El concepto de “gracia” es correlativo al de nuestra impotencia para el bien.
Armando de la Torre
El concepto de “gracia” es correlativo al de nuestra impotencia para el bien.
Porque nos sabemos incapaces de vivir consistentemente a la altura de nuestras convicciones. Lo confesó San Pablo a los romanos: “Realmente, no comprendo mi proceder; pues no hago lo que quiero, pero sí obro lo que no quiero”.
En nuestro tiempo, lo reiteraríamos con la evidencia de tantas generalizadas “adicciones” (al alcohol, a las drogas, al sexo, al dinero, al entertainment, al juego político privilegiante…), además de las muchas otras por las que nos hallamos, subconsciente o conscientemente, condicionados.
Basten Freud y Eric Fromm para elucidarnos la realidad de esas perpetuas servidumbres íntimas.
Desde el siglo XVI, sin embargo, la fe del cristiano, que siempre se reconoció “libre por la verdad”, se escindió entre aquellos que presumen que el imprescindible nutrimento sobrenatural para hacernos de veras libres nos llega gratis por la vía exclusiva de la palabra escrita (del “libre examen” de la Biblia), y aquellos otros mayoritarios, más acordes con la tradición, que esperan lo mismo a través de la recepción de los sacramentos. De la fecundidad de ambos credos dan constancia millones de fieles sobre lo que sólo a ellos atañe porque sólo ellos lo vivencian.
El efecto más inmediato de tales enfoques divergentes a partir de un viejo acervo doctrinal compartido desde San Agustín (Siglos IV y V), son las comunidades – en el original griego “asambleas”- de los creyentes a las que nos referimos como “iglesias”. Entre los “protestantes” resulta un acaecimiento periférico, del que hasta se puede en ocasiones prescindir con tal de asegurarse la prístina comunicación directa entre la conciencia individual y su Dios -como lo tradujo a los hechos el existencialista Kierkegaard -, mientras que para los “católicos” (romanos, ortodoxos, anglicanos) se constituye en un colectivo “sui generis”, el “sacramento radical” último, sin el cual le es muy difícilmente asequible al hombre caído alcanzar su salus – salvación – eterna.
Todo ello va de la mano de la “insuficiencia que le asignemos a la voluntad individual para cumplir con lo que le pide la divina. En Lutero, más pronunciadamente aún en Calvino, es total: pero por la “gracia divina lo puedo todo” (… “en aquél que me conforta”). Desde la óptica “católica”, en cambio, algún resquicio se deja abierto, además, a la bondad natural del hombre de tejas abajo, no para lo que lo trascienda.
Esta reasignación “católica” de la libertad del hombre a dos jurisdicciones enteramente diversas, la canónica y la civil, ha tenido históricamente un efecto inesperado y del todo beneficioso. Según Harold Berman, de Harvard, la libertad de los modernos se retrotrae a lo que él denominó “la revolución gregoriana” (de los Siglos X y XI), cuando los Papas, a partir de Gregorio VII, se plantaron contundentemente en contra del entrelazamiento de la Iglesia con el régimen feudal que les era contemporáneo.
La sujeción, entonces, del hombre a dos autoridades supremas y mutuamente irreducibles entre sí, la de la comunidad civil y la de la eclesial, abrió a las personas bajo ellas el espacio mínimo para apoyarse alternativamente en la una o en la otra y con ello labrarse su propia libertad consuetudinaria (la del ius commune).
Por lo tanto, sin esa Iglesia sacramental ecuménica (no nacional), los miembros de la sociedad no gozarían de la tan pregonada igual protección, bajo la Ley para la amplia esfera privada del actuar libre, siempre intocable, que hoy identificamos como nuestros “derechos humanos”.
Pero resurge la angustia: la institución de las Naciones Unidas se proyecta progresivamente como la única jurisdicción universal que amenaza sofocar las locales. ¿Podremos, en semejante contexto, retener nuestras libertades individuales básicas, que empezaran a consolidarse calladamente desde una abadía benedictina en un rincón olvidado por nombre “Cluny”?
Artículo publicado en el dairio guatemalteco "Siglo XXI", el día domingo o5 de diciembre 2010.
lunes, 6 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
El cotarro alborotado (parte IV)
Caballeros y Torrebiarte: ¿virtuosos, moderados, timoratos?
Karen Cancinos
Si no le pasado los ojos a los textos anteriores de esta serie, no resulta ocioso informarle que he estado basándolos en esta premisa: no hay en el espectro político guatemalteco tales cosas como “derecha” o “izquierda”. Bien definidas a lo largo de carreras políticas coherentes, quiero decir. Porque a nivel demagógico, hay quienes juran ser “socialdemócratas” o “liberales”, sin tener la más remota idea de lo que significa suscribir una o el otro.
