martes, 31 de agosto de 2010

Autoridad y autoritarismo


Confundimos, temo que interesadamente, la autoridad con el autoritarismo y, asociadamente, la democracia con el libertinaje. Para contar con una “buena” democracia se argumenta la necesidad del consenso y del diálogo, algo que no objeto y además suscribo como necesario.

PEDRO TRUJILLO

Sin embargo, no se puntualiza con el mismo énfasis que cuando el diálogo no tiene sentido o sustento, hay sentencias jurídicas que lo encauzan o la norma (la ley) determina que las cosas son de forma distinta, el diálogo debe dejar paso a la acción, al ejercicio de la autoridad.

Casos recientes como el de los ocupas-encapuchados universitarios o el de invasores de fincas u otros que nos cortan de vez en cuando las carreteras, son ejemplos a no seguir. Se puede —se debe— ejercer el derecho individual hasta que se limita o coarta el de los demás. En ese preciso momento se deja de tener razón y el diálogo debe rechazarse como elemento de distensión, porque realmente se está empleando como medio de dilatación o de presión. La democracia es el sistema de gestión política que requiere mayor grado de autoridad, que no de autoritarismo.
Argumentaba un alto cargo comunista español que no hay democracia sin autoridad.
Autoridad que, por cierto, proviene de las leyes y no de personas, como sería el autoritarismo. Autoridad para aplicar las normas con contundencia, decisión y sin fisuras. Autoridad que precisamente encumbra la democracia al lugar de honor que ocupa frente a otros sistemas donde el capricho y la arbitrariedad del gobernante o el libertinaje de grupos de interés terminan por imponerse y hacer sucumbir el imperio de la ley.

Padecemos, lamentablemente, esa situación en el país. Grupos de descontrolados y delincuentes organizados (o terroristas) imponen sus formas violentas, sus argumentos fuera de contexto y sus bajos intereses frente a la incapacidad del Gobierno de aplicar precisamente la ley de forma contundente. Envidiamos el famoso eslogan de “tolerancia cero” que tanto éxito tuvo en New York, pero somos incapaces de exigir la aplicación de medidas para que los buses lleven todas las luces, no obstaculicen el tráfico o no se parqueen donde les ronque la gana. Tampoco evitamos que se invadan fincas o que se retornen estas a sus propietarios antes de que pase menos de un año ocupadas por grupos de inconformes. No digamos del cierre de carreteras por otros manipulados que con pancartas que apenas saben leer, por un almuercito o pocos quetzales, impiden la libre locomoción.

No se ha entendido la democracia. Se ha contrapuesto a la autoridad y pareciera que hablar de la primera supone desechar la segunda, cuando justamente es el perfecto complemento frente al libertinaje de los de siempre y el autoritarismo de grupos violentos que, con cara tapada y haciendo gala de la más perfecta cobardía, hacen lo que quieren. La culpa la tienen políticos y funcionarios, lamentablemente apoyados por instituciones que debieran velar por los derechos de todos. Creen poder esgrimir el discurso de la razón y del predominio del diálogo por sobre principios básicos muchos más altos en la escala de valores, como es la autoridad y los derechos del ser humano. Convierten la democracia en una pantomima interesada de aquellos que con postulados ideológicos trasnochados pretenden utilizarla en beneficio propio y seguir haciendo lo que aprendieron y practicaron de por vida: el autoritarismo más deleznable que, por supuesto, condenan y no permiten en otros. Todo un planteamiento que conviene aclarar contundentemente a los funcionarios tibios y a los farsantes bochincheros.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa LIbre", el día martes 31 de agosoto 2010.

Libertad amenazada


La próxima vez que usted califique a un funcionario público de “pusilánime”, “falto de virtudes” o “hipócrita” tenga cuidado. A pesar de que el artículo 35 de nuestra Constitución garantiza que lo anterior no constituye delito, ello no será obstáculo para que el funcionario lo quiera meter a la cárcel.

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

Peor aún, las entidades encargadas de proteger sus derechos constitucionales se harán los locos… El caso entre el vicepresidente Espada y la periodista Díaz-Durán pondrá a prueba el derecho a la libre expresión del pensamiento de todos los ciudadanos.

El problema no es que el vicepresidente acuse penalmente a la periodista. El desprecio a la Constitución y las leyes se ha convertido en una prerrogativa de los funcionarios públicos. El problema es que el Ministerio Público (MP ) le dé trámite a la demanda en vez de desestimarla por notoriamente inconstitucional. No deja de ser frustrante que, cuando se trata de querellas en contra de la primera dama, estas son diligentemente desestimadas por el MP. Pero si se trata de acusar a ciudadanos honrados, estos son perseguidos injusta y servilmente con toda la fuerza del Estado. Este último es el caso de la periodista Díaz-Durán.

Pintado también está el procurador de los Derechos Humanos. Por andar defendiendo vigorosamente los derechos de los criminales convictos, no anda viendo cómo se pretende censurar el derecho a la libre expresión por parte del Gobierno. Pareciera que unos derechos humanos son más importantes (y políticamente rentables) que otros derechos humanos. Ni hablar de la Corte de Constitucionalidad (CC) a donde la periodista Díaz-Durán acudió para buscar la protección de su derecho constitucional (¿qué más puede hacer un ciudadano?). En vez de protección encontró a una corte “pusilánime y falta de virtudes”. Al echarse la güisachada de denegarle el amparo, la CC pretende quedar políticamente bien, pero mal con las garantías constitucionales.

La Constitución garantiza nuestro derecho a la libertad de expresión. Esta frívola acusación del vicepresidente en contra de Díaz-Durán es una amenaza para todos, porque todos (no solo los periodistas) gozamos de ese derecho. Lo cual hace tanto más vergonzoso que las entidades de prensa o los medios de comunicación no hayan salido en defensa de nuestra libertad de expresión. Más bien pareciera que ingenuamente creen que es un asunto “puntual”. Se equivocan gravemente. Vamos mal. Como dice el refrán, “no llores como cobarde aquello que no supiste defender con valor”. Si las instituciones competentes no se atreven a poner al vicepresidente en el lugar legal que le corresponde, después no se quejen del lugar en el que el Gobierno nos va a poner a todos los ciudadanos.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 31 de agosto 2010.

¿Desarrollo Rural? ¿Ley “Maya”?


Cuidado: ni bochinche, ni “ley maya”, ni extorsiones “oenegistas,” ni falsas interpretaciones del “convenio 169”.

Estuardo Zapeta

Me han sorprendido los chantajes que las ONG agraristas e indigenistas han hecho a la discusión de la Iniciativa 4084 (“Ley del Sistema Nacional del Desarrollo Rural Integral”). Y me sorprende porque, siendo una Ley de la mismísima “Doña UNE” (como ese partido lo ha explicado en sendos “campos pagados”), sean ahora los aliados de ese partido político los que empiecen con berrinches y se “retiren”, dicen ellos, de la Mesa de Diálogo.

Los argumentos han sido los más infantiles, y más creo que se les está terminando a esas ONG el dinero que les da la Unión Europea, que se han visto en la “necesidad” de “salir a las calles” a justificar los Euros de este año que llega ya a su recta final.

Curioso: todas las ONG que salen a hacer desmadres a las calles reciben, oh sorpresa, Euros de la Unión Europea. Y lo digo porque cotejando la lista de participantes en la Mesa de Desarrollo Rural con la Guía de la Unión Europea 2010, puedo ver los mismos contactos, nombres, direcciones, y hasta montos de millonadas que reciben estas ONG que hoy presuntamente pelean por el desarrollo rural “integral”.

“Llevamos tres gobiernos en la discusión de esta ley,” dicen con falsedad los pseudo “líderes”, sabiendo ellos que la Iniciativa 4084 entró al Legislativo en agosto del 2009. “Que la metodología no nos gusta”, exponen los susodichos, pero cuando fue la instalación de las Mesas de Diálogo (en el Princess) aceptaron la metodología y no se opusieron. “Que debe aprobarse de urgencia nacional”, gritan estas almas de la “reforma agraria”, mientras dan un ultimátum a la Instancia de “Jefes de Bloques” y hacen bochinche, y cuál comunitarios de Chichicastenango, amenazan con aplicarle la presunta “Ley Maya” a cada diputado.

Pero la paradoja de todo esto, la hipocresía más grande, es que esas “ong´s” de dudosa reputación piden públicamente la “urgencia” de la Ley de DRI, y defienden el diálogo como método, pero cuando ven que el diálogo avanza, entonces los “tierreristas-indigenistas-campesinistas” salen corriendo y no dan opción siquiera al mismo diálogo que ellos exigieron, porque, insisto, para ellos “la crisis”, o sea que el diálogo no avance, se convierte en un lucrativo negocio financiado por la “cooperación internacional”, principalmente la Unión Europea, ah, y van a “somatar” la mesa al Congreso.

Es un juego malvado el de estas ONG dizque “mayas” para seguir sobreviviendo de una “lucha” que sólo a ellos les interesa alargar junto con los financiamientos internacionales.

En sus más salvajes sueños las ONG tierreristas-mayistas quisieran establecer una especie de reglamento de “diálogo” casi igual al de Chunimá, Chichicastenango, con base en una inexistente “Ley Maya”, que más parece la “Ley de la Selva”, o el código de ética de la “Mara 18,” y con eso obligar al Congreso a aprobar la ley de “desarrollo rural integral”.

Algunos diputados ingenuos han caído en la trampa del Convenio 169, con el que inicia esta Iniciativa de Ley, y el cual esas ONG utilizan para justificar la ilusa “Ley Maya”, que la Unión Europea les financia.

Cuidado: ni bochinche, ni “ley maya”, ni extorsiones “oenegistas,” ni falsas interpretaciones del “convenio 169”. Acepten el diálogo.
Artículo publicado en el diario gautemalteco "Siglo XXI", el día martes 31 de agosto 2010.

lunes, 30 de agosto de 2010

¿Vicepresidente de la nación o estrella del Rock and Roll?


Al negarme el amparo, convirtieron una situación personal en un tema que compete a toda la población.

Marta Yolanda Díaz-Durán

¿Recuerdan aquella rola que nos planteaba el dilema existencial de qué queríamos ser cuando fuéramos grandes? ¿Presidentes de la nación o estrellas del rock and roll? Ante semejantes opciones, yo me decanté por el oficio musical, porque el chance de político no me place para nada. O, al menos, esa fue mi intención. Sin embargo, poco prosperó mi carrera como guitarrista y a la fecha sólo recuerdo el círculo de do. Hasta hoy a lo que principalmente me he dedicado es a contemplar para conocer en el sentido aristotélico.

