viernes, 11 de noviembre de 2011

El militarismo del antimilitarismo


Estuardo Zapeta

Sin disminuir la importancia de esos temas, expuse —y sigo sosteniendo— que el reto principal de Pérez será enfrentar el “militarismo del antimilitarismo”.

Preguntarnos cuál sería el reto más grande que el presidente electo Otto Pérez Molina afrontará durante su administración, y no fue sorprendente para mí que la mayoría de respuestas oscilaban entre “seguridad, educación, y gobernabilidad.”

Sin disminuir la importancia de esos temas, expuse —y sigo sosteniendo— que el reto principal de Pérez será enfrentar el “militarismo del antimilitarismo”. Léase casos similares en “el racismo del antiracismo”, o “el terrorismo del antiterrorismo”.
En mi opinión el hecho de un “militar” en la Presidencia, después de haber entrado a la “Era Democrática,” cualquier cosa que eso sea, marca el cierre de un círculo extraño en el cual la misma susodicha “era” fue instituida precisamente para liberarnos de los presuntos “yugos militares”.

Regresar 25 años después a un gobierno militar, me parece hasta risible dadas las circunstancias que nos llevaron a evitarlos y hasta ponerles restricciones constitucionales. Es posible que con la llegada de Pérez, el autodenominado “General de la Paz”, se reabran también heridas viejas, principalmente de aquellos que se vieron afectados por el Ejército de Guatemala, y sea Pérez quien tenga que enfrentar esa inminente fuerza “antimilitar”.
Los “antimilitaristas”, de quienes ya hemos visto sus ataques al enjuiciar a militares por presuntas violaciones a los Derechos Humanos, son en realidad ahora los verdaderos “militaristas.”
En su lucha éstos se convirtieron en lo que más despreciaban y se comportan peor de lo que condenan. Los estudios acerca de “el racismo del antiracismo”, o de “el terrorismo del antiterrorismo” demuestran que quienes toman la vía de “lo anti” terminan siendo tan “racistas, terroristas,” o para el caso que me ocupa “militaristas”, sin ser militares.
Ese “antimilitarismo” es, según yo, el reto de Pérez Molina. Más que la seguridad, más que la pobreza, más que “la bolsa solidaria”, marcar la diferencia de “militares de hace 25 años”, y los nuevos militares, es ya un objetivo estratégico.
Las ONG, las organizaciones de la “sociedad civil”, la Usac, el liderazgo de la Iglesia Católica Romana, los ecologistas, los indigenistas, los campesinistas, los agraristas, los ex guerrilleros, los antiminería, los “socialdemócratas”, los desarrollistas, y todas esas nuevas expresiones “post-era-democrática” son los “militantes antimilitares” que se reagruparán para atacar la administración de Pérez Molina. Toda esa colección estará “financiada”, como siempre lo ha estado, por la sacrosanta “comunidad internacional”.
Como militar, supongo, Pérez Molina tendrá ya los aliados pertinentes para la guerra que le declarará el “antimilitarismo.” Y sabrá también cuáles batallas luchar y cuáles no.
De hecho, Pérez ha caído como del cielo a toda la corriente izquierdista anti-militarista porque les da razón de existir, bases para su menguante lucha, y proyectos “nuevos” con los cuales podrán ir a buscar “financiamiento” para revivir su lucha “antimilitar”.
La paradoja de esto es que esos “antimilitares” terminan siendo y haciendo cosas peores que las que en su lucha condenan.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 11 de noviembre 2011.

jueves, 10 de noviembre de 2011

¡Austeridad!


Ramón Parellada

El pasado domingo 6 de noviembre se eligió al nuevo presidente, Otto Pérez Molina, y vicepresidente, Roxana Baldetti, de la República de Guatemala para los próximos cuatro años. A ambos les espera un período de transición muy complicado.

