jueves, 7 de junio de 2012

ANC: Aquí No Cuentan

JORGE JACOBS A. Que no lo engañen. No es por la “modernización” del Estado, ni por el beneficio de las “mayorías”, ni por ayudar a los más pobres, ni por las amenazas del crimen organizado, ni porque los guatemaltecos estemos mejor. No es por ninguna de esas razones por las cuales los politiqueros quieren que se convoque a una Asamblea Nacional Constituyente, (ANC). La verdadera razón es porque no les gusta que la Constitución le ponga límites a su actuar y quieren quitarle todos los candados posibles para enseñorearse de los guatemaltecos, pero especialmente de su dinero. Esa es la triste realidad. Hay que entender que el concepto detrás de las constituciones es limitar el poder de los gobernantes para que no pasen por encima de los derechos de los habitantes de un país. En pocas palabras, es una camisa de fuerza que limita lo que los políticos pueden hacer para que no se enseñoreen de un país. Es la principal garantía que tenemos los habitantes de un país de que los políticos no se aprovecharán del uso de nuestros recursos para convertirnos en súbditos y esclavos. Y estas garantías están establecidas principalmente en la primera parte de la Constitución, la parte “dogmática”, la cual no puede ser modificada sino por una Asamblea Nacional Constituyente. De ahí que no nos debe extrañar que los politiqueros quieran aprovechar esta oportunidad para hacer cambios aquí, que es donde pueden librarse de algunos de esos candados que tanto les pesan. Hay que hacer notar que la ANC solo es necesaria para cambiar el capítulo de los “Derechos Individuales”, por lo que la pregunta del millón es: ¿por qué les interesa a los políticos que se puedan cambiar los derechos individuales consignados en la Constitución? Yo creo que ninguna consideración actual es lo suficientemente grande como para arriesgar que nuestros derechos individuales sean manoseados por los políticos de turno. Si al tema de seguridad se refiere, ya tenemos el ejemplo que ni a los políticos ni siquiera a los magistrados de la Corte de Constitucionalidad les ha importado violar los derechos individuales consignados en la Constitución, al aprobar y sostener violaciones a los mismos, como por ejemplo la intercepción de llamadas telefónicas. Si no les ha importado pasarse la Constitución por el arco del triunfo en aras de la “seguridad”, ¿qué podemos esperar que no hagan cuando tengan a su disposición poder eliminar cualquier derecho de los ciudadanos que a los políticos les estorbe? ¿Se necesitan cambios a la Constitución? Definitivamente. Pero no cualquier cambio y especialmente no aquellos que puedan reducir nuestros derechos individuales. El convocar a una Asamblea Nacional Constituyente es completamente inaceptable desde ningún punto de vista. No se necesita para reformar lo que los políticos dicen que quieren reformar. No deje que los politiqueros lo engañen con ese cuento y al final le digan lo que para ellos representa una ANC: los ciudadanos y sus derechos Aquí No Cuentan. Articulo publicado en el diario guatemalteco prensa libre el día jueves 07 de junio 2012.

