martes, 16 de noviembre de 2010

El dictamen


JOS
En un documento que convenientemente no tiene fecha, la Comisión de Finanzas del Congreso le dio dictamen favorable a la ley del presupuesto de gastos de la Nación del 2011. En el mismo, algunos diputados razonaron su voto favorable, a pesar de “no haber tenido a la vista el proyecto final”. Los ciudadanos nunca firmaríamos un cheque en blanco, pero parece que los diputados sí. Qué fácil es cometer semejantes irresponsabilidades cuando no es de la cuenta propia, sino de la de los tributarios, de donde se girarán los fondos.

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

La calidad del trabajo de los diputados es permanentemente cuestionada. Sin embargo, nunca es tan evidente como cuando se evalúa el cumplimiento de sus funciones constitucionales. Una de las más importantes es la aprobación o modificación del proyecto de ley del presupuesto de la Nación. No hay ninguna otra función individual que represente un monto más importante de dinero. Hace una semana las intenciones del Gobierno eran gastar cerca de Q53 mil millones. Ahora el Congreso, en otro acto irresponsable, subió ese monto a Q54 mil 400 millones.

La Comisión de Finanzas del Congreso debe analizar, en primera instancia, el contenido del proyecto de ley. Es el “primer filtro”. Luego la pasa al pleno para analizar cambios y aprobarlo o no. Se supone que los miembros de dicha comisión, dada su grave responsabilidad ante los ciudadanos, deberían hacer un trabajo “a conciencia”. Sin embargo, el dictamen publicado tiene dos graves vicios. El primero es que no fue acompañado del proyecto de ley porque éste, aparentemente, aún no había salido del Ministerio de Finanzas Públicas. El segundo es que varios de los diputados lo firmaron con la salvedad de que no conocían aún dicho proyecto de ley… Esto hace suponer que, otros que también firmaron, tampoco lo conocían.

No soy abogado, pero no creo que se necesite serlo para darse cuenta de que la emisión de dicho dictamen adolece de graves irregularidades legales. ¿Cómo se puede dictaminar sobre una ley que, manifiestamente, no se conoce? ¿Cuál es la responsabilidad legal de la Comisión de Finanzas? ¿Se ha cometido algún delito? Lo que queda evidenciado es que la Comisión de Finanzas, y nada, es prácticamente lo mismo. Si la Comisión va a aprobar proyectos de ley que no conoce, ¿para qué la queremos? Y ¿qué clase de ente fiscalizador tenemos cuando la Junta Directiva del Congreso no hace ni dice nada frente a este grave incumplimiento de deberes?
Casos como éste, y tantos otros, son los que ratifican el desprestigio bien ganado del Congreso.
No en balde la gente siempre imagina lo peor respecto al proceso de aprobación del presupuesto público. En el actuar del Congreso, salvo sus contadas excepciones, bien se aplica el refrán de “piensa mal y acertarás”.


Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 16 de noviembre 2010.

Investigación social y financiamiento


Entre investigadores sociales causa debate la competencia de ONGs de dudosa formación, pero muchos fondos.
Estuardo Zapeta

Debate causa entre investigadores sociales la competencia de ONG´s de dudosa formación, pero con muchos fondos.

Y entre los estudiantes del Doctorado en Investigación Social de la Universidad Panamericana ese debate no sólo ha sido encendido, sino que ha provocado toda una serie de discusiones a nivel del “Estado del Arte en la Investigación Social en Guatemala.”

(Nuestra próxima actividad, para los interesados en el tema –y vaya si no hemos encontrado a muchos colegas investigadores “pre-ocupados” en el financiamiento, a veces escaso, a veces condicionado, a veces también “mal utilizado” (será en el Auditorium de la UPANA, mañana miércoles 17 de noviembre a partir de las 17:00 horas).

