martes, 6 de marzo de 2012

Drogas: “Q & A”


Estuardo Zapeta

¿Por qué no mantener las drogas criminalizadas, prohibidas y penalizadas?

Tantos tabús, temores, terrores, estereotipos, ingenuidades, falacias y mentiras acerca del tema de la despenalización, descriminalización y legalización de las drogas. De ahí el siguiente “Q & A”, o sea “Preguntas y Respuestas” para aclarar varios puntos.

Q / ¿Por qué no mantener las drogas criminalizadas, prohibidas y penalizadas? A/ Porque ese es precisamente el negocio de las mafias –la “prohibición”—y frente a un consumo alto, principalmente en Estados Unidos, el negocio se hace más atractivo, ya que todo producto o servicio “criminalizado” aumenta automáticamente el precio, y todo precio alto atrae más “oferentes”.

Q/ ¿Por qué no se castiga a todos los drogadictos? A/ Porque el vicio no es crimen.

Q/ ¿Si se despenalizan las drogas, subiría el consumo? A/ No, al contrario, la evidencia muestra que el consumo bajaría. El caso de Portugal ha sido el más estudiado, y en el proceso de despenalización de la droga se ha experimentado una baja sustancial tanto en el consumo como en la criminalidad.

Q/ ¿Podrían todos los jóvenes convertirse en drogadictos si las drogas son despenalizadas y legales? No, eso no sucedería, de la misma manera que el licor es legal, está despenalizado, y está también descriminalizado, y no por eso los jóvenes son alcohólicos.

Q/ ¿Están los ponentes y defensores de la descriminalización, despenalización y legalización de las drogas defendiendo a los “narcos”? No, de ninguna manera. De hecho, una propuesta de despenalización de las drogas le pega al corazón del negocio “narco” ya que sin “lo prohibido” los altos precios no tienen sentido, y los incentivos para el negocio desaparencen.

Q/ ¿Están los defensores de la legalización de las drogas diciendo que las drogas son “buenas”? No, ese jamás ha sido el argumento, al contrario, está demostrado que no sólo las drogas pueden causar daño permanente, sino otra serie de consumos. De hecho, las drogas deben ser vistas desde la perspectiva de Salud Pública, no desde la visión de “Seguridad Nacional”. Las drogas dañan, como la grasa, o el excesivo trabajo, o la manipulación religiosa, pero esa decisión de “Bueno o Malo” queda en el Individuo mientras el daño sea individual.

Q/ ¿Por qué el Gobierno de los Estados Unidos no acepta siquiera discutir el tema de la despenalización de las drogas y “regaña” a quienes se atreven inteligentemente a hacerlo? A/ Primero, porque el Gobierno de ese país no tiene argumentos válidos para la “guerra contra las drogas,” la cual de todos modos está perdiendo; segundo, porque es un mecanismo de control socia interno en ese país, principalmente de las minorías “negras y latinas”; tercero, porque le da razón de ser, estar y existir en su “patio trasero”, o sea América Latina; cuarto, porque ese país siempre “externaliza” sus guerras y pone a otros a pelear sus tonteras por ellos.

Q/ ¿Y por qué nosotros, los guatemaltecos, tenemos que pelear la “guerra contra las drogas” de los gringos? A/ Por mulas y cobardes, y el verdadero problema hoy es que somos nosotros, otra vez, quienes estamos poniendo los muertos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día martes 06 de marzo 2012.

lunes, 5 de marzo de 2012

Socios de los narcos


Marta Yolanda Díaz Duran

“Cualquiera que ejerza el poder dentro de las reglas actuales, inevitablemente ES cómplice de los narcos”.

El jueves de la semana pasada, mientras circulaba de norte a sur en la Capital de Guatemala, escuché en un programa de radio a una señora, al borde de las lágrimas, pedirle al presidente Otto Pérez que, por favor, no se fuera a convertir en socio de los narcos. Lamentablemente, la solicitud de la compungida dama llega tarde: cualquiera que ejerza el poder dentro de las reglas actuales, impuestas por el Gobierno de EE. UU., inevitablemente ES cómplice de los narcos.

Los gobernantes de nuestros países, al aceptar la prohibición de producir, comercializar y consumir ciertas sustancias, impuesta por el Gobierno citado, han permitido la proliferación de criminales que son capaces de extorsionar, secuestrar y asesinar con tal de mantener el auge de su negocio. El riesgo que implica satisfacer una demanda que, en el mejor de los casos ha permanecido estable y en el escenario más probable ha aumentado precisamente por la prohibición, es el que permite ganancias estratosféricas para aquellos que forman parte de las estructuras del crimen organizado.