Modernización del Estado

Ramón Parellada A la fecha todavía no sabemos qué es lo que el gobierno actual entiende por “Modernización del Estado” y las modificaciones que con tal objetivo se pretende hacer a la Constitución de nuestro país. Estoy de acuerdo en no convocar a una Constituyente para no cambiar el cuerpo dogmático de la Constitución. Existe un trabajo bien sobre los cambios que se deberían hacer. Es la propuesta de ProReforma (www.proreforma.org.gt ). ProReforma es una propuesta hecha por personas que no buscan el poder; es un movimiento cívico y no político. El Congreso debe someter a consulta popular la propuesta concreta de ProReforma y que el pueblo decida. Lo más democrático que puede haber es que los ciudadanos decidan con su voto. La idea de la reforma a la Constitución por parte de quienes se involucraron en ProReforma surgió de estudios serios donde se identificó, como causa de nuestro estancamiento económico, la falta del derecho. Si, así como se escucha, la falta de derecho implica violaciones continuas a los derechos individuales como el derecho a la vida, la libertad y la propiedad. Si bien estos derechos están definidos con claridad en el cuerpo dogmático de la misma Constitución, el resto de la Constitución no establece bien los mecanismos para que puedan garantizarse y por ello se reforma del resto de la Constitución precisamente para reforzar la división de poderes a modo que los gobernantes no abusen sin freno alguno, más bien para limitarlos y proteger a los ciudadanos, sin excepción, de los abusos del poder del gobierno de turno. ProReforma rechaza la creación de privilegios para unos a costa del resto de la población. Las leyes deben ser generales, abstractas y de aplicación universal y precisamente esto es, entre otras cosas, lo que se pretende defender en el Senado. Se propone un sistema bicameral, aunque con diferencia al que existe en otros países del mundo, ya que el Congreso y el Senado formarían este sistema pero el Congreso seguiría haciendo las funciones que actualmente tiene, es decir, actividades políticas y legislación del momento mientras que el Senado solo se preocuparía que la producción de leyes por parte del Congreso no contradigan a la misma Constitución en cuanto al concepto de ser leyes generales, abstractas y de carácter universal. Los guatemaltecos estamos cansados de tanto abuso por parte de nuestros gobernantes. Muchas veces ellos abusan sin que tengan esa intención, pues el sistema los absorbe de tal modo que paran haciendo lo que no quieren. Pues bien, estas actuaciones impiden el crecimiento económico del país. Después de 32 años no hemos logrado alcanzar el nivel del PIB/per cápita que llegamos a tener en el año 1980. Increíble pero cierto. Lo perdido ya es historia, pero no podemos perder otros 32 años. Para evitarlo debemos crecer económicamente a tasas aceleradas. Al darle una relevancia especial a los derechos individuales, ProReforma conecta esta protección con el crecimiento económico. Una reactivación económica sin precedentes, es decir, obtener tasas de crecimiento del PIB/per cápita del orden del 10% anual o cercano, parte de esta defensa para garantizar la vida, la libertad y la propiedad de los individuos. Esta garantía es una necesidad del ser humano, no una opción ni un deseo. Sin esto no es posible resolver el problema de inseguridad ni de falta de justicia que nos agobia día a día. De la misma manera, este es el punto de partida para acabar con la impunidad que nos corrompe. Solo así el nivel de inversiones per cápita se incrementará a tal punto que se aumentarán las oportunidades para todos los guatemaltecos y el crecimiento económico se disparará. Articulo publicado en el diario guatemalteco siglo 21, el día jueves 07 de junio 2012.

miércoles, 6 de junio de 2012

La Constitución es información

Carroll Ríos de Rodríguez La Constitución Política de la República es información. Aun una mejora notable a la misma implica costos, porque todo cambio de reglas destruye información. Nos ocurre cuando cambian la vía en calles altamente transitadas. Al principio no sabemos en qué dirección conducir y se producen choques, confusión y contratiempos. Nos toma tiempo internalizar las nuevas disposiciones y habituarnos a los cambios. Es por eso que no son indiferentes las reformas concretas impulsadas, ni el proceso utilizado para enmendar la Constitución. Incurrir en los costos debe valer la pena: debemos cosechar beneficios reales y valiosos. Si nuestra Constitución fuera un cuerpo humano, diríamos que no da lo mismo cambiar uno de sus varios brazos, que trastocar el corazón. Los Títulos I y II constituyen el corazón de la Constitución, porque orientan el quehacer del Estado a la protección de la persona humana, y enumeran nuestros derechos y obligaciones como individuos. Gracias a estas macroreglas, sabemos qué esperar del Estado y de otros ciudadanos; la convivencia social adquiere predecibilidad. El poder temporal en manos de los gobernantes se delimita y el carácter republicano del sistema de gobierno queda establecido. De ahí que la Asociación ProReforma eligiera deliberadamente dejar intacto el corazón de la Constitución; deformar esta parte acarrearía graves consecuencias para nuestra sociedad. Sin embargo, dado que la Constitución es extensa y desarrollada, pasa de lo macro a lo micro y contiene artículos ambiguos o que se contradicen entre sí. Sí tiene sentido enmendar estas partes, con el fin de fortalecer tanto el Estado de Derecho, como la coherencia interna y la claridad de la carta magna. La pregunta es: ¿cómo garantizamos que un proceso de reforma rinda el resultado deseado? Quien diseña y aprueba el conjunto de reglas debería colocarse tras “el velo de la incertidumbre”, dicen John Rawls y James M. Buchanan. Debe simular que no sabe qué lugar ocupa en la sociedad; de lo contrario estará tentado a procurarse ventajas especiales en ley. Es necesario abstraerse para crear normas constitucionales generales y abstractas. También es necesario resguardarse de las presiones que vienen de otros individuos y sectores que reclaman prebendas. En otras palabras, los mejores contratos sociales emanan de contextos protegidos del cabildeo, la negociación y el trueque de votos propios de la política. Elegir representantes a una Asamblea Nacional Constituyente magnifica, no restringe, esta dinámica negociada: el resultado allí será forzosamente un gigantesco compromiso, un fiambre de tratos especiales. Tampoco podemos esperar un texto armonioso si las autoridades disponen hacer una ensalada de los proyectos de reforma constitucional que ya están sobre la mesa. Vista desde cualquier ángulo, la propuesta de enmienda parcial de ProReforma sigue siendo la alternativa más sensata. Yo quisiera tener la oportunidad de votar a favor de ella en una consulta popular. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 06 de junio 2012.