Cuatro son los ejes que con relación al financiamiento deben abordarse desde mi perspectiva. Primero, la crisis financiera global de hará un par de años le ha pegado a tantos campos como el de la publicidad, o el de la expansión, y la investigación también se ha visto diezmada a partir de recortes de presupuestos y personal. Los investigadores no vivimos alejados de nuestra razón de ser: “procurar conocimiento para avanzar el desarrollo humano”, ah, haciendo “rentables” las empresas, instituciones, “cooperaciones”, y/o interesados en los resultados de lo que hacemos.

Por “rentabilidad”, por supuesto, entiendo algo mucho más grande que el clásico ROI (retornos sobre inversión), para posicionarse en parámetros, digamos de “rentabilidad social”.

Segundo, ese punto acerca de la “rentabilidad” de la investigación ha partido a la comunidad en dos vertientes claramente definidas: por un lado, quienes creemos en los aspectos “puros” de la investigación, pero con una aplicación real previsible; y, dos, el grupo, “purista” diría yo, que considera que en investigación social los conceptos de “rentabilidad social” son anatema y por lo tanto sujetos al destierro y al aborrecimiento de todo quien se precie de investigadora o investigador. De hecho, esa segunda “corriente” ve en la discusión del tema de “investigación social y financiamiento” una pérdida de tiempo.

Tercero, un eje intermedio que viene asomándose tímidamente en la región es de las alianzas estratégicas entre investigadores sociales y empresas privadas. Eso que en el mundo anglosajón es lo más normal, era condenado en estas latitudes, sobre todo por investigadores de corrientes marxistas y neomarxistas, pero aún ellas y ellos hoy han variado su posición a una más conciliadora, más pragmática acerca del financiamiento de sus propios trabajos.

Y, cuarto, punto central en este debate está la relación entre investigadores sociales y la denominada “comunidad internacional,” la cual ha confundido investigación con “activismo político y jurídico” y da su bendición y dinero a grupos, ONGs por lo general, que aunque se venden como “investigadores” son en realidad cuasi partidos políticos no inscritos que ejercen presión social. Es interesante en este punto que mucho de ese activismo es pasado por “investigación” de dudosa metodología y de peores resultados, y que, oh sorpresa, terminan confirmando la agenda política de la “comunidad internacional.” Eso no es investigación, que quede claro.

Así que en UPANA es nuestro objetivo discutir estos temas abiertamente a la luz del “Estado del Arte”.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día martes 16 de noviembre 2010.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El cicigdio


Podría ser el primer capítulo del segundo tomo del libro de Eric Frattini: ONU: Historia de la Corrupción.

Marta Yolanda Díaz-Durán

Sería el título ideal para la novela que relata la estadía de un grupo de burócratas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Guatemala. La historia comienza con el capítulo bautizado como “La campaña de desprestigio”¿O las verdades interinas? Por cierto, interinas hasta que la verdad verdadera aparece.

Por supuesto, como buenos émulos de Hugo Chávez y todos aquellos que actúan impunemente, pisoteando y destruyendo los cimientos de la civilización occidental, aunque esto último sea redundante, pronto anunciarán el intento de acabar con la vida del ente bautizado como “Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala” (CICIG), cuyos miembros, irónicamente, actúan impunemente: sin asumir la responsabilidad de sus acciones, de sus fracasos. ¡Oh! Y ahora, ¿quién podrá defenderlos? Aclaro: defender a los salvadores de los inútiles guatemaltecos.

O, también podría ser el primer capítulo del segundo tomo del libro de Eric Frattini ONU: Historia de la Corrupción (2005), que reúne parte de la investigación que hizo el citado escritor y periodista, sobre algunos de tantos abusos y excesos, secretos bien guardados, de los supuestamente impolutos miembros de la organización supraestatal más poderosa que existe. ¿Serán tan descarados, o nos creerán acaso retrasados mentales, como para acusar a Frattini de ser parte de la intriga? No es necesaria una campaña para desprestigiarlos: ellos se desprestigian solos. Un autocicigdio.

En fin, tal y como escribió Frattini en la introducción del libro mencionado, y luego a lo largo del mismo lo evidencia, “la ONU ha sido desde su creación , un auténtico foco de conflictos. A pesar de ser creada en 1945 como una Organización transnacional capaz de arbitrar cualquier conflicto que surgiese tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, con el paso de los años, aquel sueño romántico se ha convertido en una pesadilla real, mastodóntica y cara, extremadamente cara”. ¡Vaya si no lo sabemos nosotros!