No sabía yo lo peligroso que sería ir más allá de sentir y pensar. No conocía los riesgos que implica razonar. Y aún peor, la amenaza que podía significar expresarme libremente y cuestionar a los poderosos. Más en un sistema de normas como el nuestro, donde los gobernantes gozan de un poder casi ilimitado, el cual utilizan de manera arbitraria para amedrentar a quienes no nos acomodamos al papel de súbditos, y exigimos ser tratados como ciudadanos libres. Y, por supuesto, exigimos que los impuestos sean utilizados correctamente: que las acciones de los funcionarios sean respetuosas de la vida, la libertad y la propiedad de los habitantes de la nación.

Otros, como José Rafael Espada, optaron por ser simplemente Vicepresidente. Y como tal, a principios de septiembre del año 2009 presentó varias querellas en mi contra porque, según él, uno de tantos artículos míos, titulado “El beso de Espada”, lo afectaba en su dignidad y, ¡qué cosa tan divertida!, lo colocaba en un estado de indefensión. ¿Indefenso contra quién? Aquel que es cuidado por un pequeño ejército de empleados de la nación, pagados con nuestros tributos, rodeado de cualquier cantidad de motos de última generación, y se transporta dentro de una camioneta blindada de aproximadamente un millón de quetzales. También comprada con nuestros dineros. Sin duda ¡todos! quisiéramos encontrarnos así de frágiles en Guatemala.

Por ese motivo, el 4 de septiembre del año pasado decidí interponer una solicitud de amparo ante la Corte de Constitucionalidad, la cual, a criterio de mis abogados, me debió ser concedida INMEDIATAMENTE, ante la evidente violación a mi derecho a la libre expresión, resguardado por el artículo 35 de nuestra Constitución. Pero, ¡oh, sorpresa!, no sólo no me otorgaron el amparo provisional sino, al final, los magistrados Roberto Molina Barreto, Alejandro Maldonado Aguirre, Mario Pérez Guerra, Gladys Chacón Corado y Juan Francisco Flores Juárez, auxiliados por el Secretario General de la CC, Martín Ramón Guzmán Hernández, lo denegaron, violando la ley máxima de nuestra nación, la cual juraron defender.

Lo que talvez no calcularon los citados magistrados, es que al negarme el Amparo que legal y legítimamente me correspondía, convertían una situación personal en un tema que compete a toda la población. Hoy, la circunstancia me supera. Usted, ¿qué piensa hacer para defender SU derecho a expresarse sin correr el riesgo de ir a la cárcel?
Artículo publicado en el dairio guatemalteco "Siglo XXI", el día lunes 30 de agosto 2010.

El futuro religioso del hombre (IV)


“Más prefiero sentir la contrición que saber definirla”…

Armando de la Torre

En plena guerra mundial, un teólogo “protestante”, Rudolf Bult-mann, muy influído por su compatriota, el filósofo existencialista Martin Heidegger, publicó un provocativo artículo con el título El Nuevo Testamento y la Mitología.

Cuarenta años después otro pensador, el norteamericano Thomas Kuhn, añadió por su cuenta un condicionante para todo lo que en cada época se tiene por verdad “científica”, pues son productos de previos compromisos intelectuales que comparte la comunidad de los científicos y que él llamó “paradigmas”, de los cuales, empero, no son explícitamente conscientes.

En estos dos enfoques contemporáneos me apoyo ahora para reflexionar en torno al futuro religioso del hombre, en particular del que se confiesa monoteísta dentro de los cánones de la tradición judeocristiana.

Por un lado, el acervo de lo que llamamos “revelación” de Dios ha sido, y es, el tesoro más rico e inagotable de conocimientos sobre nosotros mismos, nuestros lugares respectivos en el cosmos, sobre el “para qué” de nuestras trayectorias individuales, y lo que entrañan vocaciones tan diferentes que, no obstante, nos permiten el ascenso inmerecido desde este mundo sensible, que nos es tan “natural”, a ese otro insondable que llamamos “sobrenatural”.

La palabra escrita y la tradición oral por las que nos ha llegado tan fenomenal “Buena Nueva” no son, por otro lado, hipótesis científicas falseables en laboratorios experimentales según el método usual de ensayos y errores, sino más bien “interpelaciones” históricas que nos hace un Creador misteriosamente tripersonal a cada uno de nosotros, sus criaturas unipersonales, y dentro de coordenadas concretas de tiempo y espacio. Más sugerente aún, que nos adelantan de manera analógica una “fusión”, igualmente más allá de lo comprensible, entre el recóndito Uno Infinito y los múltiples finitos de nuestra experiencia.

Tal “Revelación” nunca nos hubiera podido alumbrar sin una intervención extra (es decir, allende al mero acto de habernos creado de la nada) por parte de la divinidad que, además, se nos revela redentora.

Lo que requiere a nuestra vez de nosotros algo “extra”: ese asentimiento voluntario que llamamos coloquialmente “acto de fe”. Y queda así establecido un diálogo posiblemente eterno entre personas divinas y humanas, a lo cual, en palabras de Martin Buber, quedamos ontológicamente llamados.

Por lo tanto, al tratar hoy el tema de la “Revelación” no lo podemos encuadrar dentro de una teoría más del conocimiento, sino dentro de “vivencias” existenciales que rozan lo imprevisible y aun, en ocasiones, lo “místico” casi paranormal, y que el hombre común y corriente verbaliza como que “sentí que Dios me dijo”.

Ya otro teólogo alemán, Friedrich Schleiermacher, se había adelantado a los existencialistas del siglo XX a principios del XIX con un énfasis radical en el indiscutible “sentimiento” universal de dependencia de un Ser Supremo, y que podemos equiparar al sentido de “providencia”.
Mucho más temprano, el físico matemático Blaise Pascal lo había exteriorizado con aquello de que “el corazón tiene razones que la razón no comprende”.

Ha sido ésta, por igual, la vivencia de profetas, conversos y contritos. Chesterton, con su muy británica flema, lo constató en aquello de que “a la Fe me atrajo lo que de ella debería haberme alejado”. Comentario similar al de uno de los cuentos del muy cínico Bocaccio, acerca de un Visir islámico en Egipto que envió a un embajador a investigar las costumbres morales de la Roma de los Papas del Renacimiento, y retornó horrorizado… y cristiano, pues, arguyó, si la fe en Dios persistía a pesar de decadencia moral de los que en El creen, no puede dejar de estarles presente.

Ciertamente es ésta una ruta muy diferente a la racional de los escolásticos medievales. Pero es la misma “devotio moderna” de aquel Tomás de Kempis que confesó: “Más prefiero sentir la contrición que saber definirla”…
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día domingo 29 de agosto 2010.

viernes, 27 de agosto de 2010

La CC contra la Libertad de Emisión del Pensamiento


Quiero llamar la atención a que el Artículo 35 NO protege solamente a “periodistas”, o a quienes tal función cumplan.

Estuardo Zapeta

En el caso de la columnista de este diario, Marta Yolanda Díaz-Durán, quien fue demandada por el vicepresidente Rafael Espada, varias preguntas me quedan después de leer el aberrante fallo de la Corte de Constitucionalidad negándole el amparo a Díaz-Durán.

Y mis preguntas nacen después de leer y releer y volver a leer el Artículo 35 Constitucional, el cual establece que “No constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos”.

Este segundo párrafo del 35 se refiere específicamente a “funcionarios o empleados públicos”, y en el caso citado el Vicepresidente Espada llena ese perfil.

Esto es de aplicación para todos los periodistas, reporteros, analistas, equipos de investigación, fotógrafos, columnistas, editorialistas, Consejos Editoriales, dueños de medios, etc., ¿será que desde la inconstitucional sentencia de la CC negándole el Amparo a Díaz-Durán —y fallando entonces, a favor del Vicepresidente— todos los funcionarios a quienes o de quienes hagamos “denuncias, críticas e imputaciones” nos demandarán penalmente?

Más aún, ¿será que desde esa destrucción constitucional, —oh paradoja—, por la Corte de “constitucionalidad”, todas las “críticas” que hagamos los periodistas son “delitos o faltas” castigables con prisión?

Por si no nos habíamos percatado, el amparo negado a Díaz-Durán fue una eliminación automática del artículo 35 Constitucional, lo cual la CC debe enmendar inmediatamente. (Hasta risa me provocó que el mismo Espada interpusiese un amparo como si estuviese “indefenso” y ahora el favor de la CC, en contra de una columnista y sus 2912 caracteres).

Todavía más, el mismo Espada en las demandas presentas contra Díaz-Durán se “identifica” con su acta de toma de posesión como Vicepresidente, y la CC, en un argumento retorcido, sumamente fumado, y sideralmente imaginado, pretende que creamos que el otro actuó como ciudadano individual. ¿En cuál mundo vive la CC?

Ya columnistas como la Licda. Marta Altolaguirre o el Lic. Óscar Clemente Marroquín han llamado nuestra atención a que el caso ha rebasado al simple tema si Díaz-Durán tiene o no razón, si cae bien o cae mal, o si sus señalamientos tenía o no base (de hecho, ya testigos en el caso Rosenberg confirmaron bajo juramento lo que Díaz-Durán expuso en 2,912 caracteres), y nos llevan estos columnistas a reconsiderar el gran error cometido por la CC, ya que a partir de esa resolución (¡vaya inconstitucionalidad!) de ahora en adelante el párrafo 2 del Art. 35 deberá leer “SÍ CONSTITUYEN DELITO O FALTA las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos”.

Quiero llamar la atención a que el artículo 35 NO protege solamente a “periodistas”, o a quienes tal función cumplan, sino que fue escrito para proteger la “Libertad de Emisión del Pensamiento” de todos los guatemaltecos.

Quienes más felices y celebrando estarán la inconstitucionalidad de la CC han de ser los “funcionarios y empleados” quienes ahora podrán citar como “antecedente” el caso en el cual la CC eliminó la Libertad de Emisión del Pensamiento”.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 27 de agosto 2010.

jueves, 26 de agosto de 2010

Ahora somos menos libres que antes


“…por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida...” (Don Quijote de la Mancha)

Ramón Parellada

A la hora de defender la libertad, pienso en la misma como un todo o nada. Como diría el premio Nobel de Economía, Friedrich Hayek, la Libertad es una sola e indivisible. Si bien, parte de esta libertad es la libertad de prensa o de expresión, al violarse se afecta toda nuestra libertad. Perdemos libertad si se viola la libertad de expresión, la económica o de movilidad o la que sea.