Para comenzar, se debe ordenar la casa. El gobierno de Álvaro Colom dejará una situación financiera caótica. Con gastos desmedidos, deudas flotantes desconocidas (no hay quien pueda dar una cifra certera), sin transparencia y un creciente endeudamiento, el panorama fiscal para el nuevo gobierno no es sencillo, a menos que se busque la solución fuera de las recomendaciones tradicionales. Se debe romper la inercia que durante estos últimos 30 años ha impedido que el PIB per cápita llegue a recuperar el nivel que tuvo en 1980.

¿Por qué afirmo esto? Porque el día de ayer, los medios noticiosos explicaron las intenciones del presidente electo con relación a un pacto fiscal para captar más ingresos. Y, para encender el debate, no hay diferencia en las propuestas que ya teníamos por los mismos que han manejado nuestra economía y finanzas en estos últimos 30 años.

Se habla de que las empresas paguen ISR (Impuesto Sobre la Renta) sobre ganancias supuestas del 5%. Es decir, pierdan o no, tendrán que pagar el ISR como si hubieran tenido el 5% de ganancias. Actualmente se paga como si se tuviera el 3% de ganancias. Esto equivale a un impuesto sobre ventas.

Y qué del ISO (Impuesto de solidaridad)? Se irá a convertir en el ISE (Impuesto de seguridad)? Supongo que es para no perder la tradición de hacer permanente lo que en su momento era un impuesto temporal y extraordinario.

Se habla de aumentar las regalías mineras y se olvida que Guatemala tenía regalías más altas en el pasado y la actividad minera era casi nula. Estos cambios en las reglas del juego por más que presionen los grupos ambientalistas deben ponderarse contra el efecto de eliminar la actividad minera actual y la potencial. Es muy difícil crear empleos. Destruirlos es sencillo.

Se habla de eliminar el crédito del IVA a las personas individuales cuando presentan sus facturas. En este país esto puede generar un incremento mayor de nuestra enorme economía informal. Al final, si la gente deja de pedir factura, la recaudación del IVA podría disminuir.

En fin, las mismas propuestas de siempre, las que implican un pacto fiscal que frena el desarrollo económico.

¿Qué es lo que falta y de lo que nadie o muy pocos hablan? Austeridad, transparencia y reducción drástica de gastos. En vez de esto se habla de otro Ministerio, el de Desarrollo Rural, que implicará más gastos, más burocracia y más corrupción...

¿Qué más falta? Simplificación y reducción de impuestos, reducción de tasas de los existentes, facilidad de pago, que no sólo se cobre a unos pocos, sino que sean aplicado a todos por igual, universalmente.

Mientras tanto, los esfuerzos de los diferentes gobiernos democráticos desde 1985 a la fecha se siguen dirigiendo contra los mismos pocos contribuyentes que generalmente están en la capital y que son los que aportan la casi totalidad de los tributos. Estos contribuyentes pagan impuestos mayores a los de muchos países industrializados, pero son a los que siempre se les exige más.

Yo espero que el nuevo gobierno tenga éxito en reducir la inseguridad y fortalecer el sistema de justicia, pues es parte fundamental para resolver el problema económico, pero dudo de que lo logren si continúan con las mismas políticas fiscales que frenan la creación de riqueza, la generación de empleos productivos y el desarrollo económico.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día jueves 10 de noviembre 2011.

¿2 vueltas, 2 presidentes?


JORGE JACOBS A.

Concluida la segunda vuelta creo importante reflexionar sobre los análisis que algunos medios y políticos han hecho de los resultados. En particular me interesa el concepto de la segunda vuelta y el de las “dos Guatemalas”, la de la capital y la del interior. Desde el 22 de septiembre, 45 días antes de la segunda vuelta, yo publiqué en este espacio mi previsión de cómo quedarían los resultados, haciendo proyecciones con base en los números de la primera vuelta. Dije que el resultado quedaría:


“el PP más o menos en 55 por ciento, y Líder en 45 por ciento”. Los resultados finales me dieron la razón, quedando apenas a 1.26 puntos porcentuales de diferencia, lo que por un lado representa una previsión casi exacta del resultado, y por el otro reafirma mi argumento de que deberíamos eliminar el sistema de dos rondas y mejor utilizar el sistema de rondas simultáneas propuesto por el CEES. De esta manera nos ahorraríamos los costos de la segunda vuelta, pero más importante, los costos futuros de las negociaciones entre ambas vueltas que, como demostré con mi previsión, no cambian mucho la inclinación de los votantes.