martes, 5 de junio de 2012

Piratas del Caribe

PEDRO TRUJILLO Ni cambio de legislatura ni renovación del Congreso ni Constituyente ni leches. ¡Esto tiene difícil solución! La razón principal es que muchos cerebros tienen enquistado un costumbrismo donde la falta de ética es protagonista. A demasiados habitantes del país no les preocupa —ni les interesa— ordenar el mismo, buscar justicia o actuar con decencia, sino formar parte de algún grupo de privilegiados para hacerse con cualquiera de los botines creados desde antaño. Se trata de asaltar el botín de los medicamentos, el de los fertilizantes, fundar una ONG para que adjudiquen obras o dedicarse al negocio del transporte público para recibir sustanciosas subvenciones, entre otros. Los capitalinos pagan el fertilizante de los campesinos y aquellos subvencionan el transporte de los primeros, mientras entre los dos asumen el elevado costo de los privilegios de los funcionarios ¡Incomprensible absurdo! Millones que estimulan la depredación y fomentan la creación de monopolios y oligopolios que hacen que los concursos se diseñen a medida de los oferentes. Los sindicados, por su parte, negocian con quienes llegan al poder y obtienen una sustancial tajada a través de prerrogativas impensables en otros países. Al final del día la piratería —no la ética— es la protagonista del quehacer de todos esos zopilotes que engullen el festín que el resto pagamos. Lo mismo hacen aquellos “indignados” desde el otro lado del Atlántico, pidiendo no un ajuste para salir de la crisis, sino que haya más dispendio de recursos económicos para ahondarla. No entienden de economía ni de responsabilidad individual. ¡Qué bonito es vivir a costa de los demás! Se escudan en el discurso de que sean los “ricos” o aquellos que “más ganan” quienes asuman esos despilfarros —o robos— y promueven una irracional discusión para que otros paguen lo que ellos quieren disfrutar, sin devolver nada de lo que reciben. La salud, “gratis”; la educación, también, y por supuesto, las carreteras, la conservación del medioambiente, el transporte, etc. Aducen que la democracia —que entienden como el gobierno de la mayoría— debe predominar en todo eso, aceptando que muchos decidan lo que pocos deben hacer, salvo cuando los pocos pueden esgrimir derechos ancestrales, indigenismo, género, situaciones históricas o no importa qué otra excusa para contradecir e invertir el primer discurso. Quieren vivir como aquellos que condenan, pero no se atreven a ser tan directos. No dicen la verdad de lo que persiguen, pero codician lo del vecino, y cuando lo obtienen lo esconden o lo niegan, como el oro robado a barcos que los piratas enterraban para que nadie supiera ni se lo quitaran. No somos un paisito de mierda, como alguien dijo, pero sí de una manifiesta y extendida falta de ética, donde la práctica de las buenas costumbres y el respeto por la norma se reserva para la casa, o cuando se sale al extranjero, fuera de ahí, la ley del más fuerte se hace visible en cualquier colectivo. Promovemos el chispudo, el motorista “pilas” que peligrosamente se atraviesa entre los carros sin respetar, y el “buena onda”, que sin escrúpulos nos cuela en la fila, admirando y reconociendo al pícaro que vulnera las reglas, en lugar de censurarlo por caradura. Vivimos permanentemente un festival de locos donde la estupidez y la hipocresía ocupan lugares destacados. Hemos aprendido a coexistir con ello, lo aceptamos como “patrimonio nacional”, y hasta es simpático, aunque comienza a ser un problema. ¡La vida pirata es la vida mejor!, sin trabajar... Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 05 de junio 2012.