Estructuras que incluyen a miembros de los entes estatales que los combaten y a los hombres vulgares, con poca educación y nada respetuosos, que adornan su cuello de ostentosas cadenas de oro y se rodean de mujeres hechas a la medida de los personajes que las alquilan. Esa gente que hoy es representada en series de televisión y películas. Que se han convertido en el ideal de quienes no soportan la miseria en que viven. Cintas que muestran el deterioro social producto de la insensata legislación mencionada que violenta los derechos individuales de todos.

Consumir drogas puede ser un vicio fatal en muchos casos. Sin embargo, en otros es necesario para aliviar el dolor que producen varias enfermedades. Es cierto que no todos los estupefacientes prohibidos son adictivos. Aunque, pienso que, en el fondo, casi todos los que consumen tales productos se vuelven dependientes de la sensación que estos producen. También los considero un refugio para muchos que no son capaces de lidiar con la realidad.

Pero, al final, es una elección individual que el resto debemos respetar. Por eso, pienso que el principal argumento que justifica la despenalización y descriminalización de la producción, la comercialización y el consumo de sustancias prohibidas por el Gobierno de EE.UU., prohibición aceptada por nuestros gobernantes, es el moral. No es función del Gsobierno protegernos de nosotros mismos. Su responsabilidad es protegernos del ataque de terceros.

Por cierto, como sé que a la mayoría nos preocupa los peligros que enfrentan hoy los niños y adolescentes, quiero invitarlos a ver la investigación hecha por el periodista John Stossel sobre los efectos de la prohibición en los jóvenes. La encuentran en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=JepSzjFdCMs&feature=youtu.be No teman cuestionarse. La verdad se encuentra en la realidad.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día lunes 05 de marzo 2012.

viernes, 2 de marzo de 2012

Cuatro cosas buenas


Luis Figueroa

Detengámonos y exploremos algo de música y literatura. ¿Te apuntas?

Luego de que los chapines perdimos la batalla contra la expoliación y nos enfrentamos a un nuevo paquetazo fiscal; y luego de que hemos abierto una enriquecedora discusión sobre el papel de los derechos individuales, la ciencia y la compasión en la guerra contra las drogas, detengámonos y exploremos algo de música y literatura. ¿Te apuntas?
Mi primera sugerencia es Le song de la nuit proyecto que promete ¡y cumple! con una buena propuesta de música cada noche. “Vamos a ofrecerte arte y no solo música”, dice al presentar su selección de ritmos para enamorarse de sonidos bellos.

Al final de mi adolescencia dispuse que, en el futuro, siempre oiría no solo mi música favorita, sino que tendría sintonizada la radio de moda para no perder conexión con lo nuevo y mantenerme actualizado; pero ahí está que me desactualicé y, como dicen mis sobrinos, me quedé old fashioned. Es que lo que mostraban las radios de moda no me parecía interesante; pero ese pequeño desfase me lo resolvió Le song de la nuit que puedes encontrar en: facebook.com/lesongdelanuit/; y en lesongdelanuit.tumblr.com/

La segunda recomendación es Aquel verano del 54, novela de Mario Castejón. A mi chapín interior le encanta la novela histórica sobre Guatemala, y este libro se deja leer sabroso. Una historia de amor (sin muchas novedades) nos lleva al torbellino de acontecimientos que precedieron a la caída del régimen de Jacobo Árbenz y dieron paso a la Liberación.
Si te interesan el coraje y el valor necesarios para defender principios e ideales, te vas a disfrutar esta novela. Y si te interesa conocer una etapa importante de la historia guatemalteca, que aún nos marca profundamente como sociedad, no te la pierdas.

La tercera es Así que esta es la vida; libro de relatos en los que La Claudiaponce y otros desatosigados comparten cuentos creativos e ingeniosos. Como en la vida misma, en ellos hay de todo: risas y llantos, ficciones que parecen realidades y realidades que parecen ficciones; nostalgia, cotidianeidad, luz y sombra.

Finalmente, y hablando de vida, no dejes de escuchar Así es la vida, los jueves a las 7:00 p.m. (Central Time) en libertopolis.com y en 100.9 FM. Ahí, como en tu propia existencia, todo es causalidad, nada es casualidad. ¿Te apuntas?

www.luisfi61.com

Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periódico", el día viernes 02 de marzo 2012.

