lunes, 30 de abril de 2012

Mercantilistas friendly

Marta Yolanda Díaz Duran
Los mercantilistas, que hacen fortunas en base a privilegios, son tan corruptos como los gobernantes que los benefician. Los actuales gobernantes del Partido Patriota tienen muy, pero muy buenas relaciones con los mercantilistas. Con unos más que con otros. Más de uno de los favorecidos en anteriores administraciones cayó en desgracia. Pero que son muy, pero muy amigables con ellos es evidente. Así como también lo fueron los anteriores gobernantes de la UNE. Y no se diga los anteriores a estos últimos: Óscar Berger y sus seguidores. Y también los anteriores a los anteriores de los anteriores… Y así, ¿hasta dónde debería retroceder? ¿Quinientos años o un poco más? La primera negociación grande, pero muy grande, de la cual fuimos testigos fue la compra de medicinas a los bendecidos con un contrato por miles de millones de quetzales, como regalo de despedida del gobierno de Álvaro Colom. Después de un falso prurito del ministro de Finanzas, Pavel Centeno, quien pretendió hacernos creer que el contrato se iba a rescindir, por obra y gracia de los hermanos Alejos, la compra fue asegurada. Al igual que el paquetazo fiscal y a saber cuántas leyes más. Luego, vino la compra de fertilizantes cuyo resultado no agradó a quienes durante los cuatro años del gobierno anterior se quedaron con la mayor parte del dinero destinado a este rubro. Hoy, los consentidos del reino son otros. Disagro ya no es el niño bonito de la reina. Las cosas tenían que cambiar, ya que ahora en lugar de Sandra, la que manda se llama Roxana, quien no escatima en tratarse como reina con los fondos de los tributarios: rones, perfumes, chocolates... ¿qué más se le antoja? ¿Quién le cree que fue error de su secretaria el pago de los anteriores menesteres con la caja chica, demasiado grande, que utiliza? Y esto es apenas lo poco que conocemos de las compras del Gobierno... Los mercantilistas, los que hacen fortunas a base de privilegios, son tan corruptos como los gobernantes que los benefician. Sé que poco les va a importar a los miembros de ambos grupos la calificación que de ellos hago en la oración anterior. Por eso quiero dejar claro que no escribo para los mercantilistas ni los gobernantes corruptos. Escribo para usted, estimado lector, que es al final quien paga los excesos y caprichos de los mencionados. Usted que es el mandante (quien manda) y ha permitido que lo expolien y manipulen. Usted que, engañado por las buenas intenciones de los programas intervencionistas propios del mal llamado Estado Benefactor, ha contribuido a mantener su propia situación y a que muchos otros vivan condenados a la miseria. Usted que, laboriosamente, se dedica a trabajar y producir riqueza que luego otros disfrutan. Usted que razona y se da cuenta de la raíz de los problemas: el poder casi ilimitado que otorga a los gobernantes el sistema político/económico vigente y que siempre va a servir para que unos cuantos vivan a costillas del resto. Escribo para que usted sea parte del cambio necesario de las premisas sobre las cuales está sustentado el sistema. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día lunes 30 de abril 2012.

viernes, 27 de abril de 2012

El sacrificio de los tributarios

Luis Figueroa
La gente –convertida en clientela– reacciona violentamente. Quienes reciben bienes y servicios de manos de los políticos, sin costo para los recipiendarios, creen que tienen derecho a aquellos beneficios, y que son gratis. Y si se los quitan, la gente –convertida en clientela– reacciona violentamente. Ese es el caso de los vecinos de Villalobos, El Mezquital y El Búcaro que bloquearon la Calzada Aguilar Batres para exigirle a Tu Muni que restableciera el servicio “gratuito” de buses que había puesto a su disposición, y que estaba reduciendo. Aunque fueran vecinos de Villa Nueva, la Municipalidad capitalina les proporcionaba transporte, pagado por los tributarios de la Capital, y los usuarios se molestaron cuando el servicio fue disminuido. En realidad, los bienes y servicios que muchas personas reciben de manos del sector público son pagados por los tributarios a quienes se sacrifica política y económicamente para satisfacer, como si fueran derechos, algunas necesidades. Tu Muni sacrifica a los tributarios de la Capital para darle transporte a los habitantes de otros municipios; así como los tributarios de todo el país son sacrificados para transferirles, políticamente, el fruto de su trabajo a los propietarios del transporte colectivo. Claro que prácticas como estas no son exclusivas del socialismo y del mercantilismo chapines. Las hay en todo el mundo. En Facebook hay un anuncio que dice: Canadá, el mejor país para vivir. Para toda su familia, salud y educación 100 por ciento gratuita. Y tal anuncio mueve a pensar que “no hay tal cosa como un almuerzo gratis”; porque siempre hay quien lo paga. En este caso, y en los anteriores: los tributarios. James L. Payne, en Why the Titanic is sinking? sugiere una buena práctica: “Bajo el hechizo de la ilusión filantrópica, los políticos y el público minimizan u olvidan el daño y las lesiones de los impuestos. Un dispositivo sencillo que ayudaría a contrarrestar esta miopía es la Declaración de Gratitud. A todas las personas que reciben dinero gubernamental se les debería exigir que firmaran esta declaración: Comprendo que los fondos que estoy a punto de recibir vienen de los tributarios de la nación, y estoy agradecido por los sacrificios que están haciendo en mi nombre”. Y yo agregaría: Prometo no usar la violencia para conservar este privilegio. luisfi61.com Articulo publicado en el diario guatemalteco siglo 21, el día viernes 27 de abril 2012.

Sobre perfumes, collares y transparencia

Karen Cancinos Para ser buena política no hace falta disfrazarse de pobre, dice Cristina. Yo digo: Roxana, no la tome de ejemplo. Miro una fotografía de ese icono de la vulgaridad y la ostentación, la presidente de Argentina. No le llamemos “presidenta”. Una mujer en una consulta médica no es una “pacienta” sino una paciente, y en un aula no hay “estudiantas” sino estudiantes de sexo femenino. Con esta acotación hecha, vamos de nuevo a la foto referida. Cristina Kirchner aparece casi de perfil. Su cara es una tortura de botox y su maquillaje una plasta imposible que le ennegrece los ojos haciéndola a una pensar en un mapache envejecido. Es guapa, pero la sobredosis de ordinariez aniquila su atractivo natural. Su gesto, que más bien es una mueca –y no de viudez triste sino de avidez saqueadora–, no presenta ningún atisbo de gentileza o de inteligencia, y lo peor es que precisamente eso es lo que la ha hecho “triunfar” en las dudosas artes del populismo latinoamericano: la carencia de escrúpulos que signa su personalidad y la falta de orden conceptual que caracteriza su mentecita. A casi todas las mujeres nos encantan el maquillaje, los trapos y las joyas, dirá alguien. Es verdad. Así que no estoy criticando que Kirchner se de una manita de gato: todas siempre podemos lucir mejor, y el arreglo personal se hace más necesario a medida que nos alejamos de nuestros 20. Pero sí me parece terrible la frase que espeta a quienes le sugieren que es exagerado cambiarse tres veces al día (ropa de alta costura). “Para ser buena política no hace falta disfrazarse de pobre”, asegura. Tiene razón, pero tampoco hace falta andar con joyas por el mismo valor de un auto caro. Ni zamparse abrigos de piel. Ni hacer que abran un centro comercial a las 10:30 de la noche para ella sola, como ocurrió en Madrid. Me preocupa que la vicepresidente Roxana Baldetti pueda seguir semejante ejemplo, pues eso sería echar por la borda cualquier sentido del decoro. Esta semana nos enteramos de que, por ejemplo, se gastó –dinero público– Q5686 en “perfumes para la Primera Dama de Nicaragua” según Verónica Taracena, Secretaria de “Control y Transparencia” (¡!). Un perfume fino de 75 o 100 ml. anda en un promedio de Q700 y dura aproximadamente dos meses y medio, así que no me trago eso de que un regalo para la mujer de Ortega costó más de 5 mil quetzales. ¿Se trataba acaso de darle su dotación de perfume para año y medio? Por otra parte, ¿por qué solo a ella y no también a las esposas de los mandatarios Fúnes, Martinelli, y a la presidente Chinchilla de Costa Rica, a quienes Baldetti ha visitado? ¿Para qué se erogaron Q3487 en “collares y abrecartas” y Q6059 en “licores y chocolates”? Roxana, no nos trate como imbéciles. Recato y frugalidad, señora, para que no lastre un gobierno que por otra parte está intentado hacer las cosas bien (lo noto en el buen estado de las carreteras y en el trabajo de Gobernación). Si tiene que hacer regalos en función de su alto cargo aquí tiene una sugerencia: envíe a la funcionaria Taracena al mercado a una cuadra de la oficina suya, para que compre bolsos típicos. Promoverá el hermoso trabajo de nuestros artesanos, cada uno no costará más de Q300, quedará bien con cualquier mujer elegante, y no abaratará la palabra “transparencia”, como cierta mujer hizo con el concepto de “cohesión social”. Artículo publicado en el diario guatemalteco Silgo 21, el día viernes 27 de abril 2012.