Qué éxito más caro

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO A mi país lo están endeudando cada vez más y más rápido. De un solo golpe, la semana pasada, el Gobierno aumentó la deuda pública en 700 millones de dólares. “Un hecho histórico” —dijo el ministro de Finanzas—. A lo que yo agregaría ¡y no es cuento! No hay nada como el dinero abundante y barato. Mientras el Gobierno se gasta plata que no tiene y nos endeuda en el camino, los ciudadanos tendremos que prepararnos para pagar esos US$700 millones junto con el resto de la deuda pública. Había rumores de que el Gobierno estaba evaluando la colocación de deuda en el extranjero, pero la repentina oferta tomó por sorpresa a los agentes económicos. Dicen que no querían que hubiera inversionistas chapines. No importa, porque había mucha más gente desesperada por colocar sus fondos. Aquí es donde se juntaron el hambre con las ganas de comer. El presupuesto público del 2012 contemplaba que el Gobierno nos endeudaría en 10 mil millones de quetzales. Ya se habían colocado cuatro mil millones en moneda nacional. Con esta emisión, prácticamente, se cubre el déficit fiscal y el Gobierno ya se puede dedicar a gastar… ¿Es esto un signo de “confianza” en la economía guatemalteca? ¿Es acaso, como el Gobierno lo quiere vender, un éxito gracias a las recientes leyes “antievasión” y “actualización tributaria”? Nada que ver. Hay que poner la propaganda oficial en contexto. Tanto el banco central de EUA como el banco central de Europa mantienen un ambiente de alta liquidez y bajas tasas de interés. Frente a esta realidad, los inversionistas están hambrientos por instrumentos en los que puedan colocar sus fondos a algo más que un rendimiento cercano a cero. Esa es la ventana de oportunidad que el Gobierno encontró abierta y la aprovechó. Tanto es así que comenzó con la intención de emitir US$500 millones, y “se le fueron las chivas” con US$200 adicionales. Yo no me peleo con la decisión de tomar deuda pública al mejor costo y en las mejores condiciones posibles. Felicitaciones. El problema no es ese. El problema es que la deuda se ha convertido en la herramienta preferida de los gobernantes para financiar sus aventuras políticas, y no hay señales de que esto cambie en el futuro cercano. El problema es que, con esta última emisión, hay Q10 mil millones más de deuda pública que nos metieron este año y ni lo sentimos. El problema es que la deuda no dejará beneficio medible porque es para financiar “gasto corriente”. Finalmente, el problema, como diría Arjona, no es que me mientas; es que te crea: las buenas condiciones de la deuda son un loteriazo en plena crisis; no un reconocimiento de nuestras “atinadas” políticas públicas. En todo caso, el mérito será de los tributarios. Este “éxito” de terminar de cubrir el déficit fiscal con deuda implica que el Gobierno nos deja la tarea de tener que producir Q10 mil millones más de riqueza. Riqueza que hoy no existe pero que igualmente será gastada durante el resto del año. Por cierto, el saldo de la deuda pública total ya anda rondando los Q95 mil millones. Mejor deje de leer la prensa y vaya a trabajar. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 05 de junio 2012.

Racismo Mediático

Estuardo Zapeta Extraño el caso pero “puro cierto”, diría un ex presidente. Pero los niveles de racismo revertido (más conocido como “racismo del anti-racismo”) de presuntos “líderes” indígenas hacia otras etnicidades, y hasta contra indígenas como yo que no compartimos la visión “marxista” –no se ría, pero los supuestos “líderes” indígenas son más ideólogos “neomarxistas” que otra cosa—ha aumentados, pero muy pocas personas precisamente evitando ser acusadas de “racistas”, no lo denuncian. Es en los massmedia donde ese fenómeno, que yo bauticé hace muchos años como “Racismo Mediático”, se perfila con toda crudeza, se reproduce y, lo peor, se justifica. Los massmedia han asustado al “Mestizo-ladino” y lo han callado. Los medios son utilizados para decirle cuanta barbaridad se le ocurre a los “indígena-marxistas”, y sobre eso se le dice que guarde silencio, que la opresión que se denuncia como sufrida por indígenas, es ahora la misma que “los étnicos” recetan a los Ladinos, y sobre eso se le exige so pena de juicio público estilo “letra escarlata” que guarde silencio. Los “líderes” indígenas, los así autodenominados, financiados por la sacrosanta cooperación internacional y apoyados presuntamente por la Iglesia Católica Romana, se han convertido en una “tiranía mediática” en la cual también ejercen una especie de “terrorismo internalizado” hacia los massmedia. De hecho, si un medio, o un periodista, cuestiona el enfoque de la etnicidad en Guatemala, automáticamente será señalado de “racista”. Y qué decir de quienes hemos cuestionado las premisas de la lógica “étnico-ideológica”, pues peor, porque el “dogma se cree, no se cuestiona”, y si algo han aprehendido los “líderes” actuales de la mismísima iglesia es la difusión y reforzamiento del “dogma”. Y la guerra mediática, estilo Inquisición, deberá blandirse contra los “herejes” que osan cuestionar “la verdad mediática” del “etno-liderazgo”. Por eso, semejante colectivo empuja en periodistas y massmedia culpabilidades rancias y acusaciones de “ladisnismo racista” para aquellos que nos los “cubran” o que no reproduzca el “dogma” de “500 años de opresión y explotación . . . bla, bla, bla”. Los massmedia, por su lado, ven al indígena como “fotogénico”, como pobre alma que sin su “cobertura” no tendría existencia “social”, y sus demandas no serían escuchadas, y ahí los grupúsculos “indigenoides”, más dedicados a la politiquería occidentalizada, a la que luego acusan de opresora, que a un diálogo “inter-étnico post-marxista”, encuentran su espacio. Sólo le doy un ejemplo: la pobreza y su hija la pobreza extrema han sido catalogadas, clasificadas y esgrimidas como “efectos de los actos de la oligarquía histórica sobre indefensas poblaciones indígenas”. Indígenas hablan, massmedia reproducen y todos contentos. Pero esperen: ambos “invisibilizan” las relaciones “asimétricas de poder económico” —frase que hace salivar a los “líderes” indígenas— en las poblaciones Ladinas del oriente guatemalteco. De hecho, dado el “Racismo Mediático”, el oriente guatemalteco parece haber sido borrado de la faz guatemalteca. ¿Quiere más ejemplos? Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 05 de junio 2012.