Traigo esto a colación por el caso ya conocido por todos debido a una demanda penal del vicepresidente, Rafael Espada, contra Marta Yolanda Díaz-Durán por el contenido de un artículo que ella publicó en el periódico Siglo Veintiuno hace casi un año, el 31 de agosto de 2009, cuyo título era El beso de Espada.

El asunto es que Marta Yolanda y su defensa legal solicitaron un amparo a la Corte de Constitucionalidad, porque el Vicepresidente, en su calidad de funcionario público, no podía demandar a nadie que hablara o escribiera de él de acuerdo al artículo 35 de la Constitución Política de la república de Guatemala se lee en dos párrafos lo siguiente: “No constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de su cargo” y “…no constituye delito de calumnia o injuria los ataques a funcionarios o empleados públicos por actos puramente oficiales en el ejercicio de su cargo…”.

Esperaba que el caso terminara con la resolución de la corte aceptando el amparo, pero no fue así. Para sorpresa mía y de muchos, la Corte de Constitucionalidad, el pasado 10 de agosto, dictó sentencia declarando improcedente la acción de amparo.

Jamás dudé de la veracidad de Marta Yolanda, porque la conozco y sé que es una persona íntegra, pero pensaba que había sido imprudente al no poder revelar sus fuentes. El Vicepresidente podía haber actuado con más prudencia también en otras instancias, pero no podía jamás poner una denuncia penal sin violar nuestra Constitución. Hoy en día, Marta Yolanda ha demostrado que tenía la razón por la información que se ha conocido en el juicio del caso Rosenberg.

Aunque no tuviera la razón, el artículo en cuestión era opinable y Marta Yolanda no debió ser demandada penalmente. Es una columna de opinión y un funcionario público está sujeto a que se escriba de él como tal. El ejercicio de la libertad de expresión implica que todos tienen derecho a expresarse, aunque tengan las ideas más contradictorias que uno se pueda imaginar. Es parte de nuestra libertad y ese ejercicios nos hace llegar a discernir entre lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto.

Este fallo demuestra el irrespeto que tenemos a nuestra constitución y lo fácil que es retorcer a favor de quien nos conviene una ley que debe proteger a los ciudadanos de los abusos de cualquier funcionario que temporalmente detente el poder.

Ahora somos menos libres que antes. ¿Nos atreveremos a denunciar en nuestros artículos de opinión lo malo que veamos de algún funcionario, aunque se corra el riesgo de equivocarnos? Esta resolución es una censura y una amenaza a futuras críticas contra funcionarios.
Termino con una cita de don Quijote:

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida...”
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día jueves 26 de agosto 2010.

La crisis y la ética

Mientras más capitalista es una sociedad, sus habitantes gozan de mejor calidad de vida.

Federico Bauer Rodríguez

Antes de regresar al tema de las Escuelas Económicas, quiero aclarar los conceptos que escriben algunos formadores de opinión, y algunos blogueros, sobre las “fallas” del capitalismo.

En anteriores columnas, les he traído las estadísticas que muestran la correlación entre libertad económica y calidad de vida en cada sociedad, i.e., mientras más capitalista es una sociedad, sus habitantes gozan de mejor calidad de vida.En las últimas décadas, casi todas las naciones han vivido un proceso de apertura económica, se han privatizado las telecomunicaciones, y ahora, millones de personas tienen servicio telefónico y de TV con cobertura mundial, acceso a Internet, y otras ventajas inexistentes hace dos generaciones.

Las comunicaciones por aire, mar y tierra, están al alcance de casi todos los estratos sociales.Los estratos más pobres de las naciones más desarrolladas, gozan de comodidades que antes no tenían.Todo esto gracias al capitalismo globalizado que ha generado la mayor parte de un Producto Bruto Mundial cercano a los US$60 billones de EE.UU.A pesar de esto, dicho capitalismo tiene dos “problemas”: la gran desigualdad social, y los abusos del sistema por parte de los “poderosos”.

El tema de la desigualdad es más impactante en países pobres como el nuestro, y pierde relevancia cuando los países se desarrollan. En Guatemala es más importante que en Chile, y en este país es más importante que en Noruega.El tema de los abusos del sistema capitalista es una de las causas de la actual crisis, especialmente en el sector financiero. Veamos el caso de los EE.UU. y cómo ha ido cambiando la relación de los reguladores con los agentes privados:En 1913 se crea la Reserva Federal, con lo que el Gobierno toma el monopolio de la emisión del dinero y de la manipulación de las tasas de interés.En 1933 con la ley Glass-Steagal se crean los seguros de los depósitos, y se separan la banca comercial de la de inversión.

En 1934 se crea la Securities and Exchange Commission con el fin de regular el mercado de valores.En 1944 se reúnen los países más ricos en Bretton Woods, en donde acuerdan formalizar el monopolio global de la emisión de dinero fiduciario. Keynes asiste a esa reunión y declara que el oro es una “reliquia antigua”. El concierto de naciones oficializa la manipulación monetaria y crea el Banco Mundial y el FMI.En 1970 se crea la Securities Investor Protection Act con el fin de asegurar los valores depositados en las instituciones miembros.

En 1974 se crea la Commodity Futures Trading Commission Act con el fin de regular el mercado de futuros.En 1999 se aprueba la Financial Services Modernisation Act (Gramm-Leach-Bliley), que anula la ley Glass-Steagal, permitiendo a la banca comercial fusionarse con la banca de inversión y con las aseguradoras. Los detractores del capitalismo le echan la mayor parte de la culpa de la crisis a esta ley.En 2002 se aprueba la ley Sarbanes-Oxley, con el fin de mejorar la calidad de los procesos de auditoría externa, como respuesta al problema de Enron.

En 2010 se aprueba la ley Wall Street Reform and Consumer Protection Act (Dodd-Frank), con el fin de corregir las supuestas causas de la crisis. Estas leyes, en unión al respeto de los principios éticos, se suponía que iban a impedir los abusos en el sistema financiero. Mis conclusiones en la próxima.


Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periodico", el día jueves 26 de agosto 2010.

Operación mordaza


Los casos más representativos de la represión a la libertad de expresión en América Latina comenzaron como una leve brisa de tiranía de parte de los gobernantes de turno, que hoy se han convertido en piezas fundamentales para la perpetuación de dictaduras e ícono de quienes desearían seguir esos mismos pasos para eternizarse en el poder.

JORGE JACOBS A.

Estos procesos de toma del poder siempre han incluido la anulación, parcial o total, de la libertad de expresión. Pues es solamente cuando se logra acallar a quienes critican a los gobernantes y sus abusos de poder que estos personajes y sus maquinarias logran por fin establecerse con total impunidad.

La libre emisión del pensamiento es esa herramienta ciudadana que permite emitir opiniones sobre las acciones y conductas de los gobernantes, y es una de las herramientas fundamentales para preservar la libertad de todos los habitantes de un país, ya que donde los gobernantes pueden actuar impunemente sin que nadie se atreva a cuestionar esas actuaciones se acaba la libertad y reina la tiranía. Y es muy importante entender que este no es un derecho exclusivo de los periodistas, como algunos pretenden hacer creer, sino que es un derecho fundamental de todos los habitantes de un país. El que cualquier habitante sea libre de expresar su opinión ha permitido, a través de la historia, un balance sano en los sistemas políticos.

Son incontables en la era moderna los casos de políticos sacudidos por escándalos de corrupción, de compadrazgos e incluso sexuales, que han debido dejar sus cargos, y en algunos casos hasta enfrentar juicios, gracias a que sus abusos de poder han sido evidenciados a través de esa libertad de expresión. Sin ir muy lejos, en Guatemala nos enteramos casi todos los días de nuevos escándalos en la administración pública, gracias a la labor de periodistas que se dedican a investigar las actuaciones de los funcionarios. Pero eso podría pronto cambiar.

La libertad de expresión está bajo acecho de quienes desearían actuar impunemente sin que nadie se atreva a revelarlo. Está bajo acecho de quienes quisieran perpetuarse en el poder y echar mano de todos los recursos de los habitantes del país. No nos debe extrañar, ya que así ha sucedido en otros países de nuestro continente.

Por eso es tan importante que el artículo 35 de la Constitución Política, y la libertad de expresión que defiende, sean comprendidos a profundidad como un derecho inalienable de todos los habitantes del país. Y más importante aún, que a partir de este conocimiento se comprenda que es parte importante del ejercicio ciudadano ante cualquier amenaza por parte de los gobernantes.

Por eso es preocupante que ante una amenaza real contra la libertad de expresión en nuestro país, materializada en un dictamen de la CC que deniega un amparo a la periodista Marta Yolanda Díaz-Durán contra el vicepresidente Rafael Espada, quien la persigue penalmente como funcionario público por ejercer su derecho a la libre expresión, sean pocos quienes hayan medido la dimensión de tal aberración constitucional, que abre las puertas para que las brisas de la tiranía y el autoritarismo comiencen a soplar en nuestra tierra.

Ya no será necesario irnos hasta Sudamérica o el Caribe para contemplar la pérdida de la libertad, sino será en nuestra propia casa, con una mordaza intelectual ajustada, donde sentiremos los embates de aquello que tanto temimos que pasara. ¿Nos quedaremos callados desde ya?
Artículo publicado en el diario guatemalateco "Prensa Libre", el día jueves 26 de agostto 2010.

miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Somos tolerantes?


La cultura, la razón y la verdad enfrentan nuevos embates del relativismo.
Carroll Ríos de Rodríguez

En mayo de 1988, el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, dictó un histórico discurso en la Universidad de Moscú. Aún no había caído el Muro de Berlín; no había implosionado el sistema de planificación central.

Reagan sabía que no podía desperdiciar esta oportunidad única para dirigirse directamente a la ciudadanía soviética. Intentó descubrirles a los graduandos y al resto del público las cualidades y consecuencias de la vida en libertad. Quizás la frase más citada de este discurso sea la siguiente: “La libertad es el reconocimiento que ninguna persona, ninguna autoridad y ningún gobierno posee el monopolio de la verdad, sino que más bien cada vida individual es infinitamente preciosa, que cada uno de nosotros fue puesto en este mundo por una razón y tiene algo que ofrecer”.

Reagan reconocía que sin libertad no se puede cuestionar ni innovar. Se estancan los mercados, se posterga la corrección de errores y fallas, se inhibe el avance de las ideas y de los sueños. Para la vida universitaria, la libertad significa la posibilidad de aplicar la razón a la búsqueda de la verdad.