Carta de Roxana Baldetti

Estuardo Zapeta El 13 de abril la Presidente en funciones de la República de Guatemala me envió una carta. El 13 de abril la Presidente en funciones de la República de Guatemala me envió una carta, la cual transcribo íntegra. Creo importante trasladar a ustedes lectoras y lectores el contenido de esta epístola, y la preocupación expresada en ella por parte de la Vicemandataria, ante un escrito mío. “Señor Estuardo Zapeta, Columnista, Diario Siglo.21,” inicia el escrito. “Respetable señor Zapeta, reciba un cordial saludo esperando que sus actividades sean llenas de éxito”. “Consigo un espacio en mis responsabilidades como presidente en funciones para dirigirme a usted de manera respetuosa con el fin de mostrarle mi preocupación sobre algunas líneas de su columna de hoy publicada en el diario Siglo.21”. Sigue el escrito, “Debo confesarle mi predilección por sus escritos, admiro que usted represente un pilar en la defensa de la igualdad y el reconocimiento de nuestra diversidad cultural. Por lo que sé que comprenderá mi pena por el simpático símil que expone su último titular”. “También entiendo,” continúa la Vicepresidente, “que su intención es considerar una reflexión en el lector y no provocar un ataque, y aprovechando su interés en generar un análisis objetivo de las cosas, me permito invitarle a conocer las acciones que esta administración ejecuta a favor de la ciudadanía”. “Como sabe, la Constitución Política de la República de Guatemala, faculta a la vicepresidente a coadyuvar, con el Presidente de la República, en la dirección de la política general del Gobierno, que a diferencia de gobiernos anteriores, hoy une fuerzas para garantizar una efectiva y responsable ejecución de los bienes del Estado”. “Dentro de mis compromisos como vicemandataria, la dirección de la Secretaría de Control y Transparencia ha despertado suspicacias y malinterpretaciones. Por lo anterior, pongo a su disposición el equipo de fiscalización a mi cargo, de manera que contribuya a esclarecer algunos comentarios que se alejan de la realidad”. Y finaliza la vicepresidencial carta así: “Comprendo que como funcionaria pública estoy expuesta a la crítica, y no demando con mis palabras imponer mi percepción de la verdad, pues como dijo Sir Francis Bacon, reconocido estadista y filósofo británico, ´La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad´”. “Le invito al diálogo y al análisis, que reconociendo su calidad de formador de opinión pública, estoy segura que será una experiencia enriquecedora.” Firma “Roxana Baldetti Elías”, Presidente en Funciones de la República de Guatemala. Incluye el sello de la “Vicepresidencia de la República Guatemala, C. A”. La Presidente en Funciones, Roxana Baldetti, se refiere en esta carta a mi columna titulada “RoxSandraArañetti”, publicada el viernes 13 de abril aquí en Siglo.21(http://www.s21.com.gt/opinion/2012/04/13/uroxsandraaranetti) y creo importante señalar que yo me refería a un caso de “percepción”, más allá del trabajo que se está realizando. Valoro el hecho que nuestra Vicepresidente, con gran trayectoria como comunicadora social, como mujer líder en política, y ahora en puesto de mando, sea parte de este muy fructífero debate. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día viernes 27 de abril 2012.

jueves, 26 de abril de 2012

Petrocaribe: una mala alianza

Ramón Parellada El presidente Otto Pérez Molina comentó esta semana que Guatemala está incluida en Petrocaribe (Siglo.21, pp.3, 24 de abril de 2012). Me opongo por las siguientes razones: En primer lugar considero que la adhesión a Petrocaribe es una especie de Reforma Fiscal que afectará a las futuras generaciones. La única razón por la cual el Gobierno tiene tanto interés en Petrocaribe es porque le proveerá de fondos frescos cada vez que ingrese petróleo a Guatemala. Fondos que constituirán un préstamo a favor de Venezuela. Si bien es muy atractiva la tasa de interés por ser de las más bajas en el mercado, apenas uno por ciento, hay que tomar en cuenta que se podría justificar un endeudamiento así, siempre y cuando se sustituyera deuda cara por esta que es barata y el monto total de la deuda externa de Guatemala no se incrementara. Ahora bien, ¿a qué se compromete el Gobierno de Guatemala? ¿Cuáles serán las condiciones? ¿Qué garantías y compromisos deberá adquirir nuestro Gobierno con el de Venezuela? ¿No debería el Congreso de la República aprobar cualquier deuda que quiera adquirir el Ejecutivo? En segundo lugar me temo que si prospera la alianza con Venezuela en Petrocaribe el dinero que ingrese al Gobierno se despilfarrará en gastos sociales. Siempre he criticado los gastos sociales porque son una fuente enorme de corrupción y populismo. Vean lo que pasó con Mi Familia Progresa y lo que ha pasado en distintos gobiernos con los fertilizantes, entre otros. De hecho estas son actividades que no le corresponden al Ejecutivo. Esto de las ayudas sociales termina siempre siendo pan para hoy pero hambre para mañana. En tercer lugar y posiblemente uno de los puntos más graves de la alianza con Petrocaribe es la destrucción de nuestro mercado de combustibles que hasta ahora ha sido muy eficiente. Petrocaribe garantiza el suministro de combustibles, al precio de mercado pero vendidos de gobierno a gobierno. El Gobierno de Guatemala tiene que crear una empresa estatal para encargarse de la compra, importación y distribución del combustible. El Presidente ya indicó que la distribución se hará con las petroleras que ya están instaladas en el país, pero considero que viene a limitar las fuentes del suministro y a destruir el activo mercado que existe hoy en día al amarrarnos principalmente a un proveedor grande que ganará control sobre nuestro país. El mercado actual en Guatemala funciona bien. No hemos tenido escasez de combustible porque es el precio del mercado el que determina la cantidad a importar y la cantidad que los consumidores quieren comprar. Además, la libertad de entrada y salida de cualquier empresa a este mercado ha generado una gran competencia en el sector. Si ahora se limita el mercado porque el Gobierno entra a importar una gran cantidad de combustible de una sola fuente estaremos en un grave peligro de padecer escasez eventualmente. Es nefasto que se cree una empresa estatal cuando todas las aventuras estatales han sido siempre ineficientes y un total fracaso. El fin no justifica los medios. No hay problema en comprarle petróleo a Venezuela, pero sí en el gran endeudamiento que se viene, en la formación de una gran empresa estatal que incrementará la burocracia del Gobierno y destruirá el mercado interno actual de combustibles, los condicionamientos que implica adherirse a Petrocaribe, la enorme corrupción que se ve venir y, por supuesto, la dependencia de un gobierno como el de Chávez, que manipula y condiciona a los países a los que da petróleo, a su conveniencia. Por todo esto me opongo a la adhesión a Petrocaribe. Articulo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI" el día jueves 26 de abril 2012

Q5 mil millones perdidos

POR JORGE JACOBS A La accidentada compra de fertilizantes en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación desnuda los serios problemas que existen en toda la “inversión” gubernamental. Creo que es una excelente ocasión para replantearnos lo que debe y no debe ejecutar el gobierno. Deberíamos reflexionar, por ejemplo, cuál ha sido el resultado práctico de más de Q5 mil millones de los tributarios utilizados para comprar fertilizantes. ¿Le han servido de algo, realmente, a los “beneficiados”? ¿Quiénes han sido los verdaderos beneficiados? En esta compra de más de Q450 millones se han saltado casi todas las trancas, lo que en algunos casos podría conllevar ilegalidades, pero aún así los funcionarios demandan que les creamos que “todo está bien” y que se ha hecho de manera transparente. Podrán jurar y perjurar, pero lo cierto es que hay muchas irregularidades que deberían ser subsanadas completamente antes de que se pueda siquiera considerar que “todo está bien”. De entrada, el proceso se ha hecho y cambiado tres veces. Se pasó la compra a un fideicomiso, supuestamente para aligerar el proceso, pero eso también levanta suspicacias. Los lineamientos de la compra no están claros. Los parámetros para decidir a quién se le adjudicaba, menos. A eso hay que añadir el tema de los precios. Entre el primer y el segundo proceso, el precio promedio ofertado subió un 7%. Dicen que es por el incremento del precio de los derivados del petróleo, pero hasta donde yo sé, este no ha tenido un incremento así en el último mes. ¿Por qué será que en corrillos lo que se escucha es que “alguien” pidió un 7% de comisión? Más importante aún es el precio al que se adjudicó. Yo hice una pequeña investigación en tiendas de productos agrícolas y encontré que aquí en la capital uno puede comprar un quintal de urea por Q250. Y yo me pregunto, ¿cómo es posible que el precio para comprar casi dos millones de quintales, sea apenas un 5% más bajo que el de un pinche quintal, que adicionalmente ya pagó toda la cadena de distribución? No me suena lo de las economías de escala. ¿Puede usted ver algún gato encerrado en estos precios? Lo que me lleva a cuestionar todavía más el fondo del asunto. ¿Cómo se han despilfarrado los más de Q5 mil millones gastados en lo que lleva esta “genial” idea de Alfonso Portillo? Si ahora que hay más fiscalización nos encontramos con tantos absurdos, ¿qué no se habrá hecho durante las últimas tres administraciones? ¿Quiénes son los verdaderos “beneficiados” con estos programas, los campesinos que reciben quién sabe qué calidad de producto o quienes venden y compran los fertilizantes? Para mí está muy claro. Los principales beneficiados son quienes venden los fertilizantes —¿por qué no me extraña que algunos estén siempre entre los principales financistas de los políticos?— y quienes los compran y los reparten. Los campesinos son solo la excusa para el negocio. ¿Se han beneficiado los campesinos? Pues a juzgar por los resultados después de más de una década, diría que no. Les garantizo que con esos mismos Q5 mil millones se podría haber generado mucha más riqueza en el área rural que con este absurdo y corrupto negocio. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día jueves 26 de abril 2012.

miércoles, 25 de abril de 2012

Tuvo una buena semana

Carroll Ríos de Rodríguez ¡Me cae bien el Papa Benedicto XVI! ¡Me cae bien el Papa Benedicto XVI! Parece que con su tímida sonrisa y su limpia mirada ha conquistado más gente, aunque algunos disienten de ciertas posturas suyas. No es un severo y frío intelectual. Evidencia de ello son las abundantes muestras de cariño que recibió, por distintos medios, con ocasión de su 85 cumpleaños, celebrado el pasado lunes 16, así como del séptimo aniversario de su elección como Papa, el 19 de abril. En las fotos publicadas, vemos a un pastor que se dejó festejar y querer, aunque intuimos que su preferencia personal es evitar ser el foco de tales atenciones. Poco a poco, el mundo va conociéndolo. Benedicto XVI se describe a sí mismo con humildad y sencillez en Luz del Mundo (2010), una larga entrevista que concede al reportero Peter Seewald. Allí, cuenta que, tras la muerte de su antecesor y amigo, su deseo era gozar de un poco de paz y tranquilidad. Lo añoraba desde antes de que lo llamara el Beato Juan Pablo II a Roma, para servir en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Se considera como un profesor de teología que ha sido dos veces arrebatado de ese camino, y conducido por Dios hacia otros quehaceres. Lo primero que pensó al enterarse de que sería Papa, es que le caía la guillotina encima. Luego se puso en manos de Dios: “¿Qué estás haciendo conmigo? Ahora, la responsabilidad la tienes Tú. ¡Tú tienes que conducirme! Yo no puedo.” Por muy trabajador y centrado que sea un hombre, y S.S. Benedicto XVI lo es, cuesta ser Vicario de Cristo. “Pues veo que casi todo lo que tengo que hacer es algo que yo mismo no puedo hacer en absoluto. Ya por ese solo hecho me veo... forzado a ponerme en manos del Señor”, afirma el entrevistado. Seewald le recuerda una disertación suya de 1977, siendo Cardenal Ratzinger, donde afirmaba que el Papa debe ser el más pequeño entre todos. Benedicto XVI refuerza el punto: “Ser Papa no implica poseer un señorío glorioso, sino dar testimonio de Aquel que fue crucificado y estar dispuesto a ejercer también el propio ministerio de esa misma forma, en vinculación a Él”. Lo hace con autenticidad. Instaló su estudio completo en el Vaticano, porque “allí están todos mis libros, conozco cada rincón y todo tiene su historia”. Y ha puesto su estudio, y sus estudios, al servicio del Señor, pues piensa que “ya que Dios ha hecho Papa a un profesor, quería que precisamente ese aspecto de la reflexividad, y en especial la lucha por la unidad de fe y razón, pasaran a primer plano”. Su Santidad ha defendido consistentemente la sociedad libre, plural, moral y humana. Con profundo respeto y criterios razonables, cuestiona algunas corrientes actuales, como lo que ha llamado la dictadura del relativismo. Sostiene que las personas somos capaces de la verdad, y que debemos buscarla. La verdad no se impone; es tolerante. “Hay que aprender y ejercitar de nuevo la humildad de reconocer la verdad y de permitirle constituirse en parámetro”. A base de ejemplo, oración y erudición, soplando velas y sonriendo, contribuirá a “des-relativizar” el mundo... Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 25 de abril 2012.