Arjona, ¿patriota?


Karen Cancinos

Cantar en un anuncio no vuelve patriota a nadie, pero el estribillo es correcto conceptualmente.

Halevantado olas la participación del cantante Arjona en un anuncio de una marca de bebidas. Que si se ha “vendido” a una multinacional poderosa, que si no vive aquí y que por eso no es el más indicado para pregonar las maravillas de Guatemala, que si muestra una actitud farsante por cantar “mi país, más que mi patria, mi raíz” cuando en cuanto pudo se largó de aquí a labrarse una carrera, que si habla con acento medio argentino... de todo se ha dicho. Hasta fantoche le llamó una columnista, cosa que me pareció tremenda mezquindad y una grosería innecesaria. Como a ella, no me gusta la música de Arjona. Además, encuentro horrorosamente esnob el porte actual del cantante, ampuloso y con pretensiones de progre bohemio. Sin embargo, de ahí a insultarlo hay un gran trecho. No se trata de andar por la vida escupiendo epítetos a la gente que no nos agrada o que toma decisiones que no compartimos.

Ahora bien, si hago alusión a esta pieza publicitaria no es por ser tal, ni por el cantante que la protagoniza, ni por el puñado de columnas periodísticas que ha originado. La menciono porque es parte de una campaña cuya orientación, se supone, es patriótica. Y el tema que quiero abordar en estas líneas es el patriotismo. No los usos publicitarios de una empresa de bebidas, ni los méritos, miserias o decisiones profesionales de un cantante guatemalteco, ni la vituperación biliosa o la crítica constructiva de columnas aquí o allá. Insisto: es el patriotismo el tópico que me ocupa esta vez, puesto que me parece que en estos días se le ve con suspicacia, e incluso con cierto desprecio.

Sí, desdén. Como si “patriotismo” fuese un rollo de viejos o de militares y, por lo tanto, pasado de moda o, en el peor de los casos, un eufemismo para afanes belicistas o una excusa para engarzarse en conflictos. Quizá porque se le ha confundido con el nacionalismo es que tiene tan mala prensa. Pero si es así, ya va siendo hora de que los guatemaltecos nos hagamos un favor a nosotros mismos: distingamos patriotismo, que es amor por nuestro país y lo que lo conforma –desde bellezas naturales hasta idiomas y costumbres– de nacionalismo, que es una actitud aldeana y cerril, que ve con desconfianza todo lo que es diferente y con animadversión a quienes no forman parte del propio círculo.

El patriotismo se refiere a un territorio; el nacionalismo, en cambio, abraza el mito del pueblo, de la raza, de la etnia. Así las cosas, no hace mal Arjona en cantar “mi país, más que mi patria, mi raíz” aun si reside en México o donde sea. No estoy diciendo que su participación en el anuncio referido lo convierte en un patriota, pues no estoy en situación ni en disposición de analizar sus nostalgias y querencias. ¿Acaso sé yo si extraña esta tierra o cuánto la ama? Lo que digo es que el estribillo es correcto conceptualmente, pues la raíz del patriotismo es un territorio, Guatemala en este caso.

En mi opinión, el patriotismo debe ser restituido en el podio social del que ha sido desplazado en el último medio siglo por nacionalismos indigenistas, internacionalismos socialistas y multiculturalismos políticamente correctos. Si a ello contribuye un anuncio cursilón, es harina de otro costal.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 02 de marzo 2012.

Derechos Humanos ¿quién sigue?


Estuardo Zapeta

El énfasis que Morales le dio a la defensa de los DD. HH. se centró en los de “tercera generación”.

Si hemos de dar preeminencia a la idea universal de Derechos Humanos, sean de “primera, segunda o tercera” generación, también hemos de partir de un vistazo retrospectivo a la noción de derechos inherentes a las personas.

Y la elección del sucesor del Dr. Sergio Morales por parte del Congreso de la República será una batalla cruenta entre fuerzas políticas y ONG que han sido “compradas” por esa idea del “activismo” en DD. HH.

Comparto la idea que ya le llegó el tiempo a Morales. Debe irse, tanto por él mismo, como por la renovación necesaria en un tema en el cual todavía tenemos facturas pendientes como nación.

El énfasis que Morales le dio a la defensa de los DD. HH. se centró en los de “tercera generación”.

