miércoles, 22 de agosto de 2012

Más y mejores empleos

Carroll Ríos de Rodríguez
Me gusta el entusiasta lema del Encuentro Nacional de Empresarios (Enade) del 2012: Démosle chance a Guate. Evoca optimismo sobre la posibilidad de progresar, y nos invita a aliviar la pobreza mediante la creación de empleos. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, 3.5 millones de los más de 9 millones de guatemaltecos en “edad de trabajar”, no son parte de la Población Económicamente Activa (PEA). Si lográramos una tasa de crecimiento económico anual superior al 6%, la oferta se ajustaría mejor a la demanda, sostienen los organizadores de Enade. El Enade se inserta así en la discusión mundial sobre el trabajo suscitada luego de la crisis financiera de 2008. Usualmente, el debate culmina exigiendo la intervención estatal. Pero, ¿qué debe hacer, y qué debe evitar el Gobierno? Es clave el recordatorio del economista Jerry Jordan, ex presidente del Banco de la Reserva Federal de Cleveland: no debemos confundir la mera creación de empleos con lo que realmente buscamos, la creación de riqueza (www.cato.org/people/jerry-jordan). Jordan cuenta una anécdota: un empresario le narró que vio cientos de trabajadores haciendo una represa cuando visitó China. El empresario explicó a su guía que, con la maquinaria correcta, un trabajador terminaría la faena en un día. El guía chino protestó: “¡Pero eso causaría desempleo!”. El asombrado empresario respondió: “Yo pensé que construían una represa. Si quieren crear empleos, denles cucharas en vez de palas”. Entretenernos en tareas triviales no remedia la pobreza. Peor aún, tales ocupaciones nos impiden explorar porqué los países subdesarrollados con altas tasas de desempleo tienden a desincentivar la creación y la acumulación de riqueza. Sentencia Jordan: “El esfuerzo emprendedor no es manufacturado por ingenieros sociales; más bien logra echar raíces naturalmente en una tierra económica no contaminada por la intervención política deliberada”. En una economía sana, la creación de empleos que sí generan riqueza es precedida de la destrucción de empleos. La innovación es un proceso que constantemente destruye el orden existente a favor de uno más productivo. El advenimiento de la luz eléctrica perjudicó a los fabricantes de velas, pero las ventajas sociales de este avance son innegables. Lo que es más, cuesta predecir las próximas actividades que serán revolucionadas en un mercado dinámico. En 1990, ¿quién hubiera predicho el auge de empleos para diseñadores de páginas electrónicas? Por tanto, el Gobierno no debe enfocarse en crear empleos directamente, ni subsidiar su creación. Tampoco debe intentar adivinar qué sectores serán exitosos y desviar recursos escasos hacia ellos. Y finalmente, debe evitar proteger trabajos en actividades improductivas que serán transformadas por la “destrucción creativa”. El Gobierno sí debe asegurar un ambiente propicio para la inversión y la innovación. Debe flexibilizar la legislación laboral y reducir tanto la tramitología como los costos gubernamentales de originar cada nuevo empleo. Artículo publicado en el diario guatemalteco SIglo 21, el día miércoles 22 de agosto 2012.

