martes, 8 de febrero de 2011

Caídos en batalla política: A. Crespo y J. Gutiérrez

Estuardo Zapeta

En Guate, de todos modos, “cuero” es lo que sobra...

Horas extensas, tediosas, de terapia, de exorcismo puro, no serán suficientes para arrancarle a Arístides Crespo esas ambigüedades identitarias. Y es que el numerito que se echó el domingo en la asamblea de los patrioteros es de aquellos dignos del más caro diván.

Se confundió de “general,” decían el día siguiente los titulares, aludiendo a su expresión de prestancia para gobernar, pero con el “yeneral electric”, no con “Otto Primero”, porque éste hasta nombró a su retoño de “sucesor” –Otto Segundo-- poniéndolo a jugar en el patio vecino, perdón digo Mixco.

Crespo, es mi hipótesis, vio a toda la ex plana mayor del FRG sentada en primera fila, lista para mostrar el duro puño, todos “naranjitos”, y ha de haber imaginado, creo yo, aquello días de gloria cuando el Pollo Ronco y don Paquito el del Barrio hacían de las suyas en los mitines –eso, antes de la cárcel—y ellos eran los todopoderosos, los tatascanes de la colina.

Y acto seguido, frente a las 55 mil almas que dice que ahí se hicieron presentes, espetó su entrega a Roxy (que no la confundió con Zury), y al “yeneral electric”, y no al general Pérez Molina. Acto seguido: abucheo y bajado lo hicieron de la tarima. (Qué asamblea más mala esa, ya que lo único memorable es la crisis de identidad de Crespo y el montón de basura dejada).

Pero otro caído en desgracia a tan temprano tiempo electoral es el de “cero corrupción”. Un tal Juan Guillermo Gutiérrez, que yo vi por primera vez en Facebook, y que según el Toronto Star (http://www.thestar.com/news/article/934217--family-empire-comes-to-toronto-fighting-follows) fue demandado el 18 de enero por su propia hermana. Ella también demandó al padre de ambos, “Don Arturo”. Y cito aquí del artículo mencionado: “On Jan. 18, Arturo Gutierrez’s daughter filed a lawsuit in Ontario Superior Court against him and his son. Margarita Castillo accuses her father and brother, Juan Guillermo, of edging her out of the family business and eroding her wealth. She claims Juan Guillermo — the leader of a significant political party in their home country — has misused company money, funneling millions towards his ´desire to become president of Guatemala”.

Esto permanecería como una acción privada a no ser que el demandado pretende participación política pública presuntamente hacia la Presidencia de Guatemala, y eso hace el caso relevante. Este nuevo personaje de la política también tiene otra demanda aquí en Guatemala, la cual fue reportada por Siglo Veintiuno.

Pero mejor lea usted el caso de “cero corrupción” (?), y saque sus conclusiones, y copia del resumen lo puede “bajar” desde este link: http://www.libertopolis.com/wp-content/uploads/2011/02/VOL.1_PART.1.pdf para ver de qué se trata todo ese asunto de un presunto candidato presidencial que inicia su carrera con enormes problemas.

En Guate, de todos modos, “cuero” es lo que sobra, y lo que en otras latitudes sería considerado suficiente razón para abandonar la carrera política, o por lo menos para sacar del escenario a algún olvidadizo, aquí se olvida pronto y seguimos business as usual.

Sin embargo, creo que este año será diferente, ya que percibo votantes más atentos, más sagaces, con mejor olfato y mejor informados, gracias a la globalización y las redes sociales.

Se puso alegre la campaña.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día martes 08 de febrero 2011.

lunes, 7 de febrero de 2011

Fruta robada, pan esfumado

Marta Yolanda Díaz-Durán

“Le hablaron como si fuera un mendigo”, declaró un familiar. Se mató, cuentan, porque se sintió humillado.

El intentar alcanzar metas falseando la realidad es imposible. Si se parte de premisas falsas no se alcanza el objetivo buscado por más buenas intenciones que haya detrás del intento. Se termina eligiendo medios incorrectos para alcanzar los fines deseados y, generalmente, logrando lo opuesto a lo que se buscaba. Recuerden la máxima ancestral que dice: “De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”.