Aprovecho a retar públicamente a Mainardo Benardelli, Embajador de Italia, a cualquier miembro del privilegiado cuerpo diplomático, y a Ana María de Klein, si es que pretende apoyar las teorías de la conspiración mencionadas con sus declaraciones al diario elPeriódico, publicadas el pasado viernes, de que “Hay columnistas que siempre han escrito de lo que está haciendo la CICIG ”, a que nombren a quiénes acusan de ser parte de una campaña de desprestigio contra la CICIG y con qué pruebas. Los invito a que lleguen a mi programa radial, Todo a Pulmón, y las presenten.

No todos los habitantes de Guatemala somos alfombras de la comunidad internacional y de la burocracia supraestatal. Somos ciudadanos dignos que los enfrentamos y cuestionamos, porque priorizamos el largo plazo y sabemos que, para cambiar las condiciones de vida en Guatemala, necesitamos fortalecer el Estado de Derecho, incluidos dos de sus pilares fundamentales: el derecho al debido proceso y la presunción de inocencia.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día lunes 15 de noviembre 2010.

El futuro religioso del hombre (XV)


Me permito sugerir una quinta dimensión, que podría resultarnos obvia e inmediata: la de la consciencia.

Armando de la Torre

El universo, tal como se le concibe científicamente hoy, parece ser un todo hermético, conformado por dos elipses gigantescas de energía electromagnética que se integran a la manera de la caparazón de una concha. Eso han concluido muchos, desde el supuesto de que nos rigen “leyes” naturales que no admiten excepciones.

Por otra parte, las geometrías no – euclidianas, a la base de las proyecciones contemporáneas, hacen suponer una expansión acelerada en forma convexa o una eventual contracción en líneas cóncavas. En todo caso, nuestro cosmos está condenado a su fin.

Tal especulación a partir del hermetismo excluiría la posibilidad de milagros o de intervenciones “sobrenaturales” desde fuera.

Pero hasta aquí se habla de un universo de cuatro dimensiones, las tres del espacio y la del tiempo (Einstein).

Yo me permito sugerir la existencia de una quinta, que podría resultarnos obvia e inmediata: la de la consciencia, la sola dimensión abierta a lo proveniente del más allá del tiempo y del espacio. La que nos constituye en mentes ancladas en la materia espacio temporal y que, por tanto, la puede trascender.

Somos los humanos vehícu-los para esa quinta dimensión que nos posibilita cualquier relación consciente con nuestro Creador.

Lo que llamamos revelación judeo cristiana nos ha penetrado exclusivamente a través de la consciencia. No cuenta con términos físicos ni matematizables, ni siquiera biológicos o químicos. Un mero contacto entre consciencias – “entre un yo y un Tú” – inteligente, y que motiva a la conducta humana, sin intento de descifrar lo que equívocamente hemos dado en llamar “leyes” de la naturaleza.

Por eso mismo, el lenguaje bíblico es figurado, poesía repleta de metáforas y alegorías, que más “sugieren” que “declaran”. De ahí la difícil hermenéutica de los textos sagrados, que llegan a constituir, en ocasiones, un lenguaje escueto de mandamientos, no de explicaciones.
Intercambio que se hace realidad a través de esa quinta dimensión, la consciencia.

También somos los únicos en saber que hemos de morir. Si hay seres, en otras galaxias, que sean igualmente conscientes de su temporalidad, todavía no se nos han dado de ellos ni vestigios.

Los únicos, por tanto, en saber que sabemos, que podemos imaginar opciones diversas, aun escoger contra los apremios de nuestros instintos y reflejos más arraigados. Somos los escapados del “aquí” y del “ahora” hacia lo ilimitado y lo eterno. Se nos llama en cuanto “especie” Cro-magnon, no en cuanto género primate, pues nos tornamos los señeros al hacer historia, al cambiar de cultura, al hacernos día a día a puras vivencias de libertad.