Transparencia: desafío centroamericano

Verónica Spross de Rivera
En la región centroamericana enfrentamos situaciones que nos alejan del objetivo de la prosperidad económica y el desarrollo social. La meta de lograr un crecimiento económico de 6% o 7%, en relación al PIB, es muy incierta. Algunos estudios recientes indican que la transparencia es uno de los factores clave para lograr la meta de crecimiento. Sin embargo, durante muchos años se han dado prácticas de corrupción o falta de transparencia en la gestión gubernamental en la mayoría de países del istmo centroamericano. Si continuamos con esas malas prácticas no lograremos alcanzar esas altas tasas de crecimiento económico. Un reporte emitido por Global Financial Integrity y citado por R. Madrigal en la revista Mercados y tendencias, reveló que entre el 2000 y el 2008 circularon en Centroamérica $14 mil millones anuales producto del crimen y la corrupción. Los casos más comunes que suceden en la región son los relativos a: tráfico de influencias, donaciones indebidas de tierras, partidas secretas, sobornos que incluyen dinero, evasión de impuestos y dádivas a funcionarios públicos. Todas esas acciones tienen alguna repercusión económica. En una escala de 1 a 10 el Indice de Percepción de la Corrupción, IPC, Costa Rica es el país que mejor salió calificado, con 4.8 sobre 10. Las calificaciones de los demás países de la región están por debajo de esta calificación. La corrupción genera un círculo vicioso que empobrece. Cuando un gobierno tiene un déficit en el presupuesto, se dedica a crear más impuestos. Esta situación genera ineficiencia, pues se tienen mayores costos de producción para todos y se cuenta con menos recursos. Entonces, es cuando el gobierno se endeuda de forma inmanejable. De ahí que al no poder cumplir se busca provocar grandes déficit fiscales y bajo crecimiento económico. Cuando hay corrupción, los nuevos ingresos solamente sirven para hacer lo mismo o menos que antes. Un país corrupto o con procedimientos burocráticos discrecionales aleja la inversión extranjera. Los riesgos que corren los empresarios en un país donde campea la corrupción son muy elevados, por lo que muchas veces prefieren mudarse de país. El efecto de la corrupción es desempleo y falta de coordinación. El efecto de la corrupción en Europa ha sido muy grande. Siete de cada diez ciudadanos de la Unión Europea considera que su sistema es corrupto y lo cree un problema fundamental. Transparencia Internacional ha indicado, por otra parte, que la corrupción ha sido clave en el hundimiento de las economías de Italia y Grecia, que se ubican en los puestos 69 y 80, respectivamente, del Indice que dicha organización genera. En una reciente visita a Nicaragua he podido verificar que la preocupación por fortalecer una gestión gubernamental basada en la transparencia y en tener un sólido Estado de Derecho es aún un desafío enorme en dicho país. En Guatemala, el plan del gobierno actual incorporó el área de transparencia como uno de los fundamentales. Lograr que el concepto trascienda de las altas esferas de autoridad a los funcionarios que están a cargo de las operaciones en las instituciones que ejecutan los programas de gobierno es un desafío enorme. Es necesario transmitir la urgencia de adoptar prácticas de transparencia en las compras y contrataciones de bienes y servicios, pero también reafirmar la importancia de tener un sistema de contratación de personal con base en el mérito, en lugar de que sea en base a la recomendación partidista. Si queremos lograr altas tasas de crecimiento económico y desarrollo social, necesitamos un compromiso más fuerte con la transparencia y la gestión pública eficiente. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 22 de agosto 2012.

martes, 21 de agosto de 2012

De mafias y privatizaciones

PEDRO TRUJILLO
Los recientes sucesos acaecidos en la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) muestran un sistema cooptado, tramposo y operado por grupos de presión, suerte de engendros silenciosos que manipulan, se benefician y controlan el sector público. Estamos infectados de sindicatos, algunos con apenas cuatro afiliados, la mayoría con una veintena. Casi todos con convenios colectivos uniformemente redactados y repletos de privilegios que terminan encareciendo considerablemente el empleo público. La negociación es fácil y barata. Se presiona al político electo o al cargo designado para que se avenga a firmar y mejorar el pacto o sencillamente le hacen la vida imposible. Como ejemplos, la actuación en diferentes momentos de la vida política del país de los sindicatos de salud, magisterial, de la EPQ, etc., y cómo rentabilizaron el escándalo. Cuando se les crea competencia —Pronade a Educación o la reciente concesión en la EPQ— gritan y patalean porque ven mermada su capacidad de actuar y de perpetuarse; cuando callan, tintinean rumores de tres mil euros/mes para un actual dirigente de educación. La cúpula sindical es reelecta cada año y se asegura de no tener oponentes. Elite manipuladora compuesta por empleados que no trabajan y disponen de privilegios: vehículos y numerosos guardaespaldas, pagados con dinero público. Suerte de mara extorsionadora que protege los “derechos laborales” y cobra a precio de oro “sus servicios”. En el entorno rural se manifiestan en grupos que ocupan fincas, las parcelan y luego las alquilan, en cortadores profesionales de carreteras, en linchadores de ciudadanos o en pandilleros que impiden el cobro del recibo de luz, mientras recolectan a campesinos y habitantes de aldeas por esa “protección” y vigilancia. Es más que conocido que cuando se generan problemas: cierre de rutas, de aldeas, manifestaciones, etc., se permite el movimiento de transportes de droga y paso de mercancías similares ¡Causalidad que en el puerto, coincidiendo con las protestas, se confiscara la pasada semana pasta para fabricar drogas ilícitas!, aunque nadie ha sido detenido, como suele ser habitual: ¿silencio por impunidad? Eso, aquí y en Chicago —no digamos Palermo— se denomina práctica mafiosa. Los convenios conceden exclusividad al sindicato para contratar nuevos empleados; otorgan obligatoriamente canastas de Navidad; fijan horarios de trabajo inferiores a las ocho horas habituales; asignan vehículos con combustible para uso “sindical”; ofrecen días de vacaciones muy por encima del resto de funcionarios; liberalizan a dirigentes para que no trabajen; dispensan asistencia médica privada —fuera del IGSS que promueven—; autorizan pagas extraordinarias al inicio de las vacaciones, además de las correspondientes por ley y otros muchos beneficios que terminan encareciendo el costo funcionarial hasta límites intolerables, pero con cargo a los presupuestos que todos pagamos. Grupos de presión que “privatizaron” el país hace tiempo. Minorías organizadas que se aprovechan de una mayoría desorganizada y que no están dispuestos —este es el auténtico problema— a dejar un solo espacio para la competencia. Quieren manejar y controlar todo y cuando no ocurre se manifiestan virulentamente presentando falsos argumentos sobre la “privatización”, las “transnacionales” y otros miedos, escondiendo al verdadero cáncer —ellos mismos— que devota sin piedad las ganancias o incrementa los gastos gubernamentales con sus secretas negociaciones. Propongo que se declaren lesivos todos los pactos sindicales y que exista uno único votado por referéndum en el que los dirigentes no puedan ser reelegidos, veremos si realmente cuentan con el apoyo que reclaman ¿Estarán dispuestos esos “demócratas”? ¡Seguro que no!, se les vería demasiado el plumero. Artículo publicado en el diario guatemalteco, Prensa Libre, el día martes 21 de agosto 2012.

