viernes, 13 de enero de 2012

Adiós a un par de cueros


Karen Cancinos

Colom y Espada deben permanecer en el país: nada de convenientes “ofertas en el extranjero”.

Hasta nunca, Incompetente. Hay que reconocer que Álvaro Colom es atrevido. Porque se necesita cuero duro para haberse dado un 8 sobre 10 (calificación que sí merece pero en la escala de Richter, dijo alguien). Encima, anuncia tan fresco que piensa irse del país para ser nada menos que “consultor” en “temas de seguridad regional”. Algo parecido dijo Alfonso Portillo cuando iba para afuera. Ya sabemos cómo paró.

“Tengo varios ofrecimientos en organismos internacionales…”, afirmó El Incompetente esta semana. ¿Solo eso? ¿Por qué no lo fichan también como galán de Hollywood para filmar “El divorciado tristón”, y así se deshacen de Ralph Fiennes, quien por hacerla de “El paciente inglés” y personificar a “El jardinero fiel” cobra millones? Quizá por su expresión siempre al borde las lágrimas y su figura larguirucha, Colom piensa que le sientan bien los papeles románticos y las tramas de nostalgia y desamor. Hay que ser ridículo.

No cabe duda de que a este hombrecito, junto con el decoro, durante estos cuatro años de desgobierno que para bien de todos terminan mañana, también se le fueron por el desagüe el sentido de la realidad y, además, casi 3 mil millones de nuestros dineros. Esto último es grave, razón para asegurarnos de que no se largue tan convenientemente justo ahora. De muchas cosas tiene que dar cuenta, aunque sea solo él, porque su ex, a estas alturas, muy probablemente anda ya bastante lejos de estos rumbos y no alcanzaremos a que nos cuente cuánto su familia progresó.

Hasta nunca, Desvergonzado. Fue muy evidente desde el principio de este estropicio, que Rafael Espada fue usado en campaña para darle una pátina de confiabilidad a la propuesta populachera de la UNE. Muy bonachón y todo, pero tuvo que haberse dado cuenta de que siempre se le consideró al interior de ese “partido” como una mera comparsa, una figura de papel.

El editorial de un matutino analizó hace unos pocos días su desempeño pero, a mi juicio, el autor fue en demasía benevolente al pintarlo como un “caballero” que se equivocó y a quien no le permitieron trabajar. Yo pienso que este médico otrora muy bueno, de hombre honrado que cometió un error de juicio y de caballero maniatado, nada. Es un desvergonzado quien abjura de su dignidad personal y de su talla profesional, y se dedica a jugar capirucho y simulador de aviones en su despacho vicepresidencial, mientras ante su cara la institucionalidad del país es roída groseramente y la infraestructura nacional se cae en pedazos, pues el presupuesto para mantenimiento es tragado por la corrupción y la politiquería.

Espada no puede alegar que no sabía lo que ocurría mientras Guatemala era tomada por asalto por los Torres Colom. Otra cosa es que nada haya hecho para evitarlo. Sacó cuero, aceptó alegremente su condición de comodín, se casó con una joven (en comparación con él), y mes tras mes, durante cuatro años, tomó su nada despreciable cheque a cambio de hacer y decir nada. De ser nada. La verdad es que da un poco de pena, igual que otro sujeto sin honor, colega de Espada por cierto, que según él acabaría su carrera profesional con broche de oro, presidiendo el Legislativo. Eduardo Meyer se llama.

Espero que ambos se queden en el país, aunque sea para recibir las miradas de desprecio de sus conciudadanos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 13 de enero 2012.

Los “In-útiles” escolares


Estuardo Zapeta

Un niño no aprenderá más por tener una gran cantidad de útiles.

Mi guerra no es contra los colegios, esa vendrá después, sino contra la idea estúpida que rellena a los estudiantes de “cosas” inútiles, que eufemísticamente llaman “útiles” y le ponen el apellido “escolares”. Muérome de la risa.