Somos el homo habilis, capaz de responsabilizarse por las consecuencias, aun las más remotas, de nuestras decisiones.

Nuestra insignificancia corpórea sirve, a pesar de todo, de punto de apoyo para tal trascendencia espiritual, siempre inesperada, siempre inaudita. También hasta para su rechazo o su negación.

Esa “quinta” dimensión es paradójica: muerte que lleva a la vida, dolor que se nos vuelve felicidad plena, tiempo que desemboca en lo eterno, guerra que nos da la paz… Quizás lo que se nos hace más difícil en esa invitación es colaborar casi a ciegas con tanto incomprensible porque, como lo pensó San Agustín, “quien te creo sin ti no se salvará sin ti”. La última versión del mandato “comerás tu pan del sudor de tu frente”…

Lo mismo que acarrear con la cruz, de aportar a la re-creación de todo lo creado, el “ora y labora” de los benedictinos, la vocación a cada cual, según Calvino, a completar con nuestros esfuerzos la Creación.

Puede ser que las generaciones venideras tengan una “consciencia” más clara de todo esto mientras surquen los espacios estelares. Pero el puerto de atraque de tantas romerías coincidirá con el mismo hacia el que nos encaminamos desde Abraham y los profetas de Israel, por el flujo de la sangre redentora de Jesús de Nazaret, Alfa y Omega de nuestra dimensión dialogante.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día domingo 14 de noviembre 2010.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El cotarro alborotado (parte I)


Un cotarro indefinido e indefinible: eso es la arena politiquera nacional, sobre todo en época pre electoral.

Karen Cancinos

No comparto la idea de que en nuestro país existen tales cosas como “la derecha” o “la izquierda” políticas. Guatemala no es Estados Unidos, Inglaterra o España, países con bipartidismos definidos.

¿Arzú, de derechas? ¿LIDER, de derechas? ¿UNE, de izquierdas? ¿FRG, de derechas? ¿GANA, de derechas? Ajá. Y yo soy cantante de ópera.

Veamos. Comencemos con Álvaro Arzú. He visto sus anuncios por toda la ciudad, invitando a “retomar el rumbo”. Como si alguna vez hubiésemos estado encaminados en uno correcto.
Pienso que está jugando a presentarse ante una sociedad desesperada por el clima violento y agobiada por una situación económica maltrecha, jugando la carta de “soy el mal menor”. ¿Lo es? Si hay que contrastar su gobierno con el de, por ejemplo, Alfonso Portillo, muchos diríamos que sí. Pero el punto no es ese, sino si efectivamente Arzú es un político de derechas. Yo pienso que no. Ahora maneja su eslogan emelenista de “Dios. Patria. Libertad”, y acepta que la provoca “ilusión” lanzarse al ruedo presidenciable de nuevo, apelando así a una nostalgia urbana-elitista que a saber si lo favorecería en vista de que no es el único que coquetea con ese nicho electoral.

Porque ser citadino, rubiecito y de estrato medio alto para arriba no convierte a nadie en votante de derechas. Porque el suscribir una ideología determinada no es cuestión de físico o de entorno material o geográfico, sino de elaboración mental y adopción de ciertos principios (Marx, el gran fustigador de la burguesía decimonónica, no era ningún “proletario”. Era, de hecho, un burgués).

Así las cosas, Arzú resulta representativo —y atractivo, seguramente— para un sector con las características mencionadas, pero no de derechas. Hay un montón de progres allí. El mismo Arzú me parece uno, aunque admito que es posible que hoy, al inicio de su tercera edad, haya dejado atrás el pragmatismo miope y la ambivalencia ideológica que han caracterizado su carrera política. Sin embargo, su conducta apunta a otra cosa: aunque en estos días han sido convenientemente soslayados, sus arrumacos con el Presidente actual y su mujer le restan credibilidad a su pretensión de erigirse como líder político derechista.