Sin embargo, y aunque se regodean en su propia ignorancia (como el ministrillo que se apresuró a ceder ante las exigencias criminales de pandilleros detenidos porque, según dijo con ridículo candor, eso es “socialdemocracia”), en su descargo les reconozco el mérito de intentar definirse políticamente. La mayoría de los actores del cotarro actual no llegan a tomarse la molestia ni de eso. Harold Caballeros y Adela de Torrebiarte —ahora en tándem— no lo han hecho. No al menos en el sitio de sus respectivas agrupaciones políticas (VIVA y ADN), o en sus páginas de la red social FB.
Caballeros dice en su perfil que ha “decidido asumir la responsabilidad con Guatemala” porque cree “firmemente que el futuro está en nuestras manos”. Optimistas afirmaciones. Ambiguas eso sí. Tanto, que nada dicen de su definición política, cosa que ha evitado cuidadosamente. Cuando en una entrevista en 2007 le pidieron que se ubicara ideológicamente, respondió que quería “escaparle a eso porque aquí en Guatemala se ganan más enemigos que amigos”. Una respuesta digna de un aspirante a político, sí señor.
Pues bien: en estos tres años se ha ocupado de sacar postgrado en imprecisión. En la página de su proyecto se hace referencia a términos que remiten a los ámbitos empresarial (“visión” y “misión”) o eclesial protestante (“gente próspera”), y no al político. En cuanto se llega a “Cultura partidaria”, por ejemplo, el contenido cesa abruptamente. Tan solo hay por ahí un par de líneas que hacen alusión a un vago objetivo: “Fortalecer los valores cívicos progresistas de la sociedad para que el Estado pueda consolidar el funcionamiento de instituciones modernas y pertinentes”. Para mí que la palabreja “progresista” es el guiño respectivo a la political correctness, signo desafortunado de nuestro tiempo.
Vaya información valiosa si uno anda buscando dilucidar posturas claras de una agrupación que, en la contienda del año que viene, aspira a correr con bandera de novedad y aire fresco.
Su par anda por el estilo. La señora Torrebiarte asegura que su ideología política es “moderado” (literalmente). No se ha enterado de que no existe tal. A mí la señora me cae de lo mejor desde su época de madre angustiada, y me sumaría a su proyecto si percibiera algo de seriedad en el mismo. Pero me cuesta pensar que la hay cuando afirma que su mayor interés es “llegar un mejor país” (supongo que quiso decir “legar”) a las generaciones que vienen.
¿Son irrelevantes tan nimios detalles de redacción? No lo son: el compromiso con la idea de una Guatemala mejor comienza por difundir los objetivos propios sin errores de composición o de ortografía.
En fin, después de aburrirse con el bla bla bla de este dúo, no puede una sino concluir que tenemos los votantes otro par de ejemplos de cómo hay gente que se cree virtuosa proclamándose “moderada”, cuando simplemente es timorata.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 03 de diciembre 2010.
Karen Cancinos
Si no le pasado los ojos a los textos anteriores de esta serie, no resulta ocioso informarle que he estado basándolos en esta premisa: no hay en el espectro político guatemalteco tales cosas como “derecha” o “izquierda”. Bien definidas a lo largo de carreras políticas coherentes, quiero decir. Porque a nivel demagógico, hay quienes juran ser “socialdemócratas” o “liberales”, sin tener la más remota idea de lo que significa suscribir una o el otro.
Sin embargo, y aunque se regodean en su propia ignorancia (como el ministrillo que se apresuró a ceder ante las exigencias criminales de pandilleros detenidos porque, según dijo con ridículo candor, eso es “socialdemocracia”), en su descargo les reconozco el mérito de intentar definirse políticamente. La mayoría de los actores del cotarro actual no llegan a tomarse la molestia ni de eso. Harold Caballeros y Adela de Torrebiarte —ahora en tándem— no lo han hecho. No al menos en el sitio de sus respectivas agrupaciones políticas (VIVA y ADN), o en sus páginas de la red social FB.
Caballeros dice en su perfil que ha “decidido asumir la responsabilidad con Guatemala” porque cree “firmemente que el futuro está en nuestras manos”. Optimistas afirmaciones. Ambiguas eso sí. Tanto, que nada dicen de su definición política, cosa que ha evitado cuidadosamente. Cuando en una entrevista en 2007 le pidieron que se ubicara ideológicamente, respondió que quería “escaparle a eso porque aquí en Guatemala se ganan más enemigos que amigos”. Una respuesta digna de un aspirante a político, sí señor.
Pues bien: en estos tres años se ha ocupado de sacar postgrado en imprecisión. En la página de su proyecto se hace referencia a términos que remiten a los ámbitos empresarial (“visión” y “misión”) o eclesial protestante (“gente próspera”), y no al político. En cuanto se llega a “Cultura partidaria”, por ejemplo, el contenido cesa abruptamente. Tan solo hay por ahí un par de líneas que hacen alusión a un vago objetivo: “Fortalecer los valores cívicos progresistas de la sociedad para que el Estado pueda consolidar el funcionamiento de instituciones modernas y pertinentes”. Para mí que la palabreja “progresista” es el guiño respectivo a la political correctness, signo desafortunado de nuestro tiempo.