61 años

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO
¡Feliz cumpleaños, Prensa Libre! Son pocas las instituciones periodísticas que, a nivel global, pueden celebrar más de 60 años de ejercicio periodístico independiente, honrado y digno. Esta celebración debe ser motivo de felicidad y reflexión. Hoy, al igual que ayer, la libertad de prensa, la libre expresión del pensamiento en Guatemala, son constantemente amenazadas. De nuestra vigilancia, valor e inteligencia depende que las futuras generaciones también puedan gozar de ella. Mi infancia se desarrolló entre los más ilustres periodistas que ha producido este país. Tuve el privilegio de conocer, de niño, no solo a los fundadores de Prensa Libre, sino a otros grandes periodistas de esa época. Es un permanente y gran reto producir figuras periodísticas de ese calibre. Fueron personajes que defendieron la libertad de expresión que hoy gozamos en medio de condiciones especialmente difíciles. Algunos, como Isidoro Zarco, lo pagaron con su vida. Otros, como Álvaro Contreras y Pedro Julio García, con la pérdida de su libertad al ser secuestrados. Los tres fueron víctimas de la guerrilla. Los tres eran del grupo de los cinco fundadores de Prensa Libre. Ninguno de ellos claudicó en sus principios. El mérito de Prensa Libre, como institución, radica en haber superado valientemente las múltiples amenazas y riesgos que conlleva ejercer un periodismo independiente en un país en donde las violaciones a los derechos humanos son la norma y no la excepción. El otro gran mérito es haber convertido ese sueño en un éxito empresarial de manera simultánea e inteligente. Ello ha sido clave para haberse mantenido a la vanguardia de la prensa escrita en nuestro país, superando a los enemigos de la prensa independiente. Muchos medios han sido fundados durante los últimos 60 años; muy pocos han sobrevivido. Por otra parte, no deja de ser paradójico que el titular del primer número de Prensa Libre haya destacado un “alarmante consumo de drogas” en el país. Como dice el refrán: “mientras más cambian las cosas, más permanecen iguales”. Hoy, al igual que ayer, las drogas siguen siendo un problema. Nada más que con la equivocada política de criminalizarlas, ahora la delincuencia organizada en el narcotráfico se ha fortalecido como nunca. Muchos piensan que es una nueva y grave amenaza a la libertad de prensa. Yo creo que tienen razón. Los gobiernos entran y salen; pero el narco se pone cada día peor. Al celebrar, una vez más, otro aniversario, conviene meditar la gran responsabilidad que tienen los actuales administradores y personal periodístico de Prensa Libre. Hay que estar listos para superar las viejas y las nuevas amenazas a la libertad de expresión. Y hay que ser capaces de superar también los retos comerciales que presenta un nuevo ambiente en donde el acceso a la información es cada vez más fácil y diverso. Sin embargo, si Prensa Libre mantiene su fórmula ganadora, seguirá por el camino del éxito: mantener su independencia y ejercer un periodismo honrado y digno. Feliz cumpleaños, y que sean muchos más. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 21 de agosto 2012.