martes, 24 de abril de 2012

La tela de araña

POR PEDRO TRUJILLO Un programa de televi- sión que evidenció cómo la cooperación sueca financia proyectos “poco claros” desató un huracán de puritanas críticas. Se publicaron, entre otros, artículos de Frank La Rue (Caldh), relator para la libertad de expresión; de Iduvina Estalinova Hernández (Sedem) y varios amañados y con falsedades de Irmalicia Velásquez —directora del programa Oxlajuj Tzi´kin—. Difundieron por mail sendas cartas. Una, firmada por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado —Nery Rodenas, aspirante a PDH—, por la fundación Rigoberta Menchú, por la Asociación de Abogados Mayas, por la Fundación Myrna Mack, etc, y otra de la Comisión de Juristas Internacionales —Ramón Cadena, excandidato a alcalde por la URNG—. En Facebook se pueden ver fotografías y comentarios del improvisado homenaje al embajador nórdico por la Fundación Sobrevivientes —Norma Cruz, expareja del condenado por violación de su hija y ex secretario general de la URNG Arnoldo Noriega—; ataques sistemáticos del Consejo de Juventudes Indígenas y otros similares como una desubicada pancarta en la marcha indígena-campesina. La campaña tendía a certificar las aclaraciones de aquella embajada y desprestigiar a quienes hicieron el programa. Nadie contactó con los editores para corroborar la versión ni pidieron aclaraciones o informes, incluido el “relator de la libertad de expresión”. Aceptaron —sin discusión— la versión diplomática y se lanzaron a difundirla con fuerza y agresividad. Una confesó que “le dio vergüenza”, supongo que de sí misma, por su actitud frívola, interesada e ideologizada. ¿Qué tienen en común? ¿Por qué ese comportamiento estrambótico y alocado? Todos son socios y/o reciben grandes cantidades de dinero, especialmente de la organización Diakonia. “Élite” burocrática de la sociedad civil que permuta las actividades productivas por otras subvencionadas y se han profesionalizado como coaliciones distributivas —Mancur Olson—. Con sus repulsas, evidencian una tela de araña cuyo fin es manejar el país; a fin de cuentas es un tema de poder. Casi todos ellos —y muchos más— están ligados —o estuvieron— a formaciones políticas que nadie vota y el fracaso en las urnas —democracia— pretenden revertirlo, sin importar el método, mediante presión y con dinero procedente del exterior —injerencia y despotismo—, como de la sueca Diakonia, aunque también hay contratos de otros cooperantes. Conforman grupos paralelos de poder que debería investigar la Cicig, pero la cercan con sus propuestas, aportes, consultorías, adulaciones o proyectos; se quedan con un importante porcentaje de la ayuda que reciben —25/30%, según estima la propia Irmalicia Velásquez— y se asignan sueldos de miles de dólares/mes. Son capaces de vender su pluma, sus consejos, sus elucubraciones jurídicas y hasta su alma, operando desde un Xibalbá interesadamente creado y no soportan que fueran evidenciados en el programa de televisión. De uno de los “directores de orquesta” copio textualmente lo publicado en prensa: LeMoyne califica esta oficina —Alto Comisionado de ONU— en Colombia como “incompetente” y también expresa tener “sus reservas” con respecto al representante Michael Frühling. Actualmente es el embajador sueco en Guatemala, después de que “casualmente” cesara allá. No todos los suecos piensan igual, lea a Johan Norberg En defensa del capitalismo global o si prefiere ojee otros estudios de los economistas africanos Ayittei y Moyo, quienes culpan a países de Occidente de prolongar la pobreza en África. Para mientras: ¡bienvenido al espectáculo circense y virulento de los camuflados vividores de ayuda internacional! Si desean documentos o datos, solicítelos. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 24 de abril 2012.

Buropócritas

POR JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO El titular de Prensa Libre le atribuye al presidente del Banco Mundial —Robert Zoellick— el siguiente reclamo al sector privado centroamericano: “No pueden simplemente hacer dinero e irse a Miami”. Y a esto agregó la subsecretaria de Estado estadounidense para Seguridad Civil, Democracia y Derechos Humanos, María Otero: “El hecho de que muchos de los ricos en América Latina no han pagado su parte justa de los impuestos es una de las razones por las cuales los servicios para proteger a los ciudadanos no han estado a su alcance”. No podíamos esperar menos de la burocracia internacional… En otro inútil foro destinado a la “discusión” de las altas tasas de asesinatos en Centroamérica, la burocracia, que se alimenta de la productividad del sector privado, zafó bulto y muerde la mano del que les da de comer. Estos dos personajes ven a los empresarios como el problema. “Simplemente” hacen dinero y no pagan “su parte justa” de impuestos —dijeron—. Como si no fuera suficientemente insoportable tener que lidiar con los criminales, ahora también el sector privado centroamericano tiene que lidiar con la ignorancia e hipocresía de los burócratas extranjeros. Los países centroamericanos no han caído en las ligas de Somalia o Afganistán porque han sido los empresarios, no los gobernantes, quienes han hecho la diferencia en materia de reducción de la pobreza y oferta de bienes y servicios necesarios para la sociedad. Y los empresarios sí se han tenido que involucrar y están involucrados en otros aspectos relevantes para la gobernanza de sus países. Lo dicho por ambos funcionarios no solo es equivocado, tendencioso, sino hipócrita. Burlarse de que “simplemente” hacen dinero es mostrar una fatal ignorancia de la naturaleza de la función empresarial y el servicio social que ese sector realiza para bienestar de todos. Precisamente por ello es que hacen dinero, ¡porque crean riqueza en la forma de bienes y servicios útiles! La señora Otero es más patética. Culpar a los “ricos” de evasores de impuestos y atribuirles responsabilidad por la supuesta falta de recursos gastados en seguridad es aún más hipócrita. La pregunta no es cuánto se ha gastado en seguridad, sino en qué se ha utilizado. Son declaraciones típicas de un funcionario acostumbrado a pedir fondos en vez de rendir cuentas. Es también hipócrita porque desde su trabajo se dictan políticas públicas equivocadas que agravan nuestra situación de violencia. Para muestra: la fallida e inganable “guerra contra las drogas”. Así que mientras estos parásitos internacionales “discuten” y hablan otras babosadas para justificar su puesto, los empresarios centroamericanos tienen que lidiar con las consecuencias de sus declaraciones y de sus equivocadas políticas públicas. Por cierto, esos empresarios “simplemente” no se han ido a Miami con sus ganancias. Todavía están acá y son los pilares del desarrollo de sus países. Hago énfasis en “todavía” porque está claro que los enemigos del desarrollo aparecen donde uno menos se lo esperaría. Menos mal que Zoellick ya va para afuera. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 24 de abril 2012.

Ilusión populista

Estuardo Zapeta El fiasco de los fertilizantes sólo ha abierto una duda razonable acerca de todas las compras, contrataciones e intercambios que el Gobierno hace. El fiasco de los fertilizantes sólo ha abierto una duda razonable acerca de todas las compras, contrataciones e intercambios que el Gobierno hace. Y no habrá oficina, dirección o secretaría de (y no se ría) “transparencia” que alcance para solventar todas las dudas y los cuestionamientos a la política populista que de repente tomó el gobierno de Otto Pérez Molina (OPM). Primero, no es función del Gobierno repartir fertilizantes; de hecho, no es función del Gobierno repartir cosa alguna, sea fertilizantes, bolsa solidaria, dinero en remesas, panderetas, condones, magdalenas, telares, molinos de nixtamal, azadones, telas, zapatos, medicamentos, subsidios de transporte, útiles escolares y cuanta babosada se le ocurra al “repartidor” de turno. Y es que la repartidera loca que ha empezado OPM tiene tintes “colom-escos” y hasta “sandrescos” no sólo por la forma, sino también por el modo de empezar la compra para la repartición de algo. Léase con grandes ruidos de presunta corrupción. La función del Gobierno se puede resumir en dos grandes objetivos, los cuales una vez cumplidos con un alto porcentaje de eficacia y eficiencia, permitirán que cada ciudadana y ciudadano se logre su propia felicidad, estos son: Justicia y Seguridad, en ese orden. Segundo, toda repartición implica primero una confiscación del producto a quienes los produjeron. No se puede repartir lo que no se ha producido, y antes de pensar en “redistribución”, el Gobierno de OPM deberá primero pensar en “producción”, pero parece que el General cayó en la trampa socialista —y vaya si no la retahíla de “a-seso-res” que tiene vienen de esa equivocada corriente— y cree que “repartiendo” cosas nivelará las condiciones de los ciudadanos a tal punto que en su ingenuidad considera que tales acciones son una lucha frontal contra la pobreza. Pero la única pobreza aquí es la pobreza mental de los gobernantes que creen que “repartiendo igualan”. Pobres ellos y más pobre la retahíla de asesores que dadas las acciones “redistribuidoras” han de partir de alguna conclusión del GINI, o alguna astralidadenmarihuanada, que es la única razón que veo para semejantes estupideces como la “igualdad social”, y tonteras que ya dejamos hace años desde que fracasó rotundamente el plan de la Cepal y hierbas similares. Tercero, los costos de la “repartición” son pagados por los mismos que reciben el imaginario beneficio, pero que no ven cómo está saliendo de sus bolsas, y de las bolsas de otros que no recibirán el fertilizante o las remesas, o las bolsas solidarias, pero que igual pagamos una política pública que empeora las condiciones de pobreza. Y lo más ridículo es ese mensaje de “manténgase pobre y campesino, que el político de turno lo va ayudar, y cuidado sale de la pobreza por sus medios, porque se le corta la ayuda”. El “clientelismo” es caro, y si le agrega la corrupción sale entonces más costoso, siendo su más alto “costo de oportunidad” la posibilidad del progreso en Libertad. La falsa curación sólo hace que la enfermedad empeore, porque al mal de la pobreza hay que agregarle ahora el de la presunta corrupción. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 24 de abril 2012.