Vaya información valiosa si uno anda buscando dilucidar posturas claras de una agrupación que, en la contienda del año que viene, aspira a correr con bandera de novedad y aire fresco.
Su par anda por el estilo. La señora Torrebiarte asegura que su ideología política es “moderado” (literalmente). No se ha enterado de que no existe tal. A mí la señora me cae de lo mejor desde su época de madre angustiada, y me sumaría a su proyecto si percibiera algo de seriedad en el mismo. Pero me cuesta pensar que la hay cuando afirma que su mayor interés es “llegar un mejor país” (supongo que quiso decir “legar”) a las generaciones que vienen.
¿Son irrelevantes tan nimios detalles de redacción? No lo son: el compromiso con la idea de una Guatemala mejor comienza por difundir los objetivos propios sin errores de composición o de ortografía.
En fin, después de aburrirse con el bla bla bla de este dúo, no puede una sino concluir que tenemos los votantes otro par de ejemplos de cómo hay gente que se cree virtuosa proclamándose “moderada”, cuando simplemente es timorata.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 03 de diciembre 2010.
“CICIG-Leaks”
Entre sus funciones, la entonces CICIACS, mamá de la hoy CICIG, era clara en los puntos que debía cumplir en Guatemala.
Estuardo Zapeta
Nada como regresar en el tiempo y ver el germen (o virus si usted prefiere) que da nacimiento al engendro que hoy conocemos como “Comisión Internacional (dizque) Contra la Impunidad en Guatemala,” CICIG, y “desconstruir” a este experimento desde sus inicios.
Todo nace en una sala de partos (o abortos si usted prefiere) que denominaron “Acuerdo entre las Naciones Unidas y el Gobierno de Guatemala relativo al establecimiento de una Comisión de Investigación de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad en Guatemala (“CICIACS”). Ese era el nombre original del “experimento.”
Y decía el documento: “Las Naciones Unidas y el Gobierno de Guatemala,
Recordando el acuerdo político de 13 de marzo de 2003 y addenda entre el Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala y el Procurador de los Derechos Humanos sobre el establecimiento de una Comisión de Investigaciones de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad en Guatemala (“CICIACS”); recordando la carta de 4 de abril de 2003 del Gobierno de Guatemala en la que solicitaba la asistencia de las Naciones Unidas para el establecimiento y funcionamiento de la CICIACS con miras a investigar y desarticular los cuerpos ilegales y los aparatos clandestinos de seguridad responsables de amenazas y ataques contra los defensores de los derechos humanos, los miembros del poder judicial, los testigos, los sindicalistas y otros activistas, y el procesamiento de los responsables de su creación y funcionamiento; Considerando que el establecimiento de la CICIACS reforzará la capacidad del Estado de Guatemala para cumplir eficazmente sus obligaciones dimanantes de las convenciones de derechos humanos de que es parte, y sus compromisos contraídos con arreglo al Acuerdo global sobre derechos humanos de 29 de marzo de 1994 . . . ”
Pero lo más sorprendente, y lo digo como periodista, es que entre sus funciones, la entonces “CICIACS,” mamá de la hoy “CICIG,” era clara en los puntos que debía cumplir en Guatemala: “1. La CICIACS tendrá la facultad de investigar la estructura y las actividades de los cuerpos ilegales y los aparatos clandestinos de seguridad, sus modalidades de funcionamiento y sus fuentes de financiación, sin perjuicio de las funciones que el sistema legal guatemalteco le atribuye al Ministerio Público. Tratará, en particular, de identificar: Las personas responsables de ataques perpetrados contra los defensores de los derechos humanos, los profesionales del sector de la justicia, los testigos, los periodistas, los sindicalistas y otros activistas del sector social . . .” (énfasis agregado).
A los documentos originales —los que luego fueron modificados—me remito, y desde ellos establezco que la Cicig se suponía, en el espíritu de su nacimiento, debía de “identificar” a los “atacantes” de los periodistas, no convertirse institucionalmente en un “atacante” de los profesionales de la información.
Por eso, cuando la semana pasada fui a “declarar” en el caso fumado dentro de la Cicig, y por el cual reporteros, columnistas, directores de medios, fotógrafos, etc., hemos sido, “de puro gratis,” involucrados en una presunta “conspiración” contra el “experimento/aborto”, me pregunté cuándo este mamarracho, que hoy anuncian que van a “renovar”, perdió el norte y fracasó, pero no “contra” la impunidad, sino “contra” Guatemala.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día 03 de diciembre 2010.
Estuardo Zapeta
Nada como regresar en el tiempo y ver el germen (o virus si usted prefiere) que da nacimiento al engendro que hoy conocemos como “Comisión Internacional (dizque) Contra la Impunidad en Guatemala,” CICIG, y “desconstruir” a este experimento desde sus inicios.