De hecho, se dice que la alharaca que se ha suscitado en torno a su “ilusión” es más bien su colaboración con sus nuevos mejores amiguitos del Ejecutivo (por favor, no seamos rastreros llamándoles “pareja presidencial”, porque la investidura de mandatario es para una persona, no para un matrimonio), con el objetivo de atomizar la oposición y así restarle oportunidades a Pérez Molina (otro que se dice de derechas, y a quien diseccionaré, políticamente se entiende, en una próxima entrega).

FRG, GANA y LÍDER son agrupaciones que de derechistas nada tienen, si como tales se entienden aquéllas que acuerpan una doctrina concreta, que puede compendiarse —a muy pero muy grandes rasgos— en dos puntos: liberalismo económico y conservadurismo ético.

El FRG fue una agrupación erigida en torno a un caudillo hoy chocho. La GANA, lo mismo, solo que hay que sustituir caudillo por personaje inofensivo, actualmente en beatífico retiro.
LÍDER igual, nomás que no ha sentado a su dueño en la poltrona presidencial. Ni lo sentará, vaticino, ya que de mediocridad corrupta y populista los guatemaltecos tendrán suficiente con el mandatario actual. Espero.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 12 de noviembre 2010.

Réquiem por la CICIG


El nacimiento inmune de la CICIG derrotó su misión, y se convirtió en el caso de “la impunidad de la antiimpunidad”.

Estuardo Zapeta

Ya escucho a los cargadores, la banda y las matracas, además de las lloronas (esas mujeres y a las locas de las ONG que dizque defienden los derechos e izquierdos humanos) contratadas para la ocasión. Sólo esperan que se desconecten los “aparatos” que mantienen vivo, pero en coma, a esa denominada “comisión internacional”, y no se ría, “contra la impunidad,” le dije que no se riera, “en Guatemala.”

Invento ese de las más desocupadas mentes; seguimiento ese de los más huevos tibios de Álvaro y achichincles que siempre andan luciendo de muy progres ellos ante la sacrosanta comunidad internacional, pero que de lucha contra la impunidad, o combate a grupos para-lelos, no hemos visto, pero ni el humito.

Y así, entre más penas y menos glorias, la tal CICIG empieza a desvanecerse, derrotada (no por los grupos para-lelos que ellos ya quisieran que los atacasen, ni por las “campañas de desprestigio” que dicen ellos que un grupo de “poder” les hace; ni tampoco por los “poderes fácticos” que siempre argumentan, pero que jamás muestran.

Vaya sorpresa, la Cicig fue autoderrotada desde adentro, desde su concepción, alumbramiento y subsiguiente aborto, porque toda su existencia ni sirve, ni cumple con las necesidades de Guatemala; su alumbramiento fue, además de innecesario, demasiado impune, y su existencia no es una lucha contra la impunidad, sino más parece una alcahuetería total a lo malo.

(Extraño que el caso de un presunto “acosador sexual” dentro de la CICIG, caso que no pueda ser ni discutido, porque el chichito presuntamente acusado de tal delito tiene, oh contradicción, “inmunidad” y es inim-puta-able. O sea, que cualquier miembro de la CICIG puede violar a media Guatemala, robar lo que quiera, asesinar, no pagar la renta y darle rienda suelta a la hilacha, que los guatemaltecos estamos indefensos frente a tal experimento fallido de las Necio-nes Sumidas).

El nacimiento impune, perdón digo inmune, de la CICIG derrotó su misión desde la concepción, para convertirse en el conocido caso de “la impunidad de la antiimpunidad”. Esto es, que creyéndose superior a la normativa guatemalteca, y aprobada como tal, ese ente termina siendo igual, o peor, que los impunes contra los que presuntamente pelea. Casos de contradicciones globalmente conocidos en esta línea son los de “racismo del antiracismo” y el del “terrorismo de antiterrorismo,” o sea que los “antiterroristas” terminan siendo más terroristas (y utilizando tácticas terroristas) que los terroristas que supuestamente iban a derrotar.

Y Dios guarde quién levante su voz contra el pecado original de impunidad de la CICIG, corriendo lo asocian con el “crimen organizado”, sin percatarse que “matando al mensajero no invalidan el mensaje.”