lunes, 23 de abril de 2012

Los JT de Gt
Marta Yolanda Díaz Duran No es lo mismo crear riqueza que acumular fortuna con base en privilegios y transferencias de creadores a saqueadores. Es una forma resumida de referirme a los James Taggart de Guatemala. Cualquiera que haya leído completa La rebelión de Atlas de Ayn Rand, entenderá fácil y rápidamente a quiénes me refiero. Enfatizo: que la hayan leído ellos, no que se la hayan contado otros, que en la mayoría de los casos son impostores que se hacen pasar por expertos en la obra de la mencionada filósofa. Expertos que probablemente tampoco la han leído y, sin duda, les han contado mal la obra. Hay otros personajes que sí la han leído pero están interesados en que nadie más la lea. ¿Por qué el engaño? ¿Para proteger sus intereses? ¿Por miedo a enfrentar sus contradicciones y acallar los gritos de su conciencia? Recién leí hace algunos días un cuento de Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, en el cual el célebre escritor estadounidense escribe lo siguiente: “Si uno es observador advertirá que en los libros de cuentos ejemplares que se leen en clase de religión los niños malos casi siempre se llaman James”. No sé si Rand leyó este escrito de Twain, pero me encantó la coincidencia, ya que así como ahora leo obras de otros autores hasta quedarme dormida, Rand incluida, de niña leí a Twain hasta el cansancio. Me divertí tanto con las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, como en el presente me entretengo (y aprendo) con Howard Roak y Francisco D’Anconia. Los que quieren que el Gobierno destine dinero de los tributarios a sus agendas políticas y proyectos personales, descaradamente utilizan la idea del bien común como excusa para exigir que los financien. Algunos saqueadores son conscientes de la mentira. Otros son ingenuos oportunistas que de verdad creen que lo que ellos hacen contribuye al bien de todos, aunque a la mayoría de esos todos no les interese su obra ni compartan el sentido de la vida y los valores de los autores. Al final, en ambos casos (sobre todo en el segundo), lo anterior es una muestra de la arrogancia de quienes quieren imponer sus elecciones a los otros. Sin importar el punto de partida, la misma excusa es usada por conservadores y socialistas. O, como superficialmente se les divide, por las derechas y las izquierdas. Recordemos: no es lo mismo crear riqueza que acumular fortuna (o incrementar o al menos tratar de mantener lo creado por sus antepasados, como en el caso de los jimmy taggart) con base en privilegios y transferencias de lo creado por la gente productiva y laboriosa, a las cuentas de los saqueadores y los parásitos. Hoy, que se recuerda la muerte de Miguel de Cervantes y William Shakespeare (en realidad ninguno murió el 23 de abril ni murieron el mismo día, por el uso de diferentes calendarios en España y en Inglaterra); fecha en que murieron el Inca Garcilaso de la Vega y el poeta romántico William Wordsworth; hoy, que se celebra el día del libro, vaya a su librería preferida y regálese La rebelión de Atlas. Es un día ideal para comenzar a leerla. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día lunes 23 de abril 2012.

viernes, 20 de abril de 2012

Un sueño de primavera


Luis Figueroa

“La historia estudia la acción humana”.

“Cuando se busca información sobre la Revolución de Octubre lo común es encontrarse con libelos que la atacan o que la defienden; verdaderamente escasos son los trabajos que se ocupan de analizarla en su exacta dimensión de acontecimiento histórico, de respuesta humana a una crisis determinada y como elemento aglutinante de gran variedad de ideas, de pasiones y de intereses creados”.

Esta observación de Ramiro Ordóñez Jonama, en su libro enriquecedor Un sueño de primavera, es oportuna y valiosa porque, “la historia estudia la acción humana”, tal y como explica Ludwig von Mises en Teoría e historia. La historia no es solo una colección de datos, sino un relato acerca de las valoraciones y las motivaciones de sus actores; en contextos específicos.

En su libro, Ramiro hace tres contribuciones inestimables para entender aquella Revolución: la primera, es que pone al descubierto docenas de mitos que se repiten acerca de la gesta de 1944; pero no solo los expone, sino que, “con los pelos de la burra en la mano” nos muestra –con evidencias y no con meras opiniones– “cuándo es pinta, y cuándo no”. Además, el autor tiene gracia para hacerlo, gracia que yo ya había notado cuando leí su Primer suplemento de la Biblioteca genealogía guatemalteca, en el que hizo lo mismo frente a las ligerezas de algunos autores de aquella especialidad.

La segunda, es que logra relatos coherentes y amenos –porque tiene el don de la pluma–, que nos facilitan entender a las personas y a sus vivencias de aquel pasado, no tan lejano. Pasado que no solo nos sirve para encontrarle sentido a nuestro presente; sino que, tiene que ver con el porvenir.

Un sueño de primavera tiene una tercera utilidad valiosa: con elegancia y acuciosidad da pie para la polémica sana y sanadora. Para la polémica que limpia y aclara. No basada en falacias de una y otra clase, sino en datos comprobados, sin duda como consecuencia de horas y horas de investigación, cotejo y verificación.

Si no te incomoda descubrir que “el emperador no tiene ropa” y si te molesta que el relato del pasado sea manipulado para servir a un proyecto ideológico que necesita justificarse, y que busca alcanzar por otras vías lo que no pudo conseguir por medios violentos, Un sueño de primavera no te va a decepcionar. luisfi61.com

Artículo publicado en el diario guatemalteco El Periódico, el día viernes 20 de abril 2012.

Maltratadores de elefantes y de perritos


Karen Cancinos

Es evidente que cazar elefantes y maltratar perros no hace a nadie mejor persona. Es hora de que nos hagamos algunas preguntas al respecto.

“Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”, tuvo que decir el rey Juan Carlos de España, a raíz de las críticas que le llovieron por andar cazando elefantes en Botsuana. Vaya usted a saber si lo que siente es haberse roto la cadera, que hayan trascendido sus desmanes a la prensa, o ambas cosas. Tampoco aclaró si considera una equivocación haberse escapado en un “desplazamiento privado” con una amiguita suya, mientras la Kirchner de Argentina se abalanzaba sobre el 51% de las acciones de una petrolera española, desatando así una tormenta internacional.

El Borbón no dijo qué es lo que no volverá a ocurrir, pero espero que se haya referido a que no se engarzará de nuevo en matanzas de animales, actividad grotesca y violenta de la que parecen gustar mucho algunos ricachones europeos y que, en el caso de este señorcito, es costeada por sus súbditos. Me alegra tanto no ser súbdita de nadie. Prefiero ser conciudadana de Gloria Torres y sus hijas que tener que llamarle “alteza real” a alguien con las mismas miserias morales que cualquiera. Pero mi reflexión no va por la línea de si la monarquía tiene en España los días contados, sino por el lado del trato dispensado a los animales, aquí y en todas partes.

Pienso que el que un monarca decadente ande matando paquidermos por placer en África es tan malo como el que gente sin consciencia en Guatemala haya promovido en los últimos años una lamentable “industria”: la cría de perros para la venta. Asómese usted un sábado en las horas del mediodía al sector de Mariscal que encamina hacia San Cristóbal, y verá gran cantidad de asustados cachorros en canastos. Quienes los ofrecen no son padres de familia descuidados, que no esterilizaron a su mascota y ahora se ven con crías de perro con las que no se pueden quedar. Observe a la gente que vende animalitos y se dará cuenta de que la mayor parte de ellos se dedican precisamente a eso. Como si hubiese suficientes buenos hogares para acoger a tanto perro: si en nuestro país hay niños abandonados, maltratados y desnutridos, imagine el panorama cuando se trata de canes.

Ahora bien, si hay quienes se dedican a criar perros (en jaulas sucias y pequeñas) para sacarles camadas y venderlas, es porque hay compradores. Si hay demanda habrá oferta: es un principio económico inexorable. Si está el uno que se hace de un perrito porque no lo ve como un ser vivo sino como un juguete o una cosa, también estará el otro que se lo facilitará porque verá en ello ocasión de ganancia.

Por favor no maldiga a la economía: tiene la misma culpa de este asunto que la meteorología del cambio climático. Tampoco se apresure a señalar a los que viven de enjaular perros y reproducirlos: es cierto que maltratar animales no hace mejor persona a nadie –sea un analfabeta o un rey–, pero también es verdad que a quien primero debe mirar es a usted. ¿Respeta la vida, incluyendo la de aquellos que no razonan pero que sí sienten? ¿Se responsabiliza de los que viven en su casa, mascotas incluidas, y no los abandona cuando dejan de gustarle? O, por el contrario, ¿promueve, con sus escogencias de compra, el surgimiento de industrias que implican sufrimiento para otros? Ojalá que pueda responder a esto último con un rotundo no.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día viernes 20 de abril 2012.

Creer, confiar, invertir


Estuardo Zapeta

Es la celebración de los 125 Años. Si se puede soñar, se puede lograr. Y lo han logrado.

“Creemos en la pasión de los sueños y la magia de la imaginación porque no tienen límites y nos mueven hacia la realización de grandes obras, que con voluntad, perseverancia y esfuerzo somos capaces de edificar”, dice parte del Credo de Cervecería Centro Americana (CCA), en una magnífica pieza que encierra el espíritu, los sueños, los valores y los principios fundantes de esta Corporación.

Es la celebración de los 125 Años. Si se puede soñar, se puede lograr. Y lo han logrado.

Pero “antes de ser cerveceros, somos guatemaltecos”, dice el Lic. Juan Monge, emocionado, explicando que la gran razón de ser de CCA es Guatemala, y relatando cuáles son los sueños por lograr.

“Creemos en nuestro país, para el cual anhelamos la paz, la convivencia en armonía, el aprovechamiento de las oportunidades y la superación permanente de todos sus habitantes”. Y junto con esta parte del Credo anuncia que tomarán como meta la lucha contra el hambre en una comunidad maya del Lago de Atitlán.

“Creemos en la construcción de una sociedad unida, solidaria y generosa, que actúa con base en la verdad y la justicia, haciendo el adecuado uso de la libertad”. Más del 70% de los niños en esa comunidad, explican, sufren de desnutrición.

Suman ya cinco generaciones de cerveceros... en Guatemala, y de Guatemala... para el mundo.

Es una empresa cuya fortaleza está en la familia. Sigue el Credo: “creemos en la vida familiar, porque en ella los sentimientos y los valores son los fundamentos de las relaciones personales, porque la seguridad, la estabilidad, la fraternidad y el respeto mutuo forman parte de la sociedad que conforman sus miembros...” Es una empresa familiar que ha sido exitosa en sus transiciones generacionales, y que sus retos los ha convertido en fortalezas para movilizarse hacia la región, sin moverse de Guatemala.