Como ejemplo, comparto con ustedes las historias de dos personas que se convirtieron en los detonantes de dos revoluciones políticas en el mundo árabe del Oriente próximo. Historias que leí el pasado domingo 30 de enero en el Portal Digital de El País. La primera de ellas narra el fin de Mohamed Bouazizi, quien pasó gran parte de su vida trabajando en una calle mugrienta y estrecha de Sidi Bouzid en Túnez. Bouazizi vivía en una casa de tres habitaciones con un patio de concreto. A los 26 años, como vendedor de frutas en el mercado informal, logró ganar el suficiente dinero para, mal que bien, alimentar a su familia. Soñaba con comprar una camioneta para ampliar su negocio. Su sueño nunca se hizo realidad.

La mañana del 17 de diciembre de 2010, la inspectora municipal Faida Hamdy confiscó la fruta de Bouazizi. Cuando Bouazizi se defendió y trató de recuperar su propiedad, Hamdy lo abofeteo, y con el apoyo de dos compañeros, quienes también lo golpearon, se llevaron su mercadería y una de sus principales herramientas de trabajo: la balanza. Una historia muy similar a tantas que se dan todos los días en la ciudad de Guatemala.

Bouazizi caminó hasta el edificio del ayuntamiento, donde exigió su propiedad y, como respuesta a su solicitud, fue agredido de nuevo por los inspectores municipales. Bouazizi decidió ir a la oficina del gobernador, donde demandó una audiencia que le fue negada.

“Cerca del mediodía, en la calle de dos carriles, frente a la enorme reja del gobernador, el vendedor se empapó con solvente para pintura y se prendió fuego”, cuentan los testigos. Después de una agonía de varios días, Bouazizi murió el 4 de enero de este año. El 14 de enero, el presidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Ali, abandonó el país.

Abdo Abdel Moneim Hamadah, era propietario de una tienda de sándwiches en Ismailia. El pan lo obtenía subsidiado por el Estado, hasta que este fue tan escaso que la burocracia gubernamental no pudo cumplir con lo prometido. Un funcionario acordó darle el pan, no porque tuviera derecho a éste, sino por caridad. “Le hablaron como si fuera un mendigo”, declaró un familiar. Se mató, cuentan, porque se sintió humillado.

Un hombre se inmola porque una empleada municipal le roba su propiedad. Un hombre se inmola por la falta de pan subsidiado que le había ofrecido el gobernante de turno. Tanto el sistema de incentivos perversos, el Estado benefactor/mercantilista, como los politiqueros oportunistas que lo administran, están quemados, como quemados terminaron sus vidas Mohamed Bouazizi y Abdo Abdel-Moneim Hamadah.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día lunes 07 de febrero 2011.

“Nada bueno nos es gratis”

Armando de la Torre

“There is no free lunch”, en palabras de Milton Friedman

Uno de los embustes preferidos por los “políticos” electoreros es que cualquier mejora en nuestra condición humana nos puede ser asequible “gratis”, es decir, sin ningún esfuerzo o merecimiento por parte del beneficiado.

Falso, de toda falsedad. No existe nada, absolutamente nada (salvo el favor de Dios) de lo que podríamos disfrutar sin el previo sudor, lágrimas o sangre o de uno mismo o de algún otro. “There is no free lunch”, en palabras de Milton Friedman

El amor en ocasiones logra para su amado, el hijo, por ejemplo, que se vea libre de pagar un precio por el privilegio de ser amado. Pero en todo caso se lo pagan sus amantes padre y madre, juntos o por separado.

Pero entre desconocidos iguales ante la ley —como lo somos todos en una comunidad republicana— jamás habría de esperase que alguno se vea obligado a pagar por las ventajas de otro.

Los pocos que se pretenden “ilustrados” hacia la izquierda del espectrograma ideológico, sin embargo, precisamente es eso lo que quieren bajo el eufemismo de la “gratuidad”, el típico refrán en la propaganda electorera de Álvaro y Sandra Colom, o de Hugo Chávez, en Venezuela, o de Cristina Fernández, en la Argentina… En Cuba, por otra parte, ya se ha dejado de hablar desde hace rato del gancho electoral de lo gratuito, porque en tan férrea dictadura se han decretado innecesarias, desde hace más de medio siglo, todas las elecciones democráticas.