Todo nace en una sala de partos (o abortos si usted prefiere) que denominaron “Acuerdo entre las Naciones Unidas y el Gobierno de Guatemala relativo al establecimiento de una Comisión de Investigación de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad en Guatemala (“CICIACS”). Ese era el nombre original del “experimento.”
Y decía el documento: “Las Naciones Unidas y el Gobierno de Guatemala,
Recordando el acuerdo político de 13 de marzo de 2003 y addenda entre el Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala y el Procurador de los Derechos Humanos sobre el establecimiento de una Comisión de Investigaciones de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad en Guatemala (“CICIACS”); recordando la carta de 4 de abril de 2003 del Gobierno de Guatemala en la que solicitaba la asistencia de las Naciones Unidas para el establecimiento y funcionamiento de la CICIACS con miras a investigar y desarticular los cuerpos ilegales y los aparatos clandestinos de seguridad responsables de amenazas y ataques contra los defensores de los derechos humanos, los miembros del poder judicial, los testigos, los sindicalistas y otros activistas, y el procesamiento de los responsables de su creación y funcionamiento; Considerando que el establecimiento de la CICIACS reforzará la capacidad del Estado de Guatemala para cumplir eficazmente sus obligaciones dimanantes de las convenciones de derechos humanos de que es parte, y sus compromisos contraídos con arreglo al Acuerdo global sobre derechos humanos de 29 de marzo de 1994 . . . ”
Pero lo más sorprendente, y lo digo como periodista, es que entre sus funciones, la entonces “CICIACS,” mamá de la hoy “CICIG,” era clara en los puntos que debía cumplir en Guatemala: “1. La CICIACS tendrá la facultad de investigar la estructura y las actividades de los cuerpos ilegales y los aparatos clandestinos de seguridad, sus modalidades de funcionamiento y sus fuentes de financiación, sin perjuicio de las funciones que el sistema legal guatemalteco le atribuye al Ministerio Público. Tratará, en particular, de identificar: Las personas responsables de ataques perpetrados contra los defensores de los derechos humanos, los profesionales del sector de la justicia, los testigos, los periodistas, los sindicalistas y otros activistas del sector social . . .” (énfasis agregado).
A los documentos originales —los que luego fueron modificados—me remito, y desde ellos establezco que la Cicig se suponía, en el espíritu de su nacimiento, debía de “identificar” a los “atacantes” de los periodistas, no convertirse institucionalmente en un “atacante” de los profesionales de la información.
Por eso, cuando la semana pasada fui a “declarar” en el caso fumado dentro de la Cicig, y por el cual reporteros, columnistas, directores de medios, fotógrafos, etc., hemos sido, “de puro gratis,” involucrados en una presunta “conspiración” contra el “experimento/aborto”, me pregunté cuándo este mamarracho, que hoy anuncian que van a “renovar”, perdió el norte y fracasó, pero no “contra” la impunidad, sino “contra” Guatemala.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día 03 de diciembre 2010.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Irresponsabilidad fiscal en el Presupuesto 2011
Recordemos, como decía Milton Friedman, no hay almuerzo gratis. Todo gasto del Gobierno, nos guste o no, lo pagamos todos los ciudadanos.
Ramón Parellada
¡Todos los años nos pasa lo mismo! Nuestros diputados vuelven a aprobar un presupuesto para el siguiente año totalmente abultado en gastos y deficitario. Esto es así porque no hay una responsabilidad fiscal que ate las aprobaciones de los gastos a sus respectivos ingresos fiscales. El presupuesto del 2011, como era de esperar, vuelve a ser deficitario y enorme en cuanto a gastos.
Mientras tanto, Guatemala sigue en una espiral de endeudamiento. La deuda interna de Guatemala pasó de Q20,054.9 millones en enero del 2007 a Q35,098.2 millones en septiembre del 2010, un incremento del 75%. La deuda externa pasó de $3,952.5 millones en enero del 2007 a $5,412.4 millones en septiembre del 2010, un incremento del 37%. Esta es la deuda ya ingresada en el país. Aparte está la aprobada que sigue entrando y que considero se incrementará aún mucho más de aquí a fin de año y en el próximo.
¿Por qué este incremento tan fuerte en la deuda? Porque el Gobierno ha decidido no reducir el gasto público. Mientras que todos los ciudadanos de Guatemala se han visto forzados a apretarse el cinturón, el Gobierno sigue gastando a sus anchas. Y lo vemos en las aprobaciones presupuestales. Los presupuestos han tenido mucho más gastos que ingresos tributarios desde el 2007.
