los golpearon y pretendían quemarlos. No sienta pena, mi mayor, por preocuparse y llorar por sus subordinados, eso lo engrandece hasta límites inimaginables e incomprensibles para algunos. Mi respeto, igual de intenso, para el aldeano. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 15 de mayo 2012.

Lujos de rico

POR JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO
Dejar de ser pobre no es, ni por asomo, un derecho. Es un privilegio reservado exclusivamente para aquellas naciones lo suficientemente inteligentes como para aplicar los principios de la prosperidad económica que ha demostrado generar un capitalismo moderno. Hasta la China comunista lo entendió. Pero mientras nosotros no entendamos eso, la pobreza seguirá siendo un mal endémico en Guatemala. Como dice el refrán: “La vida de chancle es cara… pero la otra no es vida”. Los ricos se pueden dar muchos lujos. Los pobres no. Por ejemplo: los alemanes, que producen ocho veces más por habitante que los chapines, se pueden dar el lujo de aceptar pagar costos de energía eléctrica cada vez más altos. El tsunami en Japón y la crisis nuclear de Fukushima los asustó. Votaron y decidieron abandonar la generación de electricidad con plantas nucleares. La tecnología que tanto contribuyó a su prosperidad próximamente será eliminada. Mientras tanto, en Guatemala, un país pobre, nos damos el lujo de rechazar una fuente renovable, limpia y relativamente barata de energía: la hidroeléctrica. De ser así, seguiremos pagando electricidad cara. Carísima. Lo que se traduce en que los guatemaltecos más pobres continuarán resolviendo sus problemas de energía talando bosques. Hoy, el 47% de la energía que se consume en nuestro país proviene de leña, mientras que solamente estamos aprovechando un 13% del potencial hidroeléctrico nacional. El rechazo de ciertos grupos a la construcción de hidroeléctricas es un grave error. Y aceptarlo es uno aún peor. Es entendible que los otrora guerrilleros tengan un interés ideológico en rechazar cualquier cosa que parezca capitalismo. Es lamentable que “países amigos” canalicen los fondos de su “cooperación” para apoyarlos. Pero la minoría no debe ni puede mantener al resto del país en condiciones de pobreza. El planteamiento es tan inmoral e hipócrita que, por una parte, rechazan al Estado, pero, por otra, exigen salud, educación y subsidios sin querer aportar nada. El simple hecho de “ser pobre” les da “derecho a exigir” y recibir sin asumir responsabilidad alguna. ¿Qué tal? Yo me niego a creer que la gente es pobre por su gusto. Más bien creo que es víctima del engaño de grupos de agitadores que viven de mantenerlos en la pobreza gracias a la complicidad de la famosa “cooperación internacional”. Y también a la pobreza de carácter de gobiernos que les gusta “extender la mano”. No obstante eso, Guatemala no se puede ni se debe dar el lujo de desaprovechar la riqueza de sus recursos hidroeléctricos y mineros. Es por ello que la reacción oportuna y firme del Gobierno frente a los disturbios en Huehuetenango es una señal positiva. El Gobierno debe velar por que la mayoría de los guatemaltecos tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente y no puede, ni debe, permitir que la Nación sea tomada rehén de una minoría que lucra con la pobreza y el subdesarrollo. Esa es la realidad. Nadie dijo que la ruta al desarrollo es fácil. Pero tampoco se vale que le metan zancadilla a uno a medio camino. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libere, el día martes 15 de mayo 2012.

El “Narco-Obispo”