Las opiniones de Reagan resultan valientes pero no originales. El Dr. Manuel Ayau, en el Ideario de la Universidad Francisco Marroquín (UFM), escribió esencialmente lo mismo en 1971: nadie posee el monopolio de la verdad. Los procesos educativos son cruciales para que las personas desarrollen “sus capacidades racionales positivas”. La exploración académica en sí misma edificará una cultura de tolerancia hacia “las ideas y los derechos de los demás”.

Guatemala ll0evaba para entonces una década de conflicto armado, de enfrentamiento violento entre ideologías opuestas. El futuro lucía incierto. El Dr. Ayau defendió, como moralmente superior, la vía de la persuasión, y no la de coacción. Fundar una universidad le permitió a él y a sus colaboradores enseñar a los estudiantes materias como economía, filosofía y derecho, pero más significativamente, les pudieron enseñar a ser tolerantes. Una de las capacidades positivas que desarrollan los estudiantes universitarios es “la capacidad para convivir pacíficamente con otros seres humanos”. La tan anhelada paz depende, según el Ideario de la UFM, del imperio de la razón.

Sólo si respetamos a los demás podemos esperar un trato recíproco. De lo contrario caemos en una violencia e intolerancia inhumana, casi hobbesiana. El Dr. Ayau va más allá todavía: cuando confrontamos la inestabilidad y la violencia, estamos presenciando el fracaso de la educación y una crisis de la razón.

Casi cuarenta años más tarde, ha crecido exponencialmente la oferta universitaria en el país, con variados programas virtuales y presenciales. Pero la violencia en el país aumenta, no disminuye. La cultura, la razón y la verdad enfrentan nuevos embates del relativismo. ¿Cómo podemos mejorar en nuestra enseñanza de la libertad y su relación con la convivencia pacífica, la búsqueda de la verdad y la tolerancia mutua? ¿Estamos fallándole a las nuevas generaciones con nuestra persistente falta de tolerancia?
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día miércoles 25 de agosto 2010.

Educación para este siglo


El sistema educativo actual no está respondiendo a las necesidades del mundo globalizado en el que vivimos.

Verónica Spross de Rivera

No nos olvidemos que estamos viviendo en el siglo XXI, inmersos en una sociedad de la información y del conocimiento, radicalmente distinta a la sociedad industrial del siglo XX. No podemos continuar formando a la niñez y la juventud con metodologías y enfoques que se usaban hace dos siglos. El sistema educativo actual no está respondiendo a las necesidades del mundo globalizado en el que vivimos.

La reciente presentación de Andrés Oppenheimer en nuestro país viene a renovar el análisis sobre qué educación se está ofreciendo a la luz de lo que está sucediendo en el mundo. Como indicaba Carmen Irene Alas, cuando Nintendo invierte el doble que el Gobierno norteamericano en investigación e innovación y ante la evidencia de que hay un mayor número de chinos que estadounidenses realizando anualmente el examen de inglés avanzado en las universidades, se hace evidente que estamos en un mundo distinto al que estábamos acostumbrados.

Comenta el renombrado periodista que en América Latina estamos obsesionados con el pasado en vez de poner atención al futuro. Las políticas populistas y socialistas del pasado deben ser superadas. Requerimos crecimiento económico, generado por la inversión privada, pero más allá de eso, necesitamos focalizarnos en el crecimiento educativo, poniendo atención a la calidad educativa para formar adecuadamente a los jóvenes para el futuro que les tocará vivir .

Por otro lado, debemos dejar de vernos a nosotros mismos y voltear a ver a nuestro alrededor.
Esto significa aprender de las buenas prácticas en otros países. Por ejemplo, ¿qué podemos aprender de los países cuyos alumnos tienen los mejores resultados en las pruebas internacionales como PISA o TIMSS? De Finlandia podemos aprender que lo más importante es contar con buenos docentes, que estén bien formados y que cuenten con las condiciones e incentivos para llevar a cabo su función con éxito. De los países asiáticos, como Corea del Sur, Japón o Singapur, podemos aprender que la educación es el activo más valioso que una familia procura a los hijos; el esfuerzo que los estudiantes asiáticos realizan es significativamente mayor que el que realizan los alumnos en Norteamérica o Latinoamérica.

El fortalecimiento del área científica y tecnológica debe ser un área de acción importante. Para poder innovar y crear productos nuevos, elemento fundamental para ser competitivos en la actualidad, necesitamos más científicos e ingenieros. Hasta el momento no hemos puesto la suficiente atención a la formación en ciencias, sino que el número de graduados universitarios en carreras de humanidades es muy superior al de las ingenierías. Enviar jóvenes a estudiar al extranjero es valioso. Además, la formación de la creatividad y el pensamiento crítico deben acompañar toda reforma educativa.

Asimismo el aumento en los días de clase y de las horas efectivas en la escuela deben ser parte de la agenda de discusión nacional. Finalmente, se concluyó que es necesario hacer un acuerdo nacional en favor de la educación que vaya más allá de los gobiernos. Es urgente despolitizar la educación y enfocarnos en las necesidades reales de formación de la niñez y la juventud. Las familias tienen un rol fundamental en cimentar el valor por la educación; ese papel no le corresponde a los gobiernos.

Oppenheimer nos deja una preocupación por el sentido de urgencia de reformar el sistema viendo hacia afuera, fortaleciendo la formación científica y matemática, pero muy especialmente poniendo atención a la profesión docente, para contar con maestros más preparados, mejor remunerados y reconocidos por la sociedad. Nos queda la esperanza de que otros países están avanzando por la vía correcta, por lo que podemos tomarlos como un faro de luz que nos oriente.
Artículo publicado en el diario guatemalateco "Siglo XXI", el día miércoles 25 de agosto 2010.

martes, 24 de agosto de 2010

Encapuchados

Lo que ocurre en la Universidad Pública (Usac) se llama descaro y desvergüenza. Por segunda vez en el año está cerrada a la fuerza. Las prédicas de los derechos que defienden o que promueven ciertos grupos son pura charlatanería. Tampoco las instituciones destinadas a defender los mismos, desde la PDH hasta la última de las creadas, que ya suman decenas, se pronuncia contundentemente contra esos delincuentes. Resumen: unos flojos incapaces de confrontar a otros descarados.


PEDRO TRUJILLO

El interés colectivo que tanto promulgan y defienden se lo pasan debajo de la pernera cuando realmente tienen que dar la cara y adoptar una posición concluyente en un difícil ambiente. Es de interés general que se respete tanto el derecho individual como que no prime el interés de grupitos sobre el colectivo. Sin embargo, un puñado de pendejitos irresponsables con cara tapada (¿de vergüenza?) decidió que hay que cerrar la Usac para promover sus descaradas propuestas, incluida la de modificar las condiciones de acceso (a la baja por supuesto) o la de incrementar el número de veces que un estudiante puede perder un curso (tres actualmente).

No quieren estudiar y aprendieron a vivir eternamente del esfuerzo de los demás.
Las autoridades de la Usac, con el discurso tibio e ineficaz acostumbrado, optan por no defender los derechos de la mayoría de estudiantes que no pueden acceder al campus porque aquellos encapuchados se lo impiden. Adolecen de la catadura moral y del coraje suficiente para ocupar esos puestos porque no solo no ejercen su autoridad en pro de la justicia, sino que juegan a medias tintas para mantenerse en puestos políticos —no académicos— desde donde promover sus intereses o los de otros. Ese es el auténtico mal de la universidad pública: las externalidades negativas del poder. Cualquier reforma constitucional debe sacar de su articulado las referencias a la Usac. No más poder político que ha terminado por opacar la preocupación académica y prácticamente desplazado la inquietud por la educación, por el análisis ponderado, por el debate constructivo y por la enseñanza, algo que milagrosamente todavía sigue vivo en el corazón de muchos profesores y alumnos.

La situación, aunque se corresponda con una triste realidad nacional, no es permisible.
Financiamos con nuestros impuestos esas barrabasadas y sostenemos a quienes las consienten. Grupos, no siempre de oligarcas como muchos predican, sino diversos y ocultos, son los que manejan el país y echan continuos pulsos a la justicia. La solución es bien fácil: aplicar las leyes e imponer la autoridad en un lugar público que todos pagamos. El discurso de los implicados tiene el mismo tufo dinosaurista de siempre y responde a modelos fracasados que creíamos ya superados. No solo derrochan cientos de millones de quetzales en un país de pobres por el que dicen luchar, sino que estos últimos (los pobres) les importan una soberana calabaza y los dejan atemorizados en la puerta de entrada mientras ellos, los “valientes” encapuchados, defienden intereses difusos cuyo fin es sostener en el poder a los de siempre para que sigan haciendo lo de costumbre: nada. Muchos de ellos llevan años matriculados, y con su pobre actuar de alumnos o la permisividad de malos catedráticos permiten que la Usac, aunque sea de las primeras universidades de América Latina en cantidad de alumnos, no supere los últimos lugares en calidad educativa. ¿Así queréis levantar al país que decís amar?, ¿Así queréis luchar por la pobreza y el desarrollo?

¡Hala, pues: ¡Id y enseñad a todos!, a ver quién os entiende y escucha.



Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 24 de agosto 2010.

De 1215 a 2010


Las garantías constitucionales son mucho más que incómodas limitaciones al poder arbitrario del soberano. Son, en efecto, lo que separa a las personas libres de las sometidas. En la medida en que permitamos que los políticos de turno en el poder las socaven, en esa medida estaremos cavando nuestra propia tumba.

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

El 15 de junio de 1215, en un prado llamado Runnymede, en la actual Inglaterra, el rey Juan I se vio obligado a firmar la Carta Magna. Un documento que limitaba sus poderes discrecionales otorgando ciertos derechos a los anglosajones que ni siquiera el Rey podría violar. Más de 500 años después, los estadounidenses enmendaron su constitución para agregar el Bill of Rights, un conjunto de derechos anteriores y superiores al Estado. Trescientos años después, nuestra Constitución también recoge ciertos derechos inalienables.