Más de un siglo para profundizar raíces en Guatemala, pero también para el crecimiento de alas fuertes, grandes, que eleven a CCA hacia el cielo, siempre viendo el azul-blanco-azul donde el cielo es el límite. Raíces profundas, alas extensas: como ave infatigable.

Importante metáfora para un país donde le tememos al futuro, y donde no hemos comprendido que el futuro es tan incierto y que precisamente por eso es que tenemos el imperativo moral de construirlo hoy, así como hicieron dos visionarios y sus familias hace 125 años.

Creer. Confiar. Invertir. Esa es la ecuación. Es de causalidad, pero todo inicia con creer. Y en el salón suena “Yo Creo en Ti”, y muchos rostros guatemaltecos en pantalla acompañan el “beat” de la canción.

Lo dice el Sagrado Libro: “Al que cree todo le es posible”.

Y la creencia nos confirma la confianza. Entonces la confianza nos hace soñar, y cada sueño, por difícil que parezca, nos eleva a su realización.

“Creemos en cada día porque Dios está presente iluminando nuestra vida y guiando nuestro camino con la fuerza poderosa del amor, la esperanza y la fe”.

Articulo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día viernes 20 de abril 2012.

jueves, 19 de abril de 2012

Drogas: ¿rechazo al diálogo?


Ramón Parellada

Sin duda alguna que el presidente Otto Pérez Molina ha sacudido al mundo entero con su iniciativa de dialogar sobre la despenalización y posible legalización la producción, transporte, distribución y consumo de drogas. Admiro la propuesta por venir de un presidente que comienza su período. Ya otros presidentes y otros personajes de mucho prestigio en política en todo el mundo han opinado que es importante abordar el tema y dejar a un lado la “guerra a las drogas” pues ha fracasado y ha causado demasiados daños a la fecha.

¿Por qué entonces los presidentes de El Salvador, Honduras y Nicaragua rechazaron, en su momento, discutir el tema? Si bien la postura de ellos es la misma que tienen algunos funcionarios que actualmente están en el poder en Estados Unidos de América, es decir, que no creen que la despenalización a las drogas sea la solución, entonces, ¿por qué rechazar el diálogo sobre el tema para buscar otra solución?

Creo que la principal razón de no rechazar el diálogo es porque se sabe de antemano que los argumentos para seguir con la prohibición no son sostenibles desde ningún punto de vista.

Quien no quiera dialogar ahora simplemente es un irresponsable porque estará trasladando un grave problema al futuro, a otros que sí se atrevan a enfrentarlo y tomar las acciones que sean necesarias para resolverlo de una vez, aunque les cueste, en el corto plazo, la exclusión y posible hostilidad de aquellos que persisten en ignorar el problema y seguir como estamos.

La prohibición debe desaparecer; no sólo se debe despenalizar toda la cadena desde la producción hasta el consumo de drogas sino que se debe permitir que la actividad sea lícita. ¿Por qué?

Porque no hacerlo significa que la violencia seguirá tomando vidas de personas involucradas en la actividad que ahora es ilícita, así como personas inocentes.

Porque seguir como estamos no resuelve para nada el problema de los adictos sino más bien los criminaliza y las cárceles terminan ocupadas por personas inocentes que nunca dañaron a los demás.

Porque el sistema actual provoca que los narcotraficantes tengan demasiado poder y dinero con lo que corrompen a toda la sociedad, desde policías hasta jueces y en algunos casos hasta gobernantes. Pocos hablan de esto pero todo el mundo lo sabe.

Porque una característica de la naturaleza del ser humano es su libre albedrío, lo cual significa que debe también asumir las consecuencias de sus propios actos. Los argumentos para mantener la prohibición a las drogas ignoran este punto y se contradicen con no prohibir también otras actividades que dañan la salud y la vida del ser humano, como lo puede ser el alcohol, los cigarrillos, todos los alimentos que nos generan colesterol, salir al sol sin protegernos, hacer deportes y ejercicio extremos, andar en bicicleta, leer ciertos libros, ver algunas películas, etc…

Si comenzamos con las prohibiciones deberíamos entonces prohibir casi todo, es decir, censurar prácticamente todo, porque el ser humano siempre está en riesgo de dañar su salud por sí mismo. Obviamente esto es ridículo. El ser humano debe ser dejado en libertad para decidir por sí mismo que toma, fuma, come, lee, mira o respira, entre las mil cosas que podrían dañarle pero debe ser responsable de asumir las consecuencias de sus propios actos.

Y finalmente porque estos países de Centroamérica están peleando una guerra perdida. Se podrá ganar una batalla pero no la guerra, mientras el consumo sea tan fuerte y los incentivos provoquen que por cada narcotraficante abatido aparezcan otros dos.

¿Es Ud. de los que dialogarían o se encerraría en su posición de mantener la prohibición?

Artículo publicado en el diario guatemalteco Silo 21, el día jueves 19 de abril 2012.

125 años


POR JORGE JACOBS A.

Vivir una vida larga, provechosa y feliz es el sueño de la mayor parte de personas. No todos lo logran, pero de seguro la mayoría tratamos. En el caso de las empresas y los emprendedores que las impulsan el sueño no es muy diferente, aunque aquí las posibilidades de éxito son mucho menores. De ahí que encontrar una empresa que llega vivita, coleando y con muchas expectativas a sus primeros 125 años es un acontecimiento digno de celebrar. Este año se conmemoran los 125 años de fundación de la Cervecería Centroamericana.

Casi podría garantizar que cuando Mariano y Rafael Castillo Córdova se lanzaron a la aventura de crear esta empresa —que por cierto no fue su primer emprendimiento— no podrían haber imaginado en lo que —125 años y cinco generaciones de descendientes después— se llegaría a convertir.

Para quienes nunca se han lanzado a la aventura de crear una empresa —que son la mayoría— es muy difícil entender lo complicado que es el mundo de los emprendimientos. Como me decía alguien hace unos días, uno no puede llamarse a sí mismo emprendedor hasta que no ha pagado de su bolsillo una planilla. Pero pagar la planilla es solo una de las tantas actividades que uno debe cumplir meticulosa y regularmente para lograr sobrevivir en el mundo empresarial. Se debe además desarrollar un buen producto o servicio, mercadearlo y venderlo bien, atender a los clientes, conseguir financiamientos, velar por un sinnúmero de complicaciones administrativas y, por si no fuera suficiente, lidiar con todos los obstáculos que los gobernantes le ponen a uno a cada paso que da.

Sí, la vida de los emprendedores no es fácil. Las estadísticas lo comprueban. En Estados Unidos, donde tienen más datos, se dice que solo el 5% de las empresas logran sobrevivir los primeros cinco años. ¿Y el otro 95%? Cerraron. No pudieron resistir. No lograron vender sus productos. No lograron conseguir el financiamiento necesario para mantener la liquidez. Les pusieron multas por no cumplir con algún absurdo requisito burocrático. En fin, las razones son muchas, pero la constante es que la sobrevivencia es mucho más precaria para las empresas que para las personas.

Si llegar a los cinco años de vida es tan difícil, no le quiero contar lo que cuesta sobrevivir el paso a la segunda generación. Allí la estadística es todavía menor. De hecho, si una empresa logra realizar exitosamente esta transición, las posibilidades del largo plazo se incrementan.

Pero nada nunca está escrito. El éxito no está garantizado ni escrito en piedra, ni siquiera para las empresas más exitosas y grandes del mundo. Hasta los gigantes caen. Ejemplos abundan de empresas que llegaron a dominar una industria a nivel mundial a tal grado que se les acusaba de monopolistas, que en pocos años perdieron esa posición y se desvanecieron en el olvido. Ante tantas vicisitudes posibles es impresionante encontrar empresas que han logrado sobrevivir más de un siglo. En Guatemala tenemos una y solo ese hecho, indistintamente de los aciertos y desatinos que se hayan tenido en el camino, es suficiente para reconocerla. Ojalá que Guatemala pueda ser el semillero de muchas otras empresas que dentro de 125 años puedan seguir siendo el motor de nuestra economía.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día jueves 19 de abril 2012.

miércoles, 18 de abril de 2012

Las bodas de oro de un libro


Carroll Ríos de Rodríguez

Es un texto clásico del análisis económico de las decisiones públicas (Public Choice).

Cumple 50 años El Cálculo del Consenso, Los Fundamentos Lógicos de la Democracia Constitucional, por James M. Buchanan y Gordon Tullock. Es un texto clásico del análisis económico de las decisiones públicas (Public Choice). De hecho, hay quienes dicen que la teoría del Public Choice arranca oficialmente en 1962, con la publicación de este libro. El aniversario será conmemorado durante el X Seminario Interuniversitario Economía para la Política, el cual se inaugura hoy. Además, el Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas (Cadep) celebra el hecho de que ha organizado este seminario por diez años consecutivos, gracias al apoyo de las universidades nacionales.

En su influyente libro, Buchanan y Tullock intentan plasmar las ideas de James Madison y los padres fundadores de Estados Unidos en términos económicos. El subtítulo revela su objetivo: explicar la lógica de enmarcar la práctica democrática dentro de parámetros constitucionales. Las reglas son necesarias para guiar las interacciones políticas porque sólo así podemos predecir los actos de otros, y planificar a mediano y largo plazo. Un ejercicio democrático sin reglas sería inestable, arbitrario y hasta tiránico —desembocaría en la zozobra—. Parece elemental, pero solemos olvidar que las buenas reglas tenderán a producir buenos resultados. Las malas reglas rendirán malos resultados.

Entonces, ¿cuál es la mejor regla para tomar decisiones colectivas? ¿La regla del dictador, la mayoría simple, la unanimidad? Buchanan y Tullock afirman que, en un contexto constitucional, no hay una regla mágica que siempre sea la regla óptima. Los autores describen dos tipos de costos asociados a una decisión colectiva: los de toma de decisión y los externos. Se comportan en forma inversa. Los costos externos aumentan conforme baja el número de personas que deciden, siendo la decisión por una única persona la más costosa. Al no tener que consultar su postura, ella puede imponer altas cargas a los demás. Por otra parte, entre más personas deben ponerse de acuerdo antes de decidir, más altos serán los costos de toma de decisión. En cuestiones operativas, lo mejor será encontrar una regla de votación que minimice los dos costos; no se puede exigir unanimidad, ni dejar la decisión en manos de un dictador.

