martes, 5 de junio de 2012
Qué éxito más caro
JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO
A mi país lo están endeudando cada vez más y más rápido. De un solo golpe, la semana pasada, el Gobierno aumentó la deuda pública en 700 millones de dólares. “Un hecho histórico” —dijo el ministro de Finanzas—. A lo que yo agregaría ¡y no es cuento! No hay nada como el dinero abundante y barato. Mientras el Gobierno se gasta plata que no tiene y nos endeuda en el camino, los ciudadanos tendremos que prepararnos para pagar esos US$700 millones junto con el resto de la deuda pública.
Había rumores de que el Gobierno estaba evaluando la colocación de deuda en el extranjero, pero la repentina oferta tomó por sorpresa a los agentes económicos. Dicen que no querían que hubiera inversionistas chapines. No importa, porque había mucha más gente desesperada por colocar sus fondos. Aquí es donde se juntaron el hambre con las ganas de comer. El presupuesto público del 2012 contemplaba que el Gobierno nos endeudaría en 10 mil millones de quetzales. Ya se habían colocado cuatro mil millones en moneda nacional. Con esta emisión, prácticamente, se cubre el déficit fiscal y el Gobierno ya se puede dedicar a gastar…
¿Es esto un signo de “confianza” en la economía guatemalteca? ¿Es acaso, como el Gobierno lo quiere vender, un éxito gracias a las recientes leyes “antievasión” y “actualización tributaria”? Nada que ver. Hay que poner la propaganda oficial en contexto. Tanto el banco central de EUA como el banco central de Europa mantienen un ambiente de alta liquidez y bajas tasas de interés. Frente a esta realidad, los inversionistas están hambrientos por instrumentos en los que puedan colocar sus fondos a algo más que un rendimiento cercano a cero. Esa es la ventana de oportunidad que el Gobierno encontró abierta y la aprovechó. Tanto es así que comenzó con la intención de emitir US$500 millones, y “se le fueron las chivas” con US$200 adicionales.
Yo no me peleo con la decisión de tomar deuda pública al mejor costo y en las mejores condiciones posibles. Felicitaciones. El problema no es ese. El problema es que la deuda se ha convertido en la herramienta preferida de los gobernantes para financiar sus aventuras políticas, y no hay señales de que esto cambie en el futuro cercano. El problema es que, con esta última emisión, hay Q10 mil millones más de deuda pública que nos metieron este año y ni lo sentimos. El problema es que la deuda no dejará beneficio medible porque es para financiar “gasto corriente”. Finalmente, el problema, como diría Arjona, no es que me mientas; es que te crea: las buenas condiciones de la deuda son un loteriazo en plena crisis; no un reconocimiento de nuestras “atinadas” políticas públicas.
En todo caso, el mérito será de los tributarios. Este “éxito” de terminar de cubrir el déficit fiscal con deuda implica que el Gobierno nos deja la tarea de tener que producir Q10 mil millones más de riqueza. Riqueza que hoy no existe pero que igualmente será gastada durante el resto del año. Por cierto, el saldo de la deuda pública total ya anda rondando los Q95 mil millones. Mejor deje de leer la prensa y vaya a trabajar.
Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 05 de junio 2012.
Racismo Mediático
Estuardo Zapeta
Extraño el caso pero “puro cierto”, diría un ex presidente. Pero los niveles de racismo revertido (más conocido como “racismo del anti-racismo”) de presuntos “líderes” indígenas hacia otras etnicidades, y hasta contra indígenas como yo que no compartimos la visión “marxista” –no se ría, pero los supuestos “líderes” indígenas son más ideólogos “neomarxistas” que otra cosa—ha aumentados, pero muy pocas personas precisamente evitando ser acusadas de “racistas”, no lo denuncian.
Es en los massmedia donde ese fenómeno, que yo bauticé hace muchos años como “Racismo Mediático”, se perfila con toda crudeza, se reproduce y, lo peor, se justifica.
Los massmedia han asustado al “Mestizo-ladino” y lo han callado. Los medios son utilizados para decirle cuanta barbaridad se le ocurre a los “indígena-marxistas”, y sobre eso se le dice que guarde silencio, que la opresión que se denuncia como sufrida por indígenas, es ahora la misma que “los étnicos” recetan a los Ladinos, y sobre eso se le exige so pena de juicio público estilo “letra escarlata” que guarde silencio.