El otro tema es que “tenemos un presidente de la capital y uno del interior”. Eso es una falacia que no soporta el mínimo análisis. Esta percepción se alimenta de ver los resultados pintados en un mapa y como en 12 departamentos —los más grandes en área— obtuvo más votos el candidato perdedor y solo en 10 el candidato ganador, entonces el mapa se ve más rojo que naranja y, por ende, creen algunos que si fuera por los votantes del interior, Baldizón sería el presidente.

Este análisis es completamente erróneo. Primero, esta es una elección nacional, no departamental, por lo que lo que cuenta es el resultado en todo el país y no el de cada departamento en particular. Si en Guatemala se eligiera a los gobernadores podríamos quizá inferir que Baldizón podría ser gobernador en cualquiera de esos 12 departamentos, y Pérez en los otros 10, pero nada más.

Luego, en todos los departamentos obtuvieron votos ambos candidatos, en algunos la diferencia es más marcada y en otros más cercana, pero hay muchos ciudadanos en todos los departamentos que votaron por Baldizón y muchos que votaron por Pérez.

Pero lo más importante son los números. Si quitamos los datos del departamento de Guatemala veremos que el resultado es igual, Pérez gana el primer lugar y Baldizón queda en segundo, aunque con menos diferencia, ya que la diferencia en este departamento sí es grande. Los números sin el departamento de Guatemala son: PP 51.65% y Líder 48.35%. Si quiere llevar el argumento al extremo, y quitamos solo los datos del Distrito Central —municipio de Guatemala—: PP 50.76% y Líder 49.24%.

Si fuera válido el análisis, que no lo es, ¿quién sería el presidente “del interior”? Otto Pérez.

Ahora bien, lo que sí es importante y deben tomar muy en cuenta los del PP es que la diferencia no es tanta como de seguro ellos quisieran —¿recuerdan lo de que ganaba en primera vuelta?— y que no tienen un cheque en blanco para gobernar a su sabor y antojo.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 10 de noviembre 2011.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Elecciones en Nicaragua y Guatemala


Carroll Ríos de Rodríguez

¿Ha pensado que hoy podríamos enfrentar protestas de votantes furiosos y condenas de observadores internacionales?

El tiempo de elecciones se presta para críticas y cuestionamientos, muchos serios y válidos. Sin embargo, apreciamos lo que funcionó bien cuando volvemos la vista a las elecciones en Nicaragua, realizadas el mismo 6 de noviembre. ¿Ha pensado que hoy podríamos enfrentar protestas de votantes furiosos y condenas de observadores internacionales? Peor aún, podríamos sentir tristeza al ver mutilado el avance hacia una sociedad abierta y libre.

Oficialmente, Daniel Ortega fue reelecto para un tercer período con 63% del voto, aunque consternados observadores independientes señalaron una larga lista de anomalías antes de y durante la elección. Calificaron las elecciones del vecino país como “bochornosas y fraudulentas”, “una farsa”, “no creíbles ni justas”, y más. El principal candidato opositor, Fabio Gadea, entre otros, desconoció los resultados.