Nuestra apreciación de los costos cambia cuando encaramos asuntos constitucionales. Aquí preferimos ser consultados porque estas reglas nos afectan hondamente —preferimos reglas próximas a la unanimidad—. Años antes, el economista sueco Knut Wicksell escribió que el consenso es el único método que elimina los costos externos. Todas las decisiones en un mercado libre son unánimes, pues se llevan a cabo sólo las transacciones que son voluntarias y libres de externalidades, intuyó Wicksell.

Los guatemaltecos vemos nuestro sistema democrático como joven y frágil. Quizá si privilegiáramos el perfeccionamiento del marco constitucional, a partir de las intuiciones de Buchanan y Tullock, cosecharíamos resultados más esperanzadores.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 18 de abril 2012.

Perenne crisis del sector salud


Verónica Spross de Rivera

La situación de crisis en el sector salud no es nada nuevo. Durante varios períodos de gobierno sé de una situación repetitiva en cuanto a la falta de insumos médico-quirúrgicos, deficiencias en la provisión de medicamentos, problemas con las licitaciones y de medicinas y contratos abiertos, centros y puestos de salud cerrados, entre otras situaciones preocupantes. En varias ocasiones también se han visto paros del personal de salud, en ocasiones porque solicitan aumentos salariales o también para llamar la atención hacia los mencionados problemas.

El adecuado funcionamiento del sistema de salud es importante para lograr mejorar los indicadores sociales del país. Además, la salud y el crecimiento económico se encuentran entrelazados, porque los trabajadores que tienen un buen estado de salud tienen una mayor productividad y por lo tanto, una menor cantidad de horas perdidas de trabajo. Además, la salud contribuye a la generación de capital humano.

La situación actual del sector salud indica que el tema central que debe ser abordado por el sistema de salud es la salud materno-infantil. De manera especial debe ponerse atención al problema de la desnutrición crónica. El sistema de salud debe lograr atender a las personas durante su ciclo de vida, iniciando desde el proceso de gestación. El programa Ventana de los mil días es muy importante para mejorar las condiciones del desarrollo infantil temprano. Implica la atención de la madre embarazada y del niño recién nacido de manera muy especial. La educación de la madre es en ese caso un elemento central para poder cambiar las condiciones de higiene y nutrición en el hogar.

La atención adecuada del parto es otro punto que debe ser central en la organización del sistema de salud, pues aún un 35% de madres maternas se da por falta de reconocimiento oportuno de las señales de peligro. Las enfermedades infecciosas respiratorias y nutricionales son las principales causas de morbilidad en la niñez entre uno y cuatro años. Y, finalmente, preocupa que la mitad de los niños padezca desnutrición infantil en su primera infancia, lo que repercute negativamente en su desarrollo posterior y en su capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida.

Mejorar la salud y la calidad de vida de los guatemaltecos es muy importante. Organizar los servicios de salud de forma tal que atiendan prioritariamente a las madres embarazadas y niños es una manera de reorientar los recursos escasos. Para reducir la desnutrición es clave un programa integrado y coordinado multisectorial, con participación no sólo del Ministerio de Salud, sino Sesan y Ministerio de Desarrollo Social, entre otros, e incluso debe participar el sector de competitividad, pues se requiere un componente de elevar la productividad de las comunidades y facilitar la adquisición de ingresos propios a través de la producción por parte de las familias. Hay mucho por hacer en cuanto a descentralizar los servicios, pero debe innovarse.

La innovación en el sector salud debe darse en varios ámbitos como indica Christensen en su libro La Receta del Innovador. Por un lado, debe introducirse tecnología en los diagnósticos, procesos estandarizados que permitan mejores procedimientos médicos y diversidad de modelos en la prestación de los servicios, promoviendo un mercado más competitivo, con el surgimiento de servicios prepagados y seguros básicos, entre otros. Además, en el sector público se requiere un modelo de gestión distinto, con base en focalización de recursos, prevención, descentralización, transparencia y participación comunitaria.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 18 de abril 2012.

martes, 17 de abril de 2012

¡Uhmmmmm, la OEA!


POR PEDRO TRUJILLO

La VI Cumbre de la OEA descubrió la fragilidad del sistema interamericano. Los participantes no han sido capaces de consensuar una declaración conjunta. No es que las anteriores sirvieran para mucho, pero al menos se guardaban las formas firmando compromisos que nadie asumía, pero que ahí quedaban. En esta ocasión ni siquiera eso, y es que lo que no sirve no vale, aunque tampoco haya nada mejor para echar mano cuando se hace necesario. Los temas que hicieron desaparecer la pluma de la firma fueron la no participación de Cuba en estas reuniones y el reclamo de las islas Malvinas.


Este último es legítimo, aunque me parece que imposible, sobre todo por aquello que se esgrime cuando interesa, como es la “libre determinación de los pueblos”. La guerra de 1982 desnudó la ineficacia del sistema interamericano de defensa (TIAR) y no deberían extrañar a estas alturas las posturas que se adoptan, aunque los sureños están en su derecho de reclamar. El de Cuba, sin embargo, es mucho más patético, cínico o hipócrita, según se mire.

La adopción de la Carta Democrática Interamericana dejó claro que la democracia era la base necesaria para que los países americanos pudieran sentarse en ese club privilegiado de gobiernos. Cuba no lo es y consecuentemente no puede tener un espacio porque la contumacia de los Castro —y la criminalidad de sus acciones— hace que el gobierno de la isla carezca del apelativo democrático, algo que le puede ir sucediendo a otros, como Venezuela, razón por la que años atrás se cuestionaran el calificativo de “representativa” que le agregaron a la democracia en aquel pacto. Por ello, o se reconoce la Carta o se prescinde de ella y entonces podría estar presente Cuba o cualquier otra dictadura, pero mientras la Carta esté vigente simplemente la coherencia obliga a la exclusión.

Don Rafael Correa —igual que el imita monos de Ortega (o su esposa, que es la que manda)— decidió no participar. No es extraño. Se le cuestiona por despotismo en Ecuador y reúne cualidades suficientes —y mejores— para ser el sustituto de un Chávez que ya no está en condiciones de abanderar casi nada. La actitud del ecuatoriano se refleja en el desparpajo y en la autoridad con que impuso sus condiciones en la pasada cumbre de la ALBA, donde propuso alguna de las medidas de hecho que hoy cumple.

Es el perfecto aprendiz de su amo y, como tal, mucho más peligroso que el loco chavista, quien ni siquiera don Evo toma ya en cuenta. Es muy posible que en los próximos años se visualice toda una estrategia por querer asumir el protagonismo del venezolano, y aunque le falta la chispa de aquel, le sobra la mala leche y retorcimiento en los que incluso el golpista no es maestro.

Este puede ser, en teoría, el canto del cisne de la OEA. En la práctica seguirá existiendo porque no hay otro foro que aglutine a todos los países del continente, empeñados en ser iguales aunque la geografía es la única ciencia que comparte tal criterio. Esta cumbre es un punto de inflexión que indica el comienzo de otra era de la OEA, la de su congelamiento o polarización, nada nuevo por otra parte que no haya pasado en épocas anteriores.

El tema cubano y su frivolidad a la hora de abordarlo; el papel de Correa y la enfermedad de Chávez dirán si llegan impolutos al 2015 o hace ¡bum! antes, aunque no lo creo.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 17 de abril 2012.

Adiós competitividad


POR JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

El ministro de Finanzas debe ser interpelado; pero no por las razones que argumenta el partido Líder. La razón relevante es su responsabilidad directa en la paralización y destrucción de la competitividad de nuestro comercio exterior como consecuencia de su nueva ley de aduanas. En la irresponsable carrera de aprobar la “Actualización Tributaria” no se midieron las consecuencias de imponer una ley improvisada e inoperante. En medio de todo lo malo, algo bueno tenía el funcionamiento de los puertos en Guatemala.

Se había avanzado muchísimo en hacer competitivo al país por medio de la simplificación de los procesos de aduana. Bajar los costos de logística y hacer más eficiente el comercio exterior, en ambas vías, es fundamental para mejorar la competitividad y las esperanzas de desarrollo de los guatemaltecos. En otras palabras, la cosa estaba funcionando razonablemente bien hasta que la nueva ley vino a destruir todo lo avanzado. ¿Contrabando? Claro que existía el contrabando. Sin embargo, ¿alguien es tan ingenuo de creer que con otra ley se acabará el contrabando?

Entra la nueva ley de aduanas justificada con el más infantil de los argumentos: “Somos el único país de la región que no tiene una”. Y, como era de esperarse, los burócratas hicieron algo a lo que ya nos tienen acostumbrados, cut & paste. La nueva ley viene con todo tipo de “controles” y nuevos requisitos que nadie, ni siquiera la SAT, entendía cuando entró en vigencia. Sin un reglamento que “aclarara” las dudas, el relajo fue total. Estos errores provocaron la paralización de las aduanas y lentitud en las importaciones y exportaciones. Al darse cuenta de lo que hicieron, el Gobierno entró a solucionar la hemorragia con una curita: se inventó la exoneración temporal de las nuevas y onerosas multas. Sin embargo, el problema persiste. Los nuevos requerimientos continúan haciendo el comercio exterior lento, ineficiente y caro. ¿Y el contrabando? Bien, gracias. Como siempre, solo los que cumplen con la ley sufren sus consecuencias.

El asunto es grave a pesar de la poca cobertura de los medios de comunicación. Las pérdidas por esta irresponsabilidad se estiman en miles de millones de quetzales. Ni los diputados ni el ministro de Finanzas parecen preocupados. Las “mesas de trabajo”, creadas con la participación de los afectados, para analizar los problemas no podrán hacer mucho porque la ley tiene que ser derogada. Eso pasa por aprobar “de urgencia nacional” una ley improvisada ¡que ni ellos mismos conocían! La responsabilidad política y económica del ministro de Finanzas es total e inexcusable. Es por ello que debe ser interpelado y destituido.

Si usted fuera un humilde tramitador que comete un error al llenar un formulario de aduana, la nueva ley le impone multas de hasta US$1 mil. Pero si usted es el ministro de Finanzas que promueve la aprobación, a la carrera, de una nueva ley de aduanas que termina costándole al país millones de dólares diarios en pérdidas, ¿cuál debe ser la pena? ¿Salir en caballo blanco por destruir la competitividad del país?

Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 17 de abril 2012.

Legalizar las drogas


Estuardo Zapeta

En toda esta discusión acerca de la “despenalización” de las drogas penalizadas, vienen a mi memora las palabras de EthanNadelmann...