lunes, 4 de junio de 2012

Constitualet

Marta Yolanda Díaz Duran Tal y como se lee en español, nuestra actual Constitución ha sido utilizada la mayor parte del tiempo para que los políticos y los funcionarios del gobierno, pasados y presentes, limpien sus desechos pasándose los derechos de los habitantes de Guatemala por donde se les da la gana. Por supuesto que estoy de acuerdo con el 93 por ciento de personas que votaron a favor de modificar la actual ley suprema que rige en nuestra sociedad, según la encuesta publicada en “Prensa Libre” el pasado jueves 31 de mayo de 2012. En lo que NO estoy de acuerdo, y pienso oponerme férreamente hasta donde me lo permitan mis fuerzas, es al hecho de que esa modificación se haga por medio de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y que la reforma que se haga sea la propuesta por los politiqueros que hoy nos gobiernan. O aquellos que desean gobernarnos, tal es el caso del populista de Manuel Baldizón. Como era de esperarse en la propuesta de los mencionados, pues al fin es lo que conviene a sus intereses, lo que estos pretenden es ampliar su poder, profundizar el sistema actual (que fracasa en todos lados y está consumiendo la riqueza creada en siglos anteriores en las sociedades más desarrolladas del planeta) y debilitar aún más el derecho de propiedad con la excusa de que “el Estado debe seguir asumiendo responsabilidades para las cuales no tiene recursos suficientes”, como declaró Pérez el día que se celebraron los 27 años de la Carta Magna. Me pregunto, ¿quién gobierna al Presidente? ¿Quién está detrás de sus palabras? ¿Quién le ha vendido tales ideas? ¿Quiénes lo rodean y le susurran al oído cual sirenas homéricas? Por cierto, me sorprendió el alto porcentaje de gente que respalda el cambio del sistema, y pienso que esta evolución en la opinión de la mayoría es un producto más del arduo trabajo que durante varios años hicimos los miembros de la Asociación Civil ProReforma. Logramos concientizar a más conciudadanos de los que alguna vez llegamos a imaginar. Por eso hoy hay tantos convencidos de que la única manera de mejorar nuestra calidad de vida es cambiando el modelo de Estado Benefactor/Mercantilista que hoy prevalece por un verdadero Estado de derecho. Le duela a quien le duela (unos pocos que hacen algún ruido y han mentido a diestra y siniestra sobre el contenido y los objetivos de ProReforma) NINGUNA otra propuesta ha tenido el apoyo que tiene ProReforma. Más de 73 mil ciudadanos, debidamente identificados, dando la cara y el nombre, la apoyamos y presentamos al Congreso de la República. ProReforma ya no pertenece a quienes la redactaron, sino a todos aquellos que la apoyaron y la hicieron suya. Pase lo que pase antes de la Consulta Popular que se va a llevar acabo el año entrante, los diputados tienen la OBLIGACIÓN de incluir en esta consulta lo solicitado por tantos guatemaltecos. Y que decidamos nosotros, los mandantes, cuáles son los cambios que se deben hacer. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día lunes 04 de junio 2012.