Llevamos 800 años de historia lidiando con esa perniciosa maña de los gobernantes de querer privar o disminuir nuestros derechos básicos. Puede ser un vicepresidente que lleve a juicio penal a una periodista por ejercer su derecho a la libre expresión del pensamiento, o un presidente que trate de criminalizar las opiniones adversas de los disidentes. Puede ser también un director de la Cicig que llame “conspiración mediática” a las legítimas críticas de su gestión y considere nuestras garantías constitucionales como un obstáculo a la eficacia de su mandato. O, más recientemente, con la llamada ley de extinción de dominio, la molestia de tener que cumplir con el requisito del debido proceso, la presunción de inocencia, la propiedad, la privacidad de documentos, la irretroactividad de la ley y la igualdad ante la ley, antes de poder confiscar bienes malhabidos. Ciertamente que, desde la perspectiva del soberano que detenta la autoridad, las garantías constitucionales son un obstáculo a su “eficiente” gestión.
Pero no son un adorno; están ahí, precisamente, para ser obstáculo de sus arbitrarios e ilegales deseos; obligándolos a respetar el debido proceso. Así fue en 1215 y así debe ser en 2010.

Salvo una revolución violenta, los derechos constitucionales no se pierden de la noche a la mañana; normalmente se erosionan paulatinamente. Como aquella parábola que recomienda subir, poco a poco, la temperatura para cocer a la rana en vez de simplemente tirarla al perol de agua hirviendo. Así es como la astucia del gobierno de turno erosionará nuestros derechos constitucionales. Tristemente, lo logrará gracias a nuestra cobardía, indiferencia, indolencia y estupidez, al no darnos cuenta de que “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”. Bien dijo Thomas Jefferson: “el precio de la libertad es su eterna vigilancia”. Vamos tarde. Tardísimo.


Artículo publicado en el diario guatemalateco "Prensa Libre", el día martes 24 de agosto 2010.

“Narcos huyen de Guatemala” (parodia)


De hecho, es tanta la inseguridad en Guatemala, que ya ni los “narcos” están convencidos de que esta sea la mejor ruta.

Estuardo Zapeta

En reunión de altos dirigentes “narcos” los temores y los terrores se hicieron sentir: “No, Guatemala ya no, es un paso inseguro, repleto de cuatreros de la carretera que nos hacen constantes tumbes y no nos dejan traficar en santa paz”, decía el menor de ellos, un joven de tez morena que no salía a luz sino sólo para dar consejos de las movidas estratégicas, promover alianzas, y quien era una especie de “liason” entre “gobierno, narcos y partidos políticos”.

“Sí, sí, tenés razón”, decían todos al unísono, “Guatemala es un lugar muy inseguro, y no podemos arriesgar la carga”, afirmaban otros “narcos” que en sus expresiones de mortificación, de desesperación, se miraban acorralados por el Ministerio de Gobernación de Guatemala.

De hecho, es tanta la inseguridad en Guatemala, que ya ni los “narcos” están convencidos que esta sea la mejor ruta. Y tan variado es el riesgo de pasar por Guatemala, que si no los “tumban” los de la Policía Nacional Civil, PNC, el “crimen organizado” los agarra en cualquiera de las fronteras por donde los pacíficos “narcos” circulan, y si no, entonces las poderosas estrategias del Ministerio de Gobernación los ahuyentan hacia países más fáciles, más permeables.

La reunión continuaba, y parecía más un velorio que una discusión acerca de las estrategias a seguir. El salón era una especie de COC (Centro de Operaciones Conjuntas) en el cual todas las paredes eran corredizas, y no eran simples paredes, sino mapas sobre los cuales ellos dibujaban rutas, y señalaban con pines rojos cada atajo tapado por la eficiencia de las autoridades de Guatemala. “Si nos movemos por aquí, nos agarran, y si nos vamos por allá, igual, y si redondeamos por las Verapaces, pues tampoco nos va muy bien, y si pasamos por Petén, hasta el Conap nos persigue... por aire los poderosos radares nos incautan, y por mar nuestros submarinos hasta dejan flotando 20 kilos de los cinco mil que transportábamos... ya no se puede en Guatemala”, dijo el estratega. En las afueras, con las bicicletas parqueadas bajo la lluvia se notaba la paupérrima situación a la que habían llegado.

Antes eran excelsos vehículos 4x4 y séquitos de “zetas” para el cuidado de estos líderes. Hoy tenían que llegar pedaleando, jadeando, sudando a una reunión en la cual decidirían finalmente buscar rutas alternas o salirse del negocio. Y si las poderosas armas desde bazukas hasta metralletas eran su anterior defensa, hoy de palo y romo machete no pasaban. Nadie había visto jamás “narcos” tan pobres, tan desesperados, tan “des-orient-ados”, tan listos para el suicidio.

Estaban perdidos. Ni por tierra, ni por aire, ni por mar, pero ni por telepatía encontraban los pobres “narcos” el camino correcto.

Tal era la efectividad de las autoridades guatemaltecas para ahuyentar a los “narcos” que ese día un titular de Siglo Veintiuno triunfalmente clamaba a los cuatro vientos: “Este año se ha incautado 86% Menos de coca”.

De veras, tan efectivas las acciones de las autoridades de Guatemala en la “guerra contra el narcotráfico”, que en 2011 el titular será “Este año se ha incautado 100% menos de coca”.
Guatemala estaba entonces en campaña política.

Articulo publicado en el diario guatemalateco "Siglo XXI", el día martes 24 de agosto 2010.

lunes, 23 de agosto de 2010

CC desprestigian solos


Al igual que la CICIG y Álvaro Colom, salen con la cantaleta de la campaña de desprestigio para evadir su responsabilidad.

Marta Yolanda Díaz-Durán

Los magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC) se desprestigian ellos mismos. Nadie necesita elucubrar una campaña en contra de los mencionados juristas, ya que la mayoría de decisiones que toman son más políticas que apegadas al derecho. Además de serviles con aquellos que hoy detentan el poder. Así es: serviles con los gobernantes. Por cierto, ¡qué falta de creatividad de los magistrados! Al igual que los arrogantes fiscales de la CICIG, Álvaro Colom y los gobernantes fracasados, salen con la cantaleta de la campaña de desprestigio para evadir su responsabilidad ante sus dictámenes inconstitucionales.

En las próximas semanas escribiré en profundidad sobre este tema, ya que tomé la decisión de hacer público parte del contenido de las demandas interpuestas en mi contra por Rafael Espada, en su calidad de Vicepresidente, para que los interesados sepan qué tipo de gente nos gobierna y los peligros que enfrentamos con ellos al frente del Estado. También voy a comentar el dictamen de la CC. Mientras, quiero referirlos al artículo de Jorge Jacobs publicado en Prensa Libre el jueves 19 de agosto de 2010 y el post de Luis Figueroa Cuando veas las barbas del vecino cortar… que encontrarán en www.luisfi61.com.

No entiendo la decisión irracional de los directores y propietarios de los medios de comunicación en Guatemala de ignorar la trascendencia que tiene para la libertad de expresión de todos, la demanda interpuesta por el Vicepresidente en mi contra y la delicada decisión de los magistrados de la CC de ignorar el artículo 35 de la Constitución, con tal de no meterse en problemas con la cúpula del poder Ejecutivo. De nada sirve que se rasguen las vestiduras al comentar la situación que enfrentan los venezolanos, si en nuestro país no defienden con acciones el derecho de todo ciudadano a cuestionar la actuación de los gobernantes.

¿Qué diría el escritor de ciencia ficción, Ray Bradbury, sobre la realidad de Guatemala? ¿Bradbury que hace unos días invitaba a sus compatriotas estadounidenses a hacer una revolución para poner fin al poder excesivo del gobierno? Para la historia, dejo por escrito quiénes firmaron la resolución que hoy abre la posibilidad a que todo funcionario público, desde el Presidente hasta el más oscuro burócrata, viole nuestro sagrado derecho a expresarnos libremente y cuestionarlos. Esos violadores de la Constitución son: Roberto Molina Barreto, Alejandro Maldonado Aguirre, Mario Pérez Guerra, Gladys Chacón Corado y Juan Francisco Flores Juárez; auxiliados por el Secretario General de la CC, Martín Ramón Guzmán Hernández.

Recientemente, el actor de origen español Javier Bardem, hizo la siguiente acertada declaración: “Cuando las cosas salen mal, todos cerramos los ojos y esperamos que haya alguien más fuerte, más sabio y más capaz que nosotros que nos ayude”. ¿Con quiénes se identifica usted? ¿Con los que cierran los ojos o con los que los abren a la realidad y asumen su responsabilidad?
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día lunes 23 de agosto 2010.

El futuro religioso del hombre (III)


Todo ello es mera especulación de mi parte, lo confieso, y susceptible por tanto a correcciones...

Armando de la Torre

La tendencia que creo discernir de la religiosidad en general, y del cristianismo en particular, refleja una cierta desconfianza hacia las instituciones tradicionales y una no menos obvia preferencia por el contacto inmediato y directo de cada individuo con su Creador (o en el caso excepcional del budismo, con los entes búdicos —bodisatvas— que sirven de puentes personalizados hacia el Nirvana).

Esto, de momento parece darle una victoria postergada a los movimientos reformadores dentro de la Iglesia Católica de los siglos XV y XVI, que pretendieron reducir la importancia de la misma en cuanto dispensadora única de los sacramentos y exaltar, en su lugar, el diálogo muy personal e íntimo de cada alma con Dios a través de la Palabra bíblica escrita.

Como sociólogo yo lo veo algo diferente: creo que el individualismo creciente en todas las áreas de la vida es retrotraíble al exceso de “colectivismos” a los que hemos estado sometidos durante la mayor parte del siglo XX. Sólo así me explico el rabioso “egoísmo” doctrinario de Ayn Rand en cuanto respuesta al altruismo forzado que ella sufrió en carne propia durante la primera década del experimento bolchevique en Rusia.

Pero el ser humano no deja por ello de ser “social”. Pues sobrevivimos a la era glacial como miembros de la horda, nos desarrollamos ulteriormente en “civilización” merced a la pólis, y hoy hemos logrado enriquecernos exponencialmente dentro del marco de las grandes urbes industrializadas.

Ferdinand Tönnies, a fines del siglo XIX, fue el primero en llamarnos la atención hacia el hecho contemporáneo de que vivimos a un tiempo en “comunidad” emocional (la familia) y en “sociedad” acentuadamente racional y calculadora, basada en la división del trabajo y la circulación del dinero.

En los últimos tres siglos, la “sociedad” ha incursionado cada vez más en los ámbitos íntimos reservados a la “comunidad”. La mejor prueba de ello la constituye “el Estado benefactor”, que ha terminado por arrebatar al individuo muchas de sus responsabilidades individuales para pasárselas al ente abstracto e impersonal de la colectividad políticamente organizada.

Esto también ha afectado la esfera de lo trascedente en la vida personal. En el caso del Occidente, de la mano de los ideales de la Ilustración, la victoria del Estado nacional sobre el internacionalismo eclesiástico abrió las puertas a la subordinación totalitaria de las conciencias a las prioridades de los políticos.