Estuardo Zapeta
Era querido por los cárteles. Pero no era tanto el “cariño” que le tenían, sino la necesidad de mantenerlo de su lado. El trato era más o menos así: “Usted padrecito busca alguna causa para hacer bochinche, se opone a los matrimonios gais, a la minería, a la oligarquía, o las sectas, al latifundio, a los gringos... No importa, padrecito, opóngase a lo que quiera, usted arme bochinche, que nosotros lo que queremos es que usted distraiga a los investigadores y a las autoridades, principalmente a los gringos, que ya nos tienen pa´ la chingada”. “Le dejamos etiqueta azul, reposado, vodka ruso del bueno, y hasta una botella de pizco..., pero no se pele, eh, que la última vez por pasarse de tragos, por poco y nos pasa a nosotros la DEA encima... Lo vamos a estar vigilando...” El cura quería tirarse de panza sobre el licor, terminárselo en ese mismo momento, pero la compostura de seminarista recién ordenado, la elegancia de dandy aprehendida por si le tocaba el rol de “nuncio” en algún momento, y la popularidad que había adquirido en el pueblo, lo reprimían de tal bacanal. La jugada era la siguiente: unos días antes del paso de un cargamento de cocaína, recibía de “limosna” una gran cantidad de dólares, en efectivo, y una palabra clave con un mapa de papel en el cual le señalaban qué lugares deberían estar bloqueados por “campesinos” que a cambio de entretener a las autoridades recibían el equivalente a $50 por participar unas siete horas, de cinco de la mañana al mediodía, tiempo suficiente para que los narcos pasaran el cargamento. En algunos países no son “Narco-Obispos”, sino “Narco-ONG”, o sea grupos en “alquiler” para lo que usted ordene “ingeniero, licenciado, arquitecto”, que es como conocen a los contactos. Los “grupos organizados” no preguntan para qué es el bochinche, sólo reciben las indicaciones y el dinero. El sacerdote, ese día indicado en el mapa, con el dinero adelantado, y presuntamente con “las bases” campesinas listas para protestar en exigencia a una “reforma agraria”, no despertó. La noche anterior se encerró con llave, supuestamente a sus oraciones vespertinas, y había casi masacrado cuanta botella le llevaron los narcos. Fue a las tres de la tarde del día acordado que se despertó por los balazos que escuchó a lo lejos. Se persignó. Rezó cuanta Ave María, Padre Nuestro, y Salmo se le ocurrió entre la resaca, la sed, y la deshidratación que produce un día después el licor. Los narcos irrumpieron en la habitación so pena que abría o “plomaceaban” la chapa. “¿Qué pasó, padrecito?” “¿Usted nos está jugando sucio?” “¿O nos ha visto la cara todo este tiempo, creyendo que nosotros no sabemos de sus reuniones en la capital con la gente de la DEA?” “Perdónenme, señores, voy a pedir mi cambio, y vendrá uno más útil”, replicó. Una solitaria epístola salió del pueblo hacia el Arzobispado pidiendo cambio “por razones de salud”. Los narcos siguen esperando al siguiente padrecito. El de este cuento, el de esta ficción latinoamericana está en rehabilitación. “Sin pecado concebido...” Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día mertes 15 de mayo 2012.

lunes, 14 de mayo de 2012

La turba lo mató

Marta Yolanda Díaz Duran
¡Agarren a la turba! Es la responsable del crimen. La turba lo persiguió. La turba lo atrapó. La turba lo vapuleó. La turba lo roció con gasolina. La turba le prendió fuego. La turba lo mató. La culpable, sin lugar a dudas, es la turba. Ahora, ¿quién es la turba? ¿Será mi padre? ¿Será mi madre? ¿Será mi hermano, mi hermana? ¿Será mi esposo, mi esposa? ¿Será mi amigo, mi amiga? ¿Será mi hijo, mi hija? ¿Será mi vecino, mi vecina? ¿Será un conocido, un desconocido? ¿Será el muerto? ¿Seré yo? ¿Por qué lo mató la turba? ¿Qué delito cometió? ¿Quién lo acusó frente a la turba? ¿Para qué lo acuso? ¿Cuál fue la evidencia que llevó a la turba a concluir que debía aplicar la ¡tan cuestionada! pena de muerte? ¿Quién dictaminó el castigo? ¿Quién es la turba? ¿Será la angustia de la creciente incertidumbre? ¿Será la falta de justicia? ¿Será el cansancio del abuso constante? ¿Será la mentira recurrente del gobernante? ¿Será la desesperanza del cambio que no llega? ¿Será la facilidad con que la mayoría es manipulada? ¿Para qué lo mató la turba? ¿Para aliviar su cólera? ¿Para enmendar el desagravio? ¿Para descargar su frustración? ¿Por desencanto generalizado? ¿Por la necesidad de alguien que le pague lo que otro le debe? ¿Quién le debe a la turba? ¿Qué le debe ese alguien a la turba? ¿Puede la turba cobrarle a ese alguien? ¿Sabe la turba, a ciencia cierta, por qué está molesta? ¿Quién puede calmar a la turba? ¿Cómo se puede llevar la paz a la turba? ¿Cómo juzgar a la turba? ¿A qué criminal esconde la turba? ¿Qué esconde la turba? ¿Qué muestra la turba? ¿Podemos con la turba? ¡Qué responda la turba! A la turba le fascina el fuego. La turba quemó al hombre. La turba quemó el vehículo. La turba quemó la casa. La turba robó el almacén. La turba violó a la niña. La turba secuestró al policía. La turba insultó al paisano. La turba se coronó reina del pueblo. La última palabra es suya: que muera el acusado, que prevalezca el caos. La turba es la más peligrosa asesina en serie que jamás haya conocido. También la más temida de los verdugos. La turba quiere festejar su éxito. La turba quiere alzar su vaso y acabar con el espíritu fermentado de la bebida elegida. El alcohol enciende el espíritu de la turba. La gasolina lo calma por un breve instante. La turba no tiene límites. La turba no tiene rostro. La turba es culpable pero inimputable. La turba es irresponsable. La turba es todo aquel cobarde que huye de sí mismo. El acusado ante la turba no tiene escape ni defensa. La turba gobierna dentro de un Estado de Hecho, ajeno al Derecho. Desconoce las leyes. No entiende la importancia del respeto al debido proceso. No confía en los tribunales, tal vez con razón. ¿Por qué la turba actúa a su antojo sin pagar las consecuencias de sus acciones? La turba es una realidad que pone en peligro la vida de todos. ¿Quién será el próximo muerto por la turba? La turba, la asesina en serie imparable. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día lunes 14 de mayo 2012.