Veamos otras cifras. El déficit fiscal ha ido en aumento y por lo que veo de la aprobación del presupuesto para el 2011 seguirá en aumento. El déficit fiscal fue de Q3,771.6 millones en el año 2007, Q4,777.4 millones en 2008, Q9,671.7 millones en el 2009, y a septiembre del 2010 ya llevábamos un déficit fiscal de Q6,337.1 millones con lo que esperaría que a fin de este año alcancemos y posiblemente superemos los Q10,000.00 millones. El presupuesto del 2011 no será la excepción, ya que el congreso aprobó un gasto de Q54.3 millardos. Tendremos suerte si se logran ingresos tributarios de alrededor de Q36 millardos. Esto da una brecha deficitaria entre ingresos y egresos de18.3 millardos (un 50% de los ingresos tributarios).
¿Cómo se cubrirá esa brecha entre ingresos y egresos del 2011? ¿Adivinan? Correcto, con más endeudamiento. Lamentablemente, nuestro sistema político está diseñado para conseguir rentas en el corto plazo y no tiene candados constitucionales que impidan aumentar los gastos indefinidamente ni atarlos a los ingresos aunque así pareciera ser. Tampoco hay un límite al endeudamiento siempre y cuando lo apruebe el congreso. El resultado es una asimetría fiscal (mayores gastos y déficit anuales) y la irresponsabilidad fiscal por parte de quienes aprueban el presupuesto.
Recordemos, como decía Milton Friedman, no hay almuerzo gratis. Todo gasto del Gobierno, nos guste o no, lo pagamos todos los ciudadanos. Ya sean impuestos o deuda, recae sobre los habitantes del país esa pesada carga del gasto del Gobierno que por definición es puro consumo. No hay ni una sola persona que se salve de sufrir esta pesada carga, ni siquiera los que creen que no pagan nada, pues lo hacen al ver disminuidas sus oportunidades de mejora de nivel de vida.
Con estos actos irresponsables de nuestros congresistas, no porque sean malos sino porque los incentivos están dados para que actúen de esta manera, el corto plazo prevalece sobre el largo plazo y los grupos de interés sobre el del resto de la población. El país se seguirá empobreciendo y Guatemala seguirá siendo un país tercermundista.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día jueves 02 de diciembre 2010
Ramón Parellada
¡Todos los años nos pasa lo mismo! Nuestros diputados vuelven a aprobar un presupuesto para el siguiente año totalmente abultado en gastos y deficitario. Esto es así porque no hay una responsabilidad fiscal que ate las aprobaciones de los gastos a sus respectivos ingresos fiscales. El presupuesto del 2011, como era de esperar, vuelve a ser deficitario y enorme en cuanto a gastos.
Mientras tanto, Guatemala sigue en una espiral de endeudamiento. La deuda interna de Guatemala pasó de Q20,054.9 millones en enero del 2007 a Q35,098.2 millones en septiembre del 2010, un incremento del 75%. La deuda externa pasó de $3,952.5 millones en enero del 2007 a $5,412.4 millones en septiembre del 2010, un incremento del 37%. Esta es la deuda ya ingresada en el país. Aparte está la aprobada que sigue entrando y que considero se incrementará aún mucho más de aquí a fin de año y en el próximo.
¿Por qué este incremento tan fuerte en la deuda? Porque el Gobierno ha decidido no reducir el gasto público. Mientras que todos los ciudadanos de Guatemala se han visto forzados a apretarse el cinturón, el Gobierno sigue gastando a sus anchas. Y lo vemos en las aprobaciones presupuestales. Los presupuestos han tenido mucho más gastos que ingresos tributarios desde el 2007.
Veamos otras cifras. El déficit fiscal ha ido en aumento y por lo que veo de la aprobación del presupuesto para el 2011 seguirá en aumento. El déficit fiscal fue de Q3,771.6 millones en el año 2007, Q4,777.4 millones en 2008, Q9,671.7 millones en el 2009, y a septiembre del 2010 ya llevábamos un déficit fiscal de Q6,337.1 millones con lo que esperaría que a fin de este año alcancemos y posiblemente superemos los Q10,000.00 millones. El presupuesto del 2011 no será la excepción, ya que el congreso aprobó un gasto de Q54.3 millardos. Tendremos suerte si se logran ingresos tributarios de alrededor de Q36 millardos. Esto da una brecha deficitaria entre ingresos y egresos de18.3 millardos (un 50% de los ingresos tributarios).
¿Cómo se cubrirá esa brecha entre ingresos y egresos del 2011? ¿Adivinan? Correcto, con más endeudamiento. Lamentablemente, nuestro sistema político está diseñado para conseguir rentas en el corto plazo y no tiene candados constitucionales que impidan aumentar los gastos indefinidamente ni atarlos a los ingresos aunque así pareciera ser. Tampoco hay un límite al endeudamiento siempre y cuando lo apruebe el congreso. El resultado es una asimetría fiscal (mayores gastos y déficit anuales) y la irresponsabilidad fiscal por parte de quienes aprueban el presupuesto.