Todo empezó con la ilegal inscripción de la candidatura de Daniel Ortega. Como en Guatemala y Honduras, la Constitución de Nicaragua prohíbe la reelección con rotunda claridad. En el caso de Ortega, dos veces: por ser el actual presidente, y porque ya ocupó el cargo en dos oportunidades. Ortega no logró reformar la Constitución convocando una asamblea constituyente, pero sí que la Corte Suprema de Justicia, poblada por magistrados de su partido, dictó la “inconstitucionalidad” de la Constitución. Por si fuera poco, con sus términos ya vencidos, los integrantes del Consejo Supremo Electoral fueron los mismos que dirigieron las elecciones municipales del 2008, cuando también se produjo fraude masivo, mundialmente condenado.

Opina Carlos F. Chamorro: “Contrario a lo ocurrido en Guatemala,…en Nicaragua los poderes del Estado están sometidos al control partidario y carecen de la más mínima autonomía. En consecuencia, se alinearon para ejecutar las órdenes de Ortega, a pesar del enorme costo político que implicó para la credibilidad del Estado la inscripción de su candidatura”.

El proceder de Ortega confirma por qué los centroamericanos tememos la reelección. Permitirla alargaría la visión típicamente miope de los políticos, pero la tentación para los aspirantes a dictador se torna fuerte. Su juego sucio le ha valido a Ortega una semejanza quizás ofensiva para él, pues sus compatriotas lo comparan con otro manipulador de elecciones: Anastasio Somoza…

Aquí, algunos pedían torcer la ley para dejar participar a Sandra Torres, ya sea para “romper el mito” o porque ella tenía un demostrado caudal político. Ortega lo tiene también; se dice que la recuperación económica propiciada en gran parte por los $1.6 mil millones recibidos de Hugo Chávez han abonado a su popularidad. Sin embargo, pareciera que haciendo valer la ley, los guatemaltecos optamos por el mejor camino.

La estabilidad y credibilidad del sistema depende de cumplir las leyes vigentes, buenas o malas, hasta que éstas sean modificadas por medios legítimos y transparentes. Ello, sin importar la astucia o garra, el dinero o el capital político de la figura sedienta de poder.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día miércoles 09 de noviembre 2011.

martes, 8 de noviembre de 2011

Atención..., cámaras..., acción


PEDRO TRUJILLO

Ya hay binomio presidencial electo. A partir de ahora se acabaron las promesas incumplibles, los pactos interesados y los acercamientos políticos oscuros y enlodados. No hay que esperar a enero para comenzar a trabajar. La preparación para llegar al poder ha sido suficiente y la ciudadanía espera una pronta y contundente respuesta de los designados al frente del país por los próximos cuatro años, confiando en el programa de gobierno y en el equipo de trabajo presentado. No se requieren más diagnósticos, hay un sobreexceso de planes,

de trabajos de análisis y de otros proyectos inconclusos. Es momento para la acción, para la implementación, para el trabajo a destajo y para crear las bases que permitan salir de la crisis en que nos ha sumido, aún más, un gobierno incompetente con electroencefalograma plano, socialdemócrata que luego dicen que la izquierda no gobierna desde el 44. No se puede permitir que sigan devorando al Estado ni mucho menos contentarse con poner parches a los cientos de problemas que nos consumen, producto de una metástasis de ineficiencia y corruptela.

Tampoco esperar a que la inexistente inteligencia acabe con la violencia ni a que la infraestructura continúe en manos de diputados ladrones y aprovechados. Ante problemas graves que pueden hundirnos en un pozo sin salida, hay que apostar por soluciones contundentes. Los sindicatos y otros grupos de presión deben comprender que es hora de apretarse el cinturón o bien de hacerse a un lado y que los designados para gobernar implementen soluciones que es necesario probar, aún a riesgo de equivocarse.

Las alianzas publico-privadas —lejos del anhelo de intervencionistas que aspiran a que un estado fantasmagórico lo solucione todo— deben estar a la cabeza de la reconstrucción del país en materia de infraestructura y otros megaproyectos. La educación tiene que ser controlada por los padres de familia para evitar que un sindicato de vividores inescrupulosos continúe impidiendo que pasemos de seis meses de clases al año o grupos de estudiantes universitarios mareros impidan el ingreso a la Usac y fuercen inasistencias que colocan a esos graduados entre los más mediocres de la región. La sanidad tiene que regirse por principios de libre concurso en adjudicación de medicamentos y con seguros privados de bajo costo que ofrecen mejor servicio que los públicos inexistentes.