En toda esta discusión acerca de la “despenalización” de las drogas penalizadas, vienen a mi memora las palabras de EthanNadelmann, en Foreign Policy: “La legalización [de las drogas] es el mejor enfoque”. Y cito a Nadelmann, quien estuvo en la Universidad Francisco Marroquín recientemente, porque creo que él presenta los argumentos académicos de mayor peso en este tema que ahora pasa a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Escribió Nadelmann en 2009: “Poca gente duda ya de que la guerra contra las drogas está perdida, pero se necesita valor e imaginación para superar la ignorancia, el miedo y los intereses que la sostienen”.

“La ilegalización ha vuelto a fracasar. En lugar de considerar la demanda de drogas prohibidas como un mercado y tratar a los adictos como pacientes, los líderes políticos no han hecho más que engordar las ganancias de los traficantes y fomentar narcoestados que harían temblar a Al Capone”.

“La prohibición a escala global es, sin duda, un gran y costoso desastre. La ONU sitúa el valor del mercado mundial de drogas ilegales en 400.000 millones de dólares (unos 290.000 millones de euros) o el 6% del comercio global. Los extraordinarios beneficios que atraen a quienes están dispuestos a asumir riesgos enriquecen a los delincuentes, a los terroristas, a las insurgencias violentas y a los gobiernos y policías corruptos”.

“Al sacar a la luz el mercado de la droga, la legalización cambiaría de forma radical y para mejor todo ese panorama. Y lo que es aún más importante: reduciría la adicción a lo que es, una cuestión de salud... Pero también sería buena para todos aquellos que luchan contra las drogas, porque reduciría el riesgo de sobredosis y de contagios asociados a los productos sin control, porque eliminaría la necesidad de obtener las sustancias en peligrosos mercados criminales y porque permitiría que la drogadicción se tratara como un problema médico en vez de como una cuestión criminal...”

“Algunos dicen que la legalización es inmoral, pero eso es una tontería, a menos que uno crea que se puede discriminar a las personas por lo que introducen en sus cuerpos, cuando no perjudican a nadie más. Otros dicen que eliminaría el más mínimo obstáculo para la generalización del abuso de drogas. Éstos olvidan que ya hay todo tipo de sustancias psicoactivas y que quienes no tienen dinero para comprar drogas esnifan pegamento, gasolina y otros productos industriales, que pueden ser más perjudiciales que cualquier estupefaciente...”

“La guerra global contra las drogas se mantiene, en parte, debido a que muchas personas no distinguen entre los efectos dañinos del abuso de los estupefacientes y los de su prohibición. La legalización sitúa esta diferencia en primera línea del debate. El problema del opio en Afganistán es, sobre todo, un problema de prohibicionismo, no de drogas. Y lo mismo vale para la narcoviolencia y la corrupción que sufren América Latina y el Caribe desde hace al menos tres décadas y que amenazan el continente africano. Los gobiernos pueden arrestar y matar a un narco detrás de otro, pero la solución definitiva debe ser estructural”.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 17 de abril 2012.

lunes, 16 de abril de 2012

Artículos fraccionados


Marta Yolanda Díaz Duran

“El miedo a ser plenamente responsables lleva a muchos a falsear la realidad: optan por no pensar”.

Ya que el título del presente artículo tiene varios significados o puede ser interpretado de muchas maneras, voy a proceder a contextualizarlo en varias fracciones:

Primero, voy a referirme al descaro de los actuales gobernantes de recurrir a los medios que usaron los corruptos anteriores cuando estaban en el ejercicio del poder. En estos apenas tres meses en los cuales Otto Pérez Molina y su gente fueron ungidos como gobernantes, han continuado con la práctica común de comprar cualquier artículo (medicinas, fertilizantes, armas…) sin licitar, ya sea bajo la excusa de los llamados “estados de excepción” o fraccionando las compras. En otras palabras, continúan asignando a dedo a aquellos que se enriquecen gracias al Estado Benefactor/Mercantilista que rige en Guatemala. Ellos incluidos.

Segundo, lo anterior confirma el porqué voté nulo para Presidente en ambas vueltas electorales de 2011. En septiembre del año pasado, en dos artículos (¿o un artículo fraccionado?), publiqué lo siguiente: “La mía es una decisión propia… El resultado de un proceso lógico cuyo objetivo es ser coherente conmigo y mis valores. Ser íntegra. Nunca votaría en contra de mis principios… la peor traición… Creo en un gobierno de leyes. No soy súbdita de ningún rey. No voy a legitimizar un sistema presidencialista… No entiendo cómo todavía hay tantos que creen que estrenando Presidente cambian las cosas para bien en el largo plazo… Es irresponsable votar sin meditar las consecuencias de nuestro voto. Sin darnos cuenta que legitimamos un sistema presidencialista que es la raíz del problema”.

Tercero, nunca vamos a progresar fraccionando por períodos presidenciales a los saqueadores que llegan al ejercicio del poder. Solo lo haremos cuando cambiemos el sistema político/económico vigente. En el tercer capítulo del libro “Filosofía, ¿quién la necesita?”, llamado “Lo metafísico versus lo hecho por el hombre”, la muy comentada y poco leída por sus críticos, Ayn Rand, explica adónde nos ha llevado la confusión intelectual contemporánea: “La mayoría de las personas consumen sus vidas en una rebelión sin sentido contra las cosas que no pueden cambiar, en la resignación pasiva ante aquellas que pueden modificar y – sin tratar jamás de aprender la diferencia – en la culpa crónica y la duda sobre su propia capacidad en ambos casos”.

El miedo a ser plenamente responsables de su existencia lleva a muchos a falsear la realidad: optan por no pensar. Lo que es peor, invitan a otros a no usar su razón para aliviar sus conciencias atormentadas. Como bien dice Rand en la obra citada: “Nada puede obligar a un hombre a pensar”. Tampoco NADA evitará que coseche las consecuencias de esa decisión. Yo, contrario al superficial y cómodo llamado a la irracionalidad, los invito a reflexionar sobre aquello que debemos y podemos cambiar para que vivamos mejor y dejemos de fraccionar nuestras propias vidas y las vidas de los demás.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día lunes 16 de abril 2012.

viernes, 13 de abril de 2012

Viernes 13


Luis Figueroa

Los Templarios fueron condenados a la hoguera en una matanza espeluznante.

Un viernes 13 de octubre de 1307, por orden de Felipe IV en connivencia con el papa Clemente V, los Caballeros Templarios fueron arrestados para luego ser asesinados, o condenados a la hoguera en una matanza espeluznante. Desde entonces es que el viernes 13 es un día de mala suerte.

¿En qué supersticiones crees tú? Cuando yo era niño las más populares entre los de mi edad eran la de que si te tocaba un número de boleto de camioneta, que sumara 21, eso era de buena suerte. También se creía que, si levantabas la mano cuando pasabas bajo el puente del ferrocarril, sobre la Sexta, o Séptima avenidas a la altura del Centro Cívico –en el momento en el que pasaba el tren– entonces tendrías buena fortuna.

Claro que pasar debajo de una escalera no traería nada bueno; y el que se te atravesara un gato negro, en el camino, no era buen augurio. Tampoco era favorable que rompieras un espejo, o que derramaras la sal. ¿Has visto ajos forrados de papel celofán rojo, colgados sobre una puerta? Eso es para que te vaya bien en tus negocios. Y en casa tenemos una herradura colgada porque cae en gracia.

Hay supersticiones más complejas y disparatadas; pero luego de ver cómo fue malinterpretado, mal leído e incomprendido el artículo “Es una locura”, de mi amigo Jorge Jacobs, hoy no tengo ganas de meterme con el fanatismo y la irracionalidad incapaces de apreciar la ironía y el sentido del humor.

Es una superstición, también, la “utopía” de que la guerra perdida contra las drogas –en manos de los políticos venales e ineptos que criticamos constantemente por su mal desempeño en otros campos de la cosa pública– va a acabar con la violencia, los abusos, las injusticias y otros males relacionados con la criminalización del uso y comercio de estupefacientes.

Es una superstición suponer que, si no se aplican las leyes generales contra el robo (cualquier robo), el robo de teléfonos móviles va a ser disminuido si es emitida una ley específica contra esa actividad criminal. Es una superstición suponer que monopolizar y centralizar las adopciones, en manos de aquellos políticos que tú ya sabes, va a evitar la corrupción y las anomalías que eran cometidas cuando esos mismos políticos estaban involucrados, pero sin monopolio y de forma descentralizada. luisfi61.com

Articulo publicado en el diario guatemalteco El Periódico, el día viernes 13 de abril 2012.

La señora ofuscada y los predicadores ambulantes


Karen Cancinos

Vaya pretensión: ella quiere que la muni castigue a los que “tienden a violentar su estado de ánimo”.

Mi marido me alcanzó una columna diciéndome “lee esta increíble cosa”. Estaba firmada por Francisca Gómez Grijalva. El título del texto era muy sugestivo, “Religión y enajenación”, así que me puse a pasarle los ojos encima.

Al principio no veía dónde radicaba lo “increíble” de la pieza. Casi todo el artículo desbarraba sobre un montón de lugares comunes respecto a las religiones monoteístas: que si sus textos sagrados sancionan la violencia contra las mujeres, que si son machistas por definición, que si sus jerarcas son una bola de misóginos, que si la Biblia cristiana es una colección de agravios contra la mitad femenina del género humano... en fin, la miscelánea habitual.

Pero a medida que iba adentrándome en el texto, el estupor me pudo. Gómez, a quien al parecer le molestan mucho los predicadores ambulantes que se suben a los buses del transporte público para compartir sus testimonios de conversión, en el último párrafo de su columna afirma algo pasmoso. Cito: “…espero que las autoridades municipales asuman la responsabilidad de regular para que en el servicio público de transporte urbano se sancionen las prédicas religiosas porque tienden a violentar nuestro estado de ánimo” (los subrayados son míos).

Hay que ser arrogante. ¿Solo eso le apetece a Su Majestad, tan solo eso exige Su Señoría? ¿Que se castigue, prohíba, suprima o multe todo lo que “tienda a violentar” su “estado de ánimo”? ¿Quién se cree esa doñita, la reina Isabel de Inglaterra (no la actual, sino la hija absolutista de Enrique Tudor del siglo XVI)? Requiere un ensoberbecimiento colosal sostener que el gobierno, central o municipal, existe para dedicarse a eliminar todo lo que nos disgusta o para acallar las ideas que no compartimos.

Este no es un asunto de religión sino de derechos inalienables. ¿Un recién converso entusiasta lesiona algún derecho de alguien con su inspirado parloteo? Decididamente no. Puede resultar engorroso o fastidioso, pero jamás delincuente. Si a uno le irrita que le endilguen relatos de conversión y sermones no solicitados, tiene la opción de dejar de utilizar el transporte público o, si eso no es viable, puede comprar y usar un par de audífonos.