A la raíz de la “gratuidad” se da un error de extrema superficialidad: los beneficios de los privilegiados son del todo visibles y concentrados en unos pocos; el costo de los mismos, en cambio, permanecen invisibles por hallarse dispersos entre los demás, no privilegiados.

Por ejemplo, a los favorecidos con una educación superior en la Universidad de San Carlos se les sufragan sus costos por todos los contribuyentes, incluidos por aquellos que nunca tuvieron acceso a la secundaria, cuanto menos los que habrán de permanecer analfabetas a lo largo de su existencia.

Lo mismo se diga de cualquier “agraciado” por cualquier legislación con dedicatoria, sean dirigentes sindicales o miembros distinguidos de un gremio integrado al CACIF. Dígase lo mismo de los diputados que legislan excepciones a favor de sí mismos, o de los presidentes y diputados que se los reparten a manos llenas a costa de sus leales votantes.

En todos esos procesos, nada de amor sincero, sí de mucho cálculo egoísta.

“El principio de gratuidad” ha devenido, así, en un engaño ponzoñoso, en el que caen los más incautos o en el que se refugian cómodamente los haraganes. A mediano o largo plazo, la bancarrota asegurada de cualquier civilización.

Esos gobiernos no sólo son corruptos, sino también corruptores, y, además, empobrecedores de los más pobres y explotadores de los menos instruidos.

Por supuestos, los aferrados a un poder que les ha facilitado esa credulidad de los menos pensantes serenan sus conciencias, cuando las tienen, al racionalizar tanto veneno con “la búsqueda del bien común”. Ciegos que guían a otros ciegos…

A ese mismo rasero moral habría de rebajarse a los alegres partidarios del aumento de la deuda pública: los millones de dólares que les llueven constantes y sonantes, pero cuya obligación de saldar recaerá inevitablemente sobre muchísimos otros a los que ni se les ve ni se les oye, sobre todo si aún no han nacido.

También extensible a esa mal llamada “cooperación internacional” (AID, CICIG, BID, BM, FMI, UNICEF, UE y el resto de la tal sopa de letras), que equivale a aclararles a nuestros susodichos gobernantes, ineptos y ladrones: no importa que lo malbaraten todo, porque nosotros, los “cooperantes”, les garantizamos que siempre les llenaremos sus hoyos financieros y los subsidiaremos de nuestras reservas de ejércitos de contribuyentes tan idiotas como los de ustedes. A cambio, votarán ustedes en las NN.UU por todo lo que les ordenemos, y fuera de ese recinto se abstendrán de todo lo que les prohibamos.

Al final, con un resonante a amén, todos contentos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día domingo 06 de febrero 20111.

viernes, 4 de febrero de 2011

¡Que viva el divisionismo! (parte II)

Karen Cancinos

El origen de los conflictos no es la disensión entre las personas, sino la intromisión estatal. Vean nomás los líos que se traen en el Congreso.

Casi llego a sentir admiración por el desparpajo ególatra de Manuel Baldizón. Muchos políticos tienen problemas con la soberbia, pero este me asombra: podría dictar cátedra sobre cómo alabarse a sí mismo evadiendo cualquier sentido del ridículo. El decoro le es tan ajeno como la modestia.

Menciono al hombrecito que mira a las estrellas en sus anuncios de color rojo chavista, porque su “bancada” (solo en Guatemala alguien puede tener bancada en el Congreso antes de constituir un partido político) se trae tamaño lío con las otras, con grupos de presión y con alguna prensa atolondrada, pues por la interpelación que están haciendo los miembros del partido de Baldizón a un ministro, se corre el riesgo de que no llegue en tiempo a su destino una “donación internacional” para financiar tratamientos para gente seropositiva o con SIDA.

La semana pasada anoté que eso que llaman “divisionismo” no es un problema en realidad, pues la diversidad es una constante humana, y lo que tú encuentras fascinante a mí puede parecerme sencillamente fastidioso, y viceversa. La disensión, el desacuerdo, la discrepancia, es un hecho de la vida, como la escasez. Y uno puede no desfallecer por los hechos de la realidad, es verdad, pero eso no los hace esfumarse.