Derechos (in) humanos

Estuardo Zapeta
Sean de primera, segunda o tercera, o entren ya en la “cuarta” generación, un concepto tan noble, una causa global tan importante, y una demanda tan sentida (el respeto a ellos) pasó a ser el hazmerreír de una sociedad que vio cómo bajo el pretexto de los “derechos humanos”, los delincuentes eran protegidos y nosotros, los inocentes, condenados. DD.HH. y Justicia se confundieron, y las víctimas, después del atroz sufrimiento terminaban siendo “victimarias”, y los bandidos, los malos, los criminales salía “libres” porque sus “derechos” decían ellas y ellos, habían sido “violentados”. De la mala comprensión de “derechos” todos hemos sido víctimas; sea la Comisión Cicig la que viole los míos, sea el marero descuartizador que se refugie en sus “derechos” para semejante barbarie, sea el menor de edad asesino, o el sicario más implacable, todos los malos han enarbolado esa bandera, o lo harán tarde o temprano para ver si argumentando “derechos” pueden librarse de la Justicia... y muchos lo han hecho. El corrupto también se tira en una camilla hospitalaria para expiar su expoliación entre sábanas blancas, enfermeras que no pasan de medirle su normal temperatura corporal (porque para la moral no hay termómetros) y se salva cual gato panza arriba de la lúgubre cárcel. Y son los malos, los criminales, los corruptos, los descuartizadores, los ladrones, los políticos, los asesinos, los mareros, y todo el ramillete que, oh sopresa, sí supo con celeridad sorprendente apelar a esa aberración de interpretación para su beneficio. ¡Derechos humanos para los humanos, no para los criminales! Pero hasta esos grupúsculos de “defensores de DD.HH.” se han convertido en lo mismo contra lo cual luchan: tan corruptos como los corruptos, tan criminales como los criminales, tan asesinos como los asesinos. Esos “defensores” son unos hijos de p..., sepulturas blanqueadas, cloacas rebalsadas, basura existencial cuyo daño es más irreparable que los supuestos violadores de los derechos humanos que ellos condenan. Esas y esos le han hecho un flaco servicio a la esencia, al espíritu, al alma de lo que una vez fue –y sigue siendo—una de las más excelsas declaraciones humanas. Pero esa gente destruyó, para su beneficio mezquino, la idea central a la cual debemos regresar. El negocio para ellas y ellos es la violación, y el respeto, el correcto entendimiento de los DD.HH. no es bueno para sus negocios, digo ONG. En Guatemala “derechos humanos” es un concepto prostituido, vendido, intercambiado, al igual que las vidas de sus víctimas y los deudos de estas. Tanta ONG parásita que dizque se dedica a su “defensa”, pero que ha hecho de los DD.HH. un cómodo modo de vida. De segunda —lo civiles—o de tercera —los DESC, derechos económicos, sociales y culturales— el reto del nuevo PDH es regresar a los orígenes, a las causas primarias, a la génesis que le dan sentido fundamental a la existencia de la PDH. Pero rodeado de esas gavillas de “defensores”, de ONG, y castrado por la comunidad internacional, pues no irá muy lejos. Insisto, Derechos Humanos (con mayúsculas) para nosotros los humanos. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 21 de agosto 2012.