La seguridad y la justicia tienen que ir de la mano de la intervención policial y de una investigación detallada y eficaz. El empleado público corrupto tiene que pagar con cárcel inmediata su descaro o con el desempleo su irresponsabilidad laboral. Los funcionarios deben ser probos, supervisados y comprometidos con el ejercicio de sus cometidos. La vigilancia del sistema —compromiso asumido por la vicepresidenta—, una realidad que comience a vislumbrarse desde el primer día de gobierno. La mano no debe temblar y ser tan contundente como el puño que predominó en la campaña. Arreglar las cárceles apenas lleva un mes.

Que los buses se detengan en paradas, tengan luces y no vayan sobrecargados, apenas una semana. Que los camiones circulen por la derecha y liberen los carriles izquierdos para que el tráfico sea más fluido, un par de días. Y contar con presencia policial en los semáforos donde todos saben que asaltan o matan, apenas un día. Déjense de simplezas y de otras dolencias propias de gobernantes ñoños y, sin más dilación ni diagnósticos, ¡manos a la obra! Ya tienen el poder, ahora sean consecuentes con la responsabilidad que conlleva su ejercicio. ¡Buena suerte!

¿Pánico poblacional?


JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

La población mundial acaba de alcanzar la cifra simbólica de siete millardos de personas. Nuevas versiones apocalípticas, que el economista Malthus desarrollara en 1798, se hacen presentes. Se teme que la población consumirá todos los recursos más rápido de lo que estos se producen y que altas tasas de natalidad son fuente de pobreza. Una argumentación paradójicamente estéril. El hecho de que la población esté creciendo rápidamente tiene que ver con todo lo bueno que ha pasado en el mundo gracias a la innovación empresarial. Hoy, la gente vive más y mejor.


Los avances en la medicina y nutrición permiten que los seres humanos tengan una mayor esperanza de vida al nacer. Los avances tecnológicos que aumentan la productividad permiten que la gente viva mejor. La ocasión debió haber sido para celebrar la vida, no para sembrar el pánico poblacional.

Aún así, las regiones más pobres del mundo tienden a ser también las de mayor crecimiento poblacional. Un análisis superficial sugiere una inmediata condena a la irresponsabilidad de “tener tanto hijo siendo tan pobre”. Sin embargo, la cosa es más complicada. Los pobres tienden a tener más hijos porque se ven como una fuente de ayuda, de mano de obra disponible para los trabajos diarios. Son, a la vez, un cuasi fondo de pensiones que da esperanza a los padres de que sus hijos los cuidarán en el futuro en medio de su pobreza.

Así es como llegamos a que países “ricos” quieran imponer sus políticas poblacionales sobre países “pobres”. Eso normalmente quiere decir programas gubernamentales para “educar” a las mujeres o capacitarlas en el uso de anticonceptivos o cualquier otra política pública que tienda a disminuir la tasa de natalidad. Por otra parte, en el extremo del gobierno Chino, control de la natalidad significó esterilización forzada o cárcel para el que tuviera más de un hijo. Una política, por demás efectiva, aunque moralmente inaceptable.

Suena políticamente incorrecto, pero el mejor anticonceptivo no es la coacción, sino la educación y el desarrollo económico; es decir, aquello que eleva el numerador de la variable de ingreso por habitante. No el que disminuye su denominador. Mujeres y familias más educadas y prósperas tienden a tener menos hijos. Sin embargo, llevado a un extremo, también puede presentar otros problemas. Vean a los países más desarrollados de Europa y encontrarán tasas de crecimiento poblacional negativas.