Ahora bien, la disensión, las diferencias entre las personas, sí se vuelven una fuente de conflictos en un caso: cuando la intromisión estatal hace su aparición. Imagine lo que sucedería si uno o varios con poder público temporal debieran decidir si “los rojos” son mejores o peores que “los cremas”. Los seguidores de cada equipo pasarían de su rivalidad actual, manifestada en meras porras en las graderías del estadio (aun si salpicadas con una que otra palabrota), a turbas furiosas y violentas que pondrían en peligro real a los del bando contrario, y a los demás, una vez se conociese la decisión gubernamental, sea ésta cual fuese.

Pues bien: el circo que hemos presenciado en el Congreso esta semana es un ejemplo de lo que sucede cuando la garra estatal se inmiscuye en actividades que en modo alguno debieran formar parte de la esfera de actividad pública.

¿No tenemos harta obligación moral de hacernos cargo de nuestros abuelos o padres ancianos, si necesitan la ayuda de quienes estamos en edad productiva? ¿No tiene harta obligación cada quien de prever su ancianidad, porque la vejez nos llega o nos llegará a todos aun si no nos gusta pensar en ella? ¿Sí? Entonces, que un fulano megalómano haya hecho “carrera política” auto nombrándose “defensor del adulto mayor”, nos dice en primer lugar que hay quienes no se tomaron la molestia de prever su vejez, o que sus hijos son una bola de ingratos desobligados, o ambas cosas. En segundo lugar, nos muestra lo que ocurre cuando algo propio de la esfera privada (la previsión del propio futuro y la solidaridad al interior de las familias) es tocado por la sucia uña del poder estatal: cualquier saqueador en posición de tocar el erario, es decir nuestro dinero, le mete mano para sacar una tajada en nombre de sus protegidos. Y de paso financia una campaña millonaria para masajear su ego no resuelto.

Eso en cuanto al politiquero Baldizón y su riata de seguidores oportunistas. ¿Qué hay del “ministro de trabajo” y de los que exigen tratamientos y medicamentos para SIDA y demás?

Continuará.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 04 de febrero 2011.

ESLN ¿ejército “sandrista de liberación nacional”?

Estuardo Zapeta

Soy tal vez el único defensor de la participación de “Ña´Sandra” en las elecciones 2011.

Las portadas eran más que elocuentes, y paralelo al sistema de Reservas Militares de Guatemala, se anuncia el nacimiento, en ese eufemismo denominado patio “de la paz”, de un cuasi ejército de servicio civil. “Pachucos” uniformados que en cualquier momento -—de la “campaña”— entrarían a “la lucha” que alguna vez alguna dirigente guerrillera soñó, y a la cual juró que dedicaría su vida, costara lo que costara.

¿Mmmmhhh, quién podría ser semejante e hipotética lideresa que alguna vez habría empuñado de un lado la rosa roja, y del otro la metralleta, y quien “salió a morir por el amor, sus 20 años y un fusil, si el tiempo nuevo ha de venir lo quiero nuestro hoy aquí, porque estoy harto de amar un mundo con tanto dolor”? (Ese Zapeta recordando sus canciones guerrilleras, ja, ja, ja.) Quién dejaría algún amor perdido entre los valles, los cerros, las montañas. Quién reclamó alguna vez “¿Cristo al servicio de quién?” Y no fue “Jaime Obrero”.

De veras, es que ver a ese eufemismo denominado “Junta Nacional de Servicio Cívico”, el cual inicia con 60 millones de quetzales, dentro del Ministerio de Gobernación, y bajo el mando del “Comandante”, perdón digo “Secretario Ejecutivo”, Bienvenido Argueta, más me late que los del Gobierno están formando la base para una especie de “círculos sandrianos”, perdón, digo “círculos bolivarianos”, a la usanza de los que hizo Cabra Loca Chávez allá por Caracas... “donde existen tantos males, pues son como zopotocientos para no entrar en detalles...”

Según la información, estos “círculos boli-sandrianos” para más inri, estarían sustituyendo el servicio militar obligatorio, lo cual me parece una broma de mal gusto, y muy cara, porque desde años que el servicio militar en Guatemala NO es obligatorio.

Y en año electorero sacar e implementar “el servicio cívico” a “8.50 quetzales la hora”, me causa más sospechas de lo que realmente podría significar este grupo, el cual he denominado “Ejército Sandrista de Liberación Nacional”, o ESLN, por sus siglas en castilla.