Recordemos, como decía Milton Friedman, no hay almuerzo gratis. Todo gasto del Gobierno, nos guste o no, lo pagamos todos los ciudadanos. Ya sean impuestos o deuda, recae sobre los habitantes del país esa pesada carga del gasto del Gobierno que por definición es puro consumo. No hay ni una sola persona que se salve de sufrir esta pesada carga, ni siquiera los que creen que no pagan nada, pues lo hacen al ver disminuidas sus oportunidades de mejora de nivel de vida.
Con estos actos irresponsables de nuestros congresistas, no porque sean malos sino porque los incentivos están dados para que actúen de esta manera, el corto plazo prevalece sobre el largo plazo y los grupos de interés sobre el del resto de la población. El país se seguirá empobreciendo y Guatemala seguirá siendo un país tercermundista.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día jueves 02 de diciembre 2010
Escuelas Económicas (1)
La escuela Austriaca y la escuela Keynesiana y la de Chicago en medio
Federico Bauer Rodríguez
Debido a su importancia en la lucha de las ideas, considero que trasladarle a mis lectores una breve reseña de la historia de las Escuelas Económicas, puede ayudar a entender la problemática que estamos viviendo a nivel global. Actualmente tenemos a la Escuela Austriaca y a la Escuela Keynesiana en los extremos, con la Escuela de Chicago en medio, cada una tratando de imponer su tesis.
Pero vayamos al origen de la historia económica: hace varios milenios de años nuestros antepasados dedicaban su tiempo a cazar y recolectar alimentos con el fin de subsistir; pero como algunos animales eran grandes, necesitaron trabajar en equipo con el fin de cazarlos, y para lograr coordinarse tuvieron que aprender a comunicarse por medio de dibujos (grafiti) en las cavernas que habitaban. Así fue descubierto el lenguaje, posiblemente el primer orden espontáneo.Nuestros antepasados también, dentro del proceso de evolución, descubrieron que cuando tenían varios ejemplares de algún animal que habían cazado, o de una fruta que habían recolectado, les era atractivo intercambiarla por un ejemplar de otro animal o fruta para su consumo; i.e., entregar lo que les sobraba para recibir lo que les faltaba –en términos relativos.
Ya en esa época prehistórica las valoraciones individuales eran subjetivas, –de lo contrario no habría intercambio–, y la utilidad marginal de todas las cosas materiales era decreciente. Estos cavernícolas descubrieron que el intercambio voluntario y pacífico generaba bienestar a ambas partes, y así nació el mercado, otro orden espontáneo. El mercado además empezó a estimular la cooperación social por medio de la división del trabajo.Durante varios milenios se desarrolló el mercado directo, hoy llamado trueque, pero cuando alguien no encontraba lo que necesitaba, empezó a cambiar lo que le sobraba por un bien que tuviera valor de cambio, en lugar de valor de uso, para más adelante adquirir lo que le era más valioso.
Estos medios de intercambio indirecto tenían distintas formas - plumas, sal, cacao, cabezas de ganado, etcétera –y finalmente, metales preciosos como el oro y la plata.El adoptar estos medios de intercambio facilitó el desarrollo del mercado y así nació el dinero, otro orden espontáneo, producto de la acción humana pero no del diseño humano.Finalmente, la civilización descubrió otros dos órdenes espontáneos importantes: la moral, esa regla interna que nos guía para vivir en paz con nuestros semejantes, y la sociedad, que por un lado protege nuestros derechos, y por otro lado nos permite colaborar socialmente, con el fin de mejorar nuestra condición, satisfaciendo las necesidades de los otros miembros de la misma.
Todos estos órdenes espontáneos son anteriores a la legislación, la cual debe perfeccionarlos y no adulterarlos, desgraciadamente ese no es el caso en la mayoría de las sociedades.El descubrimiento del dinero generó lo que conocemos hoy como sistema de precios, el cual mide las relaciones entre los distintos productos y servicios. Los filósofos de la Grecia clásica se preocuparon por definir el “precio justo”, y allí nace la preocupación por el estudio de cómo interactúan los distintos factores de producción. La historia del control de precios por parte de los gobernantes se inicia antes de esa época dorada.El estudio de cómo se relacionaban los factores –tierra, capital y trabajo– en un inicio estuvo a cargo de los filósofos, ya que no existía la economía como una Ciencia Social. Sigo la próxima semana.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periodico", el día jueves 02 de diciembre 2010.
Federico Bauer Rodríguez
Debido a su importancia en la lucha de las ideas, considero que trasladarle a mis lectores una breve reseña de la historia de las Escuelas Económicas, puede ayudar a entender la problemática que estamos viviendo a nivel global. Actualmente tenemos a la Escuela Austriaca y a la Escuela Keynesiana en los extremos, con la Escuela de Chicago en medio, cada una tratando de imponer su tesis.