lunes, 20 de agosto de 2012

Centeno, el guardián al descubierto

Marta Yolanda Díaz Duran
Por cierto, ¿quién será el cazador oculto a quien rinde culto Pavel Centeno? Guardián de la riqueza expropiada. Robada a sus creadores, que fueron obligados a tributar a aquel que no se lo ha ganado: al gorrón y al saqueador. Sé que más de un lector se va a escandalizar por los adjetivos que elegí para describir a quienes creen que tienen el derecho de apropiarse de lo que otros han producido gracias a su talento, trabajo e ingenio. Aclaro, estos últimos NO incluyen a los mercantilistas que acumulan fortunas por medio de privilegios. Parafraseo al mismo Centeno al decir que aquí el problema se llama PARASITISMO. ¡Ah! Y que el Ministro de Finanzas no tiene idea de lo que significa crear riqueza. Es una mentira de Pavel “Rawls” Centeno que la nueva ley del Impuesto Sobre la Renta es “más justa”. Centeno que, como buen burócrata que vive cómodamente de los impuestos, cree que los ricos deben pagar el déficit estatal que ELLOS han provocado al malgastar y despilfarrar el dinero de otros. Total, una tontería, pues son los creadores de riqueza quienes pagan todo y, por tanto, los pobres que no encuentran un empleo productivo porque no hay suficiente capital para crearlo. El sistema que impera es el sistema del chantaje: la cacería de brujas emprendida por la SAT, apoyada en leyes arbitrarias que utiliza para hostigar e intimidar a todos aquellos que viven del fruto de su trabajo, de sus logros. Un sistema destructor de riqueza que impone tributos a la gente exitosa que termina pagando los errores de los gobernantes y manteniendo a los líderes de los grupos de presión. Lo importante es generar riqueza para superar la pobreza, y no el falso crecimiento con equidad, el cual origina vidas igualmente mediocres. Lo importante es la mejora en la calidad de vida de todos y no la reducción de la brecha entre los ricos y los pobres. Equidad no es lo mismo que igualdad. Partir de la idea de que quien gana más paga más, es injusto e inmoral. Me sigue sorprendiendo ver cómo tantos gobernantes insensatos en el mundo entorpecen el progreso de los habitantes de sus países, irónicamente con el consentimiento de la mayoría. El gobernante, campeón de los pobres, debería ser aquel que no obstaculiza la creación de riqueza. El que deja, a quienes quieran, hacerse ricos legítimamente. Entiéndase correctamente: sin privilegios, sin prebendas. Como bien escribió Ayn Rand: “La justicia es el reconocimiento del hecho de que no se puede falsear el carácter de los hombres, como no se puede falsear el carácter de la naturaleza… que cada hombre debe ser juzgado por lo que es y tratado en consecuencia”. Es injusto que a una persona se le castigue por ser más productivo que otros, por crear más riqueza que los demás. Es una mentira flagrante decir que el sistema tributario actual es “más justo”. El sistema actual guatemalteco destruye la poca riqueza que se produce, desincentiva el emprendimiento y castiga a los exitosos. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día lunes 20 de agosto 2012.

viernes, 17 de agosto de 2012

Recuerdos de la feria

Luis Figueroa Me fascinaba cómo cantaban lotería.
Mi primer recuerdo de la Feria de Jocotenango es de cuando estaba en primer grado de primaria. Mi padre y mi tío Freddy nos llevaron a mi hermano y a mí; y en el tiro al blanco me gané una botellita de vino que mi mamá usó para sazonar un pollo. También recuerdo que me dio miedo pasar junto a las carpas en las que eran exhibidas la mujer araña y el niño gusano. Recuerdo que subimos a uno de esos aparatos que dan vueltas y que me bajé totalmente mareado. No volví a sentir nada tan espantoso hasta hace unos 10 años, en Sumpango, cuando tuve la mala idea de subirme a la rueda de Chicago. A la Feria volví unas tres veces más con los únicos propósitos de ir al tiro al blanco, jugar lotería y comer churros y atol de elote; así como comprar canillitas de leche, colochos de guayaba, encanelados, mazapanes, bolitas de tamarindo, tartaritas de leche y de almendras, bolitas de miel, pepitoria, nuégados, conserva de coco, y otras delicias. Nunca fui muy de garnachas, pero si me las ofrecían, me las comía con gusto. En cambio, los tacos con salsa y queso duro me son irresistibles. Me fascinaba cómo cantaban lotería; y en casa mi tía abuela La Mamita imitaba muy bien a los de la Feria: ¡El Sol, cachetes de gringo! ¡El negrito, calzón rayado! ¡La muerte quirina, que andando se orina! Ojalá me acordara de más de esas frases, que no he vuelto a oír jamás. Durante muchos años dejé de ir a la Feria porque se volvió algo sucio y no daba la impresión de ser seguro. Sin embargo, volví el año anterior y regresé el fin de semana pasado, y en ambas ocasiones fue un paseo muy agradable y divertido. No hay que ir sin paraguas, eso sí. Y al niño que hay en ti, sácalo para que se maraville de todo y te guíe en el paseo. En esta ocasión llevé a una amiga polaca y a otra argentina y ambas disfrutaron muchísimo. Wiktoria se tiró conmigo en el resbaladero gigante; y Florencia se gozó los ronrones, esos juguetes decorados con papeles brillantes y plumas de colores que hacen un ruido ronco al girarlos con un palito. La verdad es que ir con amigos a la Feria es una oportunidad para la alegría y los buenos recuerdos. Cuando voy, también me acuerdo de lo que mis abuelas contaban de la Feria a principios del siglo XX; y en esos recuerdos nos unimos tres generaciones de chapines. luisfi61.com Artículo publicado en el diario guatemalteco El Periódico, el día viernes 17 de agosto 2012.