Acaso no sería lógico que el “servicio cívico” estuviese bajo control del mismo Ejército, pregunto, y que las tales “reservas” ¿de quién? también estuviesen sujetas a mando militar, como en cualquier parte del mundo, incluyendo Cuba y Venezuela.

Sé que me saldrán con la gran paja de los “acuerdos de pas!... pas!... pas!” pero hasta para sus mismísimos firmantes esos mamarrachos, como la virginidad, ya pasaron de moda.

Soy talvez el único defensor de la participación de “Ña´Sandra” en las elecciones 2011. Soy consistente con mi visión Libertaria, aclaro. Pero la creación del tal “servicio cívico” comandado por uno de los “de ella”, me causa una gran duda, una preocupación, y me pone a pensar que alguien, dentro del gobierno, está regresando a sus viejas actuaciones “guerrillerescas” que nos mantuvieron una guerra de más de 36 años, y que ahora sólo se vino de la ruralidad a la urbanidad.

Lo siguiente: ¿Armar a los civiles?, ¿endoctrinarlos?, ¿enseñarles a marchar? ¿a votar?, ¿plancheros?, ¿pachucos? ¡raza!

Mientras tanto “en el salón de la Justicia”, los estrategas no ven que un nuevo ejército se ha formado, uno que no sé si “liberará” algo, pero que sí “votará” a un costo de “Q8.50” la hora.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 04 de febrero 2011.

jueves, 3 de febrero de 2011

La remuneración del trabajador

Ramón Parellada

“El límite mínimo de la remuneración del trabajador está impuesto por la competencia entre empresas o sea, lo que puede pagar el resto de empresas…”

De una forma u otra, todos somos trabajadores. Cualquier persona que desempeña un trabajo y recibe una remuneración o salario por el mismo es un trabajador. ¿Cómo se determina este emolumento?

La remuneración no significa que me convierta en una mercancía como trabajador sino que soy un ser con dignidad, talentos y habilidades para intercambiarlas por algo que en un momento valoro más para mí y mi familia que la alternativa que sería hacer nada. Este intercambio lo hago libre y voluntariamente, para cooperar pacíficamente en un proyecto mayor con otras personas que aportan las ideas y el capital a modo de producir los bienes y servicios que como consumidores demandamos.

En economía, la remuneración ha sido estudiada a fondo y se ha determinado que la misma depende de la productividad marginal del trabajador. Este término que parece complicado de entender, no es más que lo que el último trabajador contratado produce. El empresario puede pensar si contrata a un trabajador más o no, dependiendo del análisis que haga del valor de lo que producirá y lo que tendrá que pagarle.

No puede pagarle más del valor de lo que produce y tampoco menos de lo que la competencia paga. De esta cuenta, que en economía se vea como un asunto eminentemente técnico el que exista un límite máximo y uno mínimo (no salario mínimo por decreto) para la remuneración del trabajador; límites que son fijados por las condiciones de demanda —productividad marginal causada por el capital invertido— y oferta de mano de obra o trabajo —cantidad de personas queriendo trabajar—.

El límite máximo de esta remuneración es lo que vale el producto excluyendo capital y materias primas. Supongamos que estamos produciendo un bien que solamente tiene mano de obra. La gente desea este producto y está dispuesta a pagar hasta Q100 por el mismo. Este sería el límite máximo que el empresario puede pagar al último trabajador contratado. La productividad marginal del trabajador sería lo máximo que el último trabajador contratado puede producir y cuyo valor no puede pasar lo que la gente estaría dispuesta a pagar. Si el trabajador quisiera que le pagaran Q120 por fabricar ese producto, entonces el empresario no lo contrataría.

El límite mínimo de la remuneración del trabajador está impuesto por la competencia entre empresas, o sea, lo que puede pagar el resto de empresas, con todas sus máquinas y herramientas, que demandan mano de obra. Si yo quiero pagar Q50 pero la competencia paga Q75, entonces tendré que pagar como mínimo Q75 para poder conseguir trabajadores.

Así, el salario del trabajador depende de la productividad marginal y de la cantidad de empresas que demandan sus servicios.