Pero superada ya esa aberración conceptual emanada de las distinciones generacionales, la evidencia nos ha mostrado que todos podemos ser violadores de los Derechos de todos. Y la tal violación es, al final del día, una acción “individual”.

La posible salida de Morales es mala noticia para los colectivistas, o sea, para quienes han hecho de la “denuncia” constante un “modus vivendi-operandi”, y para quienes no ven individuos sino colectividades amorfas, gelatinosas, manipulables, en la búsqueda de violaciones a los Derechos presuntamente colectivos.

De hecho, la misma presunta teoría se desdice al presuponer que es a “grupos” no a individuos los sujetos de las violaciones, y que son “grupos”, no individuos los violadores. Qué fácil es escudarse o culpar a la “anomia”.

Tremendo daño han hecho contra la PDH los grupos que supuestamente se dedican a la defensa de los DD. HH. Y daño también ha hecho la misma PDH a la comprensión y defensa de los DD. HH. “Sólo sirve para defender delincuentes,” es la queja constante.

Por eso, creo que entre los nuevos retos para la PDH están los de hacer ese alto en el camino, reflexionar, revisar los fundamentos teóricos de la doctrina, y reposicionar su observancia hacia aquellos Derechos que han sido olvidados.

Por ejemplo, el Derecho de Propiedad, muy pocas veces discutido en el ámbito de los DDHH es uno de los Derechos fundamentales para la paz y el famoso “equilibrio” social.

Una sociedad será más pacífica en la medida que el Derecho de Propiedad guarde una correlación directa con el cumplimiento, por ejemplo, de contratos.

La protección de un Derecho conlleva el afianzamiento de la certeza, y la certeza es buena para el individuo y, por lo tanto, para la sociedad.

Una distinción entre Derechos reales, que sí lo son, y los “pseudos-derechos”, es también fundamental para el PDH. Existen, por ejemplo, entre los denominados “derechos colectivos” algunos como el de la salud, la educación, a caminos, a agua limpia, etc., que en realidad no son Derechos, sino servicios públicos y aspiraciones.

También, deberá tomarse en cuenta por parte de PDH que la defensa de un Derecho, a la vida por ejemplo, no implica “permiso” para la violación de otro, de locomoción, por ejemplo.

Cambio de mentalidad obliga a cambio de Liderazgo y de gente en la PDH.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Silo 21", el día viernes 02 de marzo 2012.

jueves, 1 de marzo de 2012

¿Calentamiento Global por consenso?


Ramón Parellada

A raíz de la divulgación de un artículo que escribí recientemente cuestionando el calentamiento global (¿Calentamiento Global? Siglo.21, 9/02/2012), recibí infinidad de comentarios entre los cuales venían muchas críticas. Unas de ellas fueron respetuosas de gente que en verdad cree que existe un problema grave y debemos actuar de inmediato. Otras críticas fueron irrespetuosas y sin fundamento. Comentaré lo más importante de las primeras.

La crítica que más se repetía es que la mayoría de científicos estaban de acuerdo en que existe calentamiento global causado por el ser humano y su consumo de combustibles fósiles con lo cual se han incrementado los gases de invernadero, especialmente el dióxido de carbono.

Ha sido tanta la presión mundial de la “incuestionable” existencia del calentamiento global que hoy en día cuestionarlo ha significado para no pocos científicos perder sus trabajos, ser ignorados y despreciados. Los políticos se han sumado inmediatamente al tren de lo políticamente correcto y ahora todos hablan de calentamiento global como si fuera un hecho incuestionable causado por el ser humano. Hasta en los mismos considerandos del reciente paquetazo fiscal se justifica el mismo, entre otras cosas, para mitigar los efectos del calentamiento global.

Mi respuesta inmediata a estas críticas es que la ciencia no se construye a partir de consensos ni democracia. Si así fuera, ¿dónde quedarían Copérnico, Galileo y Einstein, entre otros? La ciencia se construye con base en evidencias, hechos y teorías sólidas. Y la realidad es que las evidencias actuales no demuestran que exista un calentamiento global y que la causa principal sea el ser humano y sus emisiones de dióxido de carbono.

Esto no debe ser malinterpretado. Existe cambio climático y también existen factores naturales que influyen mucho más en el mismo que el efecto que causa el ser humano, que sí lo hay, pero ha sido sobreestimado, mientras que los primeros han sido ignorados.