El gran economista Julian Simon se refirió a los seres humanos como el “gran recurso”. La innovación, empresarialidad y creatividad de las personas siempre han compensado las preocupaciones del crecimiento poblacional. Lo importante es que las instituciones públicas nacionales e internacionales compartan

esa fe y vean al ser humano como la solución al problema y no como la fuente del mismo. Peor aún que no pretendan ser ellos quienes traerán la “solución” al “problema”. Celebremos la humanidad y trabajemos en ser más productivos, innovadores y empresariales y viviremos mejor; independientemente de nuestro número.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 08 de noviembre 2011.

Otto vence a “la máquina”


Estuardo Zapeta

Como buen militar esperó que el oponente enseñara todo su arsenal, lo midió...

Lección del “segundo vueltegato”, como he denominado a estos ejercicios de popularidad del domingo recién pasado, fue la derrota de la máquina por el general (r) Otto Pérez Molina y el Partido Patriota.

Esa maquinaria –el Establishment—parecía invencible. Desde el mismo Dr. Manuel Baldizón y la alianza con la ex primera dama Sandra Torres Casanova, pasando por personajes como Alfonso Portillo y las agrupaciones políticas UCN, UNE, Gana, FRG, PAN, CREO y un largo etcétera de variopinta flora y fauna, parecía una fuerza indestructible. En números hay fuerza, pensaron.

A Pérez Molina sólo se sumaron “doña Adelita”, quien venía de derrotar a “doña Sandra” en el campo de ésta última, y también se le unió el Dr. Harold Caballeros, quien había peleado una cruenta batalla en las “cortes.” Llegaba debilitado pero no derrotado.

Al Dr. Baldizón se le unían a diario infinidad de grupos, asociaciones, organizaciones y tantas expresiones civiles, a tal punto que, acompañado ese capital humano con el capital monetario propio y presuntamente también de “sectores oscuros”, más la infusión financiera del “oficialismo”, la maquinaria seguía, como en Matrix, taladrando cada región, cada aldea, casa caserío, y avanzando.

De hecho, pude notar que la “duda” lógica empezó a infectar a los seguidores de Pérez. Mientras que en los seguidores de Baldizón, principalmente la corriente oficial de la UNE, se afianzaba cada día la convicción de la inminente victoria el 6 de noviembre, y la continuidad.

Los estrategas de UCN y los recursos de la UNE –nuestros impuestos, pues—fueron determinantes para el avance del candidato de Líder. De hecho, mi percepción fue que este candidato prescindió de sus diputados electos o reelectos.

Sospechas empezaron a surgir del candidato Líder hacia su misma gente; cómo era eso que con tanto dinero invertido hubo tan pocas curules, y él había tenido un millón de votos, o acaso se habrían quedado esos candidatos a diputados con gran parte del dinero. Esa es la duda que sigue rondando en el “liderismo”.

Por eso mejor “aliados”, maquinaria, de afuera, que los de adentro ya habían dejado una duda razonable. Y así juntó Baldizón uno de los “ensambles” jamás visto en la escena política criolla.

Hasta Rigoberta Menchú, otrora oponente férrea contra “la pena de muerte,” estaba apoyando al principal ponente de ese castigo. Sorprendente.

Mientras tanto, Pérez Molina parecía débil, hasta atrasado en su campaña. El público esperaba fuerza, contundencia y seguridad en la salida, pero no miraba eso. Como buen militar, esperó que el oponente enseñara todo su arsenal, lo midió, identificó sus debilidades, esperó, esperó y esperó, y atacó, creció y arrebató en el momento preciso.

La máquina que parecía invencible fue derrotada porque al alimentarse de cualquier cosa, mostrar su diseño, apresurarse y ser triunfalista dejó al descubierto su colección de debilidades.

Eso es estrategia. La máquina está derrotada empero no muerta. I´ll be back, se escucha desde Petén, pero veremos si la araña deja el espacio.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día martes 08 de octubre 2011.