viernes, 11 de mayo de 2012

Hoces y martillos

Luis Figueroa
Las pintas del 1 de mayo deben ponernos a pensar. Después de la marcha para “celebrar” el Día del Trabajo fui al Centro Histórico para mostrarle la ciudad a una visitante de los EE.UU. Fui con ese propósito y con el de ver las pintas que la dirigencia sindical había hecho en la Sexta Avenida. Tanto mi cuata, Rosemary, como yo estábamos indignados. No solo por la suciedad que dejaron los sindicalistas; sino por la abundancia de hoces y martillos, símbolos del socialismo real, que es como si un grupo de manifestantes hubiera pintado esvásticas, el símbolo del nacional-socialismo. A Rosemary y a mí nos conmovieron dos escenas: la de una mujer que, junto a la estatua mutilada de Tasso Hadjidodou, expresó: “Qué mala esa gente que hizo eso”; y la de los jóvenes que limpiaban la inmundicia que dejaron los manifestantes. Ojalá que cuando recuerden la suciedad que tuvieron que limpiar, también se acuerden de la abundancia de hoces y martillos. ¿Malos? ¡Malísimos, y de hecho, criminales! Los muertos del socialismo real se cuentan por millones. Los muertos en la República Popular de China, entre 1949-87, se estima que llegan hasta 76 millones 702 mil. En la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, entre 1917-87, se calcula que llegan hasta 61 millones 911 mil. Durante los soviets de Mao, en China, puedes añadir otros 3 millones 468 mil. En Corea del Norte, entre 1948-87, hubo 1 millón 553 mil muertos aproximadamente (¿Cuántos habrán muerto de hambre y frío entre 1988 y 2012?). En Camboya, entre 1975-79 (en solo 4 años) hubo 2 millones 35 mil. Todos estos muertos, y más, en regímenes socialistas de uno u otro color. Todos ellos, poco más o menos unidos por símbolos comunes como la hoz y el martillo, y las banderas rojas y negras. Al utilizar símbolos de regímenes (y de filosofías) criminales para pintar paredes y destruir monumentos, la dirigencia popular chapina –que alienta, o tolera– el uso de hoces y martillos, no solo pone en evidencia sus raíces y vinculaciones políticas reales, sino que radicaliza el diálogo político e introduce elementos de violencia que fueron pesadillas en los años sesenta, setenta y ochenta cuando la guerrilla intentó tomar el poder por la fuerza e imponer la dictadura del proletariado, con las consecuencias que muchísimos guatemaltecos lamentamos. Las pintas del 1 de mayo deben darnos qué pensar. Artículo publicado en el diario guatemalteco El Periódico, el día viernes 11 de mayo 2012.