Los “líderes” indígenas, los así autodenominados, financiados por la sacrosanta cooperación internacional y apoyados presuntamente por la Iglesia Católica Romana, se han convertido en una “tiranía mediática” en la cual también ejercen una especie de “terrorismo internalizado” hacia los massmedia.
De hecho, si un medio, o un periodista, cuestiona el enfoque de la etnicidad en Guatemala, automáticamente será señalado de “racista”. Y qué decir de quienes hemos cuestionado las premisas de la lógica “étnico-ideológica”, pues peor, porque el “dogma se cree, no se cuestiona”, y si algo han aprehendido los “líderes” actuales de la mismísima iglesia es la difusión y reforzamiento del “dogma”. Y la guerra mediática, estilo Inquisición, deberá blandirse contra los “herejes” que osan cuestionar “la verdad mediática” del “etno-liderazgo”.
Por eso, semejante colectivo empuja en periodistas y massmedia culpabilidades rancias y acusaciones de “ladisnismo racista” para aquellos que nos los “cubran” o que no reproduzca el “dogma” de “500 años de opresión y explotación . . . bla, bla, bla”.
Los massmedia, por su lado, ven al indígena como “fotogénico”, como pobre alma que sin su “cobertura” no tendría existencia “social”, y sus demandas no serían escuchadas, y ahí los grupúsculos “indigenoides”, más dedicados a la politiquería occidentalizada, a la que luego acusan de opresora, que a un diálogo “inter-étnico post-marxista”, encuentran su espacio.
Sólo le doy un ejemplo: la pobreza y su hija la pobreza extrema han sido catalogadas, clasificadas y esgrimidas como “efectos de los actos de la oligarquía histórica sobre indefensas poblaciones indígenas”. Indígenas hablan, massmedia reproducen y todos contentos.
Pero esperen: ambos “invisibilizan” las relaciones “asimétricas de poder económico” —frase que hace salivar a los “líderes” indígenas— en las poblaciones Ladinas del oriente guatemalteco. De hecho, dado el “Racismo Mediático”, el oriente guatemalteco parece haber sido borrado de la faz guatemalteca.
¿Quiere más ejemplos?
Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 05 de junio 2012.
lunes, 4 de junio de 2012
Constitualet
Marta Yolanda Díaz Duran
Tal y como se lee en español, nuestra actual Constitución ha sido utilizada la mayor parte del tiempo para que los políticos y los funcionarios del gobierno, pasados y presentes, limpien sus desechos pasándose los derechos de los habitantes de Guatemala por donde se les da la gana. Por supuesto que estoy de acuerdo con el 93 por ciento de personas que votaron a favor de modificar la actual ley suprema que rige en nuestra sociedad, según la encuesta publicada en “Prensa Libre” el pasado jueves 31 de mayo de 2012.
En lo que NO estoy de acuerdo, y pienso oponerme férreamente hasta donde me lo permitan mis fuerzas, es al hecho de que esa modificación se haga por medio de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y que la reforma que se haga sea la propuesta por los politiqueros que hoy nos gobiernan. O aquellos que desean gobernarnos, tal es el caso del populista de Manuel Baldizón.
Como era de esperarse en la propuesta de los mencionados, pues al fin es lo que conviene a sus intereses, lo que estos pretenden es ampliar su poder, profundizar el sistema actual (que fracasa en todos lados y está consumiendo la riqueza creada en siglos anteriores en las sociedades más desarrolladas del planeta) y debilitar aún más el derecho de propiedad con la excusa de que “el Estado debe seguir asumiendo responsabilidades para las cuales no tiene recursos suficientes”, como declaró Pérez el día que se celebraron los 27 años de la Carta Magna. Me pregunto, ¿quién gobierna al Presidente? ¿Quién está detrás de sus palabras? ¿Quién le ha vendido tales ideas? ¿Quiénes lo rodean y le susurran al oído cual sirenas homéricas?
Por cierto, me sorprendió el alto porcentaje de gente que respalda el cambio del sistema, y pienso que esta evolución en la opinión de la mayoría es un producto más del arduo trabajo que durante varios años hicimos los miembros de la Asociación Civil ProReforma. Logramos concientizar a más conciudadanos de los que alguna vez llegamos a imaginar. Por eso hoy hay tantos convencidos de que la única manera de mejorar nuestra calidad de vida es cambiando el modelo de Estado Benefactor/Mercantilista que hoy prevalece por un verdadero Estado de derecho.