Pero vayamos al origen de la historia económica: hace varios milenios de años nuestros antepasados dedicaban su tiempo a cazar y recolectar alimentos con el fin de subsistir; pero como algunos animales eran grandes, necesitaron trabajar en equipo con el fin de cazarlos, y para lograr coordinarse tuvieron que aprender a comunicarse por medio de dibujos (grafiti) en las cavernas que habitaban. Así fue descubierto el lenguaje, posiblemente el primer orden espontáneo.Nuestros antepasados también, dentro del proceso de evolución, descubrieron que cuando tenían varios ejemplares de algún animal que habían cazado, o de una fruta que habían recolectado, les era atractivo intercambiarla por un ejemplar de otro animal o fruta para su consumo; i.e., entregar lo que les sobraba para recibir lo que les faltaba –en términos relativos.
Ya en esa época prehistórica las valoraciones individuales eran subjetivas, –de lo contrario no habría intercambio–, y la utilidad marginal de todas las cosas materiales era decreciente. Estos cavernícolas descubrieron que el intercambio voluntario y pacífico generaba bienestar a ambas partes, y así nació el mercado, otro orden espontáneo. El mercado además empezó a estimular la cooperación social por medio de la división del trabajo.Durante varios milenios se desarrolló el mercado directo, hoy llamado trueque, pero cuando alguien no encontraba lo que necesitaba, empezó a cambiar lo que le sobraba por un bien que tuviera valor de cambio, en lugar de valor de uso, para más adelante adquirir lo que le era más valioso.
Estos medios de intercambio indirecto tenían distintas formas - plumas, sal, cacao, cabezas de ganado, etcétera –y finalmente, metales preciosos como el oro y la plata.El adoptar estos medios de intercambio facilitó el desarrollo del mercado y así nació el dinero, otro orden espontáneo, producto de la acción humana pero no del diseño humano.Finalmente, la civilización descubrió otros dos órdenes espontáneos importantes: la moral, esa regla interna que nos guía para vivir en paz con nuestros semejantes, y la sociedad, que por un lado protege nuestros derechos, y por otro lado nos permite colaborar socialmente, con el fin de mejorar nuestra condición, satisfaciendo las necesidades de los otros miembros de la misma.
Todos estos órdenes espontáneos son anteriores a la legislación, la cual debe perfeccionarlos y no adulterarlos, desgraciadamente ese no es el caso en la mayoría de las sociedades.El descubrimiento del dinero generó lo que conocemos hoy como sistema de precios, el cual mide las relaciones entre los distintos productos y servicios. Los filósofos de la Grecia clásica se preocuparon por definir el “precio justo”, y allí nace la preocupación por el estudio de cómo interactúan los distintos factores de producción. La historia del control de precios por parte de los gobernantes se inicia antes de esa época dorada.El estudio de cómo se relacionaban los factores –tierra, capital y trabajo– en un inicio estuvo a cargo de los filósofos, ya que no existía la economía como una Ciencia Social. Sigo la próxima semana.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periodico", el día jueves 02 de diciembre 2010.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Guatemala: país de emprendedores
... es el país latinoamericano con el más bajo monto promedio requerido para iniciar un negocio.
Carroll Ríos de Rodríguez
¿Ha pensado alguna vez que estamos como estamos porque somos un pueblo de haraganes y dependientes? ¿Que los chapines somos poco creativos y faltos de iniciativa? Un estudio recién publicado revela lo contrario: Guatemala es un país de emprendedores.
Nuestros emprendedores son un espejo de nuestra población: jóvenes, de baja escolaridad e ingresos familiares reducidos. Este es el perfil: un 60% de los emprendedores tiene entre 18 y 34 años de edad y el 46% posee escasa educación formal. El 75% de los negocios iniciados por emprendedores guatemaltecos están orientados al consumo. Más de la mitad de los negocios arrancan con escaso capital y reducida orientación, y además se encuentran en su fase inicial, con lo cual los fundadores aún no han percibido ganancias. Usan tecnologías antiguas y tienen pocas expectativas de generar empleos. El 59% dice emprender por necesidad. Guatemala es un país con una altísima Tasa de Emprendimiento Temprano (TEA) combinada con un relativamente bajo Producto Interno Bruto (PIB) per cápita.
Así nos ilustra el estudio GEM, Global Entrepreneurship Monitor, Guatemala 2009-2010 (http://fce.ufm.edu/cms/es/Informe-nacional), un esfuerzo realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Francisco Marroquín, en colaboración con Babson College y la Asociación Global de Investigación en Emprendimiento (GERA, por sus siglas en inglés). Aquí es noticia, pero el proyecto GEM tuvo su origen en 1999, cuando Babson College y el London Business School se propusieron diseñar una metodología armonizada para evaluar cómo se creaban negocios, cuál era el entorno en el que surgían y cuáles eran las actitudes de los emprendedores en diez países. Ya para 2009 el GEM abarca 180 mil entrevistas en 54 países. En el caso concreto de Guatemala, se nutre de una encuesta a la población adulta (2,190 entrevistas a adultos en 179 municipios de Guatemala) y una encuesta a expertos.