Estos “útiles” no son necesarios para el aprendizaje.

Un niño no aprenderá más por tener una gran cantidad de útiles. De hecho, la evidencia muestra que a menos “útiles” más desarrollo de habilidades y talentos individuales. Por eso, cuando veo las listas de babosadas me sorprende que esto parece una confabulación de los colegios, los padres, y los maestros, en contra de los niños.

Aquí los padres juegan el rol de cómplices inconscientes que sienten “cumplir” con una responsabilidad cuando compran esas “cosas”. Además, se les ha hecho creer a los padres que si no compran lo que el colegio dice, en el lugar donde dice, a los precios establecidos, entonces, el niño tendrá problemas de aprendizaje. Paja más shuca esa.

Es un chantaje de los colegios hacia los padres. Y un chantaje que utiliza a los niños, quienes son castigados si no llevan esas cosas, y hacen sentir mal al niño.

El chantaje está fraguado por los dueños de colegios que hacen mancuerna con los vendedores de los tales “útiles” y ciertos libros, para que se compre esa edición, en ese lugar, porque si no el niño será castigado.

Con una tablet o una ipad se puede aprehender muy bien. Los “útiles” encuadran, anulan y castran la creatividad de los niños.

Ah, y dónde me deja los benditos uniformes, son un atentado contra la individualidad del niño. Un uniforme hace que el niño sea parte de un colectivo, de una igualdad de mediocridades, y que no se respete quién es ella o él, en cuanto sujetos, sino que se le obligue a ser borrego, parte de una manada, y sea, para utilizar la metáfora de, “otro ladrillo más en la pared.”

Y qué decir de la estafa de aquellos colegios que ofrecen valores y principios. Los valores y los principios son una responsabilidad de los padres en la casa. El colegio debe dedicarse a enseñar a leer y a escribir correctamente. A eso agréguele las habilidades numéricas. Si cumple el colegio con eso, pues bien. Lo otro, lo más importante, los valores y los principios son responsabilidad de los padres.

Porque mire pues, si un colegio me habla de Valores y Principios y lo primero que hace es extorsionar a los padres con las cuotas, el bus, el uniforme, y los útiles, a cuáles valores y principios se refiere.

Y mientras usted forra y forra, y sigue forrando cuadernos y libros, que de todas maneras sus hijos no van a usar, son los dueños de colegios, los productores de útiles, y los productores de uniformes, amén de los buses, los que se forran pero de dinero sucio, y del cual los únicos perdedores son nuestros niños y nuestros bolsillos.

Me opongo a los útiles escolares, porque al final de la historia, sacrifican las mentes de generaciones enteras, y eso no es educación, sino una estafa que se convierte en maldición para esta gran nación.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 13 de enero 2012.

jueves, 12 de enero de 2012

Un optimismo moderado


Ramón Parellada

Comienzo este año con un cierto déjà vu como cuando terminó el gobierno de Portillo y comenzó el de Berger. Tenía entonces un gran entusiasmo. Hoy me siento con un optimismo moderado, pero optimismo al fin y al cabo.

Estoy optimista porque se acabó el gobierno actual de la UNE. No niego que se dieron cosas positivas durante el gobierno, pero en realidad fue un gobierno cortoplacista que desvió recursos que podrían haberse dedicado a la creación y dejó un país igual de pobre, endeudado, con una alta tasa de homicidios y con la infraestructura destruida.

Estoy optimista también, en parte, porque Otto Pérez Molina ha sido electo y conformado un equipo de gobierno con gente muy capaz en la mayoría de puestos claves. El énfasis que ha generado más confianza es el de mejorar la seguridad. Su oferta de reducir los homicidios a la mitad le hizo ganar votos y crear confianza.