Por otro lado, y en la misma línea de reflexión, ¿la municipalidad capitalina lesionaría el derecho de alguien al prohibir o multar prédicas en los buses públicos urbanos? Decididamente sí, y uno fundamental: el derecho a la libertad de expresión del pensamiento.

Con la infortunada pretensión de que se censure a los predicadores autobuseros que tanto le incomodan, Gómez pierde de vista que esos hombres no hacen nada más, pero tampoco nada menos, que lo que ella misma hace al escribir columnas. Tanto ellos como ella, usted y yo, expresamos nuestras particulares opiniones y visiones del mundo y del lugar que ocupamos en él, y hablamos y escribimos de nuestras inquietudes de trascendencia y anhelos vitales. Por fortuna el mismo derecho nos asiste a todos. Aunque no tenemos por qué compartir ni aplaudir la totalidad de las ideas ajenas, religiosas o de otra índole, en aras de la más elemental tolerancia sí debemos negarnos a juzgar a los demás tomándonos nosotros mismos como modelo.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día viernes 13 de abril 2012.

“RoxSandraArañetti”


Estuardo Zapeta

En comunicación, entiendan, “la percepción es la Verdad ”. Punto.

No es ataque, porque sé que la piel de las y los políticos es muy “frágil” (nunca se preparan para esto, y una vez en el poder creen que todos deben ser “alfombras”). Es una reflexión acerca del ejercicio del poder. (Sé que los chismosos llegarán diciendo, en su pobre maniqueísmo que si no se está con uno, entonces se está “en contra”. Falso. El análisis frío no acepta maniqueísmos. Tanto como tampoco acepta lisonjeros y aduladores, ni bufones).

En comunicación, entiendan, “la percepción es la Verdad”. Punto.

Y el objetivo es afectar la “percepción”, que es el camino lógico hacia la “verdad”, o las verdades, cualesquiera que esas sean. Sí: la percepción es la fuerza más grande en la gobernabilidad también. Y me ha sorprendido que tanto “experto” en “comunicación” del gobierno actual no mire —o no quiera ver— qué y cuáles percepciones se están formando.

Que este gobierno es un “monstruo de dos cabezas”, dicen algunos; que el poder pasó de la Presidencia a la Vicepresidencia, dicen otros; que se están levantando frentes muy “a lo Colom”, dicen otros más.

Como sea, mi análisis es precisamente de esas “visiones perceptivas.”

Creo que se acarrea todavía en el imaginario social el fenómeno “Sandra, arañita,” o como quiera llamarlo. El impacto fue tal que abona en la era Pérez Molina a la misma vicepresidente Roxana Baldetti.

Por eso, precisamente por ese “arrastre” ¡cuidado! Las acciones pueden ser de tal magnitud, y para los guatemaltecos las “palabras” son tan poderosas, que modo, medio, forma y fondo se convierten en los mensajes mismos.

Principio en comunicación “el medio es el mensaje”. En Guatemala el “modo es el mensaje”.

“Es que ese ´modito´,” dicen en lo pueblos. El “modito” cuenta. Y en Guatemala multiplique el “modito” al nivel de “seis por diez a la sexta”.

Nada más expresivo que los apodos. (“A mí no me importan los apodos; me pelan los apodos; los apodos son para los “choleros, mucos, shumos, nacos, rechas”, que sólo un patán los pone; etc, etc.,). Diga lo que digan, los apodos son las expresiones más resumidas de una crítica que por no hacerse de manera institucional, o en los mass media, parecen “no válidos”. Pero la fuerza que adquieren es innegable.

De ahí que la expresión “RoxSandra” deberá hacer reflexionar, no sólo a la Vicepresidencia, sino también al Gobierno mismo.

Preguntas obligadas ¿reflejo de qué es? ¿es advertencia? ¿es preventivo? ¿es crítica solapada en la “recordación florida” chapina”?

Hasta el gran Miguel Ángel Asturias los usaba como recurso literario... y de crítica social.

Por eso, yo llamo a la gente de gobierno a un “aggiornamento”. Es tiempo. Nunca es muy temprano. Nunca.

Que se ofenden si uno escribe así. Sí, se ofenden, y dicen que están siendo atacados. En eso se parecen mucho al gobierno del “Conejo”. Que es la oposición influenciando. Nada que ver. La oposición no existe. Además, en política la única oposición posible es la que un gobierno se permite a sí mismo.

Reflexionen. De veras. Que los “apodos” sean el inicio de esa introspección. Ah, y resistan a los aduladores. Esos son destrucción pura.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día vienres 13 de abril 2012.

jueves, 12 de abril de 2012

Electricidad carísima


Ramón Parellada

Uno de los aspectos que nos hacen menos competitivos en Guatemala es el precio que paga la industria por la energía eléctrica. La dependencia del petróleo en un país donde sobra capacidad hidráulica para poder producir y exportar energía eléctrica a nuestros vecinos nos hace menos atractivos para las inversiones.

Por ello, muchas empresas dejan de crecer en Guatemala y buscan irse a otros países. Además, otras empresas que analizan venir a Guatemala suman entre sus aspectos negativos lo que tienen que pagar por la energía eléctrica.

Un amigo que visitó una feria en Estados Unidos, de productos y maquinaria relacionada con su empresa, me comentó que en la misma había personas representando a distintas regiones de Estados Unidos para atraer inversiones. Por curiosidad preguntó al representante de West Virginia el precio de la energía eléctrica industrial medido por kilowatt-hora (kWh) y, para su sorpresa, era de $0.0475. Hizo lo mismo con el representante de Alabama, quien le respondió que dependiendo de la industria el precio podía andar entre $0.03 y $0.05 por kWh. Preguntó al representante de Texas y para la industria estaba entre $0.05 y $0.08 por kWh.

Nuestros vecinos mexicanos tienen una tarifa industrial de $0.09 por kWh. Otro de los competidores importantes en la región son los colombianos, cuya tarifa es de aproximadamente $0.065 por kwh.

Mientras digería esta información pensaba lo que pagó en su empresa el mes de febrero, $0.21 por kWh. Esto es 4.4 veces más que lo que hubiera pagado en West Virginia, 5.25 veces más que en Alabama (usando el promedio, 3.2 veces más que el promedio industrial en Texas, 2.3 veces más que nuestros vecinos mexicanos y 3.2 veces más que los colombianos. Claro está que estos son datos de lo que paga una industria, en promedio, y pueden variar dependiendo si el consumo es constante o no y si la industria es grande o pequeña. El asunto es que, sea como sea, el precio de energía eléctrica en Guatemala es carísimo y esto nos hace menos competitivos.

Debo aclarar que lo que paga una empresa en Guatemala se ve afectado por una serie de costos que incluyen también tasas municipales y otros impuestos como el IVA, además de todas las distorsiones que la complicadísima ley de electricidad genera y que la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) ha tratado de interpretar y seguir de acuerdo a un reglamento aún más engorroso y complicado.

Desde que se hizo la ley la he criticado porque en Guatemala los precios están determinados por los costos y no como ocurre en cualquier mercado donde los precios dependen de la oferta y la demanda. Pero esto es harina de otro costal. Con la ley actual se han hecho licitaciones para que inversionistas entren a generar. Pero estas licitaciones, como lo fue la última de la CNEE, la PEG1-2010, nos condena a seguir pagando precios demasiado altos ya que si bien de los 800 megavatios (mw) se adjudicaron 210 debido a una oferta virtual que dejó fuera a los que ofrecieron por encima de un precio que aproximadamente resulta en $0.11 por kwh. Pero a este precio hay que sumarle transporte y distribución más los impuestos y tarifas municipales lo cual implica que pagaríamos por encima de $0.16 por kwh.

Espero no haber interpretado mal esta información. Guatemala estará condenada a seguir pagando más que nuestros países vecinos que también son competidores nuestros. No podremos ser competitivos con precios de energía eléctrica tan elevados, sobretodo teniendo el potencial enorme de tanto recurso hídrico cuya energía en el largo plazo es de las que deberían ser las más baratas hoy en día.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día jueves 12 de abril 2012.

Es una locura (II)


POR JORGE JACOBS A.

Mi “controvertido” artículo anterior tenía como propósito llamar a las personas a reflexionar seriamente sobre lo que creen y por qué creen lo creen. A juzgar por todo el revuelo que levantó, cumplió muy bien su propósito, aunque tengo serias dudas de que quienes reaccionaron virulentamente, casi condenándome al fuego eterno, hayan en realidad reflexionado sobre sus creencias. ¡Lástima! Perdieron una buena oportunidad. De entrada, lo que mi artículo develó es la poca profundidad y amplio desconocimiento que tienen muchos, que se consideran a sí mismos cristianos, de sus propias creencias y textos fundamentales.

Si tan solo hubiesen leído en alguna ocasión algo tan básico del cristianismo como las cartas de Pablo se habrían percatado de que lo único que hice fue parafrasear al apóstol de Tarso, quien en su primera epístola a los Corintios indicó: “La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios... Puesto que el mundo, mediante su sabiduría, no reconoció a Dios a través de las obras que manifiestan su sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura. En cambio, para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder y sabiduría de Dios…” (1a. Corintios 1:18 al 24, versión RV95).

A eso debo añadir —con preocupación más amplia— la poca “comprensión de lectura” de muchos que la leyeron. En ninguna parte digo, ni explícita ni implícitamente, que no creo en ese mensaje. Tampoco lo admito explícitamente, pero eso fue hecho adrede para no influenciar a nadie y permitir que cada quien decida si cree o no en el mensaje del evangelio.

El texto es sencillo. Lo traduzco aquí para quienes leyendo no entendieron. El mensaje del cristianismo implica muchas cosas que no se pueden entender, comprender ni aceptar “racionalmente”. Por eso mismo es que es por “fe”. De ahí que si uno va a creer estas cosas, debe ser consciente de que lo hace a pesar de que la razón indicaría lo contrario.

Creo haber resumido en pocos párrafos el mensaje del cristianismo, centrado en la vida, muerte y resurrección de Jesús, recalcando la resurrección, ya que, como lo dijo Pablo también en esa epístola: “Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana…” (1a. Corintios 15:17, v. RV95). La resurrección de Jesús es uno de los conceptos más inaceptables para la razón. Al mismo tiempo es el concepto clave que separa al cristianismo de las demás creencias.

Por momentos, al ver algunas airadas reacciones, creí que el mensaje no era entendible. Sin embargo, los mensajes de apoyo de algunos amigos, entre ellos un pastor evangélico y un par de amigos católicos, todos ellos fervientes defensores de sus creencias, me dan la pauta de que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Si les queda todavía la duda, entiendo todas las implicaciones de la “irracionalidad” del cristianismo, y aún así decido creer.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día jueves 12 de abril, 2012.