Entonces, la CICIG es un ente que nace infectado del virus contra el que debía pelear, y es ese virus el que al final lo mata, lo carcome y lo desintegra desde las entrañas, y lo único lamentable es que en su errático camino destruye a toda una nación, debilitando a las instituciones que se suponía debía fortalecer.

La CICIG debe cerrarse hoy, porque si sé que perderé mil y paro cuando voy por 200, entonces habré “ahorrado” 800. Y si la destrucción impune e institucional de la Cicig ya sabemos que será total, es moralmente imperativo detenerla hoy.
Curados estamos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 12 de noviembre 2010.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Los guatemaltecos somos emprendedores


Una empresa no puede progresar ni desarrollarse si las instituciones de Seguridad y Justicia del Estado están en crisis.

Ramón Parellada

El guatemalteco es emprendedor por naturaleza, y la Tasa de Emprendimiento Temprano de Guatemala es una de las más altas del mundo. Entonces, ¿por qué somos un país con tanta pobreza y poco progreso?

Estas son algunas de las conclusiones e interrogantes que surgieron de la presentación del reporte nacional de Guatemala 2009-2010, del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) presentado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Francisco Marroquín.

Me sorprendió que la tasa de emprendimiento temprano (TEA por sus siglas en inglés) en Guatemala fuera la segunda más alta del mundo y la más alta de Latinoamérica: un 27% de los guatemaltecos. ¿Qué significa esto? Que los guatemaltecos son emprendedores, que crean empresas al buscar nuevas oportunidades con tal de mejorar su situación económica. El 27% de guatemaltecos está formando algún negocio o ya tiene uno con menos de 3.5 años de existencia. Son negocios que todavía están en su etapa inicial, posiblemente no tengan empleados y la inversión que el dueño realizó no supere los Q10 mil en su mayoría.

Si bien esto es positivo no está lejos de la generalidad de los países más pobres del mundo entero, ya que esta es una característica común en países con bajo Producto Interno Bruto (PIB). Lo bueno es que hay una apreciación positiva de la gente que emprende, que trata de salir por sus propios medios esforzándose y comprometiéndose de tal modo que pueda mejorar su situación a través de nuevos negocios.

Si bien este es un descubrimiento maravilloso sobre los guatemaltecos, entonces, ¿cómo se explica que el país siga siendo tan pobre? El Estudio da otra cifra que es la de los negocios maduros o establecidos que generan empleos. En este caso, sólo el 3% de la población adulta contaba con negocios ya establecidos, cifra que es una tercera parte de la tasa que se observa para economías similares. En pocas palabras, la mayoría de estos emprendimientos no llega a concretarse en empresas formales que generen valor para sus propietarios. Si bien la alta tasa de emprendimiento temprano indica que el guatemalteco sigue intentándolo, hay algo que impide que llegue a concretar o formalizar su iniciativa.

¿Qué impide que todo ese emprendimiento inicial que tiene tanto potencial no llegue a materializarse en empresas maduras que generen valor para sus dueños y para el país? La encuesta ha encontrado que dos terceras partes de los entrevistados consideran que las políticas públicas no favorecen la creación de nuevos negocios o su rápido crecimiento. Es obvio que una empresa no puede progresar ni desarrollarse si las instituciones que son propias del Estado para proveer a los ciudadanos de seguridad y justicia están en crisis.

Si mi negocio está siendo amenazado por la delincuencia, por extorsiones, si los empleados sufren robos continuamente cuando se dirigen a sus trabajos, si los juicios por hacer cumplir un contrato o defender la propiedad de las personas tardan muchísimos años y están sujetos a presiones, amenazas y corrupción, entonces podemos explicar la baja tasa de empresas establecidas creadoras de riqueza y empleos permanentes.

El estudio es, entre otras cosas, una llamada de atención a aquellas políticas públicas que impiden el desarrollo empresarial y la formalización de negocios que generen riqueza para todos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día jueves 11 de noviembre 2010.