Notemos que el trabajador recibe su remuneración puntualmente cada semana o cada quincena o mes, y es posible que el producto que está ayudando a producir aún no se venda. Un ejemplo en una línea larga de producción es la de aquel trabajador que pone tornillos en una carrocería de un automóvil. El producto terminado es el automóvil y se terminará de fabricar varios meses después de haber puesto ese tornillo. El cobro por la venta de este automóvil podría tardar dos o tres años si es que el automóvil se vende a crédito. Y, mientras tanto, el trabajador no deja de recibir puntualmente la remuneración por su servicio.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día jueves 03 de febrero 2011.

Dos instituciones “respetables”

Federico Bauer Rodríguez

Lo honesto sería quitarle el monopolio al IGSS.

Son pocas las instituciones estatales en Guatemala que publican información relacionada con su desempeño, y el Banco de Guatemala (Banguat) es una de ellas. Esta institución que goza de cierto prestigio, ya que exceptuando 1990 cuando Vinicio Cerezo con la complicidad del presidente del Banguat, Óscar Pineda, nos recetaron una inflación superior al 50 por ciento, ha tenido un relativo buen desempeño.

Pero si analizamos el balance que el Banguat publica cada mes, podemos observar lo siguiente:

Primero: oro monetario por Q2.5 millardos que equivalen a menos del 5 por ciento de las RIN, que están integradas principalmente por instrumentos en dólares de EE.UU., la cual es una moneda que se ha venido depreciando y perdiendo su rol protagónico en el mercado global.

Segundo: lo más importante de dicho balance es la cuenta de “Restauraciones de patrimonio por cobrar al Estado”, por una cantidad de Q17.7 millardos, y “Bonos del tesoro de la República de Guatemala recibidos para cubrir deficiencias netas”, por la cantidad de Q3.1 millardos.

Estos casi Q21 millardos son el costo de las políticas keynesianas iniciadas hace 30 años, y el Banguat, en un acto inconstitucional –ver Artículo 133 de nuestra Carta Magna–, nada técnico, y muy deshonesto, ha dejado esas pérdidas como parte del activo desvirtuando cualquier análisis financiero que se quiera hacer del mismo.
La salida honesta sería que el Estado capitalice al Banguat absorbiendo los Q17.7 millardos de títulos del Banco Central, que tiene emitidos el Banguat, y pagando la diferencia con sus depósitos.
El Banguat, ya con su balance limpio, debiera salirse del mercado de divisas y reducir su burocracia al mínimo, con el fin de volver a tener las utilidades del señoreaje, como era antes de la década de los ochenta.

La otra institución estatal que está gastando bastante en limpiar su imagen es el IGSS, publicando en los medios unos suplementos al estilo de los infomercials. Recordemos que el IGSS no solo está desprestigiado por la calidad de su servicio, sino que ha sido tradicionalmente un centro de enriquecimiento ilícito, imagen que las autoridades actuales quieren revertir. Algunos de sus ex directores incluso han estado en prisión, ya que durante el período 1947-2003 las reservas solo crecieron hasta los Q6.8 millardos, y actualmente están en Q16 millardos.

En el pasado los trabajadores, aunque se quejan de la calidad del servicio y de la ineficiencia del IVS, no han hecho un cuestionamiento fuerte, ya que el IGSS es una de las “conquistas sociales de la Revolución del 44”.

Lo que llama la atención en las publicaciones mencionadas es que el IGSS, a través de su programa IVS, les ofrece a sus cotizantes beneficios económicos superiores a los ofrecidos por Bernie Madoff a sus incautos inversionistas. En el número 46 está el ejemplo de cómo con una contribución de Q16,862, el cotizante y sus beneficiarios reciben Q242,897 en beneficios, desafiando todo lo que usted sabe de matemáticas financieras.

Eso sí, en el número 55 nos traen la explicación sobre la triste realidad, ya que en 2014 el programa se vuelve deficitario, y en 2021 se agotan las reservas técnicas (quiebra).

Bueno, gracias por la información sobre las ventajas de invertir (cotizar) en un programa de reparto que está al borde de la quiebra, como lo está en varios países europeos. Lo honesto sería quitarle el monopolio al IGSS, como lo manda la Constitución en su Artículo 130, y ponerlo a competir contra proveedores privados de los mismos servicios.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periodcico", el día jueves 03 de febrero 211.