Si bien es positivo que se busque reducir los homicidios, es preocupante que nos metamos en una guerra directa y abierta contra el narcotráfico. Es una guerra perdida, aunque se puedan ganar batallas. No dudo de la capacidad de los kaibiles, quienes como fuerza élite son de lo mejor que hay en el mundo, pero tampoco dudo del poder económico, armamento y capacidad que tienen los narcotraficantes, quienes han comprado voluntades a todo nivel. Se debe retomar el tema de la legalización del consumo, producción, transporte y venta de drogas para resolver el problema de una vez por todas.

Se crea confianza el que esté buscando transparencia en todos los ministerios y entidades que comenzarán a manejar a partir del 14 de enero. Hay muestras de querer reducir el gasto o al menos controlarlo más de cerca, lo cual es positivo. No está del todo clara la forma en que lo harán, pero si se propusieran eliminar todas aquellas entidades que no son necesarias y congelar contrataciones nuevas en el gobierno generarían inmediatamente un mayor apoyo y simpatía. Yo reduciría en al menos un 30% la burocracia actual.

Mi moderado optimismo comienza cuando veo que este gobierno también es populista. Seguirá con las políticas empobrecedoras de re-distribución de riqueza a través del programa Mi Familia Progresa, pero además, mediante un programa ampliado de repartición de fertilizantes.

Soy pesimista en cuanto a que el gobierno está adoptando las políticas de impuestos “mata inversiones y crecimiento económico” con todo y su ideología de la Propuesta de Modernización fiscal presentada por el Grupo Promotor del Diálogo Fiscal (GPDF) al Consejo Nacional de los Acuerdos de Paz (CNAP) en marzo de 2008. Es casi un copy-paste y parece que están logrando consensos. Yo le llamo a esto, consenso para empobrecer al país, pues urge reactivar la economía y alcanzar crecimientos económicos del orden del 10% anual para que en verdad mejoremos el nivel de vida de los más pobres y esto no se logra incrementando impuestos y gravando toda actividad económica ni quitando a unos para darles a otros. Es imperativo reducir el costo de tener gobierno. El crecimiento económico es el mejor aliado de los pobres y también permite que el gobierno reciba más ingresos tributarios. Para eso deben eliminarse impuestos y disminuir las tasas impositivas.

Termino con una cita que genera confianza, de Ronald Reagan en su reporte económico del Presidente de 1987: “Por lo tanto, yo me resistiré a propuestas para adoptar cualquier política económica que abandone los logros de la reforma tributaria, obstaculice el crecimiento, aumente la inflación, perpetúe la innecesaria interferencia del Gobierno en el mercado o que promueva el proteccionismo”.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día jueves 12 de enero 2012.

La calificación


JORGE JACOBS A.

En los postreros días del gobierno de Álvaro Colom, ante la ausencia de reconocimiento alguno, él mismo se ha calificado con un 8 sobre 10 y hecho que le otorguen absurdamente “condecoraciones” oficiales como un tributo a su supuesta labor. Indigno, aunque adecuado, final para un desastroso gobierno al que casi todos los demás queremos sepultar en el hoyo más profundo de la historia. No me atrevería a calificarlo como el peor de la historia de nuestro país, ya que no viví bajo muchos de ellos, pero sí lo puedo calificar como el peor entre los que he vivido ya con un poco de conciencia de lo que pasaba alrededor mío.

Y más cuando uno recuerda cosas como que la campaña la ganó engañando a muchos con que “la violencia se combate con inteligencia”, y ya montado en el Guacamolón sacó las uñas, se rió de todos los ingenuos que le creyeron y dijo: “si quieren seguridad, paguen más impuestos, porque los que ya pagan los voy a usar para mis proyectos sociales”.

Dicho y hecho, la inseguridad siguió siendo el principal problema de todos los habitantes de Guatemala y unas 25 mil personas murieron debido, en parte, a la ineptitud de los funcionarios públicos, pero principalmente a su mala fe de desentenderse de esa que es la principal razón de ser de cualquier gobierno. Mucha de esa sangre recaerá sobre sus cabezas.