Pero al inicio de este siglo, y a pesar de la aparición de nuevos totalitarismos de cuño islámico, hemos recuperado la consciencia de nuestros derechos individuales frente a cualquiera colectivización impuesta, por el Estado o por la Iglesia. ¿Se mantendrá esta propensión?... Es probable.

Sí sostengo, empero, que el individuo arrebatará espacios perdidos aún a las insolencias del “rebaño”, como lo deseó el posmoderno Nietzsche.

También en esto baso mi hipótesis de que la jerarquía de la Iglesia en cuanto comunidad de voluntarios, regresará hacia una versión muy parecida al conciliarismo por el que ya se abogó en su seno a principios del siglo XIV y que todavía defienden algunos héroes, entre ellos Hans Küng.

Encuesta tras encuesta de opinión comprueban que la asistencia religiosa al culto organizado disminuye, pero que la fe en la existencia de Dios se mantiene viva y operante. Fenómeno paralelo al que vivieron los judíos del exilio en Babilonia en el siglo VI antes de Cristo, privados de su Templo pero más abiertos por eso mismo a las exhortaciones individualizantes de sus últimos profetas.

Todo ello es mera especulación de mi parte, lo confieso, y susceptible por tanto a correcciones, dada la posibilidad de innumerables imprevistos. Sostengo, sin embargo, en línea con Teilhard de Chardin, lo inevitable de un rumbo progresivamente espiritualizante del fenómeno humano.

Sin jamás olvidar que el espíritu siempre sopla donde quiere.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día domingo 22 de agosto 2010.

viernes, 20 de agosto de 2010

Usac, llena eres de gracia


El costo de la Usac para la nación, versus sus resultados, es uno de los tabús más insondables del estatismo.
Estuardo Zapeta

Ahora resulta que los mismos “estudiantes” mantienen de rehén a la Universidad estatal, pagada con nuestros impuestos, y, dicen ellos que están defendiendo la “autonomía” universitaria. Le dan aquí de su misma medicina a una institución que se la lleva de “democrática”, pero que en ese camino ha perdido el sentido de decencia, docencia y dinamismo.

Junto con la dizque “defensa” de la tan sobijada “autonomía” (ja, ja, ja) se quieren traer al suelo al mismísimo puesto de “rector”, convirtiéndose así estos delincuentes encapuchados en “golpistas intra-Usac”, y demostrando que la supuesta “democracia” universitaria no es más que un espacio para la anarquía, para el bochinche, y para la promoción de la impunidad, porque a estas alturas no veo razón alguna para que esas acciones delincuenciales sean combatidas igual que las maras, el narcotráfico o las extorsiones.

Y no importara si los costos de esas decisiones las pagaran los mismos bochincheros, anti-academia, pero no. Esas acciones, oh sorpresa, las pagamos todos los guatemaltecos que mantenemos a la Usac con nuestros tributos, hagamos o no uso de los servicios educativos que ahí se prestan.

En la “aldea global” es otro el debate.

Una incipiente corriente dentro de la misma Universidad de San Carlos ha iniciado la discusión de cómo privatizar este centro de educación superior -—acción no fácil— y moverla del paradigma de mediocridad dentro del cual el estatismo la ha tenido rehén, a una opción más liberadora, más competitiva y también más barata. (De hecho, el simple análisis financiero nos muestra que la Usac es la universidad más cara, comparada con todas las universidades privadas).

Con el tiempo, vamos también descubriendo que los sistemas estatistas, los cuales envían la falsa señal de “aquí todo es gratis”, son insostenibles y redireccionan recursos que posiblemente estuviese mejor invertidos en educación preprimaria o primaria, en áreas rurales, indígenas y pobres.

También es importante señalar que si la universidad financiada con nuestros impuestos no está dando los resultados esperados -—digamos suplir la demanda de científicos— el costo de oportunidad de los recursos/impuestos invertidos es altísimo.

La oferta de universidades privadas seguirá creciendo, y estratégicamente un cambio obligado de la universidad estatal será, si no privatización total, hacia la tercerización del sistema.
No niego que hablar de privatización en la Usac siempre despierta pasiones, y eso porque muchos han hecho de la mediocridad de la educación superior estatal un negocio corrupto del cual viven.

Los inteligentes, los honrados, los visionarios, los innovadores, los verdaderamente revolucionarios no temen a considerar los procesos de privatización de la Usac. Y los discuten sin miedo.

El costo de la Usac para la nación, versus sus resultados, es uno de los tabúes más insondables del estatismo, pero hoy es el tiempo correcto para desatarlo y presentarlo públicamente. Porque mientras miles de estudiantes sean engañados haciéndoles creer que están siendo “educados” para la realidad globalizada, y no sea así, y mientras ellos mismos sigan creyendo que reciben “educación gratuita”, que en realidad resulta siendo la más cara del mercado, habrá entonces una urgencia por discutir la posible y necesaria privatización de la Usac.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 20 de agosto 2010.

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Quién paga por las áreas protegidas?

“Cuando un gobierno regula para limitar el uso de una propiedad... entonces el gobierno abusa de su poder.”

Ramón Parellada


La mayoría de personas gozamos al ver la naturaleza. Nos gustan los bosques bien cuidados, los árboles frondosos y verdes y nos da pena y tristeza ver la deforestación en muchos lugares del mundo entero. Esta sensibilidad hizo que, en el siglo pasado y en casi todos los países del mundo, se declararan algunas zonas de bosque natural como áreas protegidas.

Muchos, con la mejor intención, consideran un éxito la declaración de áreas protegidas. No se percataron que esas leyes violan uno de los derechos individuales más importantes para el desarrollo económico de los pueblos y que los pobres logren así mejorar su nivel de vida, el derecho de propiedad.

Legislar es fácil cuando no se asumen los costos de las consecuencias sobre los afectados de esas nuevas leyes. Cuando un gobierno regula para limitar el uso de una propiedad y no está obligado a pagar el costo que su acción causa al dueño, entonces el gobierno abusa de su poder.
El caso de las áreas protegidas es claro. Se declara un área protegida en la que antes el dueño podía hacer lo que quisiera, pero con la nueva ley sólo puede preservar el bosque que en él se encuentra. El valor de dicho terreno disminuye enormemente, causándole pérdidas al propietario. Si el gobierno no asume ese costo, entonces seguirá legislando violando, el derecho de propiedad de los dueños. Son famosos los casos donde los gobiernos legislaron para limitar el uso de la propiedad en zonas pantanosas en Estados Unidos. Luego de juicios en las que se pedía compensación por la violación del derecho de propiedad en muchos lugares ya han dado marcha atrás.

Richard Stroup, en su magnífico libro Eco-Nomics nos cuenta un caso ocurrido en Carolina del Sur. El gobierno pasó una regulación prohibiendo la construcción en la costa con la intención de preservar un espacio abierto contra la erosión. David Lucas, que poseía dos lotes y pensaba construir una casa en su propiedad fue advertido de que no podía construir nada a pesar de que sus vecinos sí habían podido hacerlo antes de esta nueva ley.

David perdió casi la totalidad del valor de su propiedad apenas pasó la ley. Demandó y perdió en primera instancia. Pero insistió y llevó su caso a la Corte Suprema que le dio la razón. La corte le dijo al gobierno de Carolina del Sur que debía pagarle por la tierra porque había tomado de David (o dicho de otro modo, le había negado a David) los mismos derechos que sus vecinos habían disfrutado.

Así las cosas, el gobierno de Carolina del Sur se vio ante la disyuntiva de pagarle a David $1,000,000 por haberlo afectado. Sin embargo, esto los hizo reflexionar y decidieron cambiar la ley y luego vendieron esa tierra a un constructor.

Los incentivos importan. Si quien legisla está sujeto a cubrir el costo de sus acciones, entonces tomará decisiones en forma diferente que si carece de esa limitación.

Imagínese cómo ha cambiado el valor de la propiedad con la ley de áreas protegidas, una ley que de pronto limita el uso de la misma. ¿Por qué tiene el dueño, de la propiedad afectada, pagar el costo de esa legislación que otros solicitan y que los diputados terminan aprobando?
Lo ambientalistas presionan por más áreas protegidas y los legisladores terminan emitiendo leyes que limitan el uso de la propiedad sin costo alguno para ellos. Cuando tengan que pagar por esas limitaciones al derecho de propiedad, entonces ponderarán cuidadosamente los costos y los beneficios de sus acciones.


Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", enl dia jueves 19 de agosto 2010.

CC limita expresión

La semana pasada la Corte de Constitucionalidad (CC) denegó a la periodista Marta Yolanda Díaz-Durán un amparo que interpuso en septiembre del 2009 contra el vicepresidente Rafael Espada. Esto establece un grave precedente en contra de la libertad de emisión del pensamiento. Así es como se pierden la libertad y derechos en una sociedad que, si no reacciona, cuando sienta ya no tendrá ningunos.

JORGE JACOBS A.

El caso inició con la publicación de un artículo denominado “El beso de Espada”, argumentando que Espada se reunió con Rodrigo Rosenberg, conocía las acusaciones que él hizo sobre el asesinato de los Musa y que no había hecho nada. Espada argumentó que eso no era cierto y entabló una demanda penal contra ella por calumnia, injuria y difamación.

Ante la amenaza de una persecución penal por ejercer el derecho a la libertad de expresión, protegido por la Constitución en el artículo 35, Marta Yolanda planteó un amparo en la CC. El punto medular aquí es el que reza: “No constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos. Los funcionarios y empleados públicos podrán exigir que un tribunal de honor, integrado en la forma que determine la ley, declare que la publicación que los afecta se basa en hechos inexactos o que los cargos que se les hacen son infundados. El fallo que reivindique al ofendido deberá publicarse en el mismo medio de comunicación social donde apareció la imputación”.

Según la querella presentada por el vicepresidente, las acusaciones que hace Marta Yolanda lo afectan en su “dignidad de persona humana”, y por tanto procede perseguirla penalmente, indistintamente de lo que dice el Art. 35. Lo interesante del caso es que él mismo, en la querella, dice: “Actúo como funcionario público, en mi calidad de Vicepresidente de la República...”.

No puedo entrar aquí al origen del asunto, ya que los únicos que podrían validarlo son Rodrigo y Espada, pero llama la atención que en el juicio contra los sicarios que mataron a Rosenberg, Mario Fuentes Destarac declaró bajo juramento que él mismo se lo había dicho a Espada, y el hijo de Rosenberg dijo que sabía que su papá se había reunido con Espada. Pero ese no es el punto que debía decidir la CC. Debía decidir si un funcionario puede demandar penalmente a una periodista por imputaciones realizadas en su contra.