Guatemala es el país latinoamericano con el más bajo monto promedio requerido para iniciar un negocio: $4,793.54, comparado con $34,127.93 en Brasil o $52,726.45 en Uruguay.
Según la encuesta, un alto porcentaje de los negocios ven la luz con un capital inicial menor de Q5,000 (quetzales). Arrancan con ahorros propios o gracias al apoyo de familiares, y en menor grado, el apoyo de compañeros de trabajo o vecinos. No obstante, muchos negocios perecen, ya sea porque los interesados encuentran otro trabajo mejor remunerado, por problemas de financiamiento o por falta de rentabilidad del negocio, entre otras razones.
Hemos de reconocer que, a pesar de que los chapines no somos ni lerdos ni perezosos, el emprendedor guatemalteco enfrenta grandes retos. Quizás podríamos potenciar estos negocios incipientes reduciendo los obstáculos para acceder a la formalidad, ampliando su acceso al crédito y remediando la situación de inseguridad en que vivimos. Impelidos por la necesidad, estos emprendedores son dignos de nuestra admiración, por su ímpetu productivo y sus aportes al desarrollo de sus familias y comunidades.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día miércoles 01 de noviembre 2010.
Luces y sombras en la educación
El desafío básico es centrarnos en mejorar el aprendizaje de todos los alumnos.
Verónica Spross de Rivera
El recurso más importante de nuestro país es el humano. La formación a lo largo de la vida permite un mejor nivel de vida a las familias. La educación tiene como objetivo proveer conocimientos, herramientas y destrezas a los educandos que les sean útiles para la vida y para el mundo laboral. El contenido de diversos reportajes sobre la calidad educativa, sumado a los problemas en la asignación de los recursos al Ministerio de Educación, resaltan la necesidad de analizar las luces y sombras del sistema educativo.
Al concluir el ciclo escolar 2010 se encuentran esfuerzos a resaltar, pero también deficiencias que podrían ser corregidas en el corto, mediano o largo plazo. Entre lo positivo puede mencionarse la asistencia de muchos niños y jóvenes a los centros educativos. Se percibe un cambio de cultura, que se traduce en una mayor valoración social de la educación.
Independientemente de que haya un impulso sobre la inscripción escolar por la existencia de las políticas de gratuidad y transferencias a las familias, se percibe una creencia de que la educación contribuye a mejorar el nivel de vida.
Entre las luces puede resaltarse el esfuerzo y compromiso de los padres de familia en apoyo a sus hijos para que estudien y concluyan el año con éxito. Ante la desaparición del concepto de autogestión educativa se carece de una política de participación activa de los padres de familia en la gestión escolar. Sin embargo, muchos padres de familia, a instancias del Director o maestros, continúan apoyando a través de las juntas o consejos escolares, elemento central que deberá ser fortalecido. No debe olvidarse que la escuela es de la comunidad. Ante la carencia de recursos y la importancia de apuntalar el clima de aprendizaje a nivel de escuela, es importante abrir más espacios a la participación y responsabilidad de la comunidad por el mantenimiento y buen funcionamiento de ésta.
Entre lo positivo también puede mencionarse a los maestros que día a día se esforzaron por el aprendizaje de sus alumnos. Las historias de los diez maestros 100 Puntos nos demuestran que en las aulas están sucediendo cosas interesantes. Se están realizando proyectos y prácticas innovadoras a pesar de las condiciones difíciles que muchos de ellos enfrentan. Están cambiándoles la vida a sus alumnos, logrando que se propongan metas altas en la vida, a pesar de que muchos alumnos provienen de hogares desintegrados y de familias de escasos recursos.
Entre las sombras, pueden mencionarse las condiciones difíciles en las escuelas debido a las deficiencias en la infraestructura, la carencia de materiales didácticos, de libros de texto y de recursos para la alimentación escolar que no siempre llegan, o se reciben tardíamente. Sin mencionar la falta de atención a la tecnología y la conectividad. También es negativa la falta de priorización en los programas de calidad educativa.
La falta de continuidad en las políticas, discutida en varios foros durante el año, debe cambiar. La apropiada asignación de los recursos en el presupuesto del Estado a los programas educativos necesarios es fundamental. Desde ahora deberá empezar a discutir el presupuesto para 2012. Deben desaparecer rubros de gasto innecesarios, para destinarle al mejoramiento de la calidad educativa. Si queremos una educación de primera, que permita superar la pobreza y abrirles un mundo de oportunidades a los jóvenes debemos concretar esa agenda de nación que tanto se ha planteado, considerando a los diversos participantes en la educación, fortaleciendo todos los centros educativos, públicos y privados, por cooperativa y en todas las modalidades existentes. El desafío básico es centrarnos en mejorar el aprendizaje de todos los alumnos.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día miércoles 01 de diciembre 2010
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