Le duela a quien le duela (unos pocos que hacen algún ruido y han mentido a diestra y siniestra sobre el contenido y los objetivos de ProReforma) NINGUNA otra propuesta ha tenido el apoyo que tiene ProReforma. Más de 73 mil ciudadanos, debidamente identificados, dando la cara y el nombre, la apoyamos y presentamos al Congreso de la República. ProReforma ya no pertenece a quienes la redactaron, sino a todos aquellos que la apoyaron y la hicieron suya. Pase lo que pase antes de la Consulta Popular que se va a llevar acabo el año entrante, los diputados tienen la OBLIGACIÓN de incluir en esta consulta lo solicitado por tantos guatemaltecos. Y que decidamos nosotros, los mandantes, cuáles son los cambios que se deben hacer.
Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día lunes 04 de junio 2012.
jueves, 31 de mayo de 2012
En Guatemala es muy difícil hacer negocios
GIANCARLO IBARGÜEN S
No lo digo yo. Lo dice el Banco Mundial, en el estudio “Doing Business”.
La clave del progreso económico es producir más de lo que se consume. Un mendigo que consume poco, pero que no produce nada, empobrece a la sociedad. Un empresario que consume mucho, pero que produce mucho más de lo que consume, enriquece a la sociedad. Así de simple. No hay otra forma de generar riqueza: producir más y consumir menos.
La diferencia entre la producción y el consumo es el ahorro, que se transforma en capital: es decir, maquinaria y herramientas. Las máquinas y herramientas aumentan la productividad. La productividad es –volvemos a decirloproducir más y mejor de lo mismo, con menos recursos y en menos tiempo. La productividad es el éxito de los buenos negocios. El empresario exitoso eleva la productividad, reduce los costos y satisface las necesidades de los consumidores. Compra y transforma cosas al menor costo posible, para venderlas donde los consumidores les den un valor mayor.
Si queremos que Guatemala progrese, necesitamos más negocios. El talento humano en Guatemala es patente, pues se trata de un país joven y muy rico en recursos humanos y naturales. Entonces, ¿por qué no surgen más empresas cuando, como país pobre, todo está todavía por hacer? Si hay tantas oportunidades, ¿por qué no hay más negocios en los que se emplee a más gente? La respuesta es simple: porque en Guatemala es muy difícil registrar y operar un negocio.
No lo digo yo. Lo dice el Banco Mundial, en un importante estudio llamado “Doing Business”. En el 2012 Guatemala quedó en el puesto 97 de la clasificación global –entre 183 países–, respecto a la facilidad para hacer negocios. Y vamos en retroceso. Un año antes alcanzamos el puesto 93. Con el severo aumento de las normas y trabas burocráticas surgidas en los últimos meses, me temo que Guatemala estará peor aún en la clasificación del próximo año. Cuanto mayor sea el número de leyes y cortapisas que regulan la creación y operación de negocios, la productividad empresarial se reducirá y podría llegarse al extremo de acabar eliminándola. Si los negocios no son productivos, cada vez se reducirá más su número y habrá menos empleo.
Artículo publicado en el diario guatemalteco Nuestro Diario el día jueves 31 de mayo 2012.
¿Cuál reforma constitucional?
Ramón Parellada
El presidente, Otto Pérez Molina, indicó el viernes pasado que se ha reunido con varios sectores para analizar propuestas de reformas que modernicen el Estado pero que implican cambios constitucionales.
Al momento en que escribo estas líneas no se ha convocado a nadie de ProReforma, cuya propuesta de reforma parcial a la Constitución, sin pasar por una Constituyente sino a través de una consulta popular, es la que considero como la mejor para lograr un verdadero Estado de Derecho que permita establecer reglas claras, límites a la discrecionalidad de los funcionarios públicos, disminución de la impunidad y que logremos un crecimiento económico de dos dígitos.
Lamentablemente, el presidente no tomó en cuenta, entre otros, a personas involucradas en ProReforma para estudiar las propuestas de cambios de la Constitución, las cuales aún no se conocen. Esperamos que se conozcan pero qué pena tener que comenzar de cero cuando ya hay todo un trabajo revisado y estudiado además de que fue apoyado por 73 mil firmas de guatemaltecos comprometidos con lograr una Guatemala menos violenta, con justicia y con prosperidad para todos. Y fueron 73 mil firmas porque no se necesitaban más que 5 mil y había que presentar la propuesta. De lo contrario se hubiera seguido recaudando firmas, pues los guatemaltecos ya están cansados de seguir siendo pobres y vivir en un país donde la seguridad y la justicia, así como la falta de oportunidades brillan por su ausencia.