Colom también tiene el descaro de decir que en su gobierno no hubo corrupción, cuando es palpable para cualquiera con dos dedos de frente que se gastaron casi 50 mil millones de quetzales en infraestructura, y esta no se ve por ningún lado. ¿A dónde fueron a parar esos miles de millones de quetzales? Le puedo garantizar que no están en las carreteras.

La excusa, lamento y quejido de Colom estos cuatro años fue que no tenía dinero. Esa es una mentira. Su gobierno es el que más dinero ha recaudado en la historia, además de ser el que más nos ha endeudado. En todo caso, por lo menos en la infraestructura no puede argumentar que no se hizo porque no había dinero, ya que el dinero sí lo “ejecutaron”. Que no se vea dónde está es otra cosa muy diferente.

Colom se puede jactar, eso sí, de haber hecho la campaña política perdedora más cara de la historia, ya que despilfarró casi tres mil millones de quetzales para tratar de asegurar la continuidad del progreso de su familia, pero ni eso le funcionó, y al final fue un fracaso desde cualquier punto de vista: no logró que su partido siguiera en el poder, ni mucho menos el supuesto propósito bajo el cual escondía sus ansias de continuismo, a saber, sacar de la pobreza a la gente. Según las estadísticas más recientes, durante su gobierno el número de pobres, tanto porcentual como absolutamente, se incrementó.

A todo esto hay que sumar muchísimos escándalos más, que el espacio no permite enumerar. Gracias a Dios, ya se van. Lo único que queremos ahora es que les cuenten las costillas y que paguen los desmanes que cometieron.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día jueves 12 enero 2012.

miércoles, 11 de enero de 2012

Objetivo número uno: crecer


Carroll Ríos de Rodríguez

El nuevo equipo de funcionarios debería enfocarse en hacer lo que al gobierno toca para asegurar tal entorno.

La mayoría de guatemaltecos añora un buen año, un entorno libre de crimen e inestabilidad política dentro del cual podamos sacar adelante a nuestras familias mediante nuestro trabajo honesto. El nuevo equipo de funcionarios debería enfocarse en hacer lo que al gobierno toca para asegurar tal entorno. Una economía pujante y competitiva aliviaría varios problemas, ya que si aumenta el ahorro, la inversión y la producción, se crearían empleos formales, se estabilizaría y elevaría el ingreso familiar y aumentaría la recaudación tributaria.

Según autoridades del Banguat, la economía guatemalteca creció en 3.8% durante el 2011. Representa una leve mejora en comparación con los tres años anteriores, pero tendríamos que ver una tasa de crecimiento de dos dígitos para percibir un despegue. ¿Cómo se logra?

Conviene volver la vista a los países que han obtenido un acelerado crecimiento económico anual, a pesar de las secuelas de la crisis financiera de 2008. Business Review publicó un artículo en octubre del año pasado titulado Las 15 economías más prósperas en el mundo. Los quince países reseñados, en orden de menor a mayor crecimiento y con la respectiva tasa de crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) entre paréntesis, son: Lituania (6.3%), Indonesia (6.5%), Kazajstán (7.0%), Egipto (7.1%), Nigeria (7.5%), India (7.7%), Sri Lanka (8.2%), Turquía (8.3%), Estonia (8.4%), Argentina (9.1%), China (9.1%), Jordania (10.9%), Líbano (19%), Qatar (30.8%), y Zambia (48.7%).

Nótese la ausencia de las economías tradicionalmente fuertes de Europa, América y Asia. El artículo busca patrones con relación a sectores de producción, pero hay economías que producen de todo, como China, y otras centradas en un bien, como es el cobre para Zambia o el petróleo para Qatar. Unos países son productores agrícolas, otros orientan su actividad a la minería o los servicios. Además, algunos países crecieron con todo y la inestabilidad política, entre ellos Egipto, Nigeria, Zambia y Kazajstán.