Y allí considero que los magistrados cometieron un grave error que sentará un pésimo precedente. Dicen que el vice no ejerció poder público alguno y que está en su derecho al considerar que no era en el “ejercicio de sus funciones”. Y yo me pregunto, ¿buscaría Rosenberg el apoyo de Espada por ser cardiólogo o por ser vicepresidente? ¿Por qué entonces se presenta en la acusación como vicepresidente? ¿Por qué la misma CC después dice que no carga las costas al amparante, ya que no ha “reconocido legitimación para su cobro a entidad estatal, descentralizada o autónoma alguna...”? Entonces, ¿en qué quedamos, era el “vicepresidente” o un ciudadano cualquiera?

Lo peor del caso es que los mismos magistrados dicen en la sentencia que ya un “órgano jurisdiccional competente” se negó a acceder a lo solicitado por el vicepresidente, porque debe sujetarse a lo establecido en la “Ley de Emisión del Pensamiento”, y utiliza esto para justificar que la demanda penal no era una amenaza (hago la salvedad que todavía hay dos demandas vigentes).


Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 19 de agosto 2010.

miércoles, 18 de agosto de 2010

¿En quién confía usted?


El Gobierno juega un papel importante en la defensa de un ambiente de confianza.

Carroll Ríos de Rodríguez

El país se nos va de las manos. Lo pensamos cuando nos roban otro celular, reloj o cadena. Lo pensamos cuando vemos listones amarillos anunciando un crimen, cuando leemos sobre otro piloto asesinado, y cuando relatamos experiencias de extorsión por las maras. Lo pensamos también cuando vemos esfumarse la inversión y las oportunidades económicas. Es alarmante la cotidianeidad de estas vivencias. Esta realidad subraya nuestra vulnerabilidad e impotencia, pero el descalabro social y la violencia alcanzan niveles aún más aterradores. Percibimos que cobra fuerza ese mundo paralelo del crimen organizado y del narcotráfico, que corrompe hasta las más altas esferas de nuestra sociedad.

Han aumentado los niveles de desconfianza mutua, tanto en el plano interpersonal como en el plano institucional. ¿Qué instituciones gubernamentales y sociales gozan aún de nuestra confianza? Las encuestas confirman que desconfiamos de los partidos políticos, grupos de interés, gobiernos locales y dependencias públicas, y hasta de los policías y las cortes que supuestamente protegen nuestros derechos básicos.

El tema de la confianza inquieta a científicos sociales. Steve Knack, economista del Banco Mundial, dice que la confianza posibilita el comercio. Él distingue entre la confianza informal e institucional: una sería la cordialidad entre vecinos, otra la que nos compele a anotar nuestro número de tarjeta de crédito en una página de Internet. La confianza institucional trasciende a la informal y alimenta una pujante economía global entre perfectos extraños. Según Knack, la confianza es el factor que mejor explica las diferencias en el ingreso per cápita entre naciones.

El economista Tyler Cowen invierte la relación, haciendo hincapié en cómo el comercio crea confianza. Él se autodefine como optimista porque considera que las sociedades pueden transitar de una situación de desconfianza generalizada, a una cultura de confianza. Estudió dos pueblos remotos en México que comparten una historia, etnia y cultura: San Agustín Oapán y Ameyaltepec. Los índices de pobreza, alcoholismo, corrupción, criminalidad y desocupación son altos en San Agustín. En Ameyaltepec se vive mayor confianza, libertad y prosperidad. Los habitantes de Ameyaltepec han logrado establecer confianza y reciprocidad mediante el intercambio comercial regular. Conviven en paz, al punto que ven como una amenaza común a la policía que abusa de su poder coercitivo para extraer mordidas y entorpecer sus interacciones pacíficas.

El Gobierno juega un papel importante en la defensa de un ambiente de confianza. Mitiga el temor un gobierno que protege a los ciudadanos de actos violentos y que hace valer los contratos y los derechos de propiedad. Destruye la confianza un gobierno amenazante y corrupto, que usa la fuerza arbitraria para impedir la cooperación reiterada, libre y voluntaria entre ciudadanos.

Tenemos que adoptar reglas del juego político que transformen a nuestras instituciones gubernamentales en amigas de la confianza, base de la libertad y la democracia.


Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día miércoles 18 de agosto 2010.

Mundo Petapa


Una visita a Mundo Petapa le permitirá darse cuenta de que en Guatemala es posible hacer las cosas bien.

Verónica Spross de Rivera

Los acontecimientos alegres y positivos son escasos en nuestro país. Entre tanto problema y desafío es agradable comentar sobre la inauguración de Mundo Petapa, denominación que ahora se da al parque recreativo del Irtra, ubicado en la ciudad de Guatemala, el cual ha sido renovado y actualizado con una ampliación.

Desde 1962 el Instituto de Recreación de los Trabajadores de Guatemala (Irtra) se ha desempeñado como una entidad autónoma de derecho público, con personería jurídica cuyo régimen económico se sustenta con los aportes realizados por los patronos de la empresa privada. Cuenta con 5 parques recreativos, ubicados en distintas regiones del país. En las últimas dos décadas, el esfuerzo principal se ha dirigido al montaje de los parques ubicados en Retalhuleu, Xocomil y Xetulul, los cuales cuentan con un área de hospedaje integrada por 4 hostales, atendidos con esmero, en un ambiente natural espectacular.

Los premios internacionales que han recibido los parques dan una idea del posicionamiento internacional y la calidad competitiva alcanzada. Por ejemplo, Xetulul recibió el premio más prestigioso a nivel mundial en la industria de parques de diversiones: El Applause Award en noviembre de 2008. Xocomil fue galardonado en 1998 por World Water Park Association, como el mejor parque acuático del mundo en la categoría de Innovación.

Al preguntarse cuál es el secreto de la generación de un ambiente agradable y especial en los parques del Irtra la respuesta está en la cultura institucional, que es el resultado de las normas, costumbres y valores que se desarrollaron a través del tiempo y son compartidos y puestos en práctica por el personal. Entre éstos se encuentran la hospitalidad, la honradez e integridad en el manejo de los recursos y en las relaciones interpersonales, el respeto y la solidaridad, la innovación, la higiene y seguridad, el valor de las normas de calidad en seguridad, cortesía, actuación y eficiencia en instalaciones y servicios, así como la convicción de que la recreación contribuye a una mejor calidad de vida.

En la inauguración de Mundo Petapa, Ricardo Castillo Sinibaldi, Presidente del Irtra indicó que la visión con la que se trabaja en los parques es brindar esparcimiento, diversión y entretenimiento en un ambiente familiar, con calidad y a precios asequibles. Es de reconocer que el trabajo de tantos años, con continuidad y con la perspectiva de lo importante de hacer las cosas de manera planificada y con excelencia, tiene resultados.

Los capitalinos contamos con un parque de diversiones de calidad mundial, con capacidad para recibir 12 mil visitantes diariamente, afluencia esperada principalmente los fines de semana. Mundo Petapa cuenta con 6 áreas integradas por Valle de los Dinos, el Zoológico la Jungla, Plaza de las Estrellas, Plaza Arco Iris, Plaza Alegría y un área social que cuenta con dos piscinas. Se han integrado al parque 15 nuevos juegos, incluyendo Motobala, una montaña rusa que simula una carrera de motos, Frisby, Delta, Comanche y Rascacielos, para quienes les gusta la adrenalina y la aventura extrema. Remolino es un juego de tipo más familiar, consiste en un recorrido en una balsa en tobogán con agua. Los restaurantes, las ventas de helados y poporopos, así como los juegos de arcada nos dan la sensación de estar en una feria, pero rodeados de jardines esplendorosos, orden y limpieza.

Hacer las cosas bien trae satisfacción; llevar alegría a los demás genera un sentimiento de estar cumpliendo con una misión. Una visita a Mundo Petapa le permitirá darse cuenta de que en Guatemala es posible hacer las cosas bien, a través de normas aplicadas a todos por igual, una cultura de servicio y capacitación al personal.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día miercoles 18 de agosto 2010.

martes, 17 de agosto de 2010

Pavón, en la “memoria histórica”

La población no ve en el caso “Pavón” muertes extrajudiciales.
Estuardo Zapeta

El editorial de Prensa Libre pedía, septiembre de 2006, exigía casi, una toma pronta y total del centro de “rehabilitación” (no se ría, no es sarcasmo) Pavón, y sendos reportajes dominicales revelaban todos los desmadres de la “rehabilitación”.

Todo era una especie de danza sincronizada por la cual se vería el “clamor popular”, y las autoridades actuarían –y actuaron—en respuesta a esa ola de desesperación de la cual se venía escuchando.

La “toma” con todo y Pavo, se dio, y los editoriales de felicitación continuaron. De hecho, si mi memoria no me falla, hasta el mismísimo procónsul, James Derham, aplaudía a las autoridades por tales acciones, y los televotos ponían por encima del 99% la aprobación a tal acción decidida.

Todo era miel sobre hojuelas (para el récord: el único que se opuso a la toma de Pavón era nada más y nada menos que el “yeneral” Ríos Montt, quien argumentaba que los chicos de la “rehabilitación” –otra vez, no se ría, no es broma—habían perdido libertad y que estaban privados de sus derechos civiles y ciudadanos, pero no de sus derechos humanos. Por supuesto que la concurrencia abucheó al hereje).

Avanzaba entonces la formación de la “Ciciacs”, ahora Cicig. Y vaya ironía de la vida.

De hecho, yo bauticé a la “Ciciacs”, y luego a la “Cicig”, resultado nefasto del gobierno de “Frank (La Rue) y (Eduardo) Stein,” de ahí mi unión de “Frank” y “Stein”, en el monstruo de nuestra macabra historieta.

Por supuesto que todos los involucrados —Vielman, “Esperensen”, Giammattei, y Figueroa— temían represalias de las bandas del crimen organizado que habitaban placenteramente en los centros de “rehabilitación”.

Lo que no esperaban era que las “represalias”, sean o no políticas, viniesen de la misma “Cicig”, que el gobierno de ellos se esmeraba en promover, aprobar y dejar como bomba de tiempo para el siguiente gobierno.

Y qué importante es regresar a la novela de Mary Wollstonecraft Shelley, en la cual es el pueblo el que termina eliminando al “monstruo” espantoso que ese doctor loco creó, y de quien pierde control.