La Universidad de San Carlos, la Universidad Rafael Landívar y Asíes presentaron otra reforma pero la considero cosmética. No va al fondo de los problemas. Seguramente se pensó en que pudiera pasar políticamente pero eso es desperdiciar una oportunidad para hacer los cambios que en verdad se necesitan. No se necesitan sólo cambios de forma o superficiales; se necesitan cambios profundos. El sistema está podrido y quien sea llegue al poder quedará atrapado en la telaraña que ahora constituye ser servidor público en caso de que quiera hacer bien las cosas. Incluso los buenos terminan siendo desprestigiados y contagiados de una corrupción que trataron de eliminar.
El Gobierno debe presentar su programa de cambio constitucional para que lo conozcamos todos. No debe convocar a una Constituyente ya que el cuerpo doctrinario de la Constitución, aunque no es perfecto, es aceptable y en una Constituyente podría empeorarse. Por qué convocar a políticos para que vean los cambios del sistema de nuestra Constitución cuando un grupo de ciudadanos preocupados por mejorar la situación real del país, de los derechos individuales a la vida, a la propiedad y a la libertad ya hicieron su propuesta que sólo está pendiente de que el Congreso pueda someterla a consulta popular.
Otto Pérez Molina sorprendió a todos con su valentía al proponer el diálogo sobre la despenalización de las drogas desde su producción hasta su consumo. Si en verdad quiere pasar a la historia como un gran estadista debería proponer cambios positivos de largo plazo para el país, cambios que impliquen la diferencia entre seguir siendo pobres (no hemos sobrepasado aún el PIB per cápita que teníamos en 1980) o volvernos un país próspero y desarrollado, entre seguir con un alto índice de criminalidad y delincuencia, así como impunidad o volvernos un país seguro y donde la seguridad y justicia funcione para todos.
Espero que se retome con seriedad, libre de ideologías y partidismo, un cambio verdadero a la Constitución. No basta con cambiar a las personas cada cuatro años; debemos cambiar nuestro sistema. ProReforma ya tiene los cambios de fondo listos para proponerse en una consulta popular. No perdamos esta oportunidad.
Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día jueves 31 de mayo 2012.
Es cuestión de huevos
JORGE JACOBS A.
Anoche, junto con María Dolores Arias, en nuestro programa radial +Negocios, tuvimos el honor de presentar el nuevo libro del Dr. Eduardo Guayito Palacios: Cómo hacerla en la vida. Es un manual de finanzas personales para lograr una vida exitosa, saturado de sentido común. En estas doradas épocas en las que vemos cada vez más obstáculos para nuestro desarrollo, tanto locales como internacionales, lo considero una lectura obligatoria para todos aquellos que quieran una vida mejor. Es también aplicable para los países, pero cada vez dudo más de que a los políticos realmente les interese el bienestar de los demás.
Anoche, junto con María Dolores Arias, en nuestro programa radial +Negocios, tuvimos el honor de presentar el nuevo libro del Dr. Eduardo Guayito Palacios: Cómo hacerla en la vida. Es un manual de finanzas personales para lograr una vida exitosa, saturado de sentido común. En estas doradas épocas en las que vemos cada vez más obstáculos para nuestro desarrollo, tanto locales como internacionales, lo considero una lectura obligatoria para todos aquellos que quieran una vida mejor. Es también aplicable para los países, pero cada vez dudo más de que a los políticos realmente les interese el bienestar de los demás.
Para ilustrar los principios que aprendió a raíz de una dura experiencia personal con las deudas, Guayito utiliza una simple alegoría de granos, gallinas y huevos. “Los granos son los billetes generados por el trabajo. Cuando logramos que algunos de esos billetes queden en nuestras manos, luego de cubrir nuestras necesidades, obligaciones, comodidades y gustos, es que empezamos a construir nuestro capital, es decir, a engordar o alimentar nuestra gallina. Si el capital lo invertimos en propiedades, nos producirá alquileres; si lo invertimos en bancos, intereses; y, si invertimos en negocios o en bolsa, dividendos, utilidades, ganancias o regalías; a estos llamaremos huevos”.
Así de sencillo: los granos son los ingresos que producimos con nuestro trabajo; la gallina, el capital que logramos ahorrar, y los huevos, los ingresos que ese capital nos reditúa. La meta es hacer que la gallina ponga huevos y vivir de ellos.
Le dedica una buena parte del libro a convencernos sobre lo pernicioso que es endeudarnos por cosas que pierden su valor y no producen beneficios, y a mostrarnos el camino para salir de las deudas de este tipo, lo que considera ser condición sine qua non para la prosperidad.
Otra buena parte del libro se centra en que forjemos la disciplina necesaria para no gastarnos todo el dinero que entra, de tal suerte que podamos alimentar nuestro capital para que en el futuro podamos vivir de lo que este produzca. Y aquí creo que deja de ser simplemente un manual de finanzas y nos lleva a una reflexión más profunda sobre nuestro carácter: ¿Nos dejamos llevar por la emoción de la gratificación instantánea o somos capaces de aplazar la recompensa? Esta sencilla disyuntiva es la diferencia entre el éxito y el fracaso de las personas, de las familias y de los países; y no solo en los temas financieros.
El hecho de que Guayito explique de manera tan sencilla y fácil de comprender estos principios universales no les resta para nada su importancia, y es uno de los mejores métodos que he visto para ayudar a cualquiera —tenga un doctorado o no haya pasado siquiera por la primaria— a entender algo que pocas veces le enseñan a uno cómo manejar sus finanzas personales.
Por muy bien o mal que sus finanzas estén en este momento, le recomiendo que le dé una mirada a este libro, que de seguro le ayudará a prosperar en la vida. Al final, hacerla en la vida es pura cuestión de huevos.
Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día jueves 31 de mayo 2012.
miércoles, 30 de mayo de 2012
De regreso a los años sesenta
Carroll Ríos de Rodríguez
América Latina desafía toda predicción. Tras los decepcionantes resultados producidos por el modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), viramos hacia la liberalización de los mercados en la década de los ochenta y noventa. En el plano político, experimentamos una ola democratizadora que dejaba atrás los regímenes militares autoritarios. Carlos Sabino y otros pregonaban “el fracaso del intervencionismo”. Pero hoy el intervencionismo está de vuelta con fuerza. Son trasnochados los discursos de Cristina Fernández, Evo Morales y Rafael Correa. Los jóvenes no los habían escuchado, y los mayores los habíamos olvidado.
De esa cuenta, cae bien repasar la literatura de aquella época. Por ejemplo, en Teología de la liberación: ¿en verdad liberará?, Michael Novak (1986) intenta convencer a los teólogos latinoamericanos de que la verdadera liberación terrenal vendrá, no por la vía marxista o socialista, sino a través de lo que él llama el “capitalismo democrático”. Distingue su concepto de nuestra realidad mercantilista, la cual erradamente hemos asumido es el capitalismo en la práctica.
Novak conceptualiza al mercado como una institución social y espontánea. La humanidad alcanza mayor prosperidad en un ambiente abierto, donde las personas son libres para intercambiar, invertir y ahorrar. La energía creativa de las personas se desata cuando millones de pequeñas asociaciones de personas y empresarios actúan y crean desde la base. El talento comercial nos libera de la pobreza. “Libera al número máximo de actores económicos individuales, inteligentes y responsables, al tiempo que los ancla a los hábitos de integridad, confiabilidad, confianza y cooperación”. Un punto poco enfatizado por otros autores es el hecho de que la cooperación social descansa sobre la confianza y la fiabilidad mutua. Así, “entre más moral y observante de la Ley sean las personas, menos costosa será la vida económica. Cada vicio y debilidad humana lastiman la actividad económica sana”.
En materia política, afirma Novak, el liberalismo piensa institucionalmente. Establece un marco de pesos y contrapesos para restringir el poder de unos individuos sobre otros, limitando la posibilidad de la tortura y el abuso de poder. Asume con realismo que las personas, incluidos los gobernantes, son falibles. En esa medida, la “sociedad liberal tiene vedado conferirse a sí misma trascendencia… dicta un gobierno abnegado”. Las instituciones y los procesos establecidos deben amparar el diálogo civilizado entre personas con diferentes puntos de vista. Nadie puede imponer sus ideas sobre otros —ni ateos, ni agnósticos, ni creyentes. Tampoco están obligados a rendir juicio.
Novak nos recuerda que los gobiernos que carcomen la libertad económica también atentan contra las libertades sociales y políticas. Y lo estamos viendo. Pese a que la mayoría de los gobernantes populistas fueron electos en las urnas, obran autoritariamente, se arrogan nuevos poderes, censuran a la prensa y se envuelven en capas mesiánicas. ¿Adónde vamos a parar?
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