En fin, no hay receta para alcanzar la prosperidad, pero en el Índice de la Libertad Económica 2011 (Heritage/Wall Street Journal), estos países mejoraron su posición liberando sus economías. Nigeria fue la única que bajó su punteo debido a una persistente corrupción y a regulaciones arbitrarias; sin embargo, emprendió reformas para mejorar el ambiente empresarial. Estonia ocupa el lugar número 14 de las economías más libres del mundo, habiendo creado un clima receptivo a la inversión y la empresarialidad; se distingue por una baja carga tributaria.

Guatemala obtiene una mejor calificación en ese índice que 9 de los países reseñados por Business Review. De hecho, nuestro país sigue a Kazajstán, ocupando la casilla 79 con un punteo de 61.9, y también mejoramos el punteo este año. ¡Guatemala podría perfectamente figurar en una lista de economías dinámicas! Es buen momento para mejorar el clima de negocios, reducir la tramitología que encarece la actividad económica, fortalecer los derechos de propiedad y atacar la endémica corrupción.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día miércoles 11 de enero 2012.

Realidad y futuro de los jóvenes


Verónica Spross de Rivera

El futuro de los jóvenes está en juego. No están bien preparados para enfrentar la vida, por lo que se les dificulta obtener un empleo. En este mundo globalizado, basado principalmente en los servicios, se requiere de una formación distinta a la que se necesitaba en el mundo industrial del siglo XX. Se requieren destrezas tecnológicas, habilidades de comunicación, dominio de idiomas extranjeros y capacidad de trabajo en equipo y adaptación a los cambios.

La Primera Encuesta Nacional de la Juventud (ENJU), realizada por el Instituto Nacional de Estadística, indica que los jóvenes no están suficientemente preparados para enfrentar la vida. La educación que reciben es deficiente y no los prepara para resolver los problemas fundamentales de la vida ni para tener éxito en el mundo laboral.En el grupo poblacional encuestado, que se compone por personas entre los 15 y 29 años, se detecta que un tercio ha completado la primaria, otro tercio concluye el ciclo básico del nivel medio, un 23 por ciento concluye el ciclo diversificado y solamente 5 por ciento llega al nivel superior-universitario.

Los resultados de las pruebas que se realizan anualmente a los graduandos indican que solamente uno de cada diez jóvenes adquiere las destrezas esperadas en lectura. Un porcentaje menor logra el dominio del contenido que incluye la prueba nacional de matemática.Esto significa que solamente una décima parte de los jóvenes que se gradúan de diversificado podrán optar a la educación superior. Los demás no tienen la preparación necesaria. De allí que muchos jóvenes realizan cada año, con ilusión, los exámenes de admisión en la Universidad de San Carlos y no logran aprobarlos para poder ingresar a cursar alguna carrera universitaria.

En cuanto a la percepción de su futuro, más de un millón y medio de jóvenes reportaron en la ENJU que piensan emigrar a los Estados Unidos en busca de un empleo que les permita tener un mejor nivel de vida. Esto indica que perciben una carencia de oportunidades que los lleva a pensar en un horizonte laboral más allá de nuestras fronteras, aun con el riesgo de una deportación. Generar los empleos suficientes en el país para que los jóvenes perciban que tienen una oportunidad de salir adelante es el desafío mayor que tenemos por delante.

La creación de empleo en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades de nuestros jóvenes es el mayor milagro económico al cual podemos aspirar. Y, es de tomar en cuenta que la mayoría de empleos son generados por las pequeñas y medianas empresas. El fortalecimiento del clima de negocios y las condiciones para mayor inversión deben constituir una prioridad de política pública. Por otro lado, la cultura de emprendimiento debe generalizarse en las aulas, especialmente de la secundaria, pues el autoempleo también es una posibilidad que no debe descartarse; el graduado de la secundaria debe poder emprender un proyecto productivo o social, si tiene vocación. De allí podrían generarse empleos en el área rural.