¿Será acaso el rollo de “Pavón” el fin de la “Cicig”?

Pregunto, porque en Guatemala habrá que hacerlo antes de afirmar. Pero qué me late que población empieza a notar que la “Cicig” no es tan “virgen” como “Frank-Stein” nos la vendió, ni tan santa, ni tan pura, ni tan casta, sino que es, como Minugua, una p... experimentada y traicionera, que siempre se irá con el mejor postor, y que de paso matará a sus creadores.

¿Por qué aventuro esta hipótesis del fin de la “Cicig”?, pues sencillo: la defensa de los delincuentes fue también la perdición de la Minugua, y, poco a poco vemos, que podría ser el fin de la “Cicig”.

La población no ve en el caso “Pavón” muertes extrajudiciales. Curioso: como en 2006 y los reportajes de Prensa Libre, la población verá una defensa del monstruo que aparte de feo, mató a su estúpido creador, y de paso los podría matar a ellos, y así, deciden mejor deshacerse del “monstruo.”

Y colorín colorado, el escenario está pisao.
Artículo publicado en el diaro guatemalteco "Siglo XXI", el día martes 17 de agosto 2010.

¡No nos dimos cuenta!


Lejos, como algunos piensan, de que el actual mundo está desideologizado, estamos en idéntica situación que durante la segunda mitad del pasado siglo. Es el mismo bailarín, pero con diferente vestuario. Así como el principio de conservación de la materia: cambia, pero no se destruye ni desaparece.

PEDRO TRUJILLO

Aquel aparente alegrón de burro de la Revolución bolchevique y el triunfo de la Revolución cubana, años después, se puede constatar que únicamente trajo (y trae), opresión, pobreza, autoritarismo, prisión y muertes, demasiadas muertes. Capricho, todas ellas, de un loco y sus amigos al frente del poder. Era imposible en el siglo XXI, en la era de la tecnología, seguir vendiendo aquel modelo criminal como una alternativa política. Sin embargo, la mutación ha sido posible y el sucedáneo chavista es lo mismo, pero con una diferente forma de venta. No ha cambiado el color rojo o verde del uniforme, la denominación de comandante, los discursos ricos-pobres o proletariado-oligarquía ni las momias que los sostienen. Únicamente variaron las formas para que los más incrédulos dejen de ver el fondo totalitario y perciban un modelo ajustado a parámetros democráticos que puede resultar una alternativa. Se equivocaron entonces, y se equivocan mucho más ahora.

Antes eran violentos, rápidos y buscaban soluciones por la vía de la involución directa. Ahora son aparentemente pacíficos, más lentos y manipulan las vías que la democracia les permite. Combatían con fusil y cara tapada y ahora presentan cara amigable, inocentona y hasta sonríen simpáticamente. Cooptan las instituciones, manipulan los procesos, compran o imponen a jueces o diputados y terminan por hacerse con el poder. En Venezuela, Nicaragua y otros lugares, se muestran, con el tiempo, tal cual son: totalitarios, absolutistas y dictadores de la peor calaña.

Aquí, en Guatemala, vivimos un proceso que tiende exactamente a eso. Gran parte de aquellos “combatientes” del conflicto que nunca pudieron alcanzar puestos de liderazgo político porque estuvieron escondidos o bien porque nadie los votó, ahora son asesores gubernamentales —algunos con antecedentes penales muy graves—, ocupan puestos claves o desde la sombra, amañan y promueven interesadas estrategias. Manipulan, que es lo que han sabido hacer toda su vida. Nunca fueron, y ahora tampoco lo son, alternativas políticas dentro de la democracia. Tienen, como en los ejemplos anteriores, ideas totalitarias. Vienen a quedarse, pero con todo el país y por tiempo indefinido. Es posible que como la URSS, 60 años después o Cuba, más de 50 más tarde, o como ahora Venezuela, nos demos cuenta del problema muy tarde. Esa sentencia de que quien no aprende de la Historia está condenado a repetirla, es ahora más válida que nunca.

En aquellos países no se dieron cuenta de lo que se les venía. Una vez llegó la avalancha, perdieron sus propiedades, fueron cerradas empresas, se confiscó y expropió todo cuanto el dictadorzuelo consideró y los únicos que prosperaron fueron los que se encontraban en ese entorno podrido, miserable y corrupto del poder. La lección a aprender es que todos, sin excepción, terminan siendo devorados: empresarios, pobres, ricos, rurales, urbanos…, no importa. Nadie se libra porque pueda negociar o congraciarse con ellos, mucho menos los tibios, los acomodados o quienes los vean como buenos. Aunque aquellos no se dieran cuenta, nosotros no tenemos esa excusa. Está pasando. Ocurre todos los días. Luego no se diga que no hubo advertencia. ¿Qué piensa usted hacer? Una opción es seguir siendo víctima, otra no cerrar los ojos.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 17 de agosto 2010.

Mi testimonio


Carlos Vielmann y Alejandro Giammattei no merecen ser llamados criminales o asesinos. Conozco a ambos desde hace décadas y son personas, imperfectas como cualquier otra, pero no merecen esas acusaciones. Si criminales convertidos en “testigos eficaces” serán sus acusadores, el testimonio de muchas más personas, sin registros delictivos, debería tener tanto o más peso en un “tribunal de justicia”.

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

La toma de la cárcel de Pavón o la recaptura de reos fugados no puede ser una actividad bonita; es lidiar con gente violenta, convicta por los más horribles crímenes que no tienen un mínimo arrepentimiento de sus actos. Condenados que continuaban asesinando, extorsionando y secuestrando aún desde la cárcel de “rehabilitación” y que murieron en circunstancias extremas. Y con ellos ¿cuántos asesinatos, secuestros y extorsiones murieron también? ¿Cuánto sufrimiento de gente inocente dejó de producirse?

Yo no creo que el fin justifique los medios. Yo no creo que los linchamientos contribuyan a un estado de Derecho. Pero la mayoría de guatemaltecos celebraron la toma de Pavón, con todo y sus mortales consecuencias. Ese era el nivel de indignación y desesperación que se vivía en ese momento. Ni metiendo a los criminales a la cárcel se ofrecía seguridad para el resto de guatemaltecos. Las muertes, ahora llamadas “ejecuciones extrajudiciales” fue un precio que la sociedad toleró. No era la ejecución de disidentes políticos asesinados por su ideología como en la década de 1980. Murieron antisociales condenados, reincidentes sin arrepentimiento alguno.

Pero como la vida da tantas vueltas, la Cicig, la institución por la que Carlos Vielmann cabildeó para que viniera a Guatemala, ahora le acusa de asesino. Yo no creo que Carlos sea un asesino. Su mayor error fue no haber depurado suficientemente una estructura policial heredada.

Ahora, sus subalternos son acusados de otros crímenes salpicándolo injustamente. Conozco a Alejandro y a Carlos desde hace más de 20 años; mucho antes de que Carlos se convirtiera en mi pariente. Son personas de carácter con quien tengo diferencias, pero no son asesinos ni criminales. Son personas que eligieron el servicio público como una forma de sacar adelante a su país. Lo hicieron de la mejor forma que su entendimiento les permitió. La Cicig está agarrando el show equivocado.

Ese es mi testimonio. Y seguramente hay miles de otros guatemaltecos que estarían dispuestos a presentarse a los tribunales para testificar también en su favor. Si la “justicia” guatemalteca dará valor probatorio al testimonio de criminales convictos o confesos, convertidos en “colaboradores eficaces”, para comprar su propia libertad ¿por qué no dar el mismo o mayor valor probatorio al testimonio de ciudadanos cuyo único interés es que se haga justicia?


Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 17 de agosto 2010.

lunes, 16 de agosto de 2010

Lucky day


Entender el capitalismo es entender la acción humana y respetar nuestra naturaleza, no intentar cambiarla.

Marta Yolanda Díaz-Durán

¡Me encantan los viernes 13! ¿Será porque es un día que se presta para cuestionar prejuicios sin bases en la realidad? ¿Esa que tantos se empeñan en negar dañándose a sí mismos y al resto? Eso incluye en especial el ámbito de las ideas que, les guste o no a algunos, tienen consecuencias. Por eso es vital separar las premisas falsas de las verdaderas. Separar las intenciones, sean buenas o malas, de los resultados alcanzados. Reconocer que los segundos son más importantes y dependerán de la falsedad o certeza de nuestras creencias.

Por ejemplo, entender el capitalismo es entender la acción humana y respetar nuestra naturaleza, no intentar cambiarla como lo hacen los socialistas y los creyentes en mitos que, como el viernes 13, no tienen sustento en la realidad. Conocer la diferencia entre el empresario y el mercantilista va intrínsecamente unido al enunciado primero de este párrafo.

Los ciudadanos debemos recordar que nosotros les delegamos, no entregamos, a los gobernantes el poder, por eso debe ser limitado su ejercicio. No caer en las trampas de los políticos: en sus discursos populistas y complacientes, cuyo principal objetivo es captar los suficientes votos para ejercer el poder. Que no nos convenzan con su falso canto, como lo intentaron las sirenas que tentaron a Odiseo. Una vez adultos debemos asumir la responsabilidad de nuestra vida. No debemos pensar que la responsabilidad que asumieron nuestros padres cuando éramos niños, ahora la contraigan el Presidente, los diputados, los jueces. Ellos tienen funciones específicas, y es a esas funciones a las que se deben dedicar. Son ellos quienes deben temer a los ciudadanos para que no abusen del poder, y no nosotros, los ciudadanos, a los gobernantes.

Soy creyente en la protesta valiente, pero siempre pacífica, dentro de la libertad que aún respeta el régimen de legalidad existente, que al menos en el caso de Guatemala, todavía nos permite legalmente recuperar el terreno que hemos perdido en el campo de los derechos individuales. Protesta que respeta los derechos de los otros, que no inicia el uso de la fuerza contra los demás.

En Guatemala necesitamos algo más que infraestructura. Menos si ésta es construida por el abstracto Estado, que termina siendo administrado por oportunistas y gorrones que construyen casas de cartón, las cuales cobran como si fueran elaboradas con granito y mármol.
No se diga de las carreteras, los puentes, las escuelas… Más que edificios, necesitamos esperanza, como dice Evey, la protagonista de V for Vendetta. Necesitamos ProReforma.
“Cada ser humano es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para sí. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida”.
Palabras de Ayn Rand. En fin, ¡otro viernes 13! de buena suerte para quien sabe que su vida depende de sí mismo y las decisiones que tome.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día lunes 16 de agosto 2010.