Los mismos científicos que escribieron el pasado 27 de enero, en el Wall Street Journal, el artículo No se necesita entrar en pánico acerca del calentamiento Global publicaron el pasado 21 de febrero una respuesta general a las críticas recibidas por el mismo en otro artículo titulado: Preocupados científicos responden sobre el Calentamiento Global.

La respuesta a sus críticos va en el sentido de la búsqueda de hecho y no de aceptar la ciencia como consenso. La ciencia no es el resultado de mayorías, no es democracia; se basa en evidencia, en hechos observados. Y la evidencia sobre las predicciones del calentamiento global hecha por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) no confirma los modelos predictivos. La teoría no se ha demostrado aún, más bien se ha falsificado y no se puede afirmar a partir de ella que existe calentamiento global y que la principal causa es la emisión de dióxido de carbono causada por el ser humano.

La gráfica que demuestra los modelos predictivos del ICC y los compara con la realidad demuestra que la temperatura observada de 1989 a la fecha quedó muy por debajo de las proyecciones de los modelos. Es más, del año 2000 a la fecha no hay ninguna tendencia de incremento de la temperatura. Mucho antes de que comenzaran a incrementarse las concentraciones del dióxido de carbono en la atmósfera, la tierra ya se estaba calentando y esto cuadra perfectamente con el fin de la más reciente pequeña Edad de Hielo. Estos científicos concluyen que las predicciones hechas por computadora alarmando sobre el calentamiento global han exagerado el calentamiento a causa del dióxido de carbono y subestimado otras causas.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día jueves 1 de marzo 2012.

Por los colaterales


POR JORGE JACOBS A.

Otto Pérez se ha embarcado en la que podría ser la principal batalla de su vida, tanto a nivel local como internacional: la despenalización de las drogas. Esta hace palidecer todas las demás en las que pueda haber participado con anterioridad. Y desde mi punto de vista, con la que más pueda contribuir, durante su gestión al frente del Ejecutivo, por el bienestar, en primera instancia, de los guatemaltecos, pero también del resto de los habitantes del planeta. Debo reconocer que al principio tuve mis muy serias dudas sobre sus motivaciones, principalmente por el momento utilizado para anunciar su interés en el tema, al coincidir este con la aprobación del paquetazo fiscal, lo que permitió que el “interés público” se moviera hacia este tema y el paquetazo pasara sin mayor oposición. Sigo creyendo que el “timing” utilizado fue a propósito para desviar la atención del paquetazo fiscal, sin embargo, creo que el interés en el tema de la despenalización de las drogas es mayor que solo el paquetazo fiscal.

Como eterno escéptico, especialmente de los políticos, siempre albergaré dudas sobre sus verdaderas intenciones. Podrían entre estas estar el negociar el TPS para los guatemaltecos en Estados Unidos; lograr la eliminación del embargo de armas estadounidenses al Ejército guatemalteco; obtener más plata de los gringos para el combate del narcotráfico o algo tan sencillo como darse a conocer a nivel internacional. La verdad es que a estas alturas, cuáles eran sus verdaderas intenciones ya no es lo importante.

Lo importante es que logró poner en el centro de la discusión internacional, como ningún político en activo lo había logrado antes, el tema de la despenalización de las drogas. Sin quizá proponérselo, logró que el Gobierno de Estados Unidos se preocupara tanto del asunto que enviara a la Secretaria de Seguridad Interna a tratar de contener el motín a bordo de su “patio trasero”.

Por supuesto, casi toda la burocracia internacional que vive, y muy bien, de la “guerra contra las drogas” también ha pegado el grito en el cielo ante lo que podría ser el inicio del fin de su buen vivir a expensas del dinero, la sangre, el sufrimiento y la muerte de miles y miles de ciudadanos del mundo que sufren el “daño colateral” de esa guerra perdida y sin sentido.

Y es que, aunque no lo quieran reconocer, la ola de la opinión pública internacional cada vez tiende más hacia el debate de otras opciones distintas a la fracasada guerra. La razón es sencilla. Si algo se ha probado hasta la saciedad en los últimos 40 años es que esta guerra es totalmente inútil, sin ningún resultado: la tasa de consumo de drogas en Estados Unidos se ha mantenido básicamente estable durante toda la “guerra”.

Felicito a Otto Pérez por la iniciativa y lo exhorto a que continúe con ella, a pesar de la mucha oposición que de seguro tendrá, de propios y extraños.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 1 de marzo 2012.