Por otra parte, hay carreras de diversificado con nombres llamativos como Bachillerato con especialización en diseño de videojuegos, pero no necesariamente se están generando en los estudiantes las competencias esperadas. En cambio, hay experiencias muy positivas en bachilleratos con orientación laboral que tienen acuerdos con INTECAP, cuyos graduados salen preparados para el trabajo y consiguen un empleo sin problema. La urgente transformación de la educación secundaria deberá convertirse en un proyecto de país, en el que participen las instituciones educativas públicas y privadas y el sector productivo, con el fin de vincular la oferta educativa a la demanda real de recurso humano.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día miércoles 11 de enero 2012.

martes, 10 de enero de 2012

De guerras y genocidios


PEDRO TRUJILLO

Ciertos analista —coincidentemente son los habituales— manifiestan machaconamente que el conflicto armado guatemalteco fue una guerra en la que se cometió genocidio. Puede que sea por error, aunque no hay que descartar la mala fe. El término “guerra” es un concepto político-jurídico en el marco general del derecho internacional que se refleja en la mayoría de las constituciones del mundo. A modo de ejemplo, el artículo 171 de la Constitución nacional lo contempla. La guerra se declara y consecuentemente la paz se firma.

Sin embargo, para que “exista” —desde un punto de vista formal— debe haber un pronunciamiento oficial del Estado que la proclama, de lo contrario no es correcto hablar de guerra. Así, la “guerra contra el terrorismo”, la “guerra en Irak”, la “guerra contra las drogas” y otras manifestaciones similares son ficciones que no se ajustan al adecuado marco conceptual.

Lo mismo ocurre con el término anterior —y con idéntica alegría mediática— emplean el de genocidio. Para hablar de tal, como figura en el convenio, debe existir “la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional” algo difícilmente demostrable que, además, no existe en ninguno de los planes operativos militares del conflicto interno. No se ha comentado suficientemente la posibilidad de cometer acciones que contempla el tratado sin que tengan que ser calificadas de genocidio. Por ejemplo, puede haber “matanzas de miembros de un grupo”, al igual que pudiera haber “traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo”, pero si no existe la intención de destruirlo, no formaría parte de esa tipificación y no necesariamente constituiría tal delito. No obstante el uso del término es un excelente argumento político por dos razones importantes. La primera que no prescribe y por tanto se puede perseguir en cualquier momento. La segunda que conlleva una importante carga emotiva asociada a matanzas —genocidios— como la de judíos en la Segunda Guerra Mundial o más recientemente entre hutus y tutsis.

Ciertos medios de comunicación y articulistas usan esa terminología ante la falta de otra más apropiada —como con aquel “golpe de Estado” en Honduras— o porque conviene para conseguir interesados fines más allá de la supuesta justicia que pretenden. Si se admiten los argumentos de quienes así opinan y de otros “expertos”, el mayor genocida de este país fue Miguel Ángel Asturias quien en su tesis de graduación —El problema social del indio— llegó a proponer la mezcla de sangre indígena con otra europea con el fin de mejorar un colectivo que reiteradamente definió como defectuoso y tarado, mostrando una clara intención contra un grupo ¿habrá un juicio histórico?, porque ni siquiera se menciona en esta discusión. Otros “genocidas” serían las Naciones Unidas por retirar misiones de paz a sabiendas de que se cometerían matanzas étnicas, como ocurrió en Ruanda; el presidente Ahmadinejad, al promover la destrucción de Israel o el peruano Humala, quien quería fusilar a los homosexuales. En esto, como en otras cosas, predomina la acritud, la venganza, la cortedad de mente, el interés crematístico o simplemente el protagonismo a cualquier precio, sin mucha discusión más allá de la ideológica. Por cierto, los mismos indígenas a quienes “querían destruir” servían como soldados en el Ejército “destructor” y ahí no eran “masacrados”, contradicción que no niega matanzas por aclarar ni delitos que no deben ocultarse, pero de ahí a lo otro hay un abismo jurídico, una intencionalidad política y mucha torpeza o mala leche permanente.